Número 18                                         Época IV                              Junio 2010


TEMAS A DEBATE


OJO POR OJO…VIOLENCIA EN LA ESCUELA

El ciber bulling o violencia cibernética, ocasiona una serie de malestares físicos y psicológicos que incluso pueden contribuir al suicidio y depresión, tal como ha ocurrido en algunos casos en donde tal fue el acoso y violencia a través de Internet que un joven decidió terminar con su vida…

Alika Roxana Vargas Gómez
Alejandro Caba Fus
Manuel Bonifacio Vázquez
Manuel Fidel Pérez Miguel*

Triste pero cierto, cada vez con más sorpresa y lamentablemente, la violencia permea cada poro de las escuelas en México. Entre alumnos, de grupo a grupo, entre maestros, entre maestros y directivos, de padres a estudiantes, de padres a maestros, de maestros a estudiantes, de maestros a padres, entre otras modalidades, la violencia tiene diferentes colores y sabores.

Según los expertos la falta de valores, la crisis económica, la desintegración familiar, los medios de comunicación, la falta de educación desde casa, el abandono de los hijos, el ambiente que se respira en las calles, la historia personal en tanto que infancia es destino entre otros, son los factores que explican este desagradable panorama.

En este escrito nos acercamos a algunos de estos sabores y colores de la violencia, tratando de explicar y contextualizar el ambiente de agresión y hostilidad en el que todos los días los docentes y estudiantes nos vemos envueltos en las escuelas mexicanas.

La violencia usando los medios como el celular o el Internet, la violencia ejercida desde las autoridades hacia los maestros, entre los alumnos en las aulas y la ejercida por el sistema económico y político en el que los docentes nos desarrollamos son la razón de ser de este trabajo.

Como te veo te verán

Nadie lo niega, la tecnología y sus avances llegaron para quedarse en esta sociedad de la información. No tiene caso ir en contra de la corriente y prohibir el uso de celulares, Ipods, Mp3 o Mp4, lap tops, Internet, PC u cualquier otro gadget en las escuelas públicas y privadas del país.

Desde hace algunos años, la cifra de teléfonos celulares rebasó a las líneas fijas. Desde hace algunos años la penetración de PC en hogares y escuelas empezó una carrera en ascenso –aunque aún insuficiente si nos comparamos con países pertenecientes a la OCDE- desde hace unos años, el número de cibernautas, es decir usuarios de Internet en México ha venido creciendo sobre todo en el grupo de edades que van de 12 a los 29 años. No hay marcha atrás, aunque lamentablemente la brecha digital es cada vez más ancha, sin embargo, ese es tema de otro escrito.

A pesar de lo anterior y de las innegables ventajas que la modernidad aporta al proceso de enseñanza aprendizaje en las escuelas, en tanto el uso de herramientas tecnológicas se refiere –basta recordad que uno de los pilares de las reformas educativas y los programas de los últimos 5 años han puesto énfasis en el uso de las Tecnologías de Información y Comunicaciones en las aulas de México- son éstas también la causa, o más bien el origen de un nuevo fenómeno en las escuelas del país: el ciber bulling, o acoso, agresión o violencia usando la tecnología..

Muy a menudo nos enteramos del mal uso que los jóvenes y niños dan a la tecnología sobre todo los celulares con capacidad multimedia, y al Internet ¿un ejemplo? Hay sitios en la red dedicados a difundir mensajes de todo tipo originados desde las PC de jóvenes estudiantes, cuyo propósito es insultar, hostigar, molestar, difamar o evidenciar a sus compañeros; también tienen el propósito de burlarse, amenazarles y propinarles toda clase de insultos escritos y visuales. ¿Los motivos? Diversos e incluso inverosímiles, casi siempre tiene su origen en la intolerancia, las inconformidades amorosas o el clásico caerse gordo nada más porque sí.

Páginas como La jaula.net son verdaderas muestras de hostigamiento y violencia entre los jóvenes. Jóvenes que usan el Internet y esta página en particular para ridiculizar, amenazar e insultar a sus compañeros de escuela. No es raro encontrar en esta dirección el lugar, fecha y hora de la siguiente campal –pelea-, no es raro encontrar en este lugar el último chisme de la escuela, que casi siempre tiene como objetivo señalar defectos o inventarlos, difamar y crear un ambiente velado o manifiesto de hostigamiento dirigido a un estudiante a un grupo en particular, todo ello escudado en el anonimato o en la suplantación de identidades.

La violencia cibernética

La violencia cibernética que se ejerce desde y en Internet ha ocasionado verdaderos dolores de cabeza en algunas escuelas secundarias, tanto que incluso hay jóvenes que han tenido que cambiarse otro centro escolar por vergüenza o por incomodidad, al ver publicado no sólo su nombre sino toda clase de improperios y amenazas.

