Número 14                                               Época IV                                     Agosto 2008


REFORMA UNIVERSITARIA

Informe final de la CECU al Consejo Universitario

El STUNAM ha estado representado desde su inicio en las funciones de esta Comisión Especial del Consejo Universitario para el Congreso Universitario, donde participó activamente con propuestas y diversas intervenciones.

En este documento se integra el informe final de la Comisión Especial del Consejo Universitario para el Congreso Universitario (CECU) con la información más relevante sobre las actividades realizadas por esta Comisión a lo largo de sus seis años de existencia. Se ofrece también una reflexión sobre dichas actividades y sobre el compromiso de esta Comisión con la Reforma Universitaria.

1. Antecedentes

Al concluir el paro estudiantil en el año 2000 y en virtud de la situación que prevalecía en la Universidad al reiniciar sus actividades académicas, en su sesión del 23 de marzo de 2001, el Consejo Universitario tomó el acuerdo de aprobar la creación de un Grupo de Trabajo (integrado por 15 Consejeros Universitarios de forma plural) que tendría como única tarea presentar a la consideración del pleno del Consejo Universitario y en el tiempo que éste determinara, una propuesta para integrar la Comisión Especial del Consejo Universitario encargada de la organización del Congreso Universitario.


a) El Grupo de Trabajo del Consejo Universitario
El Grupo de Trabajo analizó las propuestas que la comunidad había hecho respecto a la integración de la comisión organizadora del congreso a partir del conflicto de 1999 y realizó una consulta por diversos medios para recoger la opinión de la comunidad en torno a este tema.

La propuesta fue sometida a consulta por los consejeros en sus respectivas comunidades y la versión definitiva fue aprobada en lo general por el Consejo Universitario en su sesión del 24 de octubre de 2001. El 15 de noviembre se publicó la propuesta final bajo el título “Bases para la integración de la Comisión Especial del Consejo Universitario para el Congreso Universitario”. A partir de estas bases se llevó a cabo el proceso de integración de la CECU.

  • La CECU se compondría de 48 miembros, de los cuales 17 serían consejeros universitarios y 31 no consejeros. Su distribución por sectores fue la siguiente: 18 académicos, 18 alumnos, 1 miembro del personal de Difusión Cultural, 2 eméritos, 1 egresado, 4 trabajadores, 2 directores y 2 representantes de la Rectoría.

 b) La integración de la CECU

  • En las elecciones realizadas el 26 de febrero, 6 y 7 de marzo de 2002, se registraron 353 candidatos y se desarrollaron 14 procesos electorales. Posteriormente, el 15 de marzo se llevaron a cabo 21 procesos de insaculación para seleccionar 24 miembros de la CECU de entre 308 candidatos elegidos por los profesores, investigadores, técnicos académicos, alumnos, personal de difusión cultural y egresados.
  •  
  • A partir de entonces, los 17 consejeros universitarios integrantes de la CECU se han ido incorporando en la medida en que se han realizado las elecciones correspondientes para la renovación del máximo órgano colegiado de la Universidad.
  •  
  • Adicionalmente, se han dado cambios entre los representantes de Rectoría y de los directores, debido a las renovaciones de funcionarios y autoridades.
  •  
  • Es importante señalar que esta composición fue inédita en un cuerpo colegiado de la Universidad. Por primera vez se diseñó un esquema de representación que permitió la incorporación de sectores que normalmente no participan de los órganos colegiados de la institución, tales como los técnicos académicos, el personal de difusión cultural y los egresados.

 2. Participación de la comunidad

Para los integrantes de la CECU ha sido esencial la participación de la comunidad a través de sus propuestas y opiniones sobre las actividades que el Consejo Universitario le fue encomendando a esta Comisión. Por ello, procuró en todo momento mantener informada a la comunidad por medio de los informes presentados al Consejo Universitario, así como desarrollando actividades de consulta y participación de los universitarios.

Una de las tareas iniciales a las que se dedicó la CECU fue al análisis y sistematización de la información que le fue entregada por el Grupo de Trabajo en cuatro carpetas, mismas que contenían: 1) los documentos relativos al Congreso Universitario de 1990, 2) los documentos elaborados por el propio Grupo de Trabajo, 3) las propuestas relativas a la organización del Congreso que se presentaron en las Mesas de Diálogo en el año 2000 y 4) las propuestas y opiniones sobre el congreso expresadas por diversas agrupaciones de universitarios.

