Número 12                                               Época IV                                     Septiembre 2007


Katnira Bello
El arte del cuerpo o (el libro de los laberintos)

“Todas sentimos el anhelo de lo salvaje. Y este anhelo tiene muy pocos antídotos culturalmente aceptados. Nos han enseñado a avergonzarnos de este deseo. Nos hemos dejado el cabello largo y con él ocultamos nuestros sentimientos. Pero la sombra de la Mujer Salvaje acecha todavía a nuestra espalda de día y de noche. Dondequiera que estemos, la sombra que trota detrás de nosotras tiene sin duda cuatro patas”.
Clarissa Pinkola Estés, Poeta, cantadora y psicoanalista junguiana

Araceli Zúñiga

“La experiencia del arte ejerce poder sobre la vida.”

Katnira Bello es un laboratorio en sí misma. Un laboratorio de palabras. Trabaja con y desde sus propios cuerpos/palabras. Con sus propios fluidos y códigos; sensaciones/desazones de sus (propias) nebulosas –desfragmentados big bang– para iniciar –diversos y diferentes– universos personales desde sus (a)propia(da)s constelaciones, cuneros de estrellas/signos.

(¿Por qué hacer performance? En principio fue comprobar que podía hacer algo por mi propia cuenta: era capaz de intentar decir algo, era capaz de creer que valía la pena explorar y manifestar los remolinos internos. El performance supuso una comunicación más personal y profunda de la conseguida con imágenes o textos. Era algo vivo…

Su trabajo experimental es –como en el libro chino de Las Mutaciones (o el Libro de la Sabiduría)– “un oráculo, un libro sin palabras convencionales, esto es: una sucesión finita de signos no idiomáticos con significados infinitos. El texto verbal que se le adscribió posteriormente (nos) sirvió para tener acceso al conocimiento que albergaba esta creación verbal poética y que tomó su forma presente en el siglo anterior a Confucio”. (1)

(…generalmente es sólo un instante de total realidad en el que me percibo completamente y, al mismo tiempo, me fundo un poco con los demás en un contacto que de otra forma no existe. Me vierto un poco sobre los otros. El performance significó aprender otra forma de contacto humano, algo que nunca me ha resultado del todo sencillo…)

Así, Katnira Bello es una artista multi, inter y transdisciplinaria. Laberinto de laberintos, narraciones circulares e infinitas como Las mil y una noches (una de las obras, por cierto, que más apasionaron al escritor argentino Jorge Luis Borges –libro principalísimo en su Biblioteca de Babel, mítica colección de libros creada por el escritor, cuya afición por el árabe era enorme–, –canon oriental–) sueño Katnírico de cuento circular e infinito que nos permite –y posibilita– la libertad que necesitamos para leer y escribir el mundo.

“…Prácticamente, la mitad de los trabajos que he realizado han sido importantes o significativos en ese particular momento. La mayoría fueron rituales, jugaba al mago, me convertía en un yo más enyomismado; dejaba escapar el miedo vaciándolo en globos negros que estallaban al llenarse por completo; penetraba en los sentimientos de los desconocidos presentes de un modo inmediato; recuperaba el tiempo del sueño; me robaba la libertad de las palabras; volcaba color sobre la negra actualidad. Mi pedazo de mundo era modificado. No sé porqué casi nunca recuerdo con exactitud lo que hice durante los performances, es como si entrara en cierta concentración donde percibo más lo que me rodea, pero después lo recuerdo fragmentado, como si hubiera estado tomando fotografías desde fuera o lo hubiese soñado…)

Narraciones/performances que surgen uno del otro, como cajitas encerradas en otras. O, como en Katnira Bello que trabaja con cajitas descubiertas en otras. Similitud del trabajo de esta artista del performance, representativa –o no– de una generación, “aire del tiempo” que nos traduce –Piedra Roseta– los modos para entender estos tiempos donde el agua se (nos) acaba.

