Número 12                                               Época IV                                     Septiembre 2007


LIBROS

“LOS DUEÑOS DEL CONGRESO”
El Poder Legislativo, secuestrado por
dinastías familiares y clanes del dinero

En “…la legislatura 2000-2003, el coordinador parlamentario de la diputación federal panista, Felipe Calderón Hinojosa, había advertido que el Congreso no respondería a ‘las presiones de los clanes del dinero’… reveló “la brutal presión que ejercen grupos económicos sobre el Congreso, lo que ejemplificó con ‘la manita de puerco’… a través de diputados…
Beatriz Paredes… del PRI en ese entonces, opinó que ‘lo esencial es que la gestión pública no se subordine’ a esos grupos. Martí Batres, coordinador de los diputados perredistas, más candoroso, consideraba que los clanes del dinero deberían responder a los intereses del país.”
p. 114

Jose Manuel Fernández Figueroa
Elizabeth Tapia Becerril
Jesús Sánchez Reyes

Periodista de El Día, El Universal y Reforma, Esteban David Rodríguez nos presenta una obra ágil por su narrativa y certera a la vez cuando sostiene sus juicios acudiendo al uso estadístico en asuntos y temas legislativos como especialista de la materia.

Desde la organización de la información del texto y su verificación en cualquier momento, mediante tablas anexas, se cumple el propósito que el autor fija desde el nombre que asignó al texto; e inicia directo al punto: a la modificación constitucional del 29 de abril de 1933, donde se amplió de 2 a 3 años el periodo legislativo, se eliminó la reelección inmediata, operando a partir de entonces la reelección discontinua o no inmediata (como guste decirse) de 1,178 casos (15.41%) de legisladores entre 1934 y 2000, de los cuales un centenar cuando menos ha vivido entre 12 y 30 años de las dietas parlamentarias y 442 de 848 senadores lo han hecho en el mismo periodo ya sea en la misma cámara, combinando un periodo o más, como diputado, o en las dos. En la Cámara de Diputados y en el mismo periodo, da cuenta que de un total de 6,800 curules 843 han permanecido (12.4%), donde los legisladores del PAN y la izquierda parlamentaria se suman a esta práctica originalmente del PRI.

“Si en los primeros dos siglos del México independiente la comunidad política se pobló de caciques y caudillos, la era posrevolucionaria consolidó la influencia y presencia de los caciques en los círculos de poder político y económico”, quienes en el caso priísta se adjudicaron en el Congreso más posiciones y durante el mayor lapso: Casos como Gonzalo N. Santos, de San Luís Potosí, quien fue cinco veces diputado a partir de 1924 y dos veces senador. “Más de una década de partidos se ha distribuido estas posiciones, aunque las siglas son lo de menos: siempre son los mismos”.

El cacique finca su fuerza en su poder regional, funciona como regulador entre los conflictos de su comarca y el poder central, servidor del régimen y con ello de sus intereses; generalmente entiende su poder tramitando posiciones para algunos de sus familiares: hermanos, esposa, hijos. Y aunque Gardel tenía razón: ¡Veinte años no es nada de nada!

Ejemplos no hay pocos: la familia Aguilar de Veracruz ha dado diputados desde 1917 y senadores desde 1934; en Oaxaca, la familia Bolaños, en Hidalgo los Lugo, los hermanos Corona del Rosal pasaron por ambas cámaras, Alfonso también fue regente capitalino; la familia Echeverría; en Guerrero, los Figueroa, en Tabasco los Madrazo, los Mora Plancarte inician en Tlaxcala pero se instalan en Michoacán; los Oliveras Santana en Aguascalientes, en el Estado de México los jerarcas cetemistas como los Velásquez, Rodríguez Alcaine y Valdés Rodríguez, en Querétaro los Luque y Feregrino, en Campeche los Carrillo Zavala, o de Chiapas los hermanos Sabines Gutiérrez.

En el periodo de 1930 al 2000, los records individuales de reelecciones discontinuas pertenecen al poblano Blas Chumacera Sánchez (CTM, seis veces diputado federal y dos veces senador), Emilio M. González (CTM, diputado federal cuatro ocasiones, tres veces senador), Carlos Sansores Pérez (Patriarca de Champotón, dos veces líder de la Cámara de Diputados, Hilda Anderson Nevárez (CTM con seis elecciones legislativas), Oscar Ramírez Mijares (Sección X del SNTE con cinco elecciones; tres como diputado y dos como senador), “Tras ellos se ubican 17 priístas con carreras de 18 en el Congreso… el dictador chileno Augusto Pinochet apenas llegó a 17 años en el poder”.

“…la presencia del PAN en puestos de elección fue más notoria… particularmente a partir del sexenio de Carlos Salinas de Gortari, su aparición en los órganos legislativos federales tiene ya más de medio siglo. Sus primeros 3 diputados ingresaron en 1946 al Congreso federal… ha tenido 1,194 diputados, de los cuales se han reelecto 138, en la misma cámara o en combinación con un periodo en el Senado (11.51%). De los 83 senadores… (panistas) 42 se han reelecto en combinación con uno o más periodos en la Cámara de Diputados” (51%)

Para el panista tradicional, el capital político será patrimonio familiar, transmisible únicamente a los usuarios del apellido. Con formación en colegios religiosos, orgullosos militantes de cofradías católicas y nutrido por corrientes católicas desde su origen, particularmente por la Unión de Estudiantes Católicos. Los casos son ilustrados por los Vicencio en el Estado de México, con 48 años como estirpe en el Congreso mexicano; los Ling Altamirano y Gómez Mont, los Calderón y Estrada Iturbide en Michoacán, los Peniche Bolio, Fernández de Ceballos Ramos, Castro Lozano o García Villa de Coahuila, los regiomontanos Conchillo Dávila, Jáuregui Robles, Hinojosa y los Hamdan Amad en el DF, el jaliscience Jiménez Remus, los escudero Álvarez, los Romero Castillo o Rodríguez Prats de Chiapas. Después con tres diputaciones tienen a Graciela Aceves de Romero, Jorge Garavito Martinez, Guillermo Islas Olguin, Juan Landereche Obregón y José de Jesús Sánchez Ochoa, entre otros.