Las primeras acciones para conocer la opinión de la comunidad consistieron en la aplicación de una encuesta a una muestra representativa de universitarios y en la realización del ciclo de conferencias y mesas redondas bajo el título “El Debate por la UNAM”.

La encuesta tuvo como propósito conocer las opiniones de la comunidad sobre el congreso y la reforma de la Institución, así como sus puntos de vista acerca de los posibles temas relevantes para la reforma universitaria, sus propuestas para la organización del congreso y su nivel de compromiso con este proceso.

Se constituyó un Comité Técnico Asesor integrado por académicos del Instituto de Investigaciones Sociales, de la Facultad de Psicología y del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas, para que propusiera el tamaño de la muestra, con base en el cálculo del mínimo necesario para asegurar un margen de error no mayor al cinco por ciento. Este comité también sugirió cinco empresas especializadas, entre las cuales la CECU eligió a la que hizo la propuesta más idónea para realizar ésta encuesta.

La encuesta fue aplicada entre el 26 de julio y el 18 de agosto de 2002 a una muestra representativa conformada por 1,437 universitarios: 461 académicos, 528 alumnos y 448 trabajadores. La encuesta contó con un nivel de confiabilidad de 95% y un margen de error inferior al 5%.

El 87% de los encuestados coincidió en que la Institución necesitaba una reforma para mejorar el nivel académico y la gestión administrativa, responder a las necesidades actuales del país y modificar formas de gobierno, entre otros aspectos.

El 75% de la comunidad universitaria que respondió a la encuesta opinó que el Congreso es la vía para realizar la reforma en la UNAM. A la pregunta sobre la conveniencia de realizar un Congreso, el 80% opinó que “sí” y el 7% dijo estar de acuerdo “en parte”.

De esta fracción de encuestados favorables al congreso, el 88% coincidió en que la forma de organización más adecuada sería un congreso por etapas.

En cuanto a la disponibilidad para participar en un congreso universitario, la mayoría de los encuestados de los tres sectores opinó positivamente en rubros como promover la participación, brindar información, asistir a debates y presentar ponencias. Pero el porcentaje de los encuestados que expresó su disposición a fungir como representantes fue sólo del 16% entre los estudiantes, 23% de los académicos y 21% de los trabajadores.

Como conclusión, en la encuesta se manifestaba, por un lado, la necesidad de una reforma universitaria orientada primordialmente a elevar el nivel académico de la Institución y los otros temas ya señalados y, por otro, el consenso de que ésta debía llevarse a cabo mediante un congreso por etapas, diferente al que se realizó en 1990.

Asimismo, el ciclo de conferencias y mesas redondas “El Debate por la UNAM”, donde participaron reconocidos especialistas universitarios, se organizó con el objetivo de motivar la participación de los universitarios en el proceso de reforma y de crear espacios para la discusión y la exposición de diferentes puntos de vista sobre la Universidad.

En una primera parte de este ciclo, en julio del 2002, se programaron nueve conferencias y 28 mesas redondas en diez facultades de Ciudad Universitaria, dos escuelas nacionales, cuatro unidades multidisciplinarias, ocho institutos de investigación científica y nueve de humanidades y en otras cuatro dependencias, incluida una foránea. Se invitó a 98 ponentes y en total asistieron 2,500 universitarios.

Una segunda parte de este ciclo, en septiembre del mismo año, se dirigió específicamente a la comunidad del bachillerato de la Universidad. Se organizaron tres conferencias y seis mesas redondas sobre los siguientes temas: retos, perspectivas y funciones de la universidad mexicana; la educación media superior en México y en la UNAM; la pertinencia de la reforma del bachillerato de la UNAM; el gobierno y la administración del bachillerato universitario. Las conferencias y mesas redondas se realizaron en el Palacio de la antigua Escuela de Medicina, en la Dirección General y dos planteles de la Escuela Nacional Preparatoria, en el Plantel Sur del Colegio de Ciencias y Humanidades y en la Casa Universitaria del Libro. Participaron como ponentes 26 destacados universitarios.

Todas las ponencias presentadas en las dos partes de este ciclo de conferencias y mesas redondas, así como las sesiones de preguntas y respuestas, fueron publicadas en un volumen que se difundió entre las diversas entidades y en la página electrónica de la CECU.