Desde las Mil y Una Noches, expresando la idea de un número transfinito, ya que 1000 representa la infinidad conceptual en la cultura matemática árabe, y en el que la leyenda dice que: “aquel que lea la colección completa –relatos tradicionales de Persia, Arabia y la India, se volverá loco”. Con elementos que aparecen también en La Odisea, pero también en Gilgamesh, de Mesopotamia, o en el Libro de los Muertos, de Egipto, o en El Cantar de los Cantares, de los Hebreos, o en el Popol Vuh, mesoamericano, libros con varios niveles de narración. Con varios –otros–niveles de respiración espiritual. Así. Como en el performance (taller y laboratorio de Katnira Bello): el arte bajo sospecha de nuestra Era.

(…¿Con qué trabajo más? Con textos de todo tipo; yo les llamo así a las cosas que la gente "lee" de lo que hago, lo que es más claro para ellos. A veces escribo cosas en el suelo con gis o le pido a la gente que escriba su opinión sobre el SIDA o qué es arte para ellos; escribo paz con granos secos de maíz, escribo la palabra "palabra". Cuelgo fotografías. Recorto libros o cartas, hago polvo las hojas que tenían textos que no siempre son leídos dentro de la acción. Me gusta provocar reacciones internas, imágenes para llevar, dejando el significado a la mitad para ser concluido por los demás. Es algo cercano a un juego poético o a un juego a secas. Es parte de lo que más disfruto...).

Desde 1994, Katnira Bello ha tenido una práctica creativa constante enfocándose al arte conceptual, dentro de las disciplinas –emergentes– de la fotografía, el performance, la instalación, el video, la –otra–literatura y… la magia (del juego); los sortilegios, los conjuros. Las palabras otras. Ha incursionado en la creación de textos críticos sobre arte y participado en numerosas exposiciones y muestras colectivas e individuales, tanto en México como en el extranjero. Su trabajo ha sido acreedor a diversos estímulos, premios, becas y otros (nunca suficientes) apoyos.

(…A veces combino el performance con instalaciones efímeras. Generalmente uso objetos durante las acciones como pinzas, papeles, fotos, velas, cartas, estetoscopio, muñecos, vidrios molidos, etc. Me parece importante el lenguaje de los objetos utilizados; la metáfora implícita en ellos. La vela como la luz en un sentido amplio de iluminación, la carta como el mensaje que aguarda ser hallado, el fuego como elemento purificador y de transmutación. Me gustan los juegos del lenguaje, las combinaciones que de momento resultan absurdas, como entrar en una tina de baño a platicar con un ratón o dejar unas tijeras columpiándose dentro de una jaula. Cuando la gente me pregunta qué quise decir siempre respondo ¿tú que entendiste? Generalmente llegan al punto exacto o muy cerca, las explicaciones de los demás son muy agradables cuando trataron de tomar algo de lo que vieron. Prefiero especialmente al llamado público incidental, tienen la mirada fresca y resultan más críticos que muchos de los entrenados en estos avatares…)

Como resultado de sus palabras/serpienteskurtyczianas de fuego/de tierra/de viento/de agua/ Katnira Bello es parte de la memoria/registro Mujeres en Acción. Serie documental de performance,(2) proyecto coordinado por Josefina Alcázar (nuestro reconocimiento y un abrazo por este (¡otro!) logro académico, queridísima Josefina!) con la colaboración de la propia Katnira Bello en el diseño y concepto de la colección de 15 CD interactivos para la serie documental que abarca 30 años de trabajos diversos de performance realizados por mujeres artistas desde los años 60 hasta estos días.
 (…)
(“Atardecía,
 es verdad,
 entonces dejamos de estar solos porque nos tuvimos para contarnos algunas quimeras
 y enterrarnos los dientes
 muy suavemente
 en la piel”)(3)
(…)

Pero, vamos a ver –a estas alturas–: ¿qué (demonios) es un Performance?

