Número 12                                               Época IV                                     Septiembre 2007


INTERNACIONAL

 14º Congreso de la Federación Democrática Internacional
de Mujeres (FDIM) en Caracas, Venezuela
(abril 2007)

Integración tiene que ver mucho con rescatar, por ejemplo, desde el punto de vista de la mujer, a nuestras heroínas en la lucha emancipadora; me atrevería a decir aún antes, en la resistencia de las mujeres y los pueblos originarios, pasando por toda la gesta libertadora.
María Inés Brassesco, vicepresidenta por América Latina de la Federación Democrática Internacional de Mujeres (FDIM )

Adriana Jiménez Real

La FDIM es una organización femenina internacional, no gubernamental, que reúne organizaciones femeninas y feministas de todo el mundo, sin distinción religiosa, de etnias, de nacionalidades y opiniones políticas. La FDIM fue fundada el 1º de diciembre de 1945.

Sus objetivos son: la lucha por la paz, la democracia, la justicia social, la libertad, la autodeterminación, la independencia nacional, la soberanía y el desarme. Por un mundo libre de armas atómicas y demás armas de destrucción masiva.

Se pretende conquistar y defender la igualdad de los derechos y posibilidades de la mujer en todos los ámbitos de la vida económica, política, cultural, social y familiar, eliminando toda forma de discriminación. También combatir todo tipo de violencia a las mujeres y a la infancia, se podría decir que en contra de todo ser humano, así como promover la protección del medio ambiente, situación que actualmente es una alarma para el mundo.

Las acciones que realiza la FDIM son a nivel internacional y regional y sus actividades se coordinan en los diferentes niveles, cooperando con las instancias gubernamentales y no gubernamentales. Apoya los principios de la Carta de la ONU y su aplicación para la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, así como, las estrategias prospectivas de Nairobi para la promoción de las mujeres.

Realiza trabajo en apoyo a la infancia, y emite su opinión a los gobiernos, a la ONU y a la opinión pública mundial, sobre los problemas vinculados a las mujeres y la infancia.

Los temas que se discutieron fueron:

1.- Los impactos negativos de la globalización neoliberal en las mujeres.
2.- La lucha de las mujeres y el impacto del terrorismo de Estado, las ocupaciones y las guerras.
3.- El tráfico y la mercantilización de las mujeres y los niños con especial referencia a la explotación sexual de la inmigrante y refugiadas.
4.- La construcción de la solidaridad internacional en contra de la represión política a las mujeres y todas las formas de violencia hacia las mujeres.
5.- La defensa de los derechos de las mujeres indígenas y afrodescendientes a la cultura y a la igualdad.
6.- Avanzar en la igualdad de los derechos sociales al trabajo, salud, enseñanza, seguridad social, en combate al hambre y otros.
7.- Transformar el papel negativo de los medios de comunicación en el trato de la imagen de las mujeres.
8.- Mujeres en el poder y toma de decisiones.
9.- La historia y el papel de la FDIM en la defensa de los derechos de las mujeres, independencia nacional, justicia social, democracia y paz.
10.-La FDIM el feminismo y la teoría de género.

Los temas fueron altamente nutridos y esperamos los resolutivos.


Entrevista con María Inés Brassesco

Por Mercedes Medina Gamboa*

María Inés Brassesco fue recién elegida vicepresidenta por América Latina de la Federación Democrática Internacional de Mujeres (FDIM ) y Presidenta de la Unión de Mujeres de la Argentina. A continuación sus puntos de vista:

En primer lugar, que el congreso se haya realizado en Venezuela es algo muy importante para las latinoamericanas y creo que para todo el mundo. Porque, como decimos en la declaración, nuevos vientos soplan sobre el planeta, pero fundamentalmente sobre América Latina.

El Congreso es un momento de inflexión para nosotras, para las mujeres de no sólo de la FDIM sino del mundo entero, porque son tiempos de reflexión, de pensamiento y de acción. Es decir, no podemos seguir teniendo nuestra actividad social y política como FDIM, si no somos capaces de reflexionar sobre nuestros 62 años de existencia y a partir de ello y de la realidad, rescatar las raíces, producir teoría, que sea la teoría de la FDIM.