“Entre 1989 y 2000 el PRD ha acreditado en el congreso 481 legisladores, 347 diputados y 39 senadores, de los cuales se han reelecto 53 (10.5%). Las familias perredistas en el Congreso muestran rasgos tanto caciquiles como dinosáuricos: casos como la familia Ortega Martínez de Aguascalientes”, Cárdenas, Castillo, Bejarano-Padierna, Arias Solís, Bátiz, Martínez, Luna Kan de Yucatán, González Pedrero de Tabasco, Sodi de la Tijera, Sánchez López de Oaxaca, Etienne de Llano y Gómez Álvarez. Con nueve años como legislador registra a Arnoldo Martínez Verdugo, Graco Ramírez Garrido Abreu, Antonio Tenorio Ádame, Raymundo Cárdenas Hernández, Auldárico Hernández Jerónimo, Ricardo Monreal Ävila, Roberto Robles Garnica, Félix Salgado Macedonio y Antonio Sánchez.

Trato particular tiene la argumentación y el contexto respecto a la reelección, donde, desde una investigación jurídica del Diario de Debates e histórica, concluye que: la reelección legislativa ha estado en vigor a lo largo de toda la vida republicana de México, del siglo XIX al XXI, y de hecho, de manera ilimitada, aún durante la República Restaurada… la única acotación… sucedió hasta 1933…”

Recuerda el Plan de la Noria y el Plan de Tuxtepec, contra Juárez y por Porfirio Díaz respectivamente ante la reelección presidencial; su evolución pasa por los postulados de la revolución y los conflictos propios del maximato, aunque el dictamen de primera lectura, el 9 de diciembre (de 1932), aludía… “la actuación patriótica y elevada visión política” de Plutarco Elias Calles, expresada en la renuncia a la posibilidad de su propia reelección en su último informe presidencial”,  y revisa los postulados del Partido Popular Socialista (PPS) que afirma “…volver al texto primitivo de la constitución del 17 que es el de la de 24 y de las centralistas y de la de 57, al principio de reelección irrestricta de los miembros del parlamente…”, así como las distintas escaramuzas sobre el tema durante el sexenio de Díaz Ordaz, e iniciativas varias de parte del PRI, del PAN o diputados “independientes” en 1997, 1998, 2000, 2001, 2003 y 2004, con variantes en su procedimiento pero con la misma suerte hasta el momento: “la congeladora”.

Pero, ¿a quién representan los diputados y senadores mexicanos a inicios del siglo XXI? De 1991 a 2004, los intereses empresariales y financieros han pasado de entre el 7 y el 13% de las posiciones legislativas, a controlar más del 35% del total de la representación parlamentaria federal mexicana, una tendencia en las últimas dos legislaturas. “Mismos que además controlan las comisiones legislativa cuya materia de reglamentación es afín a la esfera de inversión económica en la que participan.

“De los 128 legisladores que ingresaron al Senado… para cubrir el periodo 2000-2006, correspondiente a las legislaturas LVIII y LIX, 60 eran o habían sido miembros de los consejos de administración de empresas de diversa naturaleza o pertenecían o habían pertenecido a las organizaciones de la cúpula empresarial, tales como la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), la Cámara Nacional de Comercio (Canaco), Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) y otras cámaras de ramas industriales, ganadera y de monopolios agropecuarios. Es decir, el 47%... tiene origen en el poder económico” De los 1,128 legisladores que han desfilado por las cámaras legislativas en el siglo XXI, 339 han pertenecido a ese sector, esto es, 35.4% de la representación “popular”.

El dinero compra el poder y desde el poder se compra dinero: “En las legislaturas 2000-2006 del Senado de la República los empresarios prácticamente coparon las comisiones afines a sus rubros de inversión; empresarios de Bachoco, S.A. de C.V., Del Monte, Banca Serfin, Probatura, CCE, Consejo Nacional Agropecuario, grupos financieros privados, el grupo Visas, Grupo Somex, Transportación Marítima Mexicana (TMM), transportación Ferroviaria Mexicana, terminales portuarias, Bancomer, Centro de cirugía Ambulatoria, TV Azteca, Televisa, Cervecería Cuauhtémoc, el ITESM, del Grupo Vector, Fertilizantes e Insumos Agropecuarios de Sinaloa SA de CV, Confederación de Asociaciones Agrícolas del estado de Sinaloa, la Unión de Productores de Algodón de la república Mexicana, la Unión Nacional de Productores y exportadores de Garbanzo, la Unión Nacional de Productores de Hortalizas, la Federación de Propietarios Rurales de Zacatecas, la Confederación de Interamericana de agricultores y ganaderos, la Coalición Nacional de Agrupaciones Productivas y de Servicios, la Unión Social de Empresarios Mexicanos, Uniones de Escuelas particulares estatales, textileros exportadores y exportadores de calzado, el banco de León, cámaras textiles, productoras de fertilizantes y alimentos para animales, la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios, Grupo ABC, estrella Blanca (Blancos, Flecha Roja, Tres Estrellas de Oro, UNO, de un total de 21), Plásticos para empaques Convertidora Industrial S.A, grupo GEO Multimedia; de Maíz Industrializado MINSA, Mexicana de Autobuses, MASA, que proveyó largo tiempo a la ex Ruta 100 y de la ya quebrada DINA, accionistas y miembros de consejos de administración en empresas mineras, de la transformación, del transporte aéreo, agrícolas y ganaderas…” y un largo etcétera de nombres, regiones, centros nocturnos, despachos jurídicos (Hoaglan y García Barragán, S.C., García Barragán y Hamdan, y en 1989 fundó Hamdan, Manzanero y Asociados, S.C., Cevallos, Morfín y Compañía S.C., y Cevallos y Andrade, S.C.) turismo y personajes de empresa-legisladores (presidentes de comisiones de trabajo), porque al que es juez y parte le toca la mayor parte.

