Número 17                                         Época IV                               Marzo 2010


ARTE/CULTURA

EL REGALO

Este cuento lo escribí como un regalo para Radio UNAM por sus primeros 70 años de vida.
demece

Margarita Castillo

Siempre me llamó la atención el sonido de la Radio.

Cuando era yo chico, en la casa había un corredor con amplios ventanales que unía la sala con el comedor, en el cual estaban dos jaulas de pájaros colgadas en la pared; entre ellas y sobre una mesita de patas altas se encontraba a la misma altura un Radio.

Todas las mañanas mi abuela Juanita realizaba el mismo ritual: destapaba una jaula y los pájaros comenzaban a cantar, prendía el Radio y éste empezaba a sonar y al final destapaba la segunda jaula; entonces todo el pasillo se llenaba de sonidos.

Y recuerdo que siempre yo le decía señalando al Radio: Abuelita, ¿Por qué a esta jaula nunca la destapas? Porque no se puede, me contestaba, y luego se reía, Abuelita, ¿Por qué no me dejas ver a las personas que están ahí adentro? Porque se enojan, me respondía, y se volvía a reír. ¿Por qué? Volvía yo a la carga. Porque no quieren que los molesten y así hacen bien su trabajo. Aaah, decía yo desencantado; y ella para consolarme me acariciaba la cabeza diciéndome: y mientras escuches con atención lo que dicen y disfrutes de la música… cuando seas grande, con toda seguridad, vas a ser mejor persona.

Sí, siempre me llamó la atención el sonido de la Radio. Al principio pensaba, bueno casi podría haber afirmado que las personas y la música que yo escuchaba en el aparato la producían personas que habitaban en su interior… y que las teníamos en casa con nosotros.

Después, cuando escuchaba la Radio siendo un niño, había superado ya la idea tonta de que la música que escuchaba en la Radio la producían personas chiquititas y pasé a la idea más sólida de que el sonido llegaba por el cable del aparato, el cual estaba conectado a la pared; y entonces estaba seguro, segurísimo de que quienes hablaban o interpretaban música eran enormes, muy altos, y que lo hacían tan fuerte que el sonido alcanzaba a llegar a todas las casas.

Siendo joven me reía de buena gana no sólo de la ingenuidad de mis explicaciones sobre el funcionamiento de la Radio cuando era pequeño sino de la risa de mi abuela. Entendí en ese entonces con certidumbre la verdad técnica: sabía que el sonido era transformado en ondas, las cuales viajaban en todas direcciones desde el transmisor en el aire y que esas ondas eran nuevamente transformadas en sonido por el aparato receptor, o sea nuestro Radio, en el momento en que uno lo encendía.

Así disfruté muchos años del sonido de la Radio: y claro que, desde que supe esto y alcancé la perilla, no solamente prendía y apagaba el Radio cuando yo quería, también le cambiaba a la estación que siempre ponía mi abuela, la cual escuchaba antes sin la posibilidad de elegir.

Ahora que soy viejo me sigue llamando la atención el sonido de la Radio y pienso riéndome de mí mismo, que es igual de mágico el hecho de que el sonido se transforme en ondas y viaje por el aire, y que cuando uno prenda su Radio, esas ondas nuestro aparato las atrape y las vuelva palabras o música nuevamente,… que la mágica idea que yo tenía cuando era niño de que personas muy grandes hablaran o tocaran muy fuerte para que el sonido llegara hasta nuestra casa por el interior de un tubito.

Sí, ahora que soy más grande y menos tonto, prefiero creer en lo primero, en la mágica idea de que todo lo que escucho lo producen personitas que habitan en el interior de mi Radio (el cual es el mismo que prendía mi abuela). Y a pesar de que con la sintonía puedo elegir escuchar otras estaciones… también he vuelto a escuchar la estación que diariamente ponía mi abuela y que por cierto es Radio UNAM.

Y sí, era cierto lo que ella decía, escuchando esta estación he podido ser mejor persona.

secretario particular de Rectoría). Los trabajos fueron presentados durante los días 16 y 17 de noviembre de 2006.

