Número 14                                               Época IV                                     Agosto 2008


TEMAS A DEBATE

Sobre "el 68" en México y algo más (II)

Manuel Servín Massieu

Mas allá de la crisis de ese año y el recuento de Mártires en Tlaltelolco considero que "El 68" directa e indirectamente sí dejó al país cambios significativos, aunque sigamos siendo "un país de hechos consumados" y aparentemente amnésicos de nuestras propias tragedias.

En el mundo de cabeza que nos ha tocado vivir, es interesante voltear la mirada hacia atrás ("El Espejo del Tiempo" de Jean Chesnaux, "Una Lectura Política de Julio Verne", ed.Siglo XX) y reflexionar sobre la confusión imperante que encabezan hoy los EUA. Si, los mismos que se volvieron a entrampar en su rol de policía del mundo, no en Vietnam ciertamente... pero sí en Irak; campeones del "libre mercado" –donde hay demanda, hay oferta– pretenden acabar hoy con el narcotráfico... sólo atacando la oferta; pioneros del modelo neodemocrático en América –1776– hoy son... un imperio despótico militar; exportadores del modelo juvenil de consumo masivo de drogas en los 1960, hoy se quejan de que... fuerzas externas pervierten a su juventud; creadores del programa para "la bioguerra" en 1943... hoy le tiran piedras al bioterrorismo.

Mediante ese "espejo" comparamos hoy como, nuevamente, en México las universidades e instituciones de enseñanza superior públicas son vulneradas, sufren embates desde afuera y decaen desde adentro –ejemplo el IPN– (ver # 12 de Foro Universitario, agosto 2007); como nuevamente la juventud mexicana, sin espacios de desarrollo, es soslayada de diferentes formas por el gobierno en turno y, lo que es peor, se tolera que los jóvenes –nuestros y vecinos–, futuro de nuestras naciones, sean vejados en zonas transfronterizas y en el extranjero.

No es casual que la deserción escolar sea mayúscula, que el desempleo entre jóvenes abunde, que la migración al extranjero sea escandalosa y hasta que los asesinen en otros países por hacer investigación "de campo" en temas de riesgo, sin que las autoridades mexicanas se pronuncien.* ¿Por qué habrían de hacerlo? ¡Lo anterior no les quita el sueño! ni lo pierden con la idea de repetir aquí el genocidio de hace 500 años por viruela: tenemos 65 MILLONES de menores de 40 años de edad SIN VACUNAR en contra de esa enfermedad, hoy que la misma puede reaparecer en cualquier momento y en cualquier lugar como arma bioterrorista real o simulada fuere de grupos o "de estado"...

La invitación que se me ha hecho para escribir estas notas sobre "El 68", me pone en un predicamento: no tengo formación en ciencia política ni en ciencia social. Mis reflexiones son, por lo tanto, las de un ciudadano común, inmerso, eso sí, en el torbellino académico de la época que nos ocupa. Al respecto, si puedo decir, en cambio, que después de dedicarme por años a la ciencia experimental de los microbios, el año de 1968 definitivamente cambió mi vida personal y entorno laboral. Dejé "la ciencia «de tacón alto»" internacional, como le llama Hugo Castro Aranda y me zambullí en los problemas nacionales de la educación, las instituciones de enseñanza superior y la interfase ciencia-política.

Con la neuronas que me quedan razonablemente funcionales –hipótesis de trabajo– he reflexionado en el significado de aquel año trágico para el cambio social de nuestra nación, en lo general, y de su "sistema educativo" en particular, el cual, dicho sea de paso, ya no da para mas... (ver nota correspondiente en el blog señalado en el encabezado). Tres interrogantes, ocupan en lo esencial, mis reflexiones sobre "El 68": 1) ¿Suelen ser los movimientos estudiantiles en el mundo (MEM) consubstanciales a las universidades e instituciones de enseñanza superior? 2.) Cuáles son las motivaciones, alcances y factores incidentes que afectan a los diferentes MEM? 3) ¿Pese a la represión de los MEM y en particular en México, que efectos han tenido para el cambio social?

Las dos primeras son importantes para entender lo que sucedió en México, pero analizarlas iría mas allá del espacio asignado y sólo referiré al lector interesado a diversas obras al respecto; van desde la clásica "Las Universidades de Europa en la Edad Media" –tres volúmenes- de Hastings Rashdall editada por Oxford U. Press y el "Homenaje a la Universidad de Cracovia en su Sexto Centenario", editado por la UNAM en 1966 (con la colaboración nada menos que de Adolfo Sánchez Vásquez, Luis Rivera Terrazas, Ermilo Abreu Gómez, Antonio Castro Leal e Ignacio González Guzmán entre otros notables mexicanos) hasta el indispensable "Modelos Históricos y Generacionales de los Movimientos Estudiantiles: una Perspectiva Global" de Richard G. Braungart, del Departamento de Sociología de la U. de Syracuse, presentado en el "Simposio Internacional sobre Adolescencia" (Universidad A. Metropolitana en 1980); éste es un investigador dedicado por años al estudio del tema, con variantes de actualidad citadas en la Internet.