Llegamos a esta situación porque: “De 1979 a 1991 la presencia del sector empresarial oscilaba entre el 7 y el 13% del total de los integrantes del poder legislativo: los legisladores no representaban intereses empresariales sino presidenciales (porque era el Presidente quien) ‘palomeaba’ la lista final de postulaciones a las diputaciones federales y senadurías…” Después de 1988 comienza a delinearse el perfil empresarial de las postulaciones. El llamado neopanismo, que arranca con los empresarios Luís Héctor Álvarez y Francisco Barrio, daría paso con el tiempo a la llamada filiación empresarial. De los 207 integrantes del grupo parlamentario de Acción Nacional en la LVIII legislatura (2000-2003) de San Lázaro, 117 –más del 50%- eran o habían sido miembros de cámaras empresariales, en calidad de ejecutivos, directivos, o bien, miembros de algún consejo de administración.

El PRI, por su parte, en los noventa comienza a posgraduar a su representación legislativa postulando tecnoburócratas como Manuel Cavazos Lerma, maestro por la London School Economics; Luis Donaldo Colosio, formado en Programación y Presupuesto, y Rogelio Montemayor, ambos formados en la Universidad de Silvana; Francisco Suárez Dávila, posterior representante de México ante la OCDE, y Samuel Palma César.

Pero en los comicios del 2000 es cuando se da un paso definitivo a favor de los legisladores, tanto del neopanismo como de la organización Amigos de Fox por parte del PAN. 54 de los legisladores que coordinaría Felipe Calderón se adhirieron a ese partido entre 1990 y 1995, y 45 lo hicieron entre 1995 y 2000, el periodo de ascenso de Vicente Fox.

La tendencia no parece reversible, pues son los partidos políticos los que deciden las nominaciones. Por otro lado, el vacío legal que prevalece en el Congreso mexicano respecto de los criterios de asignación de comisiones no podría ser definido, al menos ahora, sino a favor de quienes detentan el control de los órganos legislativos, es decir, los legisladores empresarios y los legisladores miembros de las aristocracias partidarias.

En el cuarto capítulo se documentan prácticas y costos del Congreso; y aunque hay propensión a una reinvención cíclica del mismo, “el mexicano es un Congreso con diseño del siglo XIX, prácticas de los años cuarenta del XX y presunciones del XXI… ya que el proceso de casi 40 años -1964-1997- no fue acompañado por una actualización integral de la reglamentación interna del Congreso.

“La alternancia de partido en el poder ejecutivo encontró un poder legislativo con Reglamento General del Gobierno Interior de 1934 y una Ley Orgánica de 1979, (sólo)… la reforma más trascendente de los últimos años ha sido la que propició la creación de la Auditoria Superior de la Federación, el 20 de diciembre de 2000, órgano de la Cámara de Diputados que goza de autonomía técnica y de gestión para la verificación y revisión de la Cuenta de la Hacienda Pública Federal.”

Las cámaras legislativas mexicanas llegaron a tener más de 60 comisiones de trabajo, y los cambios se han dado por razones de distribución de cuotas de poder o por expectativas de corto plazo, pero este constante mudar de parecer de los legisladores respecto del número de comisiones de trabajo legislativo no ha fortalecido el trabajo de las comisiones.

En el grupo asesor panista hay egresados fundamentalmente del ITAM, de la UNAM, el CIDE y el Colegio de México, aunque no faltan del IPN. Muchos de ellos cuentan con formación o especialización en universidades extranjeras. Los grupos parlamentarios del PRD en ambas cámaras cuentan con equipos de asesores que se han visto disminuidos, algunos egresados del ITAM, pero la mayoría provenían de universidades públicas.

Fue en la LVII Legislatura cuando los priístas comenzaron a conformar un cuerpo de asesores. En el senado, Enrique Jackson dijo en enero de 2001 que ya se estaban conformando grupos de especialistas, sin que hasta mediados de 2003 tuvieran una formalidad oficial institucional dentro del grupo. Los servicios de bibliotecas, como el Sistema de Información y Análisis (SIA), y los centros de estudio dependen de una y luego de otra instancia que, “funciona parcialmente” en la aspiración de mantener un staff técnico permanente adscrito al servicio civil de carrera. En el senado, con mayor unidad técnica y conducción política que en los órganos de investigación parlamentaria de la Cámara de Diputados, el Instituto de Investigaciones Legislativas del senado de la República (IILSEN) enfrenta, sin embargo, también de la escasez de recursos técnicos y humanos.

La ausencia de una normatividad estricta y específica en la asignación y destino de recursos de las comisiones y de los legisladores permite que buena parte del presupuesto sea destinado a personal que, en la discrecionalidad, contratan y asignan salarios individualmente por parte de estos mismos.

A inicios de 1999, mientras que los oficiales mayores y secretarios del gabinete de Ernesto Zedillo percibían, de acuerdo con el desglose del Presupuesto de Egresos de la Federación de 1998, 43,783 pesos, los dos oficiales mayores y el tesorero de la Cámara de Diputados ganaban mensualmente 52,025.48, según la nómina de septiembre de 1998 de San Lázaro. Los sueldos más generosos se concentran en las asesorías –ajenas a los servicios institucionales- y “consultorías”, la Comisión de Régimen Interno y Concertación Política, Oficialía Mayor, Comisión de Administración y Presupuesto, donde la escala de percepción mensual iba de 35,100 a 80 mil pesos.

Las áreas administrativas, comisiones, comités y grupos parlamentarios de la Cámara de Diputados cuentan con un grupo nutrido de colaboradores, el staff de oro de los legisladores, que se multiplica en asesores, consultores, secretarios técnicos, secretarios particulares, asistentes, auxiliares parlamentarios, auxiliares administrativos, ayudantes. Todos con salarios dignos.