 El coloquio fue un interesante ejercicio de conocimiento de la memoria histórica; en este sentido resalta el apoyo importante de la institución a través de la Dirección de Fomento Editorial, que dirige el Dr. Carlos Contreras Cruz, y del Archivo Histórico de la Benemérita Universidad, que dirige el CP. Alfonso Yáñez Delgado, su decisión de dar a conocer las diversas publicaciones en libros, en facsimilares y en las Gaceta Histórica de la BUAP Tiempo Universitario, editadas en ese 20061 fue punto de encuentro con el conocimiento del legado histórico

 Fue notoria la intensidad en la búsqueda de la memoria. En ese año salió publicada Crónica de una autonomía universitaria, de Humberto Sotelo Mendoza2; el historiador Jesús Márquez, incansable en su trabajo investigativo, presentó la "Introducción" a la publicación facsimilar Universidad de Puebla 3, uno más de sus varios trabajos sobre la historia de la UAP y de esos años en que era Colegio del Estado o Universidad de Puebla4. Lo antes mencionado me sirve como preludio al contenido de esta compilación, sin mayor propósito que dar a conocer avances de investigaciones que se están desarrollando, ya en fuentes documentales o en fuentes orales que nos dan otra cara de los actores sociales de la época. Desde luego, una advertencia a los lectores: los temas aquí abordados ofrecen una mirada renovada, o nueva en algunos casos, sobre lo que se ha estudiado de la Universidad.

 No todos los capítulos culminan en 1956 porque la convocatoria del Coloquio no lo propuso; se trató de revisar cuáles son las problemáticas actuales de la autonomía; de la relación del Estado con la universidad pública; los procesos de evaluación en los que estamos inmersos. No se trataba de recordar por recordar el pasado, sino en ese ejercicio de memoria revisar la situación actual de la universidad pública; de los actores sociales que participaron y participan. Hubiese sido deseable que se inscribieran investigadores que trabajan temas sobre movimientos estudiantiles, por ejemplo, ausencia que seguramente cubrirán otros estudiosos. Viene al caso precisar que este libro no es una memoria del Coloquio ya que incluye nuevas propuestas y la reestructuración de los trabajos que en él se expusieron.

 Remontándonos a la primera etapa de la Universidad de Puebla, la lógica del desarrollo institucional estuvo estrechamente vinculada al enclave avilacamachista. Como acota Humberto Sotelo en Crónica de una autonomía universitaria: "Las autoridades estatales ponían y quitaban a sus rectores de acuerdo con sus antojos. Tan sólo entre 1947 y 1956 la universidad tuvo diez rectores, todos ellos impuestos por los gobernadores en turno"5. Reconoce que, a excepción del periodo rectoral de Horacio Labastida Muñoz (1947-1951), la vida académica y cultural de la institución estuvo inmersa en un ambiente de mediocridad y de atraso.

 En esa atmósfera surge el Grupo Cauce, cuyo propósito era renovar el ambiente cultural de Puebla entre 1945 y 1960. Los actores políticos y sociales dejan una honda huella en la que habrá de seguir buscando puntos de convergencia y de divergencia con los otros grupos, como el Frente Universitario Anticomunista, que nace en 1955. Los enfrentamientos entre los grupos liberales y conservadores se presentan hasta 1961, cuando estalla un movimiento de reforma universitaria6.

 La comprensión de cada uno de los pasajes de la vida institucional requiere una minuciosa disección que en este texto no se presenta, reconozco que es un trabajo de investigación iniciado en este 2009 con el Programa de Memoria Universitaria.6

 Así los capítulos se concentran en tres apartados, sin seguir un orden cronológico: lo nacional, con énfasis en la Universidad Nacional Autónoma de México; la presencia de actores sociales, con documentos, y la presencia de actores sociales a través de testimonios y entrevistas.

 Este libro inicia con la conferencia magistral del doctor Eduardo Ibarra Colado "Disputas por la universidad en tiempos de transición: autonomía, gobernabilidad y sentido de comunidad". Sus reflexiones giran en tomo a la transformación radical de la racionalidad del gobierno y de la vida de la sociedad, hoy sometida a los imperativos del mercado, situación que ha trastocado casi todo en los espacios de la universidad. Las interrogantes que abre y sus respuestas descubren la realidad en la que estamos inmersos, desde la presencia y fuerza de los universitarios del 68, el nacimiento de los sindicatos en los setenta hasta lo que ha ocurrido en las elecciones de 1988 y del 2006. Se pregunta si las políticas que adopta el nuevo gobierno y las acciones que se desprenden de la organización de la sociedad serán determinantes en estas disputas. Reflexiona sobre estos nuevos modos de regulación que no hacen sino proyectar una condición más general en que la administrativización de la sociedad se ha alcanzado con el apoyo de las nuevas tecnologías de la información. En este contexto analiza el concepto de autonomía, que adquiere un sentido esencialmente operativo o práctico, ya que las universidades se ven obligadas, cada vez con mayor insistencia, a enfrentar los desafíos que implica el hacerse cargo de sí mismas en espacios abiertos. Considera que la universidad empresarial se encuentra dirigida por un nuevo tipo de funcionarios universitarios. Es aquí donde radica el interés de la lectura que provoca reflexiones sobre ese futuro de la universidad pública, para proponemos lo que debe ser una universidad participativa.

