Número 17                                         Época IV                               Marzo 2010


ARTE/CULTURA

EL INSILIO EN MÉXICO
FRONTERA. BORDO DE MÍ MISMA

"La lengua del poder, cuanto más articulada más brutal, no ha dejado de negar y castigar a quienes aún con gritos y balbuceos persisten en ver el mundo y nombrarlo con la profundidad de la inocencia" Vicente Zito Lema

Araceli Zúñiga*

La riqueza del pensamiento contemporáneo no puede ya ser expresada únicamente por el lenguaje tradicional filtrado (heredado) del idioma español colonizador, evangelizador… “padre nuestro que estás en los cielos”…

En 1992, México es oficialmente reconocido como un país culturalmente diverso; se admite la diversidad basada en la coexistencia de múltiples pueblos indígenas que se distinguen por sus diferentes formas de pensar, actuar y representar el mundo, para lo cual la lengua es el principal medio.

En esta sociedad de inicio de siglo, el proyecto visual, y las escrituras múltiples (experimentales, desde luego) son equivalentes a la nueva imprenta y a los otros libros, con sus nuevos códigos y sus otros soportes, por supuesto amerindios, americolatinos.

Pero para acceder a este continente inexplorado de la experimentación –siempre en búsqueda de un lenguaje visual propio– buscando nuestras lenguas madres (¡madre nuestra la tierra!)debemos trabajar la palabra imagen, descontextualizándola de su lectura semiótica tradicional para darle otra forma y, por lo tanto, otro significado. Otro.

Otros. Los otros que somos nosotras. Las otras. Las invisibles. Las no vistas. Las desterritorializadas. Las apátridas. Las del tiempo congelado. Las del no país. Las sin pasaporte. Las sin casa. Las sin redes sociales. Las sin papeles de identidad. Las que no podemos “echar raíces”. Las desarraigadas. Las dislocadas sociales. Las excluidas. Las desplazadas. Las del exilio (interior) perpetuo. Las disidentes. Las proscritas. Las deportadas. Las alienadas. Las señaladas. Las de la (calle de la) soledad.

El videoarte –específicamente el indígena y de género- representa un proyecto radical de lectura y escritura, las tlacuilas; una escritura emergente del arte de nuestros días que, como un palimpsesto: texto sobre texto, escrituras múltiples sobre escrituras múltiples, se ha desarrollado y trabaja como un códice mesoamericano; escrituras no lineales, transdisciplinadas, multidireccionales, multiétnicas, contraculturales: encanijadas y cábulas para explorar nuestra propia voz femenina.

La obra documental de estas videoartistas 'en estado de guerra', no es más que la respuesta poética y brutal a un 'orden otro' (Todorov), donde son excluídas y marginadas en una doble dimensión: por ser mujeres, por ser indígenas y por ser artistas, por atreverse a 'hablar' y a exigir interlocución. El discurso del poder se sustenta en la 'ilocución' y la 'perlocución' (imponer enunciados a sangre y fuego); la 'interlocución' está excluída (Barrendonner; Bettetini).

La investigadora Carmen Gómez Mont, en su tesis “Los usos sociales de Internet en comunidades y organizaciones indígenas” (junio de 2005), dentro del proyecto El Desafío de Internet ante la construcción de los usos sociales. El caso de las comunidades indígenas mexicanas, destacala capacidad de estas culturas para forjar sus propios sistemas de información y comunicación a un lado de las políticas oficiales.

La capacidad de crear sus propios sistemas de aprendizaje en materia de informática e Internet, a partir de sus propios recursos humanos (los migrantes). La existencia de un estilo propio para informar y comunicar a través de lenguajes innovadores (imágenes e hipertexto).

De unos años para acá, y cada vez más, videastas indígenas provenientes de comunidades rurales y urbanas de México han ido articulando en su producción audiovisual puntos de vista que reflejan la riqueza y diversidad de la población indígena del país, y que se enfocan en problemáticas muy específicas, aunque no únicamente. Atravesando fronteras lingüísticas y geográficas, estos trabajos han abierto espacios para mostrar las realidades de los pueblos indígenas de México.

