Número 11                                              Época IV                                    Mayo 2007


ARTE-CULTURA

No es fácil ser marxista en filosofía

De tiempo atrás, el Taller de Arte e Ideología ha procurado vincular, articular, fusionar en la lucha popular. Se ha resistido a frentes y coaliciones pragmáticas y coyunturales, porque procura, en cambio, la reflexión histórica a fondo de las diferencias para construir acuerdos e ir evaluando encuentros y desencuentros.

Alberto Híjar

El secuestro, maltrato y encarcelamiento de Moreno Pasquinelli, Maria Grazia Ardizzone y Alessia Monteverdi, ha encendido la alarma roja en pequeños grupos de todos los continentes. Para algunos, urge no sólo la movilización contestataria y de repudio al estado italiano y en general al terrorismo imperialista, sino que todo esto y lo que sigue, exige la reflexión a profundidad de las relaciones revolucionarias entre teoría y práctica, ejemplarmente articuladas por los queridos camaradas, lo mismo en la revista y los libros de PRAXIS que en el internacionalismo presente en Yugoslavia donde fundamos el Frente Antiimperialista Internacional, en Palestina, Afganistán, México, Sri Lanka y la India. El Campo Antiimperialista, organizado puntualmente cada año, con mayores y mejores presencias revolucionarias, seguirá pese a todo. Lo que sigue es una contribución a la causa enarbolada por Moreno, Maria Grazia y Alesssia.

De tiempo atrás, el Taller de Arte e Ideología ha procurado vincular, articular, fusionar en la lucha popular. Se ha resistido a frentes y coaliciones pragmáticas y coyunturales, porque procura, en cambio, la reflexión histórica a fondo de las diferencias para construir acuerdos e ir evaluando encuentros y desencuentros. Historificar ha sido palabra de orden del TAI a fin de evitar el descubrimiento del agua tibia y los tropezones con las mismas piedras. Todo esto procura abrirse paso entre las tareas del día, en ocasiones erigidas como obstáculos aparentemente insuperables. Los afanes del TAI para permitir la reflexión, la abstracción y la historificación, no siempre son bien recibidos y, en cambio, generan calificativos como intelectualistas, pequeñoburgueses sin práctica, arrogantes ininteligibles, molestos e inoportunos teorizantes. El marxismo-leninismo es la base de acuerdo fundamental dentro del TAI, generalmente como acuerdo implícito no siempre cumplido, por lo que es éste el tiempo de ponerlo en claro y, para ello, van las propuestas siguientes:

1) La propuesta althusseriana del materialismo aleatorio (1985) como propia del marxismo. Con él se abre la posibilidad de un materialismo de encuentro, pero no siempre. Los ejemplos de las polémicas de Marx con Feuerbach o con Proudhon apuntan al encuentro que una vez fallido dan lugar a textos considerados por Althusser como aberraciones teóricas, tales como las llamadas Tesis sobre Feuerbach o a escritos destinados al puro decir para limpiar el ánimo de indignaciones, tal como ocurre con la Crítica al Programa de Gotha, destinado originalmente a la reflexión inédita con un latinajo como epígrafe sobre el decir para salvar el alma y nada más. Sin embargo, los comunistas han tomado a este texto como programa de transición del socialismo al comunismo y han hecho de las Tesis una síntesis de la filosofía marxista, en realidad para Althusser plagada de idealismo epistemológico, ético e histórico.

2) El materialismo aleatorio está fundado en la certeza de que no basta la presencia de ciertas condiciones y determinaciones para dar lugar a una situación histórica, tal como el modo de producción capitalista. Resulta tan aleatoria la historia que pueden repetirse las presencias constitutivas del capitalismo en Inglaterra y no concretarlo, tal como ocurrió en Francia o Italia. Como buen eurocentrista, Althusser no piensa más allá de Europa a pesar de conceder como acierto marxista la caracterización del modo de producción asiático y, sobre todo, el apartado de la acumulación originaria en El Capital. De todo esto resulta un materialismo aleatorio que acaba por corresponder al universo aleatorio de por sí, tal como pretende describir Althusser a partir de la tesis de Epicuro de la lluvia de átomos como origen primero transformado en Ser a partir de la desviación fortuita, aleatoria, de algún átomo al encuentro de otro.