 El texto signado por José René Rivas Ontiveros y Miguel Sánchez Mayén, "El devenir histórico de la autonomía universitaria en México: el caso de la UNAM", nos lleva por los años en que la Universidad Pontificia quedó clausurada y durante el mes de septiembre de 1910 se fundó la Universidad Nacional. Es un recorrido por la autonomía mediatizada y por autonomía plena, etapa señalada porque desde agosto de 1933 los estudiantes empezaron a preparar el Primer Congreso de Universitarios Mexicanos, cuya finalidad era buscar la homogeneización de las actividades formales de las universidades existentes en todo el país. Se destacan las discrepancias entre los grupos participantes y el surgimiento de núcleos juveniles proclive s a las corrientes conservadoras.

 La Ley Orgánica de la Universidad de México, del 6 de enero de 1945, pasó a ser guía y modelo para la mayoría de las universidades públicas autónomas por ley; para los autores forma parte de las tres leyes mexicanas caracterizadas como fascistas expedidas en el gobierno de Manuel Ávila Camacho. Con esa normatividad se abrió una etapa de despolitización y pacificación que abarcó cerca de tres lustroso. El recorrido se detiene en el movimiento estudiantil del 68 y el nacimiento de los sindicatos universitarios.

 Este apartado lo cierra Rosa María García Téllez con “Autonomía universitaria: actores y representaciones", una reflexión sobre un pasado que se sitúa fundamentalmente en la década de los sesenta, especialmente en el movimiento estudiantil de 1968, y en la valoración del significado de la autonomía universitaria a raíz de su violación por el Estado y el ejército. Compara la UNAM con lo ocurrido en la Universidad Autónoma de Puebla, con el proyecto de Universidad democrática, crítica y popular; el nacimiento de los sindicatos universitarios y el papel que jugaron en la defensa de la autonomía universitaria y en el movimiento sindical independiente. Culmina con un planteamiento: la necesaria participación de los universitarios como actores sociales en el nuevo marco jurídico de las universidades y de la modernización neoliberal.

 Édgar Gómez Bonilla, en "Autonomía Universitaria y la importancia de los Aspectos Éticos en los Procesos de Evaluación Educativa. Conceptos de Evaluación y Autonomía", analiza estos conceptos y los procesos de evaluación que llevan a la "acreditación" de instituciones o programas académicos ya la "certificación" de individuos. Destaca que en ellos los resultados, no obstante que la parte técnica o metodológica se impone sobre el proceso de evaluación, no todos los participantes quedan satisfechos. Afirma que en estos procesos debe cuidarse la dimensión humanista, donde quede claro cuáles deben ser los principios éticos con los que se ejecuta la evaluación.

 Los ensayos contenidos en el segundo apartado se centran en estudios regionales. Lo inicia el artículo "Las universitarias en el escenario de la Autonomía de la Universidad de Puebla", en el que Gloria A. Tirado Villegas se propone un acercamiento al estudio de las universitarias en los años cincuenta. A través del análisis de los registros que hasta este momento ha localizado da cuenta del escaso número de mujeres que estudiaban durante esa época en la máxima casa de estudios, al margen de los problemas políticos estudiantiles, de las constantes deposiciones de rectores, de los grupos culturales que se formaban. Localiza huellas de esas mujeres en el Archivo Histórico Universitario, específicamente en las secciones de titulaciones y certificados, además en las páginas sociales de El Sol de Puebla, donde se daban a conocer a las alumnas graduadas como el gran acontecimiento social. Como el análisis no se centra en diferenciar si estas jóvenes eran anticomunistas o liberales, pues sólo de algunas se conoce su posición política o su trayectoria posterior en una u otra postura, sólo puede afirmarse que fue en el movimiento estudiantil de 1961 cuando algunas, escasas, tomaron una posición al respecto. El propósito del ensayo es visualizarlas en ese entorno: quiénes eran, qué y dónde estudiaban.

 En "La lucha por la hegemonía académica y cultural en la UAP" Abraham Quiroz Palacios analiza como punto clave el periodo rectoral del ingeniero Luis Rivera Terrazas. El primer aspecto del movimiento popular que llama su atención es el hecho de que en todas las etapas de ascenso del movimiento la presencia que más destaca e impacta es la de los actores universitarios; gracias a su solidaridad y a su activismo ideológico-político la UAP se convirtió en el pivote de la lucha de clases en la región durante el período 1961 a 1981.