En noviembre de 1997, a dos meses de instalada la LVII Legislatura de la Cámara de Diputados, los legisladores se quejaron del dispendio que les antecedió, exponente de “las prácticas que habían prevalecido durante décadas, una herencia de desorden administrativo, manejo discrecional del presupuesto por parte de los líderes de la Cámara, sin vigilancia alguna: 457 asesores, hasta 35 en algunas comisiones, bono trimestral de 20 mil pesos cada diputado, 60 días de aguinaldo, pago de teléfono celular, pago adicional al presidente de la Cámara, a presidentes y vicepresidentes”. Ahora, cada comisión tampoco contrató un asesor como estaba previsto, sino cuatro asistentes en promedio por comisión haciendo un total de 332, contrario a los 124 pensados para el trabajo administrativo y legislativo, un importante número de ellos con sueldos por encima de los 8,000 fijados en 1999. Además, los diputados contaban con 95 secretarios técnicos en nómina.

Y si en el pasado el poder se concentraba en el presidente priísta de la cámara y en el grupo de diputados más cercanos a éste, el modelo parece haber sobrevivido sólo que trasladado a los administradores, pues estas dos instancias cuentan con más asesores y muchos más asistentes que la mayoría de las áreas, para no revisar casos escandalosos y las custodias de los coordinadores aparte de las ordinarias que presta la dirección General de Resguardo y Seguridad.

A finales de la LVIII Legislatura (2000-2003), la Cámara de Diputados dio a conocer que los diputados reciben una dieta mensual de 63,056 pesos, más 18,940 por asistencia legislativa y 23,300 pesos más por atención ciudadana. Esto es, 105,293 pesos mensuales, alrededor de 10,500 dólares.

Los diputados del PAN en San Lázaro, los críticos de la antigua verticalidad política priísta y del “caudillaje” perredista, tienen que someterse a las directrices del CEN y del presidente del partido, por facultad estatutaria, y del reglamento de relaciones entre el PAN y los Funcionarios Públicos de Elección, y en 2003 comenzaron a tener reuniones de todo el grupo con el presidente Fox como hacían los priístas.

En el caso del PRD, el sistema de equilibrios entre la estructura partidista y la diputación, sustentada por la reglamentación interna, casi siempre en una lucha en el interior de la fracción entre dirigentes formales y líderes morales, de dentro y fuera de la fracción. En una suerte “de la sombra del caudillo a la genética ecléctica”, Pablo Gómez Álvarez, “vicecoordinador general del grupo parlamentario del PRD en la LVII Legislatura y coordinador en la LIX Legislatura de la Cámara de Diputados, asegura que el CEN del PRD sí incide en la labor legislativa de la bancada y ésta debe acatar las directrices del Consejo Nacional. Pero que primero debe convencerlos.”

El capitulo final describe la estirpe legislativa y la ligereza del diputado típico en su labor, no sin describir el curso histórico de las sedes del Congreso de la Unión en sus dos cámaras; desde su nacimiento formal en el México independiente, el 24 de febrero de 1822, hasta su actual recinto en los terrenos de la antigua estación de ferrocarriles de San Lázaro, 31 de agosto de 1981, en la víspera del 5º informe de gobierno de López Portillo, y en la casona jesuita (1626 y 1643) de la calle de Xicoténcatl, tanto de la Cámara de Diputados como del Senado, respectivamente.

La levedad del diputado típico está representada por la cinta de Cantinflas, el Canto de Oscar Chávez, el texto “El político; arquetipo y estereotipo”, en Mitos mexicanos, de Carlos Monsiváis, el incidente rolexgate por el obsequio (estimado en 25,600 dólares) de fin de año que en 1989 envió Carlos Salinas a los diputados, los obsequios de lap top por Elba Esther Gordillo a los miembros de su bancada en la era priísta sin correligionarios en Los Pinos; la impunidad de la clase política, el escándalo televisivo o fotográfico, los vínculos con el narcotráfico, el tráfico de influencias, improvisación, frivolidad, legos y la falta de credibilidad por los cambios express de partido, como los casos de Jorge Alcocer Villanueva (PCM, PSUM, PMS, PRD, asesor del IFE para la reforma electoral -1994-, promoción del Partido Socialdemócrata finalmente PDS, y subsecretario de Desarrollo político de la Secretaría de Gobernación), Gilberto Rincón Gallardo (PCM, PSUM, PMS, PRD y PDS), Porfirio Muñoz Ledo (PRI, Corriente Democrática del PRI, Director del IMSS, Subsecretaría de la Presidencia y la Secretaría del Trabajo, Senador por el PRD, Fundador del partido Nueva República, candidato a la presidencia por el PARM, quien declina a favor de Fox y funcionario foxista como representante de México en la unión europea); y los disidentes de oportunidad: Layda Sansores Sanromán, Ricardo Monreal Ávila, Leonel Cota Montaño, Alfonso Sánchez Anaya, Andrés Manuel López Obrador, Pablo Salazar Mendiguchía, el empresario Elías Dip Rame de S.L.P., Jesús Orozco Alfaro en Colima… “8 de 45 candidaturas a alcaldes del PRD en las elecciones del 2003 del EdoMéx eran ex priístas y 2 ex panistas; mientras el PRI postuló 16 ex panistas o ex perredistas”

Durante la mayor parte del siglo XX los miembros del poder legislativo mexicano renunciaron a sus atributos y responsabilidades. Cómplices silenciosos unas veces, coautores activos otras, defensores a ultranza las más del poder ejecutivo, los legisladores mexicanos no atinaron a transformar siquiera su marco jurídico, de tal suerte que la alternancia de partido en el poder ejecutivo los pilló con una estructura interna sementera, cuando la oposición ingresó a las cámaras federales y cuando tuvo los elementos para negociar con el gobierno, en el caso del PAN, coincidente con los planteamientos centrales del PRI neoliberal. De ahí la proclamación del “triunfo cultural” que hizo el presidente del PAN en los años de la modernización salinista.

“Los partidos se han convertido en maquinarias electorales para postular a los funcionarios de la administración pública que, para fines prácticos, a principio del siglo XXI son también los dueños del dinero. Los partidos se han quedado ayunos de ideología. Se confunden ya hasta sus lemas. …”

Los legisladores que deberían de representar a los ciudadanos, los intereses de la mayoría, representan en realidad a la burocracia de sus partidos, gremios, a sus familias o, llanamente, representan sus propios intereses financieros en un órgano que debería ser salvaguarda general. La clase política que antes exigía la privatización de empresas estatales con el argumento de que los políticos deberían dedicarse a la política y los empresarios a la empresa, dan una patada a la primer parte de su axioma y ahora toman el control –también- del Congreso.