Uno de los aspectos más reconocibles del video indígena en México es el rol que ocupa la comunidad en el proceso, ya sea incidiendo directamente o desde el imaginario de las autoras. Las realizadoras han abordado diversas temáticas y varios géneros: documental, experimental, video-carta, y más recientemente, ficción. También se produce en lenguas indígenas, abordando temáticas de conservación cultural, y a menudo con la participación de jóvenes, pero, y resulta muy interesante, sin excluir al resto de la comunidad.

A pesar de las dificultades que las realizadoras indígenas enfrentan debido al limitado acceso a financiamiento y a la situación de inequidad social y económica en que viven las comunidades indígenas, siguen surgiendo nuevas organizaciones independientes de video. Trabajando en estas condiciones, las organizaciones de medios indígenas han demostrado flexibilidad y creatividad en sus esfuerzos por mantener la exploración artística individual sin dejar de prestar servicios a las comunidades.

El video ha sido instrumental en el fortalecimiento de movimientos de base. En muchas instancias, el video ha jugado un papel importante en campañas de derecho territorial, denuncias de abuso a derechos humanos, y, de manera importante, la defensa de los derechos de la mujer.

Hablamos de un 'arte otro' (de nuevo Todorov en su libro sobre la Conquista de México: La Otra Conquista, centrada en la 'otredad'). Pero este arte “otro” es un 'arte de guerra': la de un orden contra otro orden. La de los indígenas contra ese mundo que lee y escribe y piensa el mundo de derecha a izquierda y de arriba hacia abajo. La de la visión del México profundo contra el 'México occidentalizado' y vacío (que aspira, en forma estúpida, con alcanzar un nivel de american way of life sin incluir a los millones de mexicanos cuyo imaginario social es un reflejo de las auténticas expresiones de la cultura popular, y viceversa, como diría Monsiváis).

A diferencia del uso pobre y degradado que se le da a los signos visuales/textuales/virtuales que nos rodean y nos exploran y nos explotan y nos habitan, sobre todo por los multimedia privados y comerciales; a diferencia de esos efectos especiales, enfatizo, el video experimental, independiente y el video arte, la red de redes y todas las posibilidades tecnológicas recientes nos permiten la investigación sinestésica para explorar, buscar, re/crear nuestra iconosfera, no sólo visual sino espiritual, artística, estética y, por lo tanto, filosófica y ética.

En el ámbito de la 'guerrilla semiótica' (Eco): la lectura transgresora, heterodoxa y contestataria ante la realidad y/o el lenguaje/discurso oficial de corte pequeñoburgués que tienen que enfrentar día con día los opresores, y los que lo impugnan, los oprimidos, partiendo de la visión de sus ancestros: la ' weltaschaung' o 'visión ideológica' de las grandes culturas prehispánicas como la maya, la teotihuacana, la zapoteca, la mixteca, la azteca, la olmeca y la tolteca, que, por cierto, nada tiene que ver con el 'México' del siglo XX-XXI.

“No hace mucho tiempo que para adueñarse del poder político en un país era suficiente controlar el ejército y la policía (…) Hoy, un país pertenece a quien controla los medios de comunicación”, (nos) dice Eco.

Pero si la lección de la historia no parece lo bastante convincente, cito a Eco en todo este párrafo, podemos recurrir a la ayuda de la ficción que, como enseñaba Aristóteles, es mucho más verosímil que la realidad.

“Consideremos tres películas norteamericanas de los últimos años: Seven Days in May (Siete días de mayo), Dr. Strangelove (Teléfono rojo, volamos hacia Moscú) y Fail Safe (Punto límite). Las tres trataban de la posibilidad de un golpe militar contra el gobierno de Estados Unidos, y, en las tres, los militares no intentaban controlar el país mediante la violencia de las armas, sino a través del control del telégrafo, el teléfono, la radio y la televisión.”

Es decir, que la estructura más poderosa que conocemos es representada por el lenguaje. Las palabras. Las escrituras múltiples, emergentes, entre ellas el video, la radio y todas las prótesis tecnológicas con las que nos empoderamos y protegemos del otro. Del otro que somos nosotras. Las otras.