 En el arribo de las fuerzas democráticas de izquierda pueden notarse crestas y valles que el movimiento universitario tuvo. Las pausas permitieron a los universitarios fijar su mirada en los asuntos internos de su institución; fueron los descensos en la curva de las confrontaciones externas los que de alguna manera les proporcionaron el tiempo necesario para que ponderaran sus fuerzas y las posibilidades de cambiar las estructuras académicas y de gobierno de la casa de estudios y plantearse otros objetivos de la reforma universitaria. Los momentos y características de cada uno de ellos los confronta con las formas de gobierno y los programas de estudio. El análisis del programa del ingeniero Terrazas, expresado en el proyecto de reforma universitaria, es contrastado con los escollos que se presentan en su gestión.

 María de Lourdes Herrera Feria en "El impacto de la reforma universitaria en la enseñanza de la historia en la universidad pública del estado de Puebla" escudriña una problemática escasamente atendida en la historia de la benemérita Universidad. Desde finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX los mitos básicos de la historia nacional se consolidaron. Durante el último tercio del siglo XIX los manuales escolares de historia se convirtieron en uno de los vehículos para su difusión. Durante este siglo la difusión del conocimiento histórico tuvo su mejor escenario en el Colegio del Estado de Puebla, de donde proceden los programas de "Historia Patria y Americana" y de "Historia General" para la instrucción secundaria correspondientes a 1895. La mirada de Herrera Feria se detiene en profesores que tomaron la iniciativa para promover el establecimiento de la Escuela de Filosofía y Letras en 1965, integrada por los colegios de Filosofía, Historia, Psicología y Letras; aborda algunas dificultades y problemas de la enseñanza del nivel de licenciatura en las disciplinas que se impartían en la Escuela, que en 1976 tuvo su primer congreso, y el significado del movimiento de reforma universitaria para estas transformaciones. Compara los planes de estudio de 1965 con los de 1976 y destaca la influencia de historiadores que llegaron a la Universidad y plantearon la necesidad de un nuevo plan de estudios, que ligara la docencia con la investigación.

 Una visión distinta, aunque necesariamente descriptiva, de la Universidad Autónoma de Tlaxcala, la describe Juliana Angélica Rodríguez Maldonado en "La licenciatura en Historia de la Universidad Autónoma de Tlaxcala a sus 20 años". La UAT es una universidad de reciente creación cuyo origen se encuentra en la década de los ochenta; la autora expone los antecedentes históricos de la creación de la licenciatura en 1986. Los inicios de la historia institucional se remiten a la política de apertura democrática de la campaña presidencial de Luis Echeverría, de donde surge esta universidad; poco después la licenciatura en Historia aparecía en escena. Quiénes formaron su plan de estudios; cuál fue la influencia teórica identificada con la nueva historia; quiénes fueron sus fundadores, son aspectos que ayudan a comprender la dinámica de esta universidad y de su Departamento de Filosofía y Letras.

 Con el artículo de Elva Rivera Gómez "El Dr. Joaquín Sánchez Mac Gregor: la fundación de la escuela de Filosofía y Letras y la defensa de la autonomía de la Universidad Autónoma de Puebla, 1964-1969" inician los ensayos apoyados en entrevistas. El personaje que elige es pieza fundamental en la historia de esa facultad. Registra los nombres de los primeros profesores del Colegio y los problemas afrontados en esos momentos. La memoria lúcida del Dr. Sánchez Mac Gregor recuerda cómo se vivió aquellos días de austeridad para la Universidad ante la iniciativa de fundar esta escuela. La autora apoya la argumentación de este proceso en una consulta sistemática del archivo de la Secretaría general de la Universidad y detalla los momentos más difíciles, como 1967, Y desde luego 1968, cuando el Dr. Mac Gregor fue nombrado miembro de la Junta Administrativa por el Consejo Universitario. Culmina su trabajo en 1969, año en que renuncia el Dr. Joaquín Sánchez Mac Gregor.

 Apoyada en entrevistas a profundidad, Karol Méndez Polanco descubre a personajes que desde sus vivencias personales ayudan a entender el escenario universitario. En "La experiencia de Amalia Espinosa Rojas. Primera mujer arquitecta en la Universidad Autónoma de Puebla" da cuenta de una joven universitaria que ingresa a la carrera de arquitectura en 1953, vive el proceso de autonomía y alcanza el movimiento de 1961. Como refiere la autora, los recuerdos de Amalia "abarcan algo más que el proceso de autonomía; se extienden para acercamos a la presencia de mujeres en ámbitos de la educación superior, alcanzan a mostrar la construcción juvenil de la cultura y son útiles para rescatar parte de la historia del deporte universitario". Amalia Espinosa Rojas estudió su carrera en la escuela donde más enfrentamientos se dieron tanto en 1961 como en 1976.