Los tiburones del dinero, ahora como legisladores, controlan las comisiones que regulan el marco legal de los sectores en que invierten. Y, más aún, se pretende encargar a este organismo enfermo una reforma de Estado e incluso una revisión integral de la Constitución. ¿Cuál podría ser el resultado si un tuberculoso donara sangre a un leucémico?

“La reelección consecutiva de los legisladores tendría que ser, en todo caso, el último paso de una reforma estructural y a fondo del poder legislativo cuyo resultado fuese un Congreso fuerte, serio, responsable y profesional que es urgente para iniciar de verdad una era democrática en México.”
Hasta aquí la reseña del texto, los temas legislativos y los datos esgrimidos son contundentes y nos ilustran el valor del estudio estadístico serio. Sin embargo, en su parte histórica y conceptual cabrían algunas consideraciones.

a) En la descripción somera de los partidos existentes en el país contempla organismos menores como el Partido Popular Socialista, Autentico de la Revolución Mexicana, y sólo en cuadros anexos al Partido de la Revolución Socialista, Revolucionario de los Trabajadores, el Mexicano de los Trabajadores y Demócrata de México, mismos que valdría la pena delinear su concepción fundamental para enriquecer todo estudio. Más aún cuando signaban un perfil teórico distinto a las expresiones políticas contemporáneas.

b) Los partidos creados para lo electoral y parlamentario manifiestan hacia ellos un despego mucho mayor que aquellos nacidos a su sombra. Para los partidos creados desde fuera, conquistar algún lugar en las asambleas políticas es lo esencial de la vida del partido, su razón de ser y el fin supremo de su existencia; para los partidos creados de adentro de la lucha electoral y parlamentaria es muy importante, pero no es más que uno de tantos elementos de la acción general del partido, uno de los medios que utiliza para realizar sus fines políticos.

c) Quizá porque no fue la intención de esta obra, adolece de la definición del “partido” como una opción de organización sus antecedentes formativos y la “tradición de organización” del pueblo mexicano

d) En éste horizonte teórico y práctico la ausencia del concepto marxista de partido-clase es manifiesta, se comparta o no con dicha concepción

e) El rango histórico que aborda el autor va desde el surgimiento de la República y lo proyecta por sus tendencias hacia el 2006, concentra el grueso de su argumentación en el periodo 1964-2000 y arguye pluralidad política del Estado con la entrada en vigor de la reforma que permite el arribo del PPS a la cámara “baja”, concepto repetido en varias ocasiones como “etapa en que se pluralizó y democratizó el poder legislativo”, “era democrática”, “casi 40 años de apertura del poder legislativo” (p. 38, 194, et al.) o cuando se refiere a la perdida de hegemonía del PRI en la vida institucional.

Pero si consideramos que el autor mismo nos alerta sobre la necesidad de “una reforma estructural y a fondo del poder legislativo cuyo resultado fuese un Congreso fuerte, serio, responsable y profesional que es urgente para iniciar de verdad una era democrática en México”; entonces nos lleva a afirmar que se mueve entre una especie de ironía mal lograda y otra, de imprecisión conceptual. Toda vez que las reformas sesenteras emanan de la existencia de movimientos locales o gremiales de presión como el ferrocarrilero 1958-59 o del PCM al definirse nuevamente en la clandestinidad, mientras que las reformas setenteras fueron la concreción oficial en efecto, pero arrancadas a la vez por el movimiento popular estudiantil, la crisis política explícita del régimen político y la ilegitimidad que llevó a López Portillo a no tener adversario electoral.

Es decir, las reformas cosméticas de principios los años 60 fueron buscadas por el gobierno, mientras que las de 1977-79 fueron implementadas pero también impuestas al Estado por un movimiento radicalmente democratizador gestado palmariamente en los años 68-71 y la insurgencia sindical, como la librada por la Tendencia democrática del SUTERM y el sector universitario. Otra cosa es el hecho en el cual el Estado cooptó y mediatizó a su oposición formal, pero es hasta este periodo cuando identificamos el inicio de la organización independiente del Estado para no hablar de una “era” democratizadora en abstracto.

Proceso de organización social con ascensos y con sus reveses naturalmente, y que no se limita a la emisión del voto y su institucionalización. Ejemplos: la lucha por la presentación de los desaparecidos políticos, la ley de amnistía de López Portillo, las coordinadoras campesinas, magisteriales y urbanas, la emergencia guerrillera versus la cooptación salinista del movimiento campesino en el Congreso Agrario Permanente, el abandono de la economía mixta a favor de la iniciativa privada y sus compras paraestatales a precios de ganga; la autonomía del Banco Central y sus reformas financieras reglamentarias, el desmantelamiento de la asistencia social del Estado vía Pronasol o teletón, el despido de las vanguardias sindicales, el recorte y contención salarial; el Fobaproa, y el ahora maltrecho IFE, el gobierno formal de Calderón Hinojosa, la forma práctica de administrar la justicia, el caso omiso del precepto constitucional a una vida digna como sistema nacional, el 60% de mexicanos en miseria, la exclusión de la vida nacional de las culturas étnicas, la apolillada soberanía nacional, etcétera.

f) La afirmación del autor “Cuando la oposición comenzó a ganar distritos electorales y su representación dejó de ser testimonial, concretamente en 1988, tanto del PAN como en los partidos de izquierda que ingresaron al PRD, curiosamente, comenzaron a comportarse con cierta independencia…” es cuando menos unilateral para sacar conclusiones más allá del (“primer”) mundo parlamentario; no sólo por la forma en que entendemos las diferentes luchas sociales y sus repercusiones reales ya que la suerte de una Nación, no es producto sólo de su sistema político-electoral; son ambas, la nación y su sistema electoral, el producto de una decisión anterior por impulsar un modelo económico excluyente, meditado y calculado en su momento, cuando menos desde los años 80 mediante la “reestructuración productiva” Para remodelar el régimen político mexicano, y por lo tanto su vida política (entre otros elementos el electoral), operado efectivamente por los clanes del poder financiero foráneo y local al más puro estilo burocrático “de arriba a bajo” y a contracorriente del espíritu revolucionario de 1910-17.