Necesariamente de género. El trabajo que las artistas mexicanas realizan con el videoarte y el videoperformance es uno de los más ricos, conceptualmente, de la Aldea/Mercado Global. Y un fenómeno interesante es que cada vez se da con un mayor compromiso y juego inter, multi y transdisciplinario. En el caso de las videoastas indígenas mexicanas, no sólo se mantienen estas búsquedas experimentales sino que se incrementan. Este videoarte indígena de género es sangre fresca y renovada, poderosa. Eliminando células muertas. Por ello nuestra respiración fisiológica/espiritual al leer estos códigos resignificados resulta otra. Diferente. Divergente. Otra. Lo personal es político.

Alejandra Juhasz (Nuestros cuerpos, nosotras mismas) asegura que las videoastas de los noventa insisten en que los cuerpos individuales de las mujeres y sus experiencias son importantes; por ello debemos ver nuestros cuerpos para entenderlos y rehacerlos con una visión indigenista y feminista.

Para nosotras –poetas experimentales–, exploradoras sinestésicas de la palabra, artistas multimedia e investigadoras multimedia, la sinestesia es una forma de aprehensión simultánea, una experiencia en sí misma, y las sinestetas asumidas comenzamos a reivindicarla, a romper el tabú contra el conocimiento interno, contra el miedo a ser diferentes, a sentir, escribir y leer al mundo de manera diferente.

Hemos mutado. Ahora somos un cuerpo real o virtual. Estamos trabajando en esta construcción de nosotras mismas. ¿Y las videoastas indígenas mexicanas? También en esta construcción, pero con una mirada diferente porque es una mirada comunitaria, generosa, que viene de otra génesis del mundo.
El video indígena de género mexicano, soporte enriquecedor de otras disciplinas artísticas y científicas; el video como medio en sí mismo para decir y mal/decir y proponer y registrar y re/ordenar y reajustar y

extraPolar.
 -Polarizándonos-
 Nosotras//Mujeres

A diferencia del videoarte urbano, de clase media, con apoyos institucionales o familiares, recursos, prótesis y tiempos de ocio que le han permitido desarrollarse y crecer, experimentando, a diferencia de este videoarte, el otro, el videoarte indígena de género ha representado recuperar la voz, la identidad, la posesión, el cuerpo, la creatividad: volver a nombrar al mundo, pero esta vez en las propias lenguas madres fundacionales.

Mi conclusión personal sobre el video arte y el video experimental de género en su condición indígena y mestizada es que representa el otro modo de hablar y de sentir y de pensar el mundo. Es, por tanto, un arte “impuro”, trasterrado y exiliado –o autoexiliado– del paraíso terrenal del idioma oficial. Nace, se reproduce e incomoda porque no está legitimado ni bendecido como el otro.

Éste es un arte de resistencia y de afirmación. Cuerda en tensión. Rebelde. En resistencia. Malmodiento. De desaprender para volver a aprender las lenguas olvidadas o desterradas. Sin el amparo de la alfabetización occidental. Es un arte que nace de las mismas manos que tejen y barbechan y echan las tortillas y trabajan la tierra.

Estas “impurezas” son lo que observo, tanto en uno como en el otro videoarte como el proceso más interesante de este “arte bajo sospecha”: el arte para los tiempos de guerra, el de las partículas suspendidas y la lluvia ácida, el arte de la extremaunción ecológica (y, por lo tanto, espiritual) que estamos viviendo.

Estas artes multi, inter y transdiciplinarias como el video performance, la video danza, el video ecológico, el videoarte que, como un boomerang se lanza al vacío y regresa, golpeándonos en plena cara, ya siendo otro. Impuro. Reinventado. Trastocado. Enriquecido. Doblando la esquina. Mirando sobre nuestros hombros. Extranjerizado.

Para Julia Kristeva, el énfasis radica en la posibilidad de curar el señalamiento del exiliado. Por eso, concluye que si aceptamos que la extranjería vive en nuestro interior, no la perseguiremos en el exterior. «El extranjero está dentro de mí, por lo tanto, todos somos extranjeros. Si soy extranjero no hay extranjeros»

Mis reflexiones/conclusiones/observaciones serían que el video arte, el video independiente y el video experimental indígena de género mexicano corresponde a las impurezas del arte de nuestros días. Arte de intervención, con técnicas y hechuras transdisciplinarias y de múltiples autorías, incluso, lo que le proporciona un sabor fuerte, de guiso entrecruzado, de frijoles negros de la olla con arroz blanco, con cerdo, con pollo, con res y una salsa molcajeteada, comido con tortillas del comal hechas a mano, pero sazonado con algunas yerbitas cortadas de nuestras propias huertas y macetas.