Adicionalmente están, "Reforma Universitaria" de José C. Mariátegui editado por la Universidad A. de Sinaloa en 1980, "Las Luchas Estudiantiles en el Mundo" traducida por la editorial Galerna, Argentina, (de la original de Ed. Seuil de 1968 en Francia) de ahí llega, vía ciberespacio, "El Mayo Francés de 1968" (II) -Dany El Rojo, Cohen Bendit- por Jean Paul Sartre que presenta www.geocities_corn/hperezidiartIPCmayoI968.doc); la nota, originalmente aparecida en el Nouvel Observateur, menciona a Carlos Fuentes y su activismo político de entonces (ver también "Paris, La Revolución de Mayo”, Ed. ERA, 1968 del autor mexicano) en el que presenta el fascinante "mayo caliente" estudiantil de allá y el modelo de lo que vendría para acá_. .); los que ya peinan canas recordarán, al respecto, que ya cuando los obreros franceses se unieron al movimiento estudiantil el Presidente-General De Gaulle "sintió pasos en la azotea" y "se acercó" al ejército para confutar el movimiento.

Muy interesante también es el libro "Estudiantes sin Maestros" de Harold Taylor, editado por McGraw Hill en 1972, con una adaptación buena de Carlos Monsivais y un prólogo sensacional de José Revueltas, del que no resistimos parafrasear una parte que considero explica, en gran medida, el cogollo de lo que analizamos en estas notas: "...Taylor se coloca en los términos de una participación decisiva de los estudiantes en TODO el proceso educativo" hasta llegar al terreno de una auto-educación, en el que los maestros deberán situarse en el papel de guías e inductores y no desempeñar ya la función autoritaria que les otorga el cerrado sistema educativo, vigente en la mayor parte de las universidades y escuelas superiores, no solo de los EUA, sino de casi todos los países". Y termina Revueltas "Todo educa –dice Taylor–, la primavera educa... también los océanos, las ciudades, los poemas, las obras de teatro, los libros, los sonidos, las situaciones, los paisajes, la gente, las penas, las catástrofes, las alegrías y, en último análisis, las experiencias amargas... En efecto, afirmamos por nuestra parte, a condición de que todo ello tenga por base la intrepidez del espíritu y la libertad irrestricta de la acción racional”. La edición que cito termina no solamente reproduciendo el nombre de Revueltas, sino ¡SU firma!

Contextualizar adecuadamente la tercera de las reflexiones antes citadas: ¿Qué dejó a la Nación mexicana el ME de 1968? Requeriría, por supuesto, integrar diversos materiales de la enorme bibliografía sobre la época y años posteriores, que ya decantaron y trataron los principales temas a los diez, veinte y treinta o más años de los sucesos. Sin embargo, aún con los riesgos que implica, presentaré de manera abreviada una visión personal del asunto.

Primero, pongo en perspectiva lo sucedido: La década que va de finales de los 1950 a finales de los 1960 significó para la juventud de la época un tiempo de posguerra mundial, de paz e incremento en la natalidad. Siguió la aplicación de descubrimientos científicos de gran repercusión social como los antibióticos y los anticonceptivos que hoy damos por perennes; mejoró la salud social; se amplió la matrícula escolar a todos sus niveles.

La novedad televisiva hizo su parte en la difusión de conflictos y el choque de ideologías en el mundo –guerra fría–, así como la repudiada "defensa de la democracia" de uno de los países mas poderosos de la tierra –EUA– en contra de uno de los mas pequeños –Vietnam–. Se amplió en la juventud el ansia de libertad, la música "de protesta" y el "hippismo". La minifalda y los pantalones en la mujer –no vistos anteriormente a escala masiva– llegaron para quedarse, igual que la socialmente homogenizadora mezclilla y la aspiración de democracia en una sociedad controlada por décadas de PRIato.

La televisión también contribuyó a la integración de una cultura juvenil global representada, va de ejemplo, por un singular grupo de rock llamado "Beatles", con efectos mas allá de su excelente música; caracterizados por una vestimenta estrafalaria, melena y barba-bigote "a la Pancho Villa" –según declararon alguna vez–fueron promovidos por la TV hasta aquel primer concierto transcontinental, satelital, desde Inglaterra en 1968, con el "All you Need is Love" por delante; después llegaría el "Submarino Amarillo" –también cumple 40–.