3) No es casual la orientación althusseriana de sintetizar las posiciones tendencialmente materialistas de la tradición europea, de Epicuro a Derridá, de Fichte y Spinoza a Rosseau, Hegel y Feuerbach, para encontrarle raíz a su tesis del materialismo aleatorio y el de encuentro orientado por sus tesis clásicas de la filosofía sin objeto propio y de su práctica como establecimiento de líneas de demarcación con las ideologías. El sentido práctico de esta masa de planteamientos contra las reducciones dogmáticas, doctrinarias, autoritarias y al fin conservadoras y reformistas, toman pleno sentido con las llamadas Tesis de Amiens, como suele conocerse su texto de doctorado en la Universidad de Picardie en 1975. No sólo se trataba entonces de responder a la pregunta ¿es fácil ser marxista en filosofía?, con la que fueron tituladas para su difusión pública, sino el punto estaba en el párrafo rescatado como fundamental por Pedro Fernández Liria (2002) y publicado como introducción a “regreso al campo de batalla, después de los textos althusserianos de definición del filósofo materialista y del materialismo aleatorio y de encuentro.

El texto althusseriano de Amiens vale la pena: cogidos en las grandes luchas de clase de la historia contemporánea, nos hallábamos comprometidos en los combates del movimiento obrero y queríamos ser marxistas. Ahora bien, no era fácil ser marxista e identificarse con la teoría marxista vigente, incluso después del XX Congreso, porque el dogmatismo anterior subsistía junto con el contrapunto de las charlatanerías filosóficas marxistas acerca del hombre. Y como tales charlatanerías se apoyaban sobre la letra de las obras de juventud de Marx, era necesario volver a Marx para aclarar un poco el pensamiento obnubilado por las pruebas a que lo sometía la historia. No insistiré acerca del carácter político de mi proceder: tuvo la originalidad -que no le han perdonado jamás- de criticar al dogmatismo no desde las posiciones de derecha de la ideología humanista, sino desde las posiciones de izquierda del antihumanismo teórico, del antiempirismo y del antieconomicismo.

Se trataba de reintegrarle a la teoría marxista usada por el dogmatismo y el humanismo marxista como la ideología de turno -parte de sus títulos de teoría y de teoría revolucionaria. En el Prefacio de El Capital, Marx expresó el deseo de tener lectores capaces de pensar por sí mismos. Para intentar pensar aquello que Marx había pensado, lo menos que podíamos hacer era volver a él intentando pensar por nosotros mismos aquello que él había pensado.

4) El punto fue para Althusser, cómo salir del encuentro-desencuentro con el Partido Comunista Francés para superar al stalinismo más allá del ejercicio constante de deconstrucción del socialismo y sus ideologías sintetizadas en el combate contra la pareja economicismo- humanismo en situación de la reforma eurocomunista. Las líneas de demarcación necesarias, parecían reducirse a la pura frase latina de amicus Plato, magis amica Veritas con la que Fernández Liria cierra elegantemente su ensayo sobre el regreso al campo de batalla, alusivo al kampfplatz kantiano y al final del Retrato del filosofo materialista de Althusser (1986).

El teórico español acierta al terminar su ensayo excelentemente documentado en lo teórico, sólo en lo teórico, con un párrafo sobre la persona Althusser y la figura Althusser, necesariamente articulados como para darle sentido al Encuentro con Foucalt discutido en otro lugar con el título Sin vigilancia y sin castigo y sus referencias a Kirkeegaard sobre El concepto de la angustia, ambos citados en el ensayo de marras. El párrafo dice: precisamente porque Althusser pudo alcanzar la cima del deseo: tener razón solo y contra todos, su obra dejó de pertenecerle y él perdió todos sus derechos sobre ella como un matemático sobre el teorema que acaba de descubrir. Eso nos permite leer a Althusser como él mismo leyó a Marx, combatiendo en su discurso su propia presencia, defendiendo su inmensa e inapreciable aportación teórica de sus obsesiones, su inseguridad, su vulnerabilidad, su patológica hipersensibilidad y sus complejos. Al final, el latinajo sobre Platón y la Verdad. Ciertamente, es restrictivo este modo de ser marxista en filosofía para pensar por cuenta propia lo que Marx pensó, pues parece no bastar la descalificación de la filosofía marxista al uso de los manuales soviéticos siempre presentes cuando se trata de dar un rodeo antes de entrarle a El Capital o al Manifiesto. Althusser siempre rechazó el pretexto de eludir la reflexión sobre los textos originales hasta convertir esta posposición en ausencia ideológica justificada por las dificultades de llegar al fondo del marxismo.