Y digo esto porque muchas cosas nos pasaron, a los pueblos y a las mujeres, algunas cosas muy desagradables y creo que de toda práctica que se tenga, siempre se saca enseñanza, por más que sean malas. Aunque sea el hecho de conocer cuáles fueron los errores y no volver a cometerlos.

Por eso a mí me parece que fue un momento importante del Congreso, que tiene una declaración excelente, donde fue capaz de combinar toda la cuestión de clase, pero no quedarnos (sólo allí) sino también incorporar el género, incorporar la idea ésta de la destrucción de esa asimetría de poder que existe entre varones y mujeres, porque es la primera y fundamental injusticia sobre nuestra tierra, que a veces naturaliza los roles que nos dio la sociedad y que es cultural, exclusivamente cultural.

América está llamada a jugar un papel importantísimo en el proceso de liberación, a condición de que las mujeres y los varones –pero en este caso estamos hablando del movimiento de mujeres–, seamos capaces de articularnos, dentro de cada uno de nuestros países y tener presente que como el mundo está globalizado, si nosotros, si nosotras, no logramos la integración con los países vecinos y realmente formamos una integración latinoamericana y caribeña, nos va a ser muy difícil avanzar en la revolución social, política, económica y fundamentalmente, en la destrucción del patriarcado.

Democracia

Desde el punto de vista personal, yo creo que el movimiento de mujeres se puede articular en base a un profundo debate y a un ejercicio de la democracia participativa. Y hablo de democracia participativa, no de la democracia liberal; yo creo que a esta altura de desarrollo científico y técnico del conocimiento humano, si nosotras, si nosotros queremos avanzar, es necesario discutir las propuestas y después en conjunto, después de esa discusión, votar esas propuestas. Ya no sirve más, no es democracia aquello que implica que te traen propuestas; la democracia que significa para muchos levantar la mano, decir sí o no, eso no es democracia.

Mi objetivo es que en cada organización social y política, como lo es la FDIM –y más en una organización internacional–, tiene que haber roles, tareas y división de responsabilidades. Es hacer una vicepresidencia con democracia participativa, donde (con) cada país discutamos, en conjunto con el centro regional y las compañeras, cuáles son los puntos acuciantes en nuestra América Latina y caribeña. Elaborar una agenda y un plan de acción.

Solidaridad

En esa agenda no puede faltar cómo nosotras,, las latinoamericanas y caribeñas, nos solidarizamos con África, con Asia, con Arabia, con Europa, con todos los grandes conflictos. Lo que no podemos hacer más es tener todavía una mente colonizada y seguir solamente viendo hacia fuera y no ver en las raíces profundas de nuestra América. No se puede hacer más oídos sordos a lo que está pasando en Colombia, en Haití, en los asesinatos que existen en México contra las mujeres, ese muro que separa a México de Estados Unidos, son cosas que son nuestras; no es de México, no es de Colombia, no es de Haití, es de la gran Patria Latinoamericana que soñó Bolívar y Sanmartín.

Integración Latinoamericana

Fue una palabra que nos la quitaron los que más tienen, los sectores de privilegio y en realidad cuando ellos hablan de integración, están hablando de integración de los capitales y mayor ganancia. Y cuando nosotras y nosotros los del pueblo estamos hablando de integración, estamos hablando de intercambio cultural, incluso de integración de nuestros programas de educación formal, para que sea reconocido un título de un país a otro, por decirte un ejemplo concreto que puede interesar al estudiantado.

Tiene que ver con nuestras leyes y tiene que ver fundamentalmente con un sentimiento de solidaridad y de fraternidad. Que, para mí, tiene que estar ubicado en el respeto de las características de cada pueblo, de cada nación, pero fundamentalmente en tener en cuenta las asimetrías de cada país.

