Número 10                                               Época IV                                     Octubre 2006


REFORMA UNIVERSITARIA

Disminución de la matrícula en la UNAM

Después de casi treinta años ni siquiera han retornado a los niveles de matrícula que tenía la UNAM al comienzo de los ochenta, a pesar de los generosos presupuestos y la constante construcción de infraestructura que atestiguamos en los años noventa.

Higinio Muñoz García

Al documento entregado el 4 de mayo de este año, por el Comité de Aspirantes a la Educación Superior , la Rectoría de la UNAM respondió que están cumpliendo con su responsabilidad de incrementar la matrícula, dado que del año 2000 al 2006 ésta ha pasado de 255 mil 785 estudiantes a 275 mil 646 alumnos en los últimos años.

Así presentadas, sin embargo, las cifras resultan engañosas. Si se toma como verdadera la cifra de 275 mil inscritos en el 2006, ésta resulta a todas luces insuficiente pues ni siquiera llega a los niveles de matrícula que la UNAM ya había alcanzado hace 27 años. En esa época, la Institución ofrecía la posibilidad de cursar la educación superior a cerca de 292 mil alumnos. A partir de 1980, sin embargo, la matrícula se redujo a 275 mil y en ese nivel promedio se mantuvo durante las siguientes dos décadas hasta 1999. (1)

En ese año y el siguiente, con motivo del alza de cuotas y la huelga que le siguió, la matrícula cayó hasta los 242 mil estudiantes. Esto significa que los recientes aumentos en realidad sólo han conseguido volver al nivel de 275 mil alumnos que se había mantenido desde 1981. Pero, además, no todo este último aumento es en el nivel de licenciatura. Una parte importante es en la matrícula de postgrado, que pasó de alrededor de 10 mil en 1990 a 20 mil actualmente. (2) Todo esto significa que la matrícula actual de la UNAM -aun con los aumentos- está lejos de los niveles que ya había alcanzado hace 29 años, con 292 mil alumnos.

La actual administración universitaria también ha continuado con la política de reducción de la matrícula del nivel de bachillerato que se da a partir de los años noventa. Si en 1991 la matrícula del Colegio de Ciencias y Humanidades era de 75 mil estudiantes, comienza a reducirse y cae a un nivel más bajo a partir de la eliminación de turnos y la aplicación del examen único en 1996, y ya en el 2001 está al nivel de sólo 50 mil alumnos.(3)

En cuanto al ingreso a nivel de bachillerato, en 1991, sumando el ingreso a la Escuela Nacional Preparatoria y al Colegio de Ciencias y Humanidades, nos da un total de 39 mil 778 lugares, mientras que en el 2003 esta cifra disminuyó a 33 mil 812 lugares.(4)

En este contexto, de la tendencia a mantener reducida la matrícula universitaria, el acceso a la licenciatura se enfrenta, sobre todo en estos últimos años, a un panorama de creciente restricción. Como puede verse, (5) en 1992 eran 38 mil 300 los que solicitaban ingreso a través del examen de selección a la licenciatura, pero la cifra comenzó a crecer durante el resto de la década, y en los últimos años la situación se ha vuelto aún más problemática, con una demanda superior a los 100 mil cada año.

En aparente respuesta, desde finales de los años noventa la UNAM había venido abriendo un tanto el acceso, y después de la huelga había llegado a la cifra record de 14 mil aspirantes admitidos en la licenciatura (2001). A partir de entonces, sin embargo, y a pesar de que la alta demanda se mantiene constante, el ingreso a través del examen de selección otra vez ha comenzado a cerrarse y ya para el 2004 se encuentra en el nivel de 12 mil lugares. Esta reducción ocurre a pesar de que en estos últimos años hay más lugares disponibles para licenciatura, pues ha disminuido sustancialmente el número de aquellos que ingresan a la licenciatura de la UNAM a través del pase automático (producto de las reducciones en la matrícula de bachillerato universitario).