Con el propósito de conocer distintos puntos de vista sobre la Universidad, así como las experiencias de reforma que realizaron o están realizando algunas universidades del país, entre el 30 de septiembre y el 25 de noviembre de 2002, la CECU realizó un Seminario Interno. Como ponentes se invitó a un grupo de investigadores, a tres ex-rectores de la UNAM, a funcionarios públicos vinculados con la educación superior, a tres rectores y un vicerrector de las universidades del Estado de México, Veracruz, Puebla y Guadalajara.

3. El Congreso por etapas

A partir de los resultados de la encuesta y tomando en cuenta las opiniones expresadas por los universitarios en “El Debate por la UNAM”, así como la participación de la comunidad en este ciclo, la CECU se dedicó a discutir los contenidos y mecanismos de la reforma que demandaba la comunidad universitaria.

En cuanto a los contenidos se consideró que los ámbitos del cambio son múltiples, aun cuando pueden articularse en tres áreas fundamentales: 1) la vida académica, 2) el gobierno, los órganos de representación y la legislación, y 3) la organización y la administración. Se planteó que una reforma integral debería servir para actualizar, robustecer y orientar la función social de la Universidad, pero también para reforzar su liderazgo dentro del sistema de educación superior y fortalecer el papel de la universidad pública en la sociedad contemporánea.

Con respecto a los mecanismos de reforma, se concluyó que había consenso general en que no era viable para la Institución repetir la experiencia de un congreso universitario como el de 1990. Aunque ese congreso fue útil en la coyuntura que se vivió en aquel momento, no logró concretar todas las reformas que requería la Universidad. La experiencia de ese congreso dejó en claro que la problemática de una institución compleja y diversa como la UNAM no puede resolverse con un evento único, en un solo acontecimiento realizado en tiempos limitados establecidos a priori.

Es un hecho que en la UNAM se dan regularmente cambios y reformas. No obstante, existen problemas comunes que se han ido acumulando a lo largo del tiempo y los universitarios hemos recurrido a mecanismos diversos para tratar de resolverlos. De esos esfuerzos hemos aprendido que para impulsar reformas no basta con la decisión de la autoridad ni con los acuerdos de asamblea, sino que se requiere una amplia participación de los universitarios.

Los integrantes de la CECU llegaron al acuerdo de que una reforma universitaria que cumpliera con los propósitos señalados debía consistir en un proceso amplio y participativo que se iniciara con la construcción de los consensos necesarios y los acuerdos básicos, eliminando poco a poco la desconfianza y posibilitando la deliberación entre actores con perspectivas e intereses distintos.

Con la convicción de que lo más importante era impulsar reformas que permitan mejorar las actividades sustantivas de la Universidad, se propuso al Consejo Universitario que el concepto de “congreso” fuese entendido como un proceso y no como un evento único. A dicho proceso se le denominó “congreso por etapas”, entendiendo por éste una serie de acciones dirigidas a solucionar problemas específicos de la Universidad mediante la creación de espacios propicios para la deliberación y la toma de acuerdos entre universitarios con posiciones, experiencias o planteamientos diferentes.

La idea de un “congreso por etapas” buscaba conciliar la pluralidad de la Universidad y alcanzar los acuerdos necesarios para realizar reformas de manera gradual y consensuada, reduciendo las posibilidades de conflicto que entrañan los cambios de fondo en una comunidad tan compleja y diversa como la nuestra.

En la sesión del 4 de octubre de 2002, la CECU presentó al Consejo Universitario las ideas anteriores y recibió la encomienda de:

1. Analizar la posibilidad de que el Congreso Universitario se efectúe por etapas y no como un evento puntual.
2. Considerar la pertinencia de una primera fase del Congreso que incluya, entre otros elementos:
A. Una consulta abierta a la comunidad.
B. La elaboración de un diagnóstico institucional.
C. El análisis de los acuerdos derivados del Congreso de 1990 que no se cumplieron, para que la CECU formule al Consejo Universitario una propuesta actualizada que dé cumplimiento a lo que corresponda.
3. Presentar en un futuro próximo, a partir de los resultados de la consulta a la comunidad y de su propio análisis, la propuesta de organización para las fases del Congreso.