Leer El Capital es, por esto, consigna de época para los marxistas como principio de ruptura, no sólo epistemológica con el marxismo stalinista y otros idealismos. Pero descalificar de paso a las Tesis sobre Feuerbach y al AntiDühring, ese gran intento de demarcación de Engels del influyente profesor ciego, incómodo para los comunistas urgidos desde entonces de abstracción para concretar las leyes de la dialéctica, cumple con la metáfora de tirar el agua sucia con todo y niño, para así desentenderse de problemas tan graves como la cientificidad del marxismo, la relación entre teoría y práctica, la crítica del civilismo y de su correlato materialista instintivo e intuitivo y no se diga del leninismo que de plano desaparece de toda argumentación, salvo para un posible escándalo teoricista presente en el texto althusseriano que habría que entrecomillar: Lenin filósofo. O sea, una especie de dialéctica negativa de la innombrada Escuela de Frankfurt surte el vaivén pendular de lo teórico a lo práctico, sin concreción en la militancia partidaria revolucionaria, para demarcar lo que pareciera ser totalizador, tal como apunta una tradición marxista, recordada por Althusser con el verbo aufhaben, tan caro para Hegel como inclusión sintética de la lucha de contrarios que implica un momento superior (¿de qué?) para exigir sin duda demarcaciones y rupturas que conducen la tesis de la historia sin sujeto. Dios, el Espíritu, la Idea y la Razón quedan descalificados y reducidos a metahistoria y metafísica fundadoras de ideologías liberales de uso cotidiano. Flogistos tirados en el basurero precientífico como escribió Engels en el prólogo al Tomo II de El Capital.

5) De aquí la ineludible praxis. Limitarla a práctica teórica, ruptura epistemológica y líneas de demarcación, costó al pensamiento althusseriano rechazos y denegaciones, generalmente hechas desde una especie de conceptualismo rara vez arraigado en la historia concreta, de no ser por los discípulos como Lipietz ocupado por el maoismo y el fin de la filosofía o Balibar y el Caso Lisenko como prueba de la filosofía marxista stalinista elevada a ciencia de las ciencias, hasta rechazar la genética y todas sus implicaciones a cambio de una experimentación costosísima para la agricultura colectivizada de la URSS. Cabe aquí citar esta especie de idealismo eurocéntrico ampliado a la historia de las ideas en América, estudiada, por ejemplo, en la Universidad de las Villas en Cuba en los ochenta y noventa.

El althusserismo era lo dicho por Césareo Morales en un célebre artículo de la revista Dialéctica de la Universidad de Puebla. La cosa resulta tarea de universitarios, de historia de las ideas en el peor sentido restrictivo, nada de una dimensión de ruptura universitaria que formó el grupo sesentero editor de Archivo de Filosofía para publicar folletos de deliberada apariencia rústica por su pasta gris y su tipografía sin adornos, para publicar los textos de La Pensée y de althusserianos de la Facultad de Filosofía de la UNAM. Nada de las consecuencias de la conferencia de Rafael Guillén de 1977 sobre la filosofía como discurso con planteamientos de Foucalt, de la lucha de clases en la teoría de La filosofía como arma de la revolución (con alusión deliberada a la entrevista de María Antonieta Macciochi para L´Unita del 19 de enero de 1968 y a su izquierdista título instrumentado por el órgano del Partido Comunista Italiano para cumplir con la certeza althusseriana de Marx como protector suyo en el Partido, pese a su marxismo incómodo como llama G. Albiac (1976) a todo esto que no vio Guillén ni nadie).