Peor aún, a pesar de la contrarrevolución legislativa de los dueños del congreso y la caída del partido de Estado original, la sed de ganancias del capital autóctono y sus socios extranjeros no han podido o querido sustituir el régimen por otro con la legitimidad necesaria para garantizar gobernabilidad y paz duradera.

Es ese proceso de reconfiguración del régimen mexicano que obliga a un realineamiento teórico, político y sobre todo práctico o militante de las conductas de la sociedad política, civil y sus representantes. Por ello es proporcionalmente inversa la representación actual del neopanismo, y empresarios en general, respecto de aquellos espacios “reservados” por el partido único de Estado del pasado inmediato para los sectores sociales corporativizados (CT, CTM, FTSE, CNOP, CNC, Ligas, Confederaciones, etc).

Por ello, actualmente son insuficientes las descripciones geométricas para describir la mutante realidad. Por ello (la lectura de) la iniciativa y sus términos de ley “Beltrones” para la “Reforma del Estado”, por eso la crisis sostenida entre doctrinarios y “gobiernistas” del PAN con yunquistas en ambos lados, por eso el desfondamiento ideológico del PRI y su Asamblea Nacional administradora de su desgracia.

Por ello es que actualmente los colores y logotipos del pasado no son garantía alguna de herencias históricas o programáticas, de políticas o practicas exclusivas, el doble discurso prevalece aun y cuando todo ha cambiado en el mundo y en este país, todo, salvo la actitud rutinaria, mezquina y ritual de la política y sus líderes conservadores. Por ello la intención gubernamental por terminar de desmantelar el Estado Benefactor calificándolo como populista para satanizar; por ello, el uso mecánico del modelo AFORES IMSS a las “pensiones” y “jubilaciones” en el ISSSTE, cuando es conocido desde noviembre de 2006 que los gastos de operación de dicho modelo no resuelven el objeto que dice atender y sí, por el contrario, devoran sus rendimientos, en sacrificio evidente y de nueva cuenta de los asalariados, por eso su velocidad record para operar y legislar al alba mediante complicidades del PRI-AN, burocracias sindicales coludidas y sus partidos de utilería o satélites: PVEM, PANAL, y Socialdemócrata.

Por eso, la intensidad con la que será vivida la próxima configuración de la Cámara en 2009; por eso, el debate no es sólo gremial o local. Por eso, el debate con la participación de la sociedad y sus organizaciones apenas empieza sobre la seguridad social, la reforma hacendaria, la ley reglamentaria del artículo 27 en materia de energía eléctrica y PEMEX, el Plan Puebla Panamá, el reparto de la riqueza, el sistema judicial; la autollamada “Reforma del Estado”, el estado laico, la vecindad y seguridad con relación a los intereses de E.E.U.U. etc.

Sólo que ahora se requiere que veamos los remitentes de toda iniciativa, es decir: ¿de parte de quién se elabora, o discute?, ¿cuándo, cómo, con qué puntualidad o dilación?, y sobre todo ¿para quién son las iniciativas?, para así sumarnos en consecuencia con las propuestas legislativas o aquellas otras que se acompañan con la movilización extraparlamentaria.

Por lo pronto, y sobre el texto relatado, si consideramos la velocidad de los acontecimientos y las informaciones que de éstos se difunden, no hay duda: celebramos y recomendamos textos con metodología y seriedad que nos acompañará seguramente un buen tiempo futuro para los debates en la materia y los temas que lo cruzan.
Abril de 2007


Democracia inconclusa. Diagnóstico de un fraude

Por Guillermo Zamora
Coed. Jorale editores-Orfila, 2007, 142 p.

En las opiniones vertidas en el libro, por analistas, académicos y políticos, ninguno consideraba seriamente que el PAN tuviera oportunidad de mantener el poder, debido a la pésima actuación de Vicente Fox. Es cierto que tampoco asomaba la duda del fraude, todos coincidían, implícitamente, en que las elecciones presidenciales se desarrollarían de acuerdo con las nuevas reglas que aparecieron al haberse desechado los viejos usos y costumbres del régimen priista.

Los entrevistados consideraban a López Obrador con muchas posibilidades de obtener el triunfo electoral, dentro de un ambiente comicial transparente, legal y legítimo, a pesar de las artimañas del poder para impedir su candidatura a la presidencia de la República.

Lo que ninguno de los opinantes previó, dice Guillermo Zamora en el prólogo, es que la derecha nacional no estaba dispuesta a entregar el poder bajo condición ninguna.

Zamora nos apercibe que “el libro tiene la intención de encontrar los pasos perdidos, desde tres años antes de la elección presidencial de 2006, y desmenuzar la trama vergonzosa, este grave episodio nacional en el que Vicente Fox, el presidente del cambio, a la cabeza de la derecha y la ultraderecha, se atrevieron a violar la voluntad popular e imponer a un presidente espurio que no tuvo la entereza para responder, ante el agravio, a la demanda de “voto por voto…casilla por casilla”.

Los once entrevistados hablaron desde sus campos respectivos, si es que así se le pudiera denominar a la especialidad o especialidades de cada uno de ellos. Por sus páginas podemos acercarnos a Lorenzo Meyer, Juan Villoro, Florence Toussaint, Francisco Portillo, Rafael Barajas El Fisgón, Armando Bartra, Julio Hernández López, Héctor Díaz Polanco, José Reveles, Luis Javier Garrido y Paco Ignacio Taibo II.