Es, tal como lo definió alguna vez el artista multidimensional mexicano Melquíades Herrera (†2003): arte-acción.

(…En cierto sentido el performance me parece receloso, parte de él sigue teniendo algo que ver con el antiarte, porque quieres decir algo por encima de los juegos de valor. Tienes un punto sobre el cual te mueves, pretendes provocar algo. No es simplemente un acto banal y caprichoso escudado tras la maravillosa estrategia de decir que es arte mágicamente porque YO, el gran artista digo que lo es, porque entonces sería simplemente parte de la moda y la corriente actual. Últimamente siguen discutiendo si el performance será o no arte; creo que no importa. No importa en el sentido en el que el arte es definido en la actualidad. El performance ES. Es ser…”)

Pero considero necesario incluir también una definición clásica proveniente del llamado “Grupo de Viena”, que junto con el movimiento “Fluxus” de Nueva York (años 60-70) iniciaron formalmente este género artístico llamado performance en el mundo. Esta otra definición, que denomino clásica porque proviene de estos grupos fundacionales, y corresponde a Maurice Merleau-Ponty: “Se trate de mi cuerpo o de un cuerpo ajeno, no tengo otro modo de conocer el cuerpo humano que viviéndolo, lo que significa asumir toda la responsabilidad del drama que fluye a través de mí y confundirme, entonces, con él”(4)

(…Es mucho lo que queda por decirse, lo que habría que expresar y cambiar. En realidad me pregunto si el acto creativo cambia algo; sé que muy poco. No dejará de haber guerras sólo porque se ha pintado el Guernica; no habrá más justicia sólo porque se han hecho canciones y pancartas; no dejará de haber niños en las calles sólo porque lo denuncian las películas; no se detendrá el deterioro del planeta sólo porque haya excelentes novelas al respecto. No. Pero de algún modo todo eso en conjunto contribuye ocasionalmente a que unos cuantos empiecen a pensar y a ver las cosas más conscientemente. Entonces algo ha cambiado en el mundo, algo cambia en ti...).

Por tanto, un mapa del performance debe empezar por las investigaciones/reflexiones en y desde –o a pesar del– cuerpo, exaltando sus atributos plásticos, midiendo su resistencia, su energía, develando sus pudores y sexualidad, escrutando sus mecanismos internos, su perversidad, sus poderes gestuales. Sin embargo, hoy en día me atrevería a aventurar que existen tantas definiciones de performance como performadoras(es) hay. Así de simple. Así de polémico.

(“…Supongo que una de las razones por las cuales realizo performance es que lo tiene todo; es visual, sonoro, narrativo, sucede (lo cual implica riesgo y adrenalina), se desplaza en el tiempo y el espacio. Cuando empecé nunca se me ocurrió pensar que ocuparía tanto tiempo de mi vida en ello. Ahora me parece irrenunciable. No sé si eso permanezca, pero en este momento no lo dudo...”).

Josefina Alcázar, en ésta su penúltima investigación (presentada como libro electrónico a finales de marzo del 2006) MUJERES Y PERFORMANCE, plantea:

Las performanceras son, hoy por hoy, las que dominan la escena del performance en México, abordando todo tipo de temáticas: intimistas, eróticas, políticas, sociológicas, étnicas, de resistencia, en fin, una diversidad de temas presentados desde la óptica de las mujeres. Hoy, no se puede pensar el performance en México sin la presencia no sólo de las performanceras que ya mencionamos, sino de otras muy destacadas (…) que hoy delinean el rostro del performance en México”.