Guiso fronterizo, al borde del abismo, sin concesiones, esto del videoarte indígena de género; cuerda en tensión, atrás de la raya, off de record, border line, hijo de la catrina enchilada… si me doy a entender.

Ninguna muestra de videoarte mexicano puede estar completa sin las mujeres indígenas de mi país, sin las mujeres indígenas de todos los países del mundo, que han tomado la palabra a través de este medio.

En el caso específico de México pongo como referencia a Luna Marán, de Guelatao de Juárez, comunidad zapoteca de Oaxaca. Ella coordina la casa productora independiente Nube Duna, Mirada Biónica, y menciono su trabajo La Casa de mi Abuela, que es una recreación experimental, en sus propias palabras, de recuerdos y sentimientos de su infancia, de su abuela y de su casa.

Este trabajo está compuesto por 13 videos, textos, fotografías y sonidos. Con Mare, un trabajo experimental, se enfrenta a sí misma en un viaje/camino de Santiago indígena para llegar a los centros sagrados y a su propio misticismo. O Ana Santos, también de Oaxaca, artista visual. O Ana Rosa Duarte, de la zona maya, quien fundó la organización de medios Yoochel Kaaj, en 1998, y fundó el festival de video Geografías Suaves, Cine, Video Sociedad, una competencia regional abierta a residentes del Sur de México, Belice y Guatemala. Uno de sus videos más conocido es Arroz con Leche, documental sobre las actividades de cuatro mujeres mayas.

O Teofila Palafox, quien es cineasta, videoasta y partera. Ella realizó un extraordinario trabajo sobre la vida de una familia de su comunidad Ikood, de San Mateo del Mar, en Oaxaca. O Maira J. Desales, dirigente campesina y la voz de su comunidad a través de la radio comunitaria, exponiéndose al incomodar y enfrentar a los viejos modelos de los tlatoanis/reyessacerdotes/caciques.

Una de las características de estas videoartistas mujeres indígenas es que ellas escriben, producen y realizan y se destacan por trabajar video documental, video experimental, videocarta y video ficción, en sus propias lenguas indígenas madres, abordando campañas de derecho territorial, denuncias de abusos a derechos humanos y, de manera importante, la defensa de los derechos de la mujer, pero ejerciendo un protagonismo histórico que les permite recuperar su cuerpo físico, legal y creativo.

Finalmente, comentaría que el videoarte, en su sentido más profundo y apasionado, nos ayuda a desaprender para volver a aprender, desafío muy ácido, propio de las mujeres artistas del siglo XXl.

Notas, fuentes y referencias:
“Pola Weiss: del cuerpo visto al ojo amoroso”. Ensayo de Sara A. Espinosa Islas y Edna Torres Ramos.
Julia Kristeva, Extranjeros para nosotros mismos, Plaza y Janés, 1991
Cristina Peri Rossi, La nave de los locos, Ed. Seix-Barral, Barcelona, 1984
Omar Calabrese, La era neobarroca, con introducción de Umberto Eco.
Ray Bradbury, Crónicas Marcianas.
Daniel Rivera, artista multimedia, Revista Plasmas, de filosofía ética científica y ciberculturas.
Araceli Zúñiga, "De las Mutaciones", ensayos sobre ciberculturas y poesía visual.
Redes Indígenas:
Anaya, Graciela (ed.). 1990, "Hacia un Video Indio", INI Cuadernos 2, Archivo Etnográfico Audiovisual. Instituto Nacional Indigenista: México.
Fernández, Yanet y Ruth Martínez. Catálogo de Producciones en Cine y Video, Instituto Nacional Indigenista-Centro de Investigación, Información y Documentación de los Pueblos Indígenas de México, 2003.
Tzvetan Todorov, La conquista de América: el problema del otro.

*Pasajes de ponencia presentada en Transitio. Festival de Artes Electrónicas Transitio_Mx 03
Autonomías del desacuerdo. 2 al 11 de octubre del 2009.
Sedes: CENART. Centro Multimedia. Aula Magna José Vasconcelos. Laboratorio Arte Alameda.