Fundar en esto su tesis de grado de dos años después, cuando militaba ya clandestinamente en las Fuerzas de Liberación Nacional, probaría un uso de Althusser más allá de la retórica y junto a la ironía y el sarcasmo como recurso de deconstrucción constante de la filosofía espontánea y del sentido común al servicio del discurso revolucionario complejo devenido convocatoria a la sociedad civil, sin partido obviamente, característica del discurso del Subcomandante Marcos y del EZLN, donde se asume la metateoría como renuncia a la previsión revolucionaria reivindicada por la cientificidad marxista-leninista, para en cambio hablar después de los hechos. Demasiado para historiadores como Raúl Fornet Betancourt quien confiesa en su excelente historia sobre La transformación del marxismo (2001), su consideración excluyente de todo texto no asequible en las universidades.

6) La praxis así, pese a todo, resulta sólo práctica teórica. De aquí la urgencia de superar a Althusser y sus consecuencias reducidas a una moda ya pasada y ni siquiera recordada tal como se hace en escuelas, congresos y coloquios con Nietzche, Hegel sin la descolocación respecto a Marx propiciada por Althusser, o Platón y Heidegger. Poco vale para superar esto la invocación a las formas históricas de su fusión (de la teoría marxista) con el movimiento obrero con la que termina el texto ¿Es simple ser marxista en filosofía? de 1975.

No es fácil ser marxista en filosofía, de todo esto hay que ocuparse y para ello buscar ejemplos y moralejas no sólo de la producción de conocimientos, sino de su reproducción y circulación fuera de los límites universitarios. De aquí la pertinencia de los marxismos extrauniversitarios como los de José Revueltas y Trotsky y los postuniverstarios como el de Guillén, Abimael Guzmán exprofesor de filosofía en Perú o el de los dirigentes de la Liga Comunista 23 de Septiembre Ignacio Salas Obregón y Raúl Flores Zavala. Ciertamente, esto es un planteamiento escandaloso para los planes y programas universitarios en cambio incluyentes de cualquier frivolidad posmodernista. Poner a trabajar la filosofía fuera de las universidades y también como crítica teórica dentro de ellas, es una necesidad articulada, especie de aufhaben práctico, si así se le quiere ver, lo cual exige hacer escuela e historificar.

7) La transformación del marxismo de la que reflexiona con amplia documentación Fornet Betancourt es la práctica propia de continentes no europeos en sentido geográfico y althusseriano. En América, por ejemplo, el marxismo, el leninismo, el trotskismo y el maoismo, se dan como lucha de clases en la practica revolucionaria en situación de un movimiento obrero corporativizado, cuando mucho nacionalista, donde brilla por su ausencia la perspectiva proletaria y socialista. El anarquismo, desde el siglo XIX, ha sido una línea organizativa en ocasiones mucho más influyente que cualquiera de los marxismos, tal como parece ocurrir ahora con el esplendor del civilismo antipartidario y festivo fundado en el materialismo instintivo e intuitivo rechazado por Marx en la Tesis II sobre Feuerbach. No sólo, sino es atendible el señalamiento de Agustín Cueva (1976) sobre la importancia de los artistas en la construcción de un movimiento socialista americano, tales como Siqueiros, Rivera, Arguedas, Icaza y hasta un arquitecto como Niemeyer, a los que habría que agregar la legión de cineastas y videoastas empeñados en asumir la producción de signos como lucha de clases en los sentimientos y las percepciones.

La filmación testimonial directa, el uso del habla popular y las ironías dan lugar a profundos tratamientos festivos de problemas de actualidad con empresas autogestivas como Canal 6 de julio y Klan Destino, herederas de las películas de cineastas como el retirado Paul Leduc, el extinto Grupo Octubre de los setenta y ochenta y el activo Oscar Menéndez, filiales del cine del lado del pueblo en lucha vigente hasta ahora. Demarcación, encuentro, práctica, tienen así un principio de historificación como mejor tributo a los brillantes y trascendentes textos marxistas sobre la acumulación originaria y el modo de producción asiático.

8) Pero no sólo en América el marxismo se asume con su complemento leninista de procrear organización revolucionaria y construir al sujeto propio de lo que Revueltas llamó la democracia cognoscitiva, para, sobre todo, construir la revolución. A sus maneras, destacados marxistas europeos han logrado la difícil ubicación como personalidades críticas de la globalización capitalista y el neoliberalismo que la acompaña. Dos economistas de suyo espesos, optaron por un discurso económico-político asequible para los no expertos mediante una carga cultural necesaria de reflexionar, Ernst Mandel publicó su postrer título sobre el dinero y Samir Amin, a partir de la Crítica al eurocentrismo, hace ver el culturalismo constructor mundializado de la acumulación capitalista mientras prosigue su reflexión de fondo sobre un realmente existente modo de producción islámico sobre bases ideológicas enteramente distintas al capitalismo. Es menester citar aquí a Sebastiao Salgado, ese economista derivado en fotógrafo documentador de la explotación capitalista, como ejemplo de estudioso descubridor de modos de circulación ideológica distintos al universo de Gutenberg.