Josefina Alcázar le preguntó a Katnira Bello en qué vertientes del performance ubicaría su trabajo:

“…Es un trabajo basado en la introspección, con elementos rituales cuyo simbolismo es en primer lugar subjetivo y personal, creando con la acción una comunicación paradójica donde a través de la forma creo imágenes para ser reinterpretadas por quien observa. Podría decir que trabajo en tres líneas diferentes: la de la crítica social que me interesa que sea muy clara en sus planteamientos y formas; la línea donde juego con los significantes para crear acciones donde el sentido esta medianamente velado, pero hay suficientes elementos para interpretar el trabajo, podría decir que es un trabajo medianamente abierto; y, finalmente, cierta línea mas poética y lúdica, donde todo está cifrado y el significado no está al alcance de quien lo presencia. Sin embargo, como en la poesía, puede ser convertido en algo más, existe un concepto detrás, pero no es obvio, se abre en posibilidades como un abanico…”

(…)
Crónica del vacío
(“Cuextosjollos parsimonantes extendidos sobre la piel,
ocultos en las esquinas húmedas de la calle,
multiplicados en las bolsitas del estómago y del té…”)(3)
 (…)

Katnira Bello (o el libro de los enigmas)

Katnira Bello estudió en la Universidad Nacional Autónoma de México (Escuela Nacional de Artes Plásticas –Licenciatura en Comunicación Gráfica–).
Ha participado en muy diversos seminarios y cursos; entre otros, con Coco Fusco, Bartolomé Ferrando y Gerardo Mosquera, y realizado performances en Japón (6º Festival Internacional de Performance de Japón ( 6th NIPAF, Tokio, Kyoto, Nagano y Nagoya, 2001) así como muy diversas –y diferentes (que no es lo mismo)– casas de cultura, plazas públicas y espacios –privados– universidades, museos, festivales, zócalos, foros y circunferencias, centros –y periferias– culturales, Politécnicos, Palacios de los Deportes, conventos religiosos del siglo XIX, ferias populares, institutos, concursos, X Teresa arte actual y presentaciones.

Katnira Bello (o el libro de las mutaciones)

Premios y publicaciones (¡como escritora de cuentos y poesía!, ¿por qué me asombra?), conferencias y otras aperturas/colaboraciones/documentaciones/ coordinaciones/ direcciones de y en eventos artísticos y culturales, desde 1994 hasta ahor(it)a.

(Katnira Bello o el libro de los acertijos).

Y cuando llegas nunca estás ahí(4)

“…Nunca pretendí ser diletante, simplemente sucedió. Hubo quien me dijo que solo conseguiría ser mediocre en todo lo que hacía, pues no dedicaba mi energía a una sola cosa. No era que me dejara seducir por todas las posibilidades, sino que ninguna resultaba suficiente para “todo”.

En un viaje, tomé una fotografía a una anciana que barría una capillita con una escoba de ramas secas (...) sin embargo ni la fotografía que tomé ni lo que puedo articular con palabras puede recrearlo o rozarlo un poco siquiera. Cuando vi esa foto me di cuenta de que se requieren múltiples lenguajes para múltiples deseos. Y creo que ahí empezó todo, al menos así lo recuerdo. Me enamoré de las cámaras fotográficas cuando tenía trece años y no recuerdo bien por que, es como si hubiera sido simplemente natural.

“Lo demás ha ido sucediendo, en realidad no lo pienso como un conjunto de áreas a cubrir sino como espacios que se abren para hacer algo diferente, algo que queda mejor de ese modo. Entonces aparece una instalación o un video o una acción o una imagen o un intento de pieza sonora o… no sé, me gusta estar creando con diferentes herramientas.

“Me gusta más la palabra multidisciplinaria que diletante…

“Creo que el lenguaje se construye en un viaje sobre una cinta de Moebius, entre la retroalimentación y la invención, es un constante ir y venir. Creo que lo que he hecho los últimos diez años, que es algo mas de la tercera parte de mi vida, ha sido aprender a hablar. Me parece que recién he dejado de balbucear y empiezo a construir palabras.

“Quizá pronto logre articular frases completas.

“Las ideas son como pelotitas rebotando en la cabeza, necesitas sacarlas o ponerte a saltar. Me gusta lanzar dados…”

Katnira Bello (o el libro de los sortilegios):

 si el mundo es una líiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiinea
metamorfo/caótízalo con tu(S) palabra(S) accion(ES)

 ("Los múltiples lenguajes para los múltiples deseos.")

