Número 11                                               Época IV                                     Mayo 2007


TEMAS A DEBATE

¡Ay! Cómo nos duele Oaxaca

Oaxaca es sólo la punta del iceberg. Esto parece encaminar y encauzar la lucha contra todo lo que reclame dignidad, y el sur del país parece que ya se cansó. Efectivamente, tendremos algún día un país moderno, a costa del exterminio de la población pobre del país, por la vía que sea, hambre, balas, tanquetas antimotines, cercos informativos…

Mónica Portnoy

El neomaltusianismo parece estar de parabienes en Oaxaca. Hace mucho tiempo se planteó que una forma de eliminar la pobreza era eliminando a los pobres, o dicho de manera más elegante, dada la insuficiencia alimentaria y la sobrepoblación, los pobres morirían de hambre y la población recuperaría el equilibrio necesario.

La pobreza oaxaqueña no es nueva. Hace años que, junto con Chiapas y Guerrero, tienen el deshonroso privilegio de ser las entidades más pobres del país, aquellas a las que los recursos del ramo 26 no llegan o llegan tarde; se encuentran, además, entre las entidades de tercera en lo que se refiere a salarios, y su población la constituyen, qué barbaridad, mayoritariamente personas de origen y habla indígena.

Con sus casi 600 municipios, es decir, la cuarta parte de los municipios del país, tampoco los problemas de gobernabilidad son nuevos. Los usos y costumbres gobiernan buena parte de ellos. De la población total de la entidad, según datos censales del 2000, casi quinientas mil personas (aproximadamente el 15% del total y el doble de la población que habita en la localidad más numerosa en el estado) de 15 años y más son analfabetas, esto es, no pueden ni leer ni escribir un recado, de éstos, dos terceras partes son mujeres.

Mientras tanto, el gobierno federal reconoce que Oaxaca recuperó el día de hoy la paz social, no reconoce la existencia de muertos oaxaqueños, como alguien decía en la mañana, hay muertos y muertos. Lamento profundamente la muerte de Brad Will, reportero y camarógrafo de Indymedia, no podía ser de otro modo, se trataba de prensa alternativa, pero no logro comprender esta negligencia para con los más de 15 muertos “oficiales” pertenecientes o no a la APPO.

Tampoco entiendo la posición de los senadores federales y el extraño pacto entre el PRI y el PAN para evitar sacar a Ulises Ruiz de su puesto. Por supuesto entiendo que el PRI quiera conservar el poder, pero no que pretenda seguir chantajeando el futuro del país. Mucho menos entiendo la posición del PAN de permitir este chantaje. Todos sabemos que Calderón necesitará del apoyo de quien sea para gobernar, dada la manera espuria en la que llegará a la presidencia, pero dado que la tercera parte de la población, representada por los legisladores de la coalición no lo reconocerá, no sé por qué prefiere el reconocimiento de la mafia priista.

También sabemos que Oaxaca representa todo aquello con lo que no quiere gobernar así como a aquéllos para quienes no quiere gobernar. Obviamente, Oaxaca atenta contra la presunta modernidad del país. Falta de actividad industrial contundente y moderna, altas tasas de analfabetismo, los índices más bajos de servicios en las viviendas, elevadísima deserción escolar (si es que alguna vez los niños oaxaqueños llegan a la escuela), y los maestros, maestros a los que se considera menos que a otros maestros, por pertenecer justamente a la sección 22 del SNTE, conocida por su disidencia respecto del sindicato general y las huestes de Elba Esther. Ahora resulta que la lideresa lidera los desatinados destinos del país, y Fox y Calderón siguen rindiéndole pleitesía como si de una monarquía se tratara.

Oaxaca es sólo la punta del iceberg. Esto parece encaminar y encauzar la lucha contra todo lo que reclame dignidad, y el sur del país parece que ya se cansó. Efectivamente, tendremos algún día un país moderno, a costa del exterminio de la población pobre del país, por la vía que sea, hambre, balas, tanquetas antimotines, cercos informativos, de todos modos, según la lógica de Fox, Calderón, Rubén Aguilar, Abascal y Medina Mora, los que nada tienen, nada tienen que perder, y qué pena, según ellos, que a los adolescentes oaxaqueños les exploten los petardos que éstos últimos iban a aventar y terminen matándolos...