A finales de noviembre 2002, el pleno de la CECU aprobó el documento “Congreso Universitario por Etapas”, donde se propone éste como un proceso fundamentalmente académico, democrático, plural y resolutivo, en el cual la transformación de la Institución sea gradual y consensuada y se exprese la diversidad y pluralidad que caracterizan a la comunidad universitaria. El Congreso-Proceso se entendió como un marco flexible pues su realización consideraba diversos mecanismos e instancias de deliberación y resolución, y se organizaría de forma tal que los diversos problemas de la UNAM fueran abordados en foros apropiados donde estarían representados los sectores directamente involucrados.

Esta propuesta se presentó al pleno del Consejo Universitario el 20 de marzo de 2003, como parte del Segundo Informe General de la CECU.

Este documento fue publicado en varios números de la Gaceta UNAM y a través de diversos materiales de difusión se convocó a la comunidad a expresar sus opiniones al respecto. Se recibieron 52 documentos con propuestas y comentarios de la comunidad: 14 de estudiantes, 17 de profesores, 9 de investigadores, 4 de técnicos académicos, 2 de administrativos, 1 de un ex-alumno y 3 en que no se especifica sector. Sólo en dos de estas opiniones se hicieron propuestas diferentes a la del Congreso por Etapas, en una como un Congreso permanente y en otra como evento único.

4. Los Acuerdos del Congreso de 1990

Partiendo del mandato del Consejo Universitario y después de analizar todos los acuerdos que se tomaron en el Congreso Universitario de 1990, la CECU determinó que 47 de éstos no habían sido cumplidos. Entre éstos se encontraban 13 relacionados con la reforma del Estatuto del Personal Académico, indicándose que “requieren de un mayor análisis entre todos los miembros de la comunidad universitaria y que por sí solos pueden ser temas importantes del próximo Congreso Universitario”.

Los 34 restantes se clasificaron según la instancia que debería encargarse de su cumplimiento: los que correspondían a la administración central de la Universidad y los que estaban en el ámbito de las comisiones del Consejo Universitario.

En el documento Congreso Universitario por Etapas, la CECU reconocía que existen problemas cuya solución no requiere de la realización de un Congreso, pero que deben ser atendidos con la mayor oportunidad y de la mejor manera posible. Las reformas logradas a partir de la propuesta de esta Comisión para consumar los acuerdos del Congreso Universitario de 1990 que no fueron cumplidos, dieron origen a los siguientes avances:

Se modificaron el Estatuto General y otras disposiciones legales correspondientes para establecer que la investigación se realizará en todas las dependencias universitarias en las que sea posible y puedan instrumentarse las demás propuestas acordadas a las que se refiere este tema.

  • Esta reforma significó el reconocimiento oficial de la investigación que se realiza en las facultades y escuelas, constituyendo un primer paso para fortalecer esta función.

Se realizaron las modificaciones al Marco Institucional de Docencia y a los reglamentos correspondientes para mejorar la evaluación y la acreditación del aprendizaje.
Estas modificaciones tienen como objetivo que en la evaluación y acreditación del aprendizaje se tome en cuenta el desempeño de los estudiantes a lo largo del período escolar y no únicamente en los exámenes y trabajos finales.
Se modificaron los reglamentos correspondientes para hacer obligatoria la revisión de los planes de estudios cada seis años, así como ampliar su difusión.
Esta reforma permite que los planes de estudio se revisen y modifiquen en un periodo adecuado. Adicionalmente, se aprobaron modificaciones para lograr una difusión más amplia de la reglamentación existente sobre planes y programas de estudios.
Se modificaron los reglamentos correspondientes para incluir la figura de planes de estudio modulares.
Con esta reforma, que en principio se propuso básicamente para las Facultades de Estudios Superiores, se impulsa la posibilidad de diseñar y aplicar planes de estudio modulares en todas las entidades académicas, los cuales están más acordes con las tendencias actuales en la educación ya que permiten ofrecer una formación integral en cuanto a la transmisión del conocimiento.
Se llevó a cabo la reestructuración de la Coordinación de Universidad Abierta y Educación a Distancia y se instauró el Consejo Asesor de Educación a Distancia.
Esta reforma permite adecuar y mejorar los sistemas abiertos, continuos y a distancia que ofrece la UNAM, en sus diversas entidades académicas, acorde a las tecnologías y a las necesidades de educación superior en el país.
Se creó el Consejo Editorial de la Universidad Nacional Autónoma de México.
El cumplimiento de este acuerdo permitirá unificar y perfeccionar los procesos de edición de las publicaciones sobre las cuales la UNAM posea la titularidad del derecho. El nuevo Consejo Editorial tendrá como labor principal identificar, unificar y supervisar las actividades que realizan sus facultades, escuelas, institutos, centros, cuerpos colegiados y dependencias administrativas en materia de producción editorial.
Se creó la Comisión Especial de Lenguas Extranjeras.
Esta Comisión coordina las diversas entidades académicas y dependencias de servicios que ofrecen cursos y programas académicos de enseñanza de lenguas extranjeras, mejorando así el servicio que se brinda tanto a los alumnos universitarios como a la sociedad en general.
La Dirección de Teatro y Danza se separó en dos direcciones, una para cada disciplina.
Al definir áreas estratégicas que comprendan de forma independiente las funciones del arte teatral y de la danza, se refuerzan las tareas correspondientes a cada una de esas disciplinas en beneficio de la comunidad universitaria y sobre todo de los alumnos.