* Araceli Zúñiga Vázquez es investigadora/guionista de radio y televisión educativa (TV-UNAM, Radio UNAM, Radio Educación). Ensayista sobre ciberculturas y vanguardias artísticas. Asesora de proyectos transdisciplinarios sobre arte y multimedia. Miembro del consejo editorial de la revista virtual Clon , de la UAM Xochimilco. Miembro del Consejo del Instituto de Semiótica y Cultura de Masas, centro de investigación y análisis crítico, A.C., Member of IASS/International Association for Semiotics Studies. Curadora y promotora de videoarte, video independiente y video experimental. Coordinadora de las ocho Bienales Internacionales de Poesía Experimental, A.C.

Notas:
(1)Literatura Universal. El Espejo del Mundo, de María Teresa Ruíz García y Claudia Ruíz García, editorial Esfinge, México, 2002.
(2) Mujeres en Acción. Serie documental de performance.Proyecto coordinado por Josefina Alcázar
Katnira Bello colaboró en el diseño y concepto de la colección de 15 CD interactivos para la serie documental, Noviembre 2004–Febrero 2005
Presentaron:
Juan Carlos Jaurena Ross, Director de Ex Teresa Arte Actual
Rodolfo Obregón Rodríguez, director del CITRU
Josefina Alcázar, investigadora del CITRU, especialista en performance.
Viernes 24 y 31 de Marzo 2006
La Serie Documental de Performance Mujeres en Acción es una producción realizada por el FONCA, CITRU y Ex Teresa Arte Actual, consta de 15 discos interactivos con fotografías, videos, textos y críticas sobre el trabajo de 17 mexicanas dedicadas al performance. Los discos están dedicados a la difusión del trabajo performativo de: Katnira BELLO, Maris BUSTAMANTE, Mónica MAYER, Elizabeth ROMERO, Lorena WOLFFER, Lorena OROZCO, Katia TIRADO, Elvira SANTAMARÍA, Andrea FERREYRA, La CONGELADA DE UVA, Ma. Eugenia CHELLET, Gabriela OLIVO, Niña YHARED, Lorena MENDEZ, Generación T (Edith Medina, Toti, Thereza López).
La serie documental será donada a instituciones educativas que tengan biblioteca o centro de documentación en México y en el extranjero. La presentación pública se realizó el 31 de marzo a las 20:00 hrs. en Ex Teresa Arte Actual
(3) Textos de Katnira Bello.
(4) El Arte de la Performance, Jorge Glusberg, © ediciones Gaglianone, Buenos Aires, Argentina, 1986.

Si desea ponerse en contacto con Katnira Bello:
katnirabello@yahoo.com.mx


Defensa de la filosofía

La filosofía es un esfuerzo por encontrar el verdadero destino del hombre. En el tiempo de Epicuro, los falsos ideales contra los que había que combatir eran, según él piensa, el miedo ante la muerte, el miedo ante los dioses y los deseos innecesarios y no naturales. Mas ¿podemos pensar que eso se ha terminado, que en nuestro tiempo hemos eliminado todos los falsos ideales, de tal forma que la filosofía no nos es necesaria? De ninguna manera.

Jesús Zúñiga García

El título de este breve escrito es, sin duda, exagerado. Defender una disciplina como la filosofía, con la intrínseca relación que guarda con la naturaleza humana, parece innecesario. Pues mientras haya hombres habrá filosofía. Pedir al ser humano una justificación de la filosofía parece una situación análoga a la de una golondrina que quisiera justificar la acción de volar. Sin embargo, existen etapas del devenir humano en las que la miopía e ignorancia de los hombres es tanta que se hace necesario aclarar lo evidente.