Lorenzo Meyer, en diagnóstico panorámico, asienta que desde el 2000 el cambio estaba en el escenario nacional, y se le veía como parteaguas en la historia política moderna de México. Esa transición fue catalogada por LM de “terciopelo”; pero en algún lugar del 2003 se descubrió el potencial electoral de AMLO, pues ya había superado a Cárdenas, quien planteaba una nueva situación; de ahí que “se concibió desde Los Pinos una estrategia para pararlo y echar por tierra el avance de la izquierda”.

Dice Meyer en su ensayo: “personalmente, todavía no me queda claro hasta qué punto y cómo tuvo lugar el fraude el día mismo de la elección. Lo que es evidente es que en los pocos paquetes que se abrieron tiempo después, había votos de más y de menos, así que la suma no cuadraba. ¿Fueron simples problemas, como dicen los que apoyan la legitimidad de la elección? Sea cual sea la respuesta, la negativa a realizar un recuento posterior de los votos, implícitamente mostró que había algo que no se quería que saliera a la luz.

“La oposición, por su parte, se niega a reconocer la legitimidad del ganador y cuestiona todo el entramado institucional y la transición misma”, anota Meyer.

En el apartado intitulado la izquierda y AMLO, Meyer dice que se han corrido diversos escenarios que cuestan políticamente, en el cual “existe desgaste político, pero lo cierto es que se quedó con el voto duro de la izquierda, pero hizo que no iba a ser tan fácil la legitimación de la derecha”. Y sobre las acciones a realizar por AMLO sostiene que ello “no tiene precedentes en nuestra historia política…Va a realizar una campaña de seis años para organizar desde las bases un nuevo movimiento paralelo al PRD, PT, Convergencia, pero distinto. Va a visitar cada municipio casi para volver a hacer a la izquierda”.

Y a renglón seguido se pregunta ¿Cuál sería su alternativa con quedarse con el actual PRD que no despierta mucho entusiasmo? Ante lo cual se contesta: El PRD “es un partido de aparatos, pero no lo veo cercano al México de abajo. Obedece en mucho a intereses económicos pero no populares”.

Para Luis Javier Garrido, las elecciones presidenciales de México 2006 no se llevaron a cabo en un contexto político democrático, pues estuvieron precedidas por una campaña propagandística de cinco años y medio, en las que pretendía hacer creer que el país ya tenía instituciones democráticas y, por lo tanto, ya se habrían abandonado las prácticas oficiales viciadas que caracterizaron en el pasado a nuestros procesos político-electorales”.

El proceso electoral de 2006 fue desde su preparación uno de los más sucios en la historia mexicana -sostenía Garrido-, pues desde mayo de 2005, es decir, siete meses antes de que formalmente iniciara, conforme a la ley, la campaña oficial, Fox decidió utilizar todos los recursos materiales, económicos, logísticos y humanos del Estado que fuesen necesarios para impedir el triunfo electoral de AMLO, organizando unas ‘elecciones de Estado´”.

El fraude perpetrado por Fox fue un acto de desprecio al pueblo y de prepotencia de la oligarquía, y configuró el mayor de los crímenes que un gobernante puede cometer, por lo que ha sido calificado como un verdadero golpe de Estado que lo único que logró fue desnudar la estructura del poder económico y político existente en el país y ahondar la crisis mexicana”.

Al hacer un breve repaso a la historia de México Garrido nos dice: “en otros momentos de la historia mexicana hubo ya dos presidentes coexistiendo en el territorio nacional, el conservador Miguel Miramón y el liberal Benito Juárez, durante la Guerra de Reforma o de Tres Años (1858-1861) o Venustiano Carranza y los presidentes surgidos de la Convención de Aguascalientes (1914-1916), y en algún momento hubo en el siglo XIX hasta tres presidentes”.

En su entrega, Armando Bartra dice que todo ya había sido orquestado desde por lo menos con tres años antes, por las derechas mexicanas, que entonces deciden parar a como diera lugar el tendencial triunfo de AMLO.

Bartra asevera que “hasta hace unos años se pensaba que en México había una derecha conservadora en su programa económico y social, pero políticamente democrática. Hoy sabemos que esa fuerza no existe y que la derecha panista no sólo sostiene un modelo de desarrollo antinacional y antipopular, también es políticamente autoritaria”. En líneas posteriores apunta, “lo que ha quedado claro es que hoy en México la reacción es consistente en su derechismo, que abarca tanto el modelo económico como el político. Es la nuestra una derecha autoritaria y socialmente excluyente que hereda lo peor del PAN y lo peor del PRI”.

Sobre la participación del caricaturista Rafael Barajas, El Fisgón, en el libro colectivo de Zamora, nos remitimos a las palabras que hizo en la presentación del texto en mayo pasado. Sostenía que a los miembros de la izquierda, a los analistas políticos, a la intelectualidad liberal y democrática les da mucho por hacer dizque análisis muy sesudos y rimbombantes, para discernir cómo y por qué se dio el fraude del 2 julio de 2006. Sostuvo que el mejor análisis han sido las cínicas palabras de Fox al decir que a final de cuentas había derrotado a AMLO; las opiniones de un vocero del IFE en el sentido de que las anomalías en el conteo conllevaban deficiencias pero, anotaba, “éstas no eran para tanto” y otras linduras por el estilo. El Fisgón aseguraba, que expresiones como esas eran más contundentes y fehacientes de cómo se había fraguado y aplicado el fraude a la izquierda y más específicamente a la democracia. (MSM)


Sobre Palabra y poder

Juan Antonio Rosado. CONACULT A,
sello Bermejo. México: 2006. 130 pp.

Anamari Gomís

He leído casi de una sentada, con la conciencia de que resulta necesario volver a leerlo, Palabra y poder de Juan Antonio Rosado, libro de espléndidos y calibrados ensayos, pletórico de ideas y cincelado por lo bien escrito. Antes que nada, más allá de los temas, resalta la mirada filosófica del autor, que todo lo toca y que ha nacido de profundas lecturas y reflexiones. De tal manera, que lejos de abordar al fenómeno literario desde las teorías literarias que abundaron en la segunda mitad del siglo XX, basadas en especificaciones rimbombantes y clasificaciones sin fin, Rosado "lee" de veras y escribe buscándole no sólo las costuras a los libros sino caminando hacia su origen, hacia el entendimiento del mundo y de sus cosas.