5. La Reforma del Estatuto del Personal Académico

En su sesión del 26 de septiembre de 2003, el Consejo Universitario encargó a la CECU que diseñara un mecanismo de reforma que no solamente atendiera los 13 acuerdos pendientes relacionados con el EPA, sino que implicara una revisión integral y en su caso la reelaboración de ese instrumento normativo.

El 5 de marzo de 2004, la CECU presentó ante el pleno del Consejo Universitario la propuesta de convocatoria para integrar el Claustro Académico para la Reforma del Estatuto del Personal Académico (EPA) y las reglas para la elección de los integrantes de dicho Claustro. El pleno del Consejo Universitario decidió posponer la votación sobre esta propuesta para una próxima sesión, con el propósito de que los consejeros universitarios la sometieran a consulta en sus respectivas comunidades.

A partir de esta consulta se recibieron 53 aportaciones, comentarios, sugerencias y propuestas, las cuales fueron tomadas en cuenta por la CECU para elaborar una nueva propuesta de integración del Claustro Académico para la reforma del EPA, la cual fue aprobada por el pleno del Consejo Universitario en su sesión del 7 de julio de 2004.

Después de un proceso electoral amplio y participativo, en diciembre de 2004 inició su funcionamiento el Claustro Académico para la Reforma del EPA (CA-EPA); instancia conformada por 100 académicos electos, representantes de todas las figuras, funciones y subsistemas de la Universidad y cinco representantes de la Rectoría. Cabe destacar que en este Claustro también participan, como invitados en todas sus sesiones plenarias y de comisiones, cinco integrantes de la CECU.

Desde su fecha de instalación hasta mayo de 2008, el Claustro Académico ha logrado redefinir el aspecto conceptual sobre temas como la caracterización de las Funciones, Figuras y Carreras Académicas, así como la definición de criterios más claros para la Evaluación del Personal Académico. Todo ello permitirá seguir avanzando en la elaboración de una propuesta para el nuevo Estatuto del Personal Académico de la UNAM.

De igual forma, el Claustro Académico ha mantenido una comunicación constante con la comunidad a través de la presentación de cinco informes al Consejo Universitario, los cuales fueron publicados en Gaceta UNAM y se encuentran disponibles en el sitio del Claustro dentro de la página electrónica de la UNAM.

6 Una visión sobre la UNAM. Aportaciones para el proceso de reforma

En su sesión del 4 de octubre de 2002, el Consejo Universitario encomendó a la CECU que realizara un diagnóstico de la Universidad. Para esta Comisión el diagnóstico debía ser el resultado de una amplia consulta a la comunidad universitaria con la participación de todos los sectores, de los cuerpos colegiados, de todas las entidades y dependencias de la UNAM. Con este propósito, la CECU organizó los Seminarios de Diagnóstico Locales, Intermedios y Generales; solicitó las aportaciones de los consejos técnicos de cada entidad docente; convocó, junto con el Centro de Estudios sobre la Universidad, y con la participación de la Dirección General de Planeación, a un grupo de especialistas en educación superior para que contribuyeran con sus puntos de vista en esta tarea; realizó el análisis de las propuestas expresadas en las Mesas de Diálogo celebradas en el año 2000 y en el ciclo de conferencias y mesas redondas “El Debate por la UNAM”, y recopiló y sistematizó algunos de los diagnósticos institucionales elaborados durante las últimas tres décadas.