La nuestra es una de estas etapas. En momentos de mayor lucidez, la ignorancia duele, y el hombre ignorante prefiere ocultar su estulticia por vergüenza. En los momentos presentes, la ignorancia se luce como una joya. El rector de una universidad pública de nuestro país desconoce cuál sea la utilidad y la necesidad de la historia y la filosofía.1 Así que las declara inútiles e innecesarias; hace de su ignorancia decreto; en ningún momento se avergüenza de ella; se pasea con su hermosa joya orgulloso y satisfecho. Se hace, entonces, necesario aclarar algunos conceptos; se hace necesario aclarar que el concepto de utilidad es más amplio de lo que algunas mentes estrechas creen.

Que una cosa sea útil significa que brinda un servicio, que es un medio propicio para alcanzar algún fin. Así, la agricultura es útil porque con ella alcanzamos el fin de la alimentación; un auto es útil porque mediante él alcanzamos el fin de transportamos, etc. ¿Cuál será la utilidad de la filosofía? Abordemos la respuesta que sobre este tema da Epicuro:

Nadie, por ser joven, vacile en filosofar ni por hallarse viejo de filosofar se fatigue. Pues nadie está demasiado adelantado ni retardado para lo que concierne a la salud de su alma. El que dice que aún no le llegó la hora de filosofar o que ya le ha pasado es como quien dice que no se le presenta o que ya no hay tiempo para la felicidad. (“Epicuro. Carta a Meneceo”, trascrito por Carlos García Gual en Epicuro, p. 135)

Según estas palabras de Epicuro, la utilidad de la filosofía está en curar el alma, lo cual quiere decir que el alma puede enfermar. ¿Cómo es esto? ¿A qué se refiere Epicuro cuando habla de un alma enferma? Lo que puede enfermar al alma son los falsos conceptos respecto al hombre y el mundo, los falsos ideales que desorientan y angustian a los seres humanos.

Esta es la enfermedad del alma de que habla Epicuro, la cual es aliviada mediante la palabra razonada, por la filosofía. Creer los falsos ideales no es una cuestión de poca importancia. Con los ideales o valores orientamos la vida, y si tales son falsos la vida también se falsifica. La tarea de la filosofía consiste en desenmascarar estos falsos ideales; en denunciar "las trampas alienantes de una sociedad envilecida y vana" (Carlos García Gual. Epicuro, p. 56). El filósofo representa al sabio que posee el arte de vivir, el cual garantiza una vida feliz. Mediante el estudio de la naturaleza, la filosofía da serenidad y buen ánimo, lo único necesario para una vida autosuficiente:

            El que presta atención a la Naturaleza y no a las vanas opiniones es autosuficiente en     cualquier circunstancia. Pues en relación a lo que por naturaleza es suficiente, toda     adquisición es riqueza, pero en relación a los deseos ilimitados la mayor riqueza es          pobreza. (Epicuro. Frg. 202 Uso, citado por García Gual en Op. cit. p 57)

En esto estriba la utilidad de la filosofía. Por medio de ella eliminamos los demonios de la enajenación y la vida inauténtica; damos a la existencia humana sus verdaderas dimensiones. La filosofía es un esfuerzo por encontrar el verdadero destino del hombre. En el tiempo de Epicuro, los falsos ideales contra los que había que combatir eran, según él piensa, el miedo ante la muerte, el miedo ante los dioses y los deseos innecesarios y no naturales. Estas ideas irrazonadas frustraban la existencia humana. Mas ¿podemos pensar que eso se ha terminado, que en nuestro tiempo hemos eliminado todos los falsos ideales, de tal forma que la filosofía no nos es necesaria? De ninguna manera. Nuestro tiempo está repleto de falsos valores. Por eso es más necesaria que nunca la filosofía. "Filosofar –nos dice García Gual- es, no un lujo, sino una urgencia vital en un mundo caótico y alienante" (Ibíd. p. 54) y caos y alienación es lo que caracteriza la vida contemporánea. Esa salud de alma de la que hablaba Epicuro hace más falta hoy que nunca.