Muchas cosas, ¿verdad?, pero así de complejo fue el preámbulo de nuestra crisis de 1968. Como si lo anterior no fuera suficiente, el escenario sociopolítico global integró también al triunfal Che de Cuba –y su imagen kordial (de Korda el fotógrafo cubano)– al mundo juvenil. Revivió Bakunin, Kropotkin et al, las utopías y la esperanza de un mundo sin guerra... y sin opresión.

De manera casi natural, pues, la juventud en las universidades del mundo y las de México no fueron excepción, se deslizaron hacia el antiautoritarismo, el antibelicismo y el anticapitalismo explotador (hubo quien señaló "hoy los jóvenes son antitodo") de EUA, influyente vecino nuestro, guste o no, llegó la drogadicción masiva asociada a la música –Woodstock, Avándaro– la oposición a la guerra de Vietnam y las "armas sucias", llegó también el "haga el amor y no la guerra"; los yanquis tenían su SDS –Estudiantes por una Sociedad Democrática- y nosotros los Comités de Huelga, lo que no quiere decir que éstos fueran reflejo de aquellos. Se agota mi espacio y reitero, ¿que nos dejó el 1968?

Mas allá de la crisis de ese año y el recuento de Mártires en Tlaltelolco considero que "El 68" directa e indirectamente sí dejó al país cambios significativos, aunque sigamos siendo "un país de hechos consumados" y aparentemente amnésicos de nuestras propias tragedias. ¡Cuánto sorprendió al mundo que dos semanas después del 2 de octubre, los Juegos Olímpicos se desenvolvieron en 1968 como si nada hubiera pasado!

Dejaremos aparte el análisis requerido para valorar la "duración" en años subsecuentes, de los cambios que se dieron y lo que trajeron en substitución; mientras pongo la lista a su consideración para crítica y adiciones,

  • Se derogaron los artículos145 y "bis" constitucionales.
  • Salieron presos políticos de años anteriores.
  • Cesaron al cuerpo de "granaderos" de la policía.
  • Cedió la dictadura del PRI que duraba varias décadas.
  • Los "medios" adquirieron mas libertad(*).
  • Se socializó más la idea de democracia.
  • Se alertó más la ciudadanía sobre sus derechos.
  • Se creó CONACYT con programas de ciencia y política definidas.
  • Se mejoró notoriamente la enseñanza de las ciencias.
  • Se becaron más de 100,000 jóvenes en 30 años.
  • Surgieron nuevos modelos de enseñanza-aprendizaje.
  • Surgió la Universidad Autónoma Metropolitana.
  • Se creó la Universidad Pedagógica Nacional.
  • Surgió la opción de CCH y CB frente a las preparatorias y vocacionales.
  • Se incrementó la matricula escolar en todos los niveles.
  • Creció la simpatía al régimen cubano, ...(hasta el "comes y te vas” de Fox).
  • (*) con la extraordinaria! editorial "Extemporáneos" al frente..

Me interesa subrayar dos de los diversos aspectos negativos –también fueron muchos– producto DE LA REPRESIÓN que siguió al ME en esos años subsecuentes al 1968.

En esos, México perdió mucho del prestigio a nivel internacional que había costado años de labor ganar. En el nivel interno, nacional, los efectos negativos llevaron hasta modificar la arquitectura y diseño de los inmuebles destinados a las nuevas universidades e instituciones de enseñanza. Anteriormente, solían disponer de una gran auditorio que concentraba la totalidad del alumnado y, posteriormente, en un intento por no permitir una elevada concentración de jóvenes, se substituyeron las salas grandes por varias de menor cupo.

La Universidad A. Metropolitana-Xochimilco es un ejemplo vivo de este efecto, en el que el mismo arquitecto Ramírez Vázquez, artífice de los Juegos Olímpicos del año –y escudo de Díaz Ordaz durante su inauguración– construyó en la UAM salas de menor cupo en lugar de un gran auditorio. Salas "isópticas" se les llamó a algunas; el mensaje arquitectónico no podía ser mas claro: "nunca mas muchos estudiantes reunidos en un solo lugar”.

En otro caso de efecto negativo nacional por la represión subsecuente, se hizo lo posible por revertir la previa, significativa y fuerte colaboración entre el IPN y la UNAM. Hoy día no dudamos que exista, pero seguramente es sólo a niveles formales. A continuación menciono un ejemplo casi desconocido de esa gran colaboración pre-1968 entre la UNAM y el IPN.