Para la elaboración de este diagnóstico, se clasificaron los documentos en fundamentales, contextuales y complementarios. Los documentos fundamentales fueron: las ponencias de los Seminarios de Diagnóstico, los diagnósticos realizados por los cuerpos colegiados y el diagnóstico de expertos coordinado por la CECU y el Centro de Estudios sobre la Universidad. Los documentos contextuales fueron la memoria y los documentos de análisis y síntesis del ciclo de conferencias y mesas redondas “El Debate por la UNAM”; la síntesis de las Mesas de diálogo celebradas en abril de 2000 y la sistematización de los diagnósticos realizados por las administraciones rectorales de la UNAM en los últimos treinta años. Se consideraron documentos complementarios la síntesis del Seminario Interno de la CECU y el documento resultado del Seminario Interno sobre Legislación Universitaria.

El 3 de marzo de 2003 se emitió la convocatoria general para celebrar Seminarios de Diagnóstico Locales, Intermedios y Generales. Los seminarios locales, en los que se discutieron asuntos y problemas particulares de las entidades, fueron organizados por los consejos técnicos, internos y asesores; los intermedios, donde se deliberó acerca de problemas comunes a varias entidades académicas, fueron coordinados por los Consejos Académicos de Área y del Bachillerato, los consejos Técnicos de Humanidades y de la Investigación Científica, la Coordinación de Difusión Cultural, el Consejo Consultivo de Estudios de Posgrado y el Sistema Bibliotecario de la UNAM y, finalmente, los generales, en los que se abordó la problemática general de la Universidad, fueron organizados por la CECU.

En total, se realizaron 127 sesiones en las que se presentaron 2,404 ponencias: 1,749 en los seminarios locales; 395 en los seminarios intermedios y 260 ponencias en los seminarios generales. Todas estas ponencias están a disposición de la comunidad universitaria y de los interesados en la página electrónica de la CECU. Adicionalmente, fueron recopiladas y publicadas en cuatro libros que se hicieron llegar a todas las entidades y dependencias universitarias.

Además se sistematizaron y sintetizaron los 45 documentos de cuerpos colegiados de facultades, escuelas, institutos y centros de la investigación científica y de humanidades, de la Coordinación de Difusión Cultural y del Centro de Enseñanza para Extranjeros, los cuales fueron elaborados por invitación específica y se realizaron conforme al guión aprobado por la CECU para el diagnóstico de la UNAM.

Entre agosto y septiembre de 2003 se llevó a cabo el Taller de Expertos, coordinado por la CECU y el Centro de Estudios sobre la Universidad con la participación de la Dirección General de Planeación. Los temas abordados fueron: universidad y sociedad; docencia en bachillerato, licenciatura y posgrado; educación abierta, a distancia y continua; investigación; difusión y extensión de la cultura; estructura y gobierno; administración, gestión universitaria y financiamiento.

La sistematización de la información contenida en todos los documentos producto de las actividades referidas dio como resultado el documento Una visión sobre la UNAM. Aportaciones para el proceso de reforma, publicado en junio de 2006. El propósito fundamental de este documento es contribuir al proceso de reforma en la Universidad, mediante el planteamiento de propuestas que le permitan atender rezagos y problemas, así como responder a los retos internos y externos que constantemente enfrenta nuestra institución. En este sentido, pretende servir de base para la construcción de los consensos y acuerdos indispensables para que la comunidad universitaria oriente y defina las reformas que a futuro puedan ser requeridas por la Institución.

7. Mecanismo para la Reforma del Estatuto General

Como primer resultado del documento Una Visión sobre la UNAM. Aportaciones para el proceso de reforma, en la sesión del Consejo Universitario celebrada el 5 de julio de 2005, el pleno de este órgano colegiado encomendó a la CECU que presentara una propuesta para apoyar el proceso de reforma mediante la revisión que deba hacerse del Estatuto General.

