Número 13                                               Época IV                                     Febrero 2008


FORO HISTÓRICO

La Autonomía Universitaria y las tareas
actuales del movimiento estudiantil

En 1968 y en 1971 pudimos constatar, por ejemplo, cómo el ejercicio de la autonomía podía plasmarse y empujar hacia luchas más generales en la sociedad por la libertad política. La Universidad en esos momentos sirvió de tribuna para la discusión de grandes problemas que aquejaban al pueblo de México, en las universidades se generó un gran movimiento estudiantil que luchaba por las aspiraciones genuinas de los trabajadores por la libertad política.

Movimiento de Estudiantes Socialistas

Durante muchos años el problema de la autonomía universitaria se ha puesto al orden del día cobrando mayor importancia en los momentos de grandes luchas y avances del movimiento universitario. Esto es, las diferentes concepciones sobre la autonomía salen a luz y muestran nítidamente sus propósitos en los momentos del estallido universitario e incluso social.

En estos momentos, ante la evidente imposición de elevar a rango constitucional las cuestiones que atañen a las universidades, como el financiamiento, las relaciones laborales y la autonomía, es necesario que centremos los esfuerzos de los universitarios democráticos para generar un gran movimiento que impulse la concepción democrática de la autonomía y de esta manera frenar los proyectos que pretende impulsar la reacción.

Precisamente en este documento presentado a la Tercera Reunión del Foro Universitario, los estudiantes socialistas aportamos nuestra concepción sobre lo que es y debe ser hoy en día la autonomía universitaria. Estamos seguros que este Foro abrirá nuevas puertas a la discusión libre de los problemas más urgentes que afectan a la universidad.

Para poder explicar y definir el nuevo significado de la autonomía universitaria, es necesario que la ubiquemos dentro de las luchas democráticas que han librado los universitarios de nuestro país y también dentro de las transformaciones de las universidades y el papel que han jugado éstas en las luchas más generales del pueblo mexicano por la libertad política.

La autonomía, como hemos dicho, es y fue producto de las luchas de los universitarios. A través de su historia se ha podido comprobar que las luchas por la autonomía juegan un papel que podríamos calificar como progresista. Con el movimiento de 1875 y con los impulsos que Justo Sierra le da a la autonomía universitaria, después de la Revolución del 10 se plasma en el movimiento estudiantil la idea de conquistar la autonomía que se logra establecer después de una huelga y, poco después en otra huelga, las luchas universitarias con gran empuje imponen un cogobierno paritario. Definitivamente esta idea sobre la autonomía, que entonces fue nueva, sentará pasos importantes en las luchas futuras que han de librar los universitarios.

Podemos afirmar que las antiguas luchas por el cogobierno tenían un sello progresista y liberal. No fue sino hasta 1944 año en que se aprueba la actual Ley Orgánica que rige a la UNAM, cuando las conquistas logradas anteriormente se ven mutiladas casi por completo, sólo lograron algunas ideas subsistir como la libertad de cátedra. Desde entonces las luchas que se libran en la Universidad pugnan por lograr una nueva concepción de la autonomía, ya no es la misma idea que antes de 1944 se tenía, sino que se va desarrollando conforme a las necesidades y avances que tiene el movimiento universitario hasta la nueva concepción que ahora se tiene y que se ha logrado hacer realidad en algunas universidades.

Ahora consideramos que si las nuevas concepciones acerca de los diferentes aspectos de la autonomía son producto de la práctica militante de los universitarios, deben obedecer a los intereses de la clase obrera en México. Hoy luchamos por una universidad democrática que responda fielmente a los intereses del pueblo mexicano.

Los estudiantes socialistas de la Universidad recientemente publicamos en la prensa un documento que señalaba los puntos esenciales de lo que es la reforma universitaria democrática y en él decíamos sobre la autonomía:

"La autonomía de las universidades debe entenderse como la facultad de la institución para conducirse libremente sin la intervención del Estado, que es la única entidad que cuenta con la fuerza coercitiva. Para ejercer la autonomía es imprescindible la existencia de órganos democráticos de gestión, integrados por los representantes elegidos por los universitarios. La autonomía implica también el derecho de la Universidad a realizar la crítica en su sentido más amplio y a ejercer, por tanto, una influencia en la sociedad".

En este párrafo los estudiantes socialistas recogemos la esencia de la concepción democrática de la autonomía que hoy se ejerce en universidades como la de Puebla y Guerrero y en donde la estrecha relación que debe existir entre la autonomía y las transformaciones democráticas de la universidad como vía para la incorporación de los universitarios a la lucha por la transformación social, se han convertido en una realidad.

Es aquí donde se ubica la importancia que tiene el derecho de la Universidad a la crítica de los problemas de la sociedad y a la crítica hacia el Estado. Los universitarios democráticos hemos sido siempre los primeros en sostener que la Universidad se encuentra enclavada en la sociedad y, por tanto, los problemas sociales no le son ajenos. Lejos de pensarlo, consideramos que la verdadera función educativa y social de la Universidad reside, precisamente, en la capacidad que tenga para la búsqueda de soluciones a los problemas de la sociedad y en la crítica que ejerza del Estado.