9) No es fácil ser marxista en filosofía porque se requiere, por lo visto, amplia información y capacidad reflexiva para no perderse en el pragmatismo y el coyunturalismo dominantes aún en las organizaciones reivindicadoras del socialismo. Varias son las líneas prácticas para hacer de la filosofía marxista un recurso crítico favorable al socialismo.

A) Historificar a partir de la lucha de clases actualizada y no como mera genealogía a la manera de los marxistas academicistas. Esto exige la propia historificación clasista como autocrítica constante. Todo esto ¿para qué?, ¿para quién?, ¿somos los mejores?, ¿qué construimos? ¿nos reproducimos?, ¿crecemos?, ¿vamos más allá del papel de expertos solidarios con las luchas obreras del tren en marcha de la Historia?

B) Reproducir para arraigar en los movimientos populares tendencialmente revolucionarios si logramos orientarlos en el largo plazo de construcción de una cultura proletaria demarcada de la dominante, con todo lo que esto significa asumir de trabajo con el marxismo-leninismo en signos, tradiciones y formas de vida, a fin de procurar una ideología revolucionaria.

C) Circular el marxismo-leninismo con recursos ideológicos de ruptura con los discursos burgueses. Se trata aquí de demarcarse con la reducción racionalista y autoritaria propia de los socialismos del marxismo con sangre entra en escuelas de cuadros carcelarias, en publicaciones con diseños espantosos y en asambleas donde compiten los expertos en la profusión de citas de los textos sagrados, a la par de los planes de acción pragmáticos y coyunturales. La otra circulación requiere instituciones autogestivas con proyectos de largo plazo realizables por colectivos capaces de rotarse la dirección y de participar alternándose con los expertos y los veteranos.

D) Actualizar el leninismo como procreación de organizaciones partidarias, no necesariamente partidos de viejo tipo. Las comisiones revocables crecidas en las asambleas populares, permiten instaurar la emulación no sólo de hecho, como suele ocurrir para dar lugar a los dirigentes a perpetuidad, sino para realmente construir estados mayores sujetos a constantes evaluaciones críticas y autocríticas. De la incorporación a este proceso de los más jóvenes depende la garantía del relevo y la reproducción ampliada.

E) Inquirir, preguntarse todo el tiempo entre lo ganado para el marxismo-leninismo, sobre la procedencia y pertinencia de este frente a las ideologías en lucha. Las líneas de demarcación ciertamente exigen capacidad de abstracción, siempre y cuando remitan a la práctica en ese eterno retorno dialéctico descrito en la Introducción a la Crítica de la Economía Política.

F) Ejercitar la abstracción es consigna frente al pragmatismo y sus tareismos característicos de los frentes, alianzas y coordinadoras que siempre posponen la reflexión, la crítica y la autocrítica para reducirlas al ritual de la mesa redonda como parte del reparto del poder y tratar los problemas de modo de no tocar fondo ni teórico ni práctico.

El taller teórico como lugar de afinación, balanceo, cambio de motor y hojalateado, es un recurso necesario de implantar con constancia y participación abierta.

En los ochenta, Raúl Olmedo regresó de París carteandose con Althusser para orientar publicaciones como Historia y Sociedad, ya como frente amplio eurocentrista, una excelente y clara plana económica en Excélsior y dedicar un texto en la revista de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM explicando su seminario sobre Materialismo y Empiriocriticismo. Sostenía con su efímero radicalismo teórico, la denegación de leyes y conceptos marxistas previos a la práctica teórica. Agustín Cueva respondió reivindicando el materialismo como esa complejidad aparentemente inasible por compleja e irreductible a la fragmentación racionalista. De aquí la dialéctica y de su historificación como necesaria lucha de clases. Ideas reguladoras llamó Sartre a estas propuestas del marxismo en esa obra de título memorable: Crítica de la Razón Dialéctica. Contra el teoricismo, las líneas teóricas, el materialismo dialéctico y la práctica como ese constante pensar por cuenta propia.