En efecto, muchas de las opiniones más sentidas de la comunidad se refieren al gobierno, la estructura y la administración de la Universidad. En el texto Una visión sobre la UNAM se expresa la necesidad de revisar la integración, composición, funciones, deberes y obligaciones de los diversos cuerpos colegiados; de introducir en la normatividad de la Institución elementos que permitan una mayor precisión en las responsabilidades de las autoridades; de establecer mecanismos de rendición de cuentas para todas las instancias de decisión, sean colegiadas o unipersonales; de impulsar una mayor racionalización, modernización, descentralización y desconcentración de la administración universitaria; de fortalecer las funciones sustantivas y la coordinación entre las entidades y los actores que las desarrollan, y de que la lógica de la academia sea la que guíe a la administración y no a la inversa.

Después de sostener reuniones con los consejeros universitarios profesores, investigadores y alumnos, los días 16, 23 y 29 de noviembre de 2005 y los días 6, 9 y 13 de marzo de 2006, así como con el Sindicato de Trabajadores el 27 de febrero y con la Asociación Autónoma del Personal Académico de la UNAM el de 2 de marzo, la CECU acordó presentar una propuesta para la reforma del Estatuto General que incluye convocar a talleres en los que la comunidad universitaria analizaría temas específicos, plantearía problemas y propuestas de solución. Estas últimas serían sistematizadas y puestas nuevamente a consideración de todos los universitarios para elaborar una o varias propuestas finales de reforma que serían sometidas a la consideración del Consejo Universitario. Esta propuesta se presentó al Consejo Universitario en su sesión del 7 de abril del 2006, pero quedó pendiente su discusión y análisis, por lo que no hubo acuerdo al respecto.

8. El Balance de la CECU

Después del Pleno del Consejo Universitario de abril del 2006, la CECU decidió hacer un alto en el camino para realizar un balance de sus actividades con el fin de impulsar nuevas propuestas que le den continuidad al proceso de reforma. A partir de dicho balance, y a raíz de la ausencia de mecanismos y reglamentación para la renovación de una parte de sus miembros, la CECU impulsó una propuesta para la creación de una nueva comisión que la reemplazara en la tarea de promover acciones específicas de reforma. El Consejo Universitario, en sus sesión de agosto de 2007, aprobó en principio esta iniciativa, y acordó que la CECU elaborara la propuesta específica, pero con la participación de los Consejeros Universitarios interesados. Además, como punto de acuerdo en dicha sesión del Consejo, en la nueva propuesta se debería incluir la conclusión de esta etapa y el diseño inicial de la etapa subsiguiente del proceso de reforma de la Institución.

Durante el periodo comprendido entre octubre de 2007 y marzo de 2008 la CECU, con la activa participación de un grupo de consejeros universitarios, realizó un intenso trabajo para dar cumplimiento al mandato del Consejo Universitario y elaboró una propuesta que se presentó el 28 de marzo de 2008 para crear una comisión especial que se denominaría “Comisión Especial de Diagnóstico y Propuestas de Reforma Universitaria”. Esta Comisión Especial tendría por objetivo articular los esfuerzos de la reforma que competen al conjunto de la universidad o a sectores amplios de la misma, con el fin de proponer al Consejo Universitario, con la participación de la comunidad, temas de reforma y los mecanismos para su realización.

Sobre este asunto, el Consejo Universitario acordó que los consejeros universitarios que participaron con la CECU reelaboren una nueva propuesta que tome en cuenta otros puntos de vista vertidos en esa sesión. En particular a la CECU se le solicitó la realización de este informe final, con cuya presentación ante el Pleno se darían por concluidas sus actividades.

9. Reflexiones finales

Después de seis años de trabajo la CECU considera que a partir de la experiencia adquirida al realizar las tareas que le fueron encomendadas por el Consejo Universitario debe entregarle a la comunidad universitaria los diversos resultados de su trabajo, para continuar contribuyendo al análisis y la reflexión, la comprensión y la discusión de los principales retos que enfrenta la Institución.

Los miembros de la CECU compartimos la idea de que para avanzar en las reformas, es necesario seguir impulsando la creación de mecanismos e instancias específicos que respeten los tiempos propios de la Universidad, y que no respondan a los plazos limitados de las administraciones universitarias, ni a presiones o intereses de grupo. La Institución puede avanzar gradualmente mediante mecanismos participativos y representativos cuyos tiempos no sean definidos de antemano, sino por la naturaleza de los problemas a resolver y por la dinámica que la pluralidad universitaria implica.