Hemos mencionado que el interés de conquistar una universidad democrática es, fundamentalmente, el de lograr que ésta sea un agente portador de la transformación social, que ésta tenga la capacidad de incorporar a miles y miles de universitarios a las luchas democráticas del pueblo mexicano, y esto sólo es posible si logramos que la universidad realice la crítica a los problemas sociales de México. Es aquí donde encontramos la piedra angular que diferencia la concepción, Democrática de autonomía sobre cualquier otra concepción.

Anteriormente mencionamos que la autonomía tal y como debe ser es producto de un proceso de reformas democráticas a la Universidad. No podemos considerar una autonomía que no sea sino el resultado de profundos cambios en la Universidad forjándola como le interesa a los trabajadores.

Es interesante observar las transformaciones ocurridas en universidades hoy democráticas como las de Puebla y Guerrero, en donde los objetivos por los que hoy luchamos en la UNAM se han plasmado tras largos años de combates. De esto podemos afirmar que la autonomía tal y como la concebimos sólo puede lograrse mediante lo que llamamos la reforma democrática universitaria, que implica una serie de transformaciones por las cuales el movimiento estudiantil y universitario ha venido luchando, como la derogación de la actual Ley Orgánica de la UNAM

Por lo anterior consideramos de suma importancia que los universitarios conjuntemos un gran movimiento que lleve adelante esta reforma universitaria. Iniciar una gran discusión sobre esta reforma y generar un gran movimiento que la promueva, son tareas inaplazables que hemos de llevar hacia adelante.

Entre los puntos más importantes de la reforma universitaria se encuentra la elaboración de una nueva ley orgánica que elimine las trabas para la participación de los universitarios en la toma de decisiones, debemos luchar por la desaparición de la Junta de Gobierno y transferir la máxima autoridad al Consejo Universitario, sobre la base de una paridad entre estudiantes y profesores, para lo cual como primer paso debemos luchar por modificaciones al estatuto que nos permita conquistar la paridad en el Consejo Universitario, reglamentar las funciones de la Junta de Gobierno, quitarle ciertas atribuciones al rector, democratizar y lograr paridad en los consejos técnicos e internos, etc. Las transformaciones al estatuto puede hacerlas el Consejo Universitario sin que se recurra, tal como lo requiere la Ley Orgánica, al Congreso de la Unión.

Otro de los puntos importantes de la reforma universitaria son las transformaciones en la enseñanza, las cuales implican en términos generales, el cambio en el contenido y orientación de la enseñanza, esto es , darle un carácter democrático en todos los aspectos y, por último, las transformaciones orientadas a mejorar las condiciones de estudio en la Universidad (becas, transportes, bibliotecas, etc.).

En un plano de igual importancia se encuentra el significado que tiene la autonomía y la reforma universitaria para las libertades políticas en México. En 1968 y en 1971 pudimos constatar, por ejemplo, cómo el ejercicio de la autonomía podía plasmarse y empujar hacia luchas más generales en la sociedad por la libertad política. La Universidad en esos momentos sirvió de tribuna para la discusión de grandes problemas que aquejaban al pueblo de México, en las universidades se generó un gran movimiento estudiantil que luchaba por las aspiraciones genuinas de los trabajadores por la libertad política.

Está claro que el objetivo de transformar la Universidad democráticamente para la existencia de una verdadera autonomía, adquiere hoy proporciones enormes en las luchas por conquistar la democracia en México, y viceversa, las luchas por la libertad política enriquecen el concepto de la autonomía.

Hemos hablado anteriormente de los avances logrados en universidades como las de Puebla, en donde el concepto de autonomía ha sido definido con mayor precisión y es por esto que nos interesa mencionar el párrafo último del documento emitido por el Consejo Universitario de la UAP en agosto del 73 que define la autonomía por:

"Su carácter crítico respecto a la sociedad y el Estado, y su participación en el planteamiento y búsqueda de soluciones a los problemas populares, que surgen en el ámbito social en el cual se encuentra enclavada la Universidad. Esto es, la participación en las luchas populares, la crítica a las estructuras sociales, la ligazón estrecha con el pueblo son los aspectos más destacados de lo que a nuestro juicio puede ser una forma moderna de autonomía universitaria.

Por último, pensamos nosotros que la autonomía como producto de las luchas universitarias es necesario ser defendida por quienes la han conquistado: los universitarios. Y la única manera para conservarla, al menos lo que existe de ella, es luchando por su defensa aun dentro de los marcos en que se encuentra establecida, desarrollarla y convertirla en un instrumento revolucionario para las luchas democráticas que libran los trabajadores mexicanos, en un instrumento para incorporar a cientos de miles de universitarios a las luchas de la clase obrera y a la solución de los grandes problemas que afectan al pueblo de México.

El caso de la huelga de la Universidad Nacional, en donde fue rota violentamente por el cuerpo policíaco violando flagrantemente la autonomía universitaria, nos demostró que los estudiantes y todos los universitarios debemos seguir pugnando por su defensa a pesar de que se encuentre mutilada, y ser los primeros en responder ante los intentos de olvidar por completo que somos los universitarios los que debemos decidir sobre la Universidad y que seremos nosotros los que la conformemos democráticamente en el futuro.