Samuel Ramos nos llama la atención respecto de la tarea que debe cumplir la filosofía en nuestros días. Tal vez suene paradójico, pero la filosofía debe emprender la misión de defender al ser humano de su civilización. La tecnología, la ciencia, el dominio de la naturaleza, todo eso que enorgullece y hace sentirse al hombre contemporáneo un tipo humano superior, todo ello, es lo que más amenaza al ser humano de hoy:

            La civilización, tal como está organizada, parece un plan diabólico para dejar al hombre   sin alma y convertirlo en un espectro de lo que fue en mejores tiempos. (Samuel       Ramos. Hacia un nuevo humanismo, p. 16)

Y todo ello se origina en una confusión, en una estimación torcida, en la cual lo más alto y elevado se subordina a lo inferior: la sabiduría se subordina a la información; la vida, al confort; la cultura a la civilización. Es decir, lo que es medio se ha convertido en fin, lo cual ha dado lugar a la peor forma de barbarie: la que se sustenta en la civilización.

Mas ¿cómo es esto? ¿Cómo puede haber civilizaciones bárbaras? Max Scheler, en su bella conferencia El saber y la cultura, nos lo explica con claridad. Scheler establece una distinción entre lo que llama el saber de dominio y el saber cultural.2 El primero, como su nombre lo indica, es el saber que pretende el dominio de alguna cosa, para su ulterior aprovechamiento. La agricultura, por ejemplo, es un producto de esta clase de saber.

Buscamos conocer los ciclos de las estaciones, las características de la tierra, el proceso de crecimiento de las plantas, etcétera, para aprovechar sus frutos y alimentamos. La tecnología moderna es también una manifestación del saber de dominio, cuyo extraordinario desarrollo ha caracterizado a la sociedad contemporánea. Pero todo este progreso que la civilización actual ha sustentado en el saber de dominio, sólo puede tener un único objetivo: garantizar la sobrevivencia y expansión de la especie.3 Mas el ser humano no busca saber únicamente para realizar este propósito

El ser humano busca saber también para orientar su existencia. Del asombro ante la realidad; de tener conciencia de su propia existencia, pero, al propio tiempo, de constatar la ignorancia del sentido y fin de la misma, de allí surge el saber cultural. Cuando el ser humano reconoce su propia condición de naufrago en el universo, es el momento en que siente el impulso de conocer, pero no para dominar sino para orientar su propio existir, lo cual constituye el objetivo del saber cultural. Así, del saber de dominio, producto de la necesidad, surge la civilización, del saber cultural, cuyo origen es el asombro, surge la cultura.

Civilización y cultura son dos frutos del espíritu humano y pueden muy bien complementarse e impulsar su desarrollo mutuamente. Pero en esta relación, la jerarquía y el valor más alto corresponden a la cultura, ya que el fin de la cultura es el desarrollo intrínseco del ser humano, y la civilización sólo es el medio que puede garantizar la libertad necesaria para alcanzarlo. Sin embargo, si la relación entre civilización y cultura se trastoca o se considera la primera como un fin en sí misma, entonces sus efectos puede ser contrarios al ser humano. Este es el caso de la civilización contemporánea. Max Scheler nos lo advierte en las siguientes palabras:

...incluso suponiendo que las ciencias positivas llegasen a la perfección de su proceso, el hombre, como ser espiritual, podría permanecer absolutamente vacío y aun podría retroceder hasta un estado de barbarie, comparado con el cual todos los llamados pueblos primitivos serían "helenos". Es más; puesto que todo saber práctico, orientado hacia los fines de hombre en cuanto ser vital, tiene que servir, en último término, al saber culto: puesto que el curso y transformación de la naturaleza han de servir, y no dominar, al advenimiento del centro más hondo que posee el hombre, es decir, al florecimiento de su persona...; así resulta que la barbarie, científica y sistemáticamente fundada, sería la más espantosa de todas las barbaries imaginables. (Max Scheler. El saber y la cultura, pp. 88-89)