10) Dedico por tanto este ensayo con pretensiones teórico-prácticas a Moreno Pasquinelli, Maria Grazia Ardizzone y Alessia Monteverde, marxistas leninistas, ejemplares. No sólo fundamos en 1999 el Frente Antiimperialista Internacional en Montenegro, cuando iban y venían los bombarderos de la OTAN desde la base de Aviano en el norte de Italia, para devastar Yugoslavia. Mantuvieron hasta 2003, el Campo Antiimperialista con una presencia creciente de organizaciones revolucionarias de todos los continentes, viajaron a Palestina para integrarse a las brigadas solidarias con su heroico pueblo, a Sri Lanka, a la India, a Afganistán, vino Moreno a México, estuvo y estuvieron ahí donde había que confrontarse con prácticas políticas complejas y sorprendentes donde el islamismo, el marxismo, el leninismo, los humanismos, exigen líneas de demarcación sutiles, precisas, liberadas de todo dogmatismo.

Cultos hasta saber de las críticas al realismo crítico y socialista, a las ideologías en signos constitutivas del feudalismo y las formaciones sociales árabes, cristianas, comunistas, han hecho de la Revista PRAXIS un lugar incomparable de reflexión actualizada, hasta el punto de darle espacios a los contrincantes para responderles con firma responsable y concreta. El antiamericanismo, la cuestión islámica, la formación de frentes antiimperialistas, los usos del marxismo y el leninismo, han sido puntos ampliados a la publicación de libros de los compañeros, desde el de marxismo de Constanzo Preve hasta Las Montañas son nuestras masas con escritos de Salvador Cayetano Carpio, el legendario Marcial, editado por la Corriente Leninista Internacional con centro en Austria. La presencia molesta del Comandante salvadoreño, contó aquí con un excelente prólogo de Moreno, como prueba ejemplar de su práctica de marxista-leninista.

11) La parte revolucionaria reprimida y violentada produce un comunismo tosco, compañero del señalado por Engels en dos de los prólogos (para Italia e Inglaterra) del Manifiesto Comunista. Se trata de un marxismo-leninismo refugiado en los dogmas para resistir, a la manera religiosa. Invocar a los textos sagrados y a sus creadores, siempre reconforta el espíritu. De aquí la exigencia de solidarizarse con esta parte criminalizada del comunismo para reivindicarla históricamente y documentarla para probar sus triunfos, sus derrotas, sus proyectos, sus planes y programas como discurso irreductible al discurso terrorista adjudicado por los estados burgueses. Nunca más privilegiar la respuesta a entes como Herr Voght por el indignado Marx, mientras posponía peligrosamente la redacción del Manifiesto Comunista para al fin iniciarlo con la mención al fantasma como evidente alusión a la permanente indiferencia o animadversión criminalizadora de la burguesía para borrar de todo mapa a los comunistas.

La filosofía marxista-leninista encuentra en el comunismo tosco, un campo de la lucha de clases singularizado por la práctica revolucionaria. Las líneas de demarcación necesarias entre las ideologías de la religiosidad, del martirio asumido, de la derrota justificatoria, de la reducción civilista a la pura protesta y denuncia, orientan modos de organización de largo alcance confrontado con el humanismo de la defensa de los derechos humanos y los delitos del pasado en rigor, crímenes de estado.

El comunismo tosco es señalado por Engels como línea paralela, como lluvia de fuerzas instintivas, para seguir la metáfora de Epicuro. Fernando Acosta, el entrañable Negro, veterano de mil luchas campesinas y populares, advierte siempre la duda de la ubicación de este comunismo no necesariamente instalado en las organizaciones capaces de chocar sin más con las policías, el ejército y de agredir los enclaves de los consorcios empresariales y financieros, sino también en los proyectos de partido sin más orientación que los repartos de poder con fines de sobrevivencia caciquil o de juegos electorales, en todo caso siempre coyunturales y encubiertos en un marxismo dogmático y autoritario.