 En "Lo juvenil y la lucha por la ciencia física. René Méndez Spínola y Jaime Moneda Gómez", Karol Méndez Polanco desarrolla la entrevista a dos testimoniantes que ayudan a profundizar en la historia de la Escuela de Físico Matemáticas. René Méndez Spínola y Jaime Moneda Gómez formaron el "Círculo de Estudios Matemáticos", al que traían semanalmente a impartir conferencias a catedráticos de la UNAM y del Instituto Politécnico Nacional. Pronto iniciaron una estrecha relación con el ingeniero Luis Rivera Terrazas. Hablan de los pilares de la escuela, los principales profesores, los estudiantes; de su incursión en el Partido Comunista y de su participación en el movimiento de reforma universitaria de 1961. Comentan los enfrentamientos con los garibayistas y el ascenso del rector Garibay, quien clausura la escuela de Físico Matemáticas y pide la expulsión del ingeniero Terrazas y la de ellos dos.

 Por último, Jesús Márquez Carrillo, estudioso de la historia de la Universidad Autónoma de Puebla, nos presenta una cronología mínima desde 1917 a 1938, año en que el Colegio del Estado se convierte en Universidad de Puebla, periodo de preocupaciones por la segregación de la preparatoria del Colegio del Estado y de creación de una escuela secundaria. Aquí surge el primer anteproyecto de Ley Orgánica para la puesta en marcha de la Universidad Autónoma de Puebla y el Congreso local decreta el establecimiento de la Universidad de Puebla. Su documento es un apoyo importante para conocer los antecedentes a 1956.

 La complejidad de abordar históricamente a la Benemérita Universidad Autónoma de puebla nos lleva a reconocer nuestras limitaciones, aquí presentamos algunos atisbos. Nos proponemos continuar en la búsqueda incesante de explicar los porqués de aquellos años tan controversiales, los que siempre tomamos como referentes siguiendo los movimientos juveniles hasta llegar a 1990, año en que tuvimos dos rectores. La historia institucional deberá escribirse sin meter la realidad en camisa de fuerza.

 Agradezco la colaboración de mis colegas integrantes del Cuerpo Académico de Estudios Históricos, especialmente la de Lourdes Herrera Feria y a Elva Rivera Gómez, atentas al desarrollo de este coloquio, como a todas las tareas en que nos desempeñamos. No hay mejor trayecto que cuando se conocen algunos atajos del camino, los que el trabajo colectivo ayuda a encontrar.

Gloria A. Tirado Villegas
NOTAS

1. En 2006 el Archivo Histórico Universitario publicó varios números especiales dedicados a la autonomía.
El primero "2006, 50 años de la Autonomía Universitaria", el Suplemento No. 1 del Periódico Oficial; donde salió publicada la Ley orgánica de la Universidad Autónoma de Puebla. Tiempo Universitario. Gaceta histórica de la BUAP, año 9, número 1, Heroica Puebla de Zaragoza a 12 de enero de 2006. "La lucha por la autonomía universitaria", año 9, número 13, Heroica Puebla de Zaragoza, 9 de octubre de 2006 y "Situación económica, social y cultural de Puebla en 1956, inicio de la autonomía universitaria", año 9, número 14, Heroica Puebla de Zaragoza, 9 de noviembre de 2006.y "Sucesos en torno a la autonomía de la Universidad de Puebla", por Alfonso Yáñez Delgado, año 9, número 19, Heroica Puebla de Zaragoza, diciembre de 2006.
2. Sotelo Mendoza, Humberto. Crónica de una autonomía anhelada, BUAP, Archivo Histórico Universitario, Dirección de Fomento Editorial, 2006.
3. Márquez Carrillo, Jesús. Universidad de Puebla (facsímil), Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Fomento Editorial, Colección Conmemorativa Memoria y Encuentros, 2006.
4. Márquez Carrillo, Jesús. El tiempo y Su sombra. Política de oposición conservadora en Puebla, 1932-1940, Gobierno del Estado de Puebla, Secretaria de Cultura, Colección Catalejos, núm. 16, 1997.
5. Sotelo Mendoza, Humberto. Op.cit., p. 70.
6. Sobre este movimiento se recomienda leer el interesante libro de Yáñez Delgado Alfonso, La manipulación de la fe. Fúas contra carolinos en la universidad poblana, BUAP, 1996.

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