El saber de dominio, desenfrenado y sujeto a su propia lógica, sin la orientación de la cultura, termina dominando al propio ser humano. Lo que debía sustentar la libertad y el desenvolvimiento de la inteligencia termina por convertirse en sujeción y aniquilamiento del espíritu humano. Sobran los ejemplos en que los productos y las aplicaciones del conocimiento científico resultan perniciosos para el hombre, pero basten las siguientes palabras de Alfonso Reyes para ilustrar la idea:

La búsqueda del conocimiento que se procura la razón humana debe de tener entonces otro objetivo que la mera sobrevivencia y expansión de la especie. (Alfonso Reyes. La última Tule. Obras completas XI, pp. 107-108)

Cuando el sociólogo estudia cómo nacen y se propagan los rumores, reúne toda una documentación que, lo quiera o no, podrán utilizar los que desean saber cómo hay que hacer para propagar rumores comercial o políticamente. Cuando el psicólogo estudia los diferentes factores que influyen en la opinión de los individuos, la génesis y desintegración de las convicciones, las condiciones que aumentan o disminuyen la capacidad de sugestionar a un individuo, lo quiera o no, pone así a la disposición de técnicos de la publicidad o de la propaganda los medios, la acción y las técnicas de la persuasión. Así pasamos de la psicología a la acción psicológica y luego al arma ya la guerra psicológica." (Jean Brun, Sócrates, pp. 66-67)

El especialista sin universo usa de la dinamita para matar hombres... ¿Queréis una rápida caricatura de la enfermedad que hoy padecemos? Pues imaginad al fisiólogo que sólo piensa y obra como fisiólogo, y abre las entrañas de su hijo para estudiar sus palpitaciones secretas; imaginad -contemplad mejor- un Estado que mata a sus hijos para solo alimentarse con ellos, porque sólo piensa en fines abstractos, y ha olvidado que nació para servir al hombre. Estamos enfermos de una dolencia extraña: se ha vuelto loco aquel recóndito pulso del alma en que reside el sentido de la orientación. Estamos heridos en el rumbo, estamos cercenados del norte.

Recuperar este norte es la tarea de la humanidad. La enfermedad del alma de que hablaba Epicuro se ha vuelto epidemia y la única esperanza está en la filosofía y la cultura. Hacer volver a su cauce a la civilización; devolverle sus dimensiones humanas, es la más grave y apremiante tarea de la humanidad actual, que no va a resolver, por cierto, ningún rectorcillo soberbio e ignorante, sino la inteligencia lúcida de los filósofos y los historiadores.

NOTAS:
1 Me refiero al rector actual (2005) de la Universidad de Nuevo León.
2 Añade Scheler además la categoría de saber de salvación, que no abordamos por no ser relevante para los límites de este escrito.
3 Si todo el conocimiento que ha acumulado la humanidad tuviera éste como su único objetivo, entonces no habría tarea más absurda y ridícula, pues podríamos conseguir exactamente lo mismo dejando todo al instinto.
4 Jean Brun, en su libro Sócrates, nos pone un ejemplo de esto: "...estas ciencias humanas, finalmente, han encontrado un campo de aplicación en técnicas ‘humanas’ que permiten al hombre mostrarse, ya no como amo y poseedor de la naturaleza, como quería Descartes, sino en amo y poseedor del hombre mismo. Dominio y posesión que no son sinónimos de autonomía sino, más bien, de condicionamiento y sujeción.

BIBLIOGRAFÍA
Brun, Jean. Sócrates. CONACULTA. México. 1995.
García Gual, Carlos. Epicuro. Alianza editorial. Madrid. 1981.
Ramos, Samuel. Hacia un nuevo humanismo. México. Fondo de Cultura Económica.
1997.
Reyes, Alfonso. La última Tule. Obras completas XI. Fondo de Cultura Económica.
México. 1982.
Scheler, Max. El saber y la cultura. Ediciones siglo veinte. Buenos Aires. 1975.