La CECU estima de la mayor importancia que el Consejo Universitario continúe apoyando y promoviendo de manera permanente acciones específicas de reforma que vayan más allá de lo que puede considerarse ordinario. En esta perspectiva, las acciones que hemos planteado como más urgentes incluyen retomar las propuestas de esta Comisión que han quedado pendientes de resolución, como son: la Propuesta de procedimiento para las reformas al Estatuto General de la UNAM y la Propuesta de creación de una Comisión Especial que impulse y articule los procesos de Reforma universitaria.

La labor realizada por todos los universitarios que han integrado la CECU es un ejemplo de la posibilidad de lograr consensos y resultados a partir de la pluralidad que caracteriza a la Institución, como quedó demostrado a lo largo de las 206 sesiones plenarias y los 1149 acuerdos que tomó la Comisión. Consideramos que este camino debe ser continuado para avanzar en reformas que consoliden el carácter académico y su condición indeclinable de universidad pública y nacional.

Finalmente, la CECU desea hacer un agradecimiento especial a la comunidad universitaria que ha participado en las diversas actividades a las que esta Comisión ha convocado, buscando siempre el consenso dentro de una comunidad plural, crítica y propositiva como la nuestra. Sin su apoyo, los resultados de los que hoy hacemos recuento, no hubieran sido posible.

“POR MI RAZA HABLARÁ EL ESPÍRITU”
Ciudad Universitaria, D.F., junio de 2008
COMISIÓN ESPECIAL DEL CONSEJO UNIVERISTARIO PARA EL CONGRESO UNIVERSITARIO (CECU)

ANEXOS

Universitarios que formaron parte de la Comisión Especial del Consejo Universitario para el Congreso Universitario a lo largo de seis años:

Dulce María Álvarez Domínguez, Fernando Fidel Álvarez González, Salvador Arróniz Padilla, Marco Antonio Ayala Torres, Rosa de Lourdes Camelo Arredondo, Francisco Casanova Álvarez, Luis de la Peña Auerbach, Marco Antonio de la Rosa Domínguez, Enrique del Val Blanco, Marlén Díaz Reyes, Gabriela Patricia Díaz Rodríguez, Lilia Andrea Escalona Picazo, Ricardo Antonio Escamilla Santiago, Rogelio Escartín Chávez, Celso Escobar Salinas, Elia Belinda Escobedo Calderón, María Teresa Espinosa Meléndez, Carlos Rey Espinosa Salgado, José Antonio Flores Acuña, Jorge Gilberto Flores Gallegos, Gonzalo Rafael García Miaja, Judith González Carreto, Rocío del Carmen Guillén Velasco, Laureano Hayashi Martínez, Héctor H. Hernández Bringas, Guillermo Hernández González, Vanessa Hernando Becerra, Marie-Areti Hers Stutz, Moisés Hurtado González, Carlos Moriaht Jiménez Hernández, Georgette José Valenzuela, Luz María Lavín Alanís, Zuleika López Castellanos, Sergio López Mena, María Antonieta López Villalva, Olga Loredo Hernández, Daniel Lozano Maya, Juan Manuel Lozano Mejía†, Bruno Luna Gómez, Silvia Macotela Flores†, Daniel Adrián Mendieta Flores, Guillermo Monsivais Galindo, Orlando Montiel Marrón, Antonio Morales Aldana, Yolitzma Arlet Muciño Manjarres, José Narro Robles, Alejandro Ortiz Piña, Armando Javier Padilla Olivares, José Luis Palacio Prieto, Alberto Pérez Blas, Carlos Pérez Malváez, Alberto Pulido Aranda, Xóchitl Quintero Martínez, Eduardo Francisco Ramírez García, Arcelia Hilda Ramírez Llamas, Mauricio Reyna Lara, Irene Sánchez Gallén, Ángel Armando Sánchez Hernández, Miguel Ángel Santoyo García Galiano, Youssef Simón Arceo, Esteban Cuauhtémoc Soto Cruz, Benjamín Spíndola Ortega, Luis Torregrosa Flores, Yessica Viviana Torres Benítez, Martha Angélica Torres Herrera, Enrique Torres Lira, Luis Torres Monroy, José Israel Vázquez Vargas, José Antonio Vela Capdevila, Juan Francisco Velázquez González, Ana Rosa Villegas Chávez, Aurora Zlotnik Espinosa, Fátima Margarita Zúñiga Colín y Jorge Zúñiga Martínez.