En 1996, eran casi 20 mil quienes ingresaban por esa vía; en el 2004 fueron menos de 12 mil. Es decir, que si se retorna al nivel de 14 mil admitidos por el concurso de selección y se le agregan los ocho mil que sobran del pase reglamentario, las autoridades de la UNAM podrían estar abriendo, en lo inmediato, 10 mil lugares más de licenciatura.(6)

El impacto de esta tendencia histórica a la reducción se muestra en las cifras de unas cuantas de las facultades y carreras (en otras se ha mantenido constante o ha aumentado). En la Facultad de Ingeniería, por ejemplo, en 1987 se permitía la inscripción a 2,358 jóvenes, pero a partir de los años noventa comienza a reducirse y ya en 2001 sólo se admitía a 1,571. En Medicina Veterinaria y Zootecnia, en 1980 se daba entrada a 714 nuevos alumnos pero en 2003 sólo a 464. En Odontología, en 1981 se admitía a 1,116, pero en el 2003 sólo a 484. En la Facultad de Ciencias, en la Carrera de Biología, se admitía a 600 en 1980, y sólo 318 en el 2001. En Ciencias Políticas y Administración Pública en 1980 se admitía a 408 y en el 2003 a 253 (Población escolar U.N.A.M. Estadísticas 1990-2003, Págs. 98, 100,108 y 111).

Es cierto que -como dice el comunicado de las autoridades de la UNAM- la SEP tiene la responsabilidad de abrir más instituciones o ampliar las existentes a fin de satisfacer la demanda de más de 150 mil jóvenes que cada año buscan un lugar en la Zona Metropolitana.Pero todos los datos anteriores muestran que las autoridades de la UNAM no pueden eximirse de ofrecer al país muestras claras de un mayor compromiso con la ampliación de la educación superior y media superior.

Después de casi treinta años ni siquiera han retornado a los niveles de matrícula que tenía al comienzo de los ochenta, a pesar de que los generosos presupuestos y la constante construcción de infraestructura que atestiguamos en los años noventa hacen perfectamente posible niveles aún más altos de la matrícula que los de hace tres décadas. En la imagen pública, no deja de ser altamente contradictorio que, teniendo esta capacidad para abrir sus puertas a un número creciente de jóvenes, y enfrentadas a una enorme demanda, las autoridades de la UNAM regateen algunos cuantos miles de lugares que significarían una diferencia decisiva para muchos aspirantes.

Las autoridades de otras instituciones, como el IPN, en los últimos años se han mostrado sensibles a la demanda de ampliación y en respuesta han creado procedimientos adicionales de acceso a esa institución. Abrir aún más las puertas de la educación superior es hoy indispensable para la formación de los jóvenes y para el futuro del país: las autoridades de la UNAM no pueden sustraerse de este esfuerzo.

Por lo anterior, el Comité de Aspirantes a la Educación Superior está exigiendo:

Primero: Aumento de la matrícula tanto en el nivel bachillerato como en el de licenciatura.

Segundo: Recuperar la matrícula hasta alcanzar cuando menos los 292 mil alumnos que la UNAM llegó a alojar antes de 1980.

Tercero: Recuperar en lo inmediato los 10 mil lugares perdidos en los últimos años en el ingreso al nivel de licenciatura, así como los siete mil lugares perdidos en el ingreso en el nivel de bachillerato.

Notas

1. Población escolar UNAM: estadísticas 1980-2003.
2. Op.cit.
3. “Población Escolar por Nivel 1961- 2003” en Población escolar UNAM: estadísticas 1980-2003 .
4. Op.cit.
5. “ Aspirantes, aceptados y rechazados anualmente a licenciatura de la UNAM (1922-2004) (Vía examen de selección)” en Perfil de Aspirantes y Asignados a Bachillerato, Técnico en Enfermería y Licenciatura de la UNAM .
6. “Total global de aceptados anualmente a la licenciatura UNAM (1993-2004)”, en Perfil de Aspirantes y Asignados a Bachillerato, Técnico en Enfermería y Licenciatura de la UNAM .