Los países son diferentes, son diversos y es evidente que el apoyo, la ayuda que hay que dar a un país más pequeño, no es el mismo que el apoyo que le podríamos dar al Brasil, a la Argentina, como países grandes de extensión, porque sino corres el riesgo de que nos sacudamos un imperialismo y aparezca otro.

Y entonces la integración, para nosotros, no es eso. Es, teniendo en cuenta esa diversidad y esa diferencia, que sean los países que por su extensión y sus recursos naturales son inmensamente ricos, quienes pongan al servicio de los países que menos tienen, su riqueza, porque somos hermanos.

Heroínas

En definitiva, a mí me parece que integración tiene que ver mucho con rescatar, por ejemplo, desde el punto de vista de la mujer, a nuestras heroínas, en la lucha emancipadora; me atrevería a decir aún antes, en la resistencia de las mujeres y los pueblos originarios, pasando por toda la gesta libertadora. Y tener el respeto, cada país, por las patriotas, por las heroínas y los héroes y los patriotas del otro país. Hasta la mujer que cosió una bandera o guardó un arma, es una pieza importante en las guerras independentistas. No solamente las que brillaron y pasaron a la fama; el mundo, la sociedad y las revoluciones se construyen con todos, en la diversidad. Es evidente que siempre hay líderes, tanto varones como mujeres, que aparecen en la palestra porque simbolizan todo lo que ese pueblo. Un líder, sea varón o mujer, es producto de una historia y de una lucha, de la historia y de la lucha de un pueblo.

Partidos políticos

Hoy los partidos políticos ya no levantan proyectos ni programas, levantan líderes como si fueran estrellas, actores, bailarines. Entonces (es) el gran show, hasta le crean la imagen, hasta lo hacen bonito; le dicen cómo tiene que hablar, pararse frente a la tele, cómo tiene que poner la mano. Leyendo la historia, era como Hitler se ponía frente al espejo para ver cómo hablaba a la población y cómo quedaba mejor.

El tema es que nosotros tenemos que discutir, tanto mujeres como varones, proyectos, ideas, no individuos; y después de discutir el proyecto, los objetivos, qué país queremos, cómo lo vamos a hacer, en que etapas, elegir a la mujer o al varón que esté en mejores condiciones para llevar adelante ese proyecto, es una forma, creo yo.

Hoy no, cuando hay elecciones se atomizan los partidos políticos, todo el mundo quiere ser diputado, o diputada, porque tampoco nos salvamos nosotras en esas cosas, imitamos todavía muchísimo a los varones. La liberación de la mujer es otra cosa, no es ocupar el lugar del varón, es una equidad entre los dos géneros.

Imperialismo

El imperialismo está allí, existe, es concreto. A mí siempre se me ocurre algo, siempre tengo una reflexión: ellos todavía pueden hacer “ancho pata ancha” (como) decimos en Argentina, por la falta de unidad de nuestros pueblos. Y no hablo solamente de unidad de México con la Argentina, sino hablo dentro de cada pueblo.

Lo que a mí me parece que como conclusión debemos sacar, que los que nos oprimen, nos sojuzgan, pueden tener diferencias entre ellos, pero tienen muy claro y se unen para aplastarnos. Y la diferencia entre los diversos sectores del pueblo que no están comprometidos con el imperialismo, son un montón de puntos de coincidencia que tenemos en común, y sin embargo tenemos una capacidad para dividirnos, enfrentarnos y no articularnos.

Nosotros tenemos un poema que debe ser bien conocido, de Martín Fierro, dice: “Los hermanos se han unido, porque esa es la ley primera, porque si entre ellos se pelean, los devoran los de afuera”.

Yo creo que ese es el mensaje: tenemos que unirnos entre nuestros países, cuando hablo de diversidad y hablo de unión, quedan excluidos los que explotan, el fascismo, el imperialismo.

Entrevista y edición: Mercedes Medina Gamboa
* Arquitecta, Maestra en Estudios y Gestión de la Ciudad, UIA Puebla.