A pesar de contar sólo con escasa información hoy, el caso ameritaría un análisis de detalle mas adelante. Se refiere a la existencia previa de la escuela "Vocacional-Preparatoria Técnica" num. 7, llamada "Cuauhtemoc", que simultáneamente ¡asómbrese Ud.! era opción de tránsito entre las dos instituciones; instalada ejemplarmente, desde 1964, con los mejores docentes, talleres y laboratorios y ubicada al costado norte de la Plaza de Las Tres culturas, Tlaltelolco, esta "voca-prepa" fue borrada del mapa después de la masacre multicitada.

El castigo a ese plantel se dio, según parece, por haber sido sede de la Coalición Coordinadora de Profesores, paralela al CNH estudiantil... Ahí cesó esa innovadora "escuela piloto" parte de un proyecto integral y creativo que podríamos denominar POLIUNAM (o UNAMPOLI, si lo prefiere) y de cuyos alcances hoy sólo podemos hacer un ejercicio de imaginación...

¿Y sobre el futuro, qué podemos apuntar? ¿Debemos quedamos con ese sentimiento de vacío, de desaliento que a veces invade a algunos –como el suscrito– de los que vivimos un México mejor? ¿Hay alguna moraleja? como se decía antaño.

Aquí la reflexión sobre el 1968 se vincula necesariamente al futuro, sobre lo cual, afortunadamente, alguien me hizo llegar recientemente un documento alusivo. Se llama "Carta a los Jóvenes del Siglo XXI". Es un documento emotivo, valiente y honesto –reconoce errores–. Está suscrito por "comunistas y camaradas de la generación del 68". Dividido en seis secciones vale la pena leerlo completo ya que aquí sólo puedo transmitir algunos fragmentos...

"No se entenderían los principales cambios democráticos del país sin la influencia ejercida por los miles de socialistas, comunistas y demócratas revolucionarios, de la pléyade de revolucionarios sociales enclavados en los diversos organismos sociales reivindicatorios e incluso algunos en los tres órdenes de gobierno... Lamentamos no haber logrado construir una mayoría por el diálogo. La votación adversa en el CNH antes del 27 de agosto –1968– rechazando el diálogo, fue el mayor error cometido, colectivo y por ello nuestro... El mundo es ahora mucho mejor desde el punto de vista de la revolución del conocimiento y de la información.

“Las posibilidades de la comunicación y de la coordinación horizontal son incontenibles. Del mimeógrafo y el linotipo a la Internet hay una época de distancia. La censura y el ocultamiento están siendo irreversiblemente derrotados. A pesar del creciente control de los medios masivos de comunicación, existe un espacio infinito de libertad en el mundo virtual.

“La realidad está a la vista, la verdad se abre paso por encima de los medios tradicionales de control En México persiste el desmantelamiento del sistema de educación pública y no existe una política social y nacional que aliente el conocimiento. Lejos de la transformación científica del sistema de educación y de investigación, la escuela está sometida a una pandilla sindical cómplice del gobierno, sufre el deterioro de contenidos y de la filosofía y el método de enseñanza- aprendizaje...El mundo no es aún el que soñamos y México tampoco. El humanismo libertario socialista es una fuente de energía inagotable, no se destruye. No albergamos desaliento, solo afanes de recuperación..."

Termino estas notas un tanto apresuradas por las necesidades de edición de esta revista, con un graffiti que se leía mucho en los muros de distintos barrios estudiantiles de México, París y otros en aquel memorable año de 1968:

LO DIFÍCIL ES LO QUE PUEDE HACERSE DE INMEDIATO,
LO IMPOSIBLE TOMA UN POCO MÁS DE TIEMPO.
G. Santayana

~ www~'.ciellcia rsociedad.blo'Js oLcom

Referencias:

  • 1Y'"\-\'"\-v. .lobalsecurit .or Imi.li.tarv/facilit /manta.htm
  • Paris, la Revolución de Mayo, Fuentes, C., Ed. Era, 1968
  • "A Diez Años del 68", Revista Universidad de México, Dic, 1978
  • "68", Monsivais, C., Guevara N. y G. Zermeño, revista Nexos, sept., 1968
  • "Treinta y Cinco Años", La Jornada de en medio, diario La Jornada, octubre, 2003
  • Servín, M.M., fotografias originales (dos en CU y una ENCB-IPN)
  • Los Muros Tienen la Palabra, Ed. Extemporáneos, mayo, 1968
  • IPN: 50 Años en Imágenes, Velásquez de L. M et al, Ed. IPN, 198

Notas

* ¿Usted entiende la masacre reciente de jóvenes mexicanos en la frontera Ecuador-Colombia? Este país, con las dimensiones de Chihuahua, tiene ¡nueve! bases yanquis en su territorio "al servicio de la DEA"; ahí se cuelan militares colombianos además de ser aeropuertos mixtos civiles y militares. En ese jaleo ¿Quién asesinó pues, a los mexicanos? ¿A quien pidió explicaciones el gobierno mexicano?