De aquí una tradición marxista necesaria: la de producir al enemigo cuando es necesario llámese Bauer, Strauss, Stirner, Dühring o Kautsky, ese socialista compañero y editor del segundo tomo de El Capital, hasta que Lenin decidió probar que era un renegado dañino para el movimiento. De aquí también la necesidad periodística asumida por el joven Marx cuando topó, por ejemplo, con la prohibición de recoger leña tirada en los senderos para calentar los pobres hogares campesinos.

La denuncia ha de darse a la par, antes o después de la abstracción para hacer del hecho despreciado por los medios burgueses, un acontecimiento con raíces profundamente represivas. También aquí hay la alternativa del comunismo tosco, distinta a la reflexión precisa con apoyos teóricos radicales. Ir a la raíz de los problemas tampoco es fácil, de ahí el homenaje a los periódicos, editoriales y revistas que a su manera histórica han concretado estos tratamientos para probar que la lucha de clases en la teoría no es sólo contra enemigos de fuera, sino con los compañeros a quienes hay que convencer de las dificultades teóricas en beneficio de una práctica discursiva común.

Es necesario el rescate actualizado de publicaciones como El Machete, fundado en 1924 primero como órgano del Sindicato de Obreros, Técnicos, Pintores y Escultores y luego como órgano del Comité Central del Partido Mexicano para evidenciar la consistencia del marxismo transformado. Es urgente atender a publicaciones artesanales como Revuelta, cuyo primer número salió del Penal de Alta Seguridad de Almoloya, escrito todo por los hermanos Cerezo Contreras y Pablo Alvarado, para después ser editado por un compañero solidario fuera de la prisión. Revistas de circulación restringida en un país en donde predomina el analfabetismo funcional, aún en las izquierdas, merecen atención constante sobre todo cuando lo mismo incluyen reflexiones teóricas, que historias del movimiento obrero, noticias de la cultura popular, que confrontaciones con los periodistas reaccionarios, como La Tecla Indómita, las publicaciones trotskistas o las de anarcocomunistas como Autonomía, donde la práctica teórica tiene siempre el correlato de las acciones organizativas.

Esfuerzos editoriales como los de Yaxquin para publicar escritos programáticos y testimonios revolucionarios de organizaciones político-militares del pasado inmediato, o los del Centro de Documentación de Filosofía Crítica, corren a la par de las presentaciones de libros como los de los doctores Mario Rivera y Carlota Guzmán, narradores excelentes de experiencias revolucionarias aleccionadoras. PRAXIS de Italia, Soviet y Línea Quebrada (Bruckhlinien)de la Corriente Leninista Internacional de Austria, son ejemplares en su combate contra el reformismo y su actualidad civilista y fiestera, a la par de criticar a fondo los acontecimientos del día, las guerras imperialistas y las masacres populares, para fomentar la discusión a fondo de posiciones combativas.

Aparecen en esta masa discursiva, conceptos novedosos urgidos de discusión como el antiamericanismo criticado por PRAXIS, porque remiten a situaciones ideológicas referentes al antineoliberalismo y anticapitalismo urgidos de conducción a su solución radical en el socialismo. La crítica a los procesos de significación necesarios para analfabetas funcionales, exige atender los recursos audivisuales de los cineastas, videoastas, performanceros y realizadores gráficos de la agitación y la propaganda, como parte de la cultura tendencialmente proletaria demarcada de la sensibilidad y sentimentalidad imperialistas.

Una tradición americana de canto, danza y teatro con representantes como Boal y Buenaventura, equiparables a Darío Fo y Franca Rame, siguen a Brecht a quien realizan en su canto para la acción León Chávez Teixeiro, Cayo Vicente, grupos como Salario Mínimo y las decenas de cantores integrados a las luchas populares.

La figura del Taller de Construcción del Socialismo, la alusión a la deconstrucción, aprende de los ejemplos compañeros, los celebra, se conduele cuando son golpeados, para abrirle paso al socialismo y ejercer el materialismo histórico y dialéctico a la vez como encuentro teórico-práctico con los compañeros, los camaradas, los compañeros de viaje, pero también como línea de demarcación radical con los reformistas y los traidores, sin concesiones electoreras al uso de términos teóricos y prácticos necesarios para la afirmación socialista.

Lo que han hecho los filósofos es interpretar al mundo, de lo que trata es de transformarlo. Sin teoría revolucionaria no hay práctica revolucionaria.
Abril de 2004