Frente a su minucioso trabajo, descubro que, efectivamente, como decía Wittgenstein, "el límite de mi mundo es el límite de mi lenguaje". El de Rosado no parecer tener límites. La proliferación de conceptos y del discurso van de la mano en estos ensayos, donde el autor estudia la obra de escritores fundacionales de la literatura hispanoamericana contemporánea: al mexicano Rafael F. Muñoz, al novelista paraguayo Augusto Roa Bastos, el argentino Roberto Arlt, al cubano Senel Paz. Revisita también el poema en prosa de otro rioplatense, José Hernández, y su creación literaria del gaucho a partir de la historia de Argentina y de la literatura, para más tarde referirse al erotismo y al estadounidense Henry Miller y luego escribir una semblanza notable del director de cine y escritor Pier Paolo Passolini, a quien no pensé que a alguien de la joven generación de Rosado pudiera interesarle mucho, si bien si cimbró a la mía.

Entre todo esto, Palabra y poder desata una escritura que constantemente intenta explicar el poder de la palabra como conocimiento y como generador del mundo."Del buen manejo o interpretación de la palabra surge el acierto o la creación. En el mito cosmogónico de los hebreos, expresado en el Génesis, el fiat es la palabra-orden de un Dios que habla para crear. Sin embargo, de la palabra, de su mal manejo o interpretación inadecuada, puede surgir el error, la estupidez, la destrucción." (p. 21), apunta el autor, quien ha revisado varias cosmogonías de diferentes religiones y culturas, así como mucho de las filosofías alemana y griega.

Las interrogantes acerca del Logos en este libro avanzan en diferentes rumbos, por ejemplo el del verdadero sentido de las democracias, cuando en nuestro momento histórico la mayoría de la gente es bombardeada por la publicidad, la mercadotecnia y el discurso persuasivo de los partidos políticos. Otra vereda del Logos responde a la de la argumentación, o sea, al razonamiento, para no quedar nada más mera retórica.

No quiero, sin embargo, disertar de un libro de ensayos que cuestiona y analiza con precisión, es, decir con la holgura de la inteligencia, muchos factores que nacen de cualquier discurso, incluyendo, desde luego, al literario, del que Rosado opina que, su forma, por poética que sea, necesita fondo. Sean estas líneas mías un mínimo acercamiento a Palabra y Poder para despertar el interés de los lectores.

Uno de los novelistas favoritos del autor, es, sin duda, Ernesto Sábato, a quien estudia y cita varias veces y a quien propone como un ejemplo de correlación entre escritura y pensamiento, así como invoca a Nietzsche y a Ciorán ."Todo lo que se puede clasificar es perecedero. Sólo sobrevive lo que es susceptible de diversas interpretaciones", apuntó el famoso ensayista rumano, que resulta justamente, por eso lo cita, lo que Juan Antonio Rosado desarrolla con amplitud en su ensayo "El eterno espectáculo de la representación". Representación e interpretación unidas por metáforas y dobles sentidos. Aquí, el autor ejemplifica a través de su inspección de la obra de espléndidos autores, desde Cervantes hasta una poetisa vietnamita del siglo XVllI llamada Ho Xuan Huong.

Una cuestión planteada reside en la de la arbitrariedad del significante de la palabra como paradigma de un hecho cierto o inventado, el cual se representa de diversas maneras. Otro asunto surge en cómo, según Blanchot, de lo representado se puede llegar a la verdad. De aquí Rosado especula sobre las implicaciones de la representación: estéticas, filosóficas y psicológicas.

También trae a Bataille varias veces a colación. Lo cita cuando dice que la literatura miente. Ante lo que Rosado expone que "Toda obra literaria es, en cierto modo una utopía donde asumimos como "verdad” lo que puede que no lo sea en realidad" (p. 47). Múltiples disquisiciones sobre el asunto, que se extiende en diferentes sentidos, toca el autor a partir de su erudición sobre lo egipcios, el hinduismo, Dostoievsky, Lacan, Schopenhauer, Plotino, Barthes, Foucault, etcétera.

Lector de Bovero, de Erasmo y de Cervantes medita sobre el discurso de las armas y las letras, sobre el Derecho y luego sobre la represión bajo gobiernos de dictadores. El señor de presidente de Asturias, El recurso del método de Carpentier, Yo, el supremo de Roa Bastos, El otoño del patriarca de García Márquez novelas que describen a los dictadores, son muy estudiadas en Palabra y poder, valga decir que, por desgracia, estos textos no se refieren hoy nada más al pasado. También existen las dictaduras disfrazadas de izquierdas. Por cierto, el doctor Rosado trabaja con cuidado Memorias del subdesarrollo del cubano Edmundo Desnoes, escrita cuando Castro quería atraerse a los intelectuales hacia el régimen que procuraba imponer.

De Armando Pereira trata el libro Una España escindida: Federico García Lorca y Ramiero de Maetzu, ambos intelectuales, Lorca del lado dela República y Maetzu de los nacionales o por le menos adherido a lanoción de conservar una España de unidad religiosa, como la de los ReyesCatólicos.

Finalmente, La palabra y el poder plantea la sustancia de la divinidad a partir de un libro intitulado El concepto de la divinidad en el hinduismo de Juan Miguel de Mora y Marja Ludwika Jarocka, quienes, en su magnífico trabajo, afirman que la divinidad no es un ser sino algo que no se puede describir. Rosado aspira a la unión substancial y yo también, sin dejar de pensar que el mundo, amén de Dios, debe dirigirse con una base ética, plena de tolerancia.

Es decir, que La palabra y el poder reúne una serie de textos que se plantean problemas con respecto al Logos y a su aprehensión del mundo, a partir de la literatura, del derecho y, muy en especial, de la filosofía. No solo me han subyugado los artículos de Rosado sino que me han hecho agradecerle su corte epistemológico con respecto al análisis literario: sin estructuralismos, post-estructuralismos, conceptos narratológicos ni desconstructivistas y demás metaglosas.