Las enormes posibilidades que da Internet como medio de intercambio, difusión y consulta de información pierde toda razón de ser cuando se usa para agredir y hostigar a los estudiantes o maestros e incluso el personal directivo. Pero eso no es todo, es muy común encontrar en la red imágenes de la última campal, de parejas de novios besándose, de desmanes en los salones, de maestros filmados por estudiantes en situaciones bochornosas. No es extraño ver imágenes de maestros que son ridiculizados y luego forwardeados n veces en la red.

¿Hasta dónde está marcado el límite de lo público y lo privado cuando de filmar sin permiso y peor aún, de difundir imágenes se trata? ¿Hasta donde está el límite entre lo personal y lo colectivo cuando los miembros de una comunidad escolar literalmente balconean, agraden y prácticamente acorralan a otros? Al parecer, la línea es muy delgada y se diluye, la evidencia diaria nos dice que poco importa el significado de respeto, privacidad y consideración cuando prevalece el imperio del morbo, la degradación y la persecución por ser diferente o no simpatizarle a alguien.

En México no hay una legislación que nos proteja de los ataques y agresiones vertidas a través de medios electrónicos y en especial de los cibernéticos. Es terreno fértil para los legisladores y una oportunidad para los buleadores, que han encontrado en Internet y en la telefonía celular un moderno método de hostigamiento y agresión que se escuda en el anonimato.

Además de las dos anteriores, hay otra modalidad de violencia usando los medios tecnológicos, se trata de los mensajes de voz o escritos. Muy frecuentemente se hace circo, maroma y teatro en los salones para impedir el uso de celulares, por ser distractores y herramientas para todo menos para comunicarse.

El envío de msm amenazantes y agresivos. De imágenes bajadas de Internet o pasadas de unos a otros, fotografías de exámenes, filmaciones de maestros y de compañeros, pornografía, suicidios, peleas, choques, accidentes y un largo etcétera conforman el día a día de los celulares en las escuelas.

Estos hechos rebasan y por mucho el terreno de las bromas. Muchas veces son apologías de la violencia y de la agresividad, de la ridiculización y el señalamiento a los errores que denotan un uso inadecuado de la tecnología, en detrimento de las relaciones humanas y escolares.

En países como Japón los jóvenes estudiantes han encontrado en la tecnología un gran aliado de la creatividad y las habilidades literarias, cinematográficas, gráficas o artísticas en general, basta decir que escriben poemas y cuentos que luego son publicados en sus blogs personales, o en libros de tinta y papel.

Muchos almacenan libros y música del mundo, presentaciones escolares, obras de arte. Realizan cortometrajes y tal ha sido el éxito de estas iniciativas que en los festivales cinematográficos del mundo ya se explora la posibilidad de agregar una nueva categoría para reconocer a estos jóvenes creadores de cortos en celular.

Hay experiencias en México y en el mundo en donde los jóvenes usan a su favor y en beneficios de otros la tecnología; ejemplo de ello son páginas de grupos de amigos donde se comunican y ayudan con las tareas y conversan en chats que en ocasiones constituyen verdaderos grupos de autoayuda.

De acuerdo con algunos expertos, el ciber bulling o violencia cibernética, ocasiona una serie de malestares físicos y psicológicos que incluso pueden contribuir al suicidio y depresión, tal como ha ocurrido en algunos casos como en España, en donde tal fue el acoso y violencia a través de Internet que sufrió un joven que decidió terminar con su vida.

Es importante que se sensibilice a los estudiantes y se encaminen el buen uso de las tecnologías, tecnología que no son enemigas y pueden ser aliadas y valiosos apoyos para el proceso de enseñanza-aprendizaje, pero a las que los docentes debemos acercarnos antes de que los estudiantes nos rebasen aun más.

Violencia dentro del salón de clase

Como todos sabemos, la escuela no es sólo un espacio donde los alumnos ponen en juego sus conocimientos, sus habilidades, sus intereses; también es un espacio donde existen posiciones encontradas, existen pautas donde el más fuerte impone su ley, o donde el manipuleo de los compañeros facilita que se tenga rivalidad entre los discentes.

La violencia socava la convivencia y aniquila el potencial de realización de los alumnos, ya que se puede vislumbrar en muchas ocasiones cómo se descargan las muchas frustraciones que se tienen de infante con los compañeros de clase más indefensos y que tienen una relación dentro del grupo poco o casi sin notoriedad.

Los climas escolares dentro de un salón de clase, por tanto, están constantemente impregnados de violencia y en algunas ocasiones son fácilmente detectables; se manifiesta el que es agredido en casa física y verbalmente manifestándolo abiertamente como algo normal frente a sus compañeros, y al pensar que así debe de ser actúa confrontando a sus compañeros o compañeras dependiendo del caso.

Esto genera por razones lógicas un evidente y notorio deterioro en la convivencia entre compañeros, ya sea por manifestar su incapacidad de tener una buena relación que en poco o en nada tiene que ver con la relación que existe y se fomenta dentro de su casa por parte de sus padres y hermanos mayores o iguales; y que por tanto escapa a sus manos el poder resolver esos problemas. Por ello, el espacio donde puede manifestar todos sus actos reprimidos es dentro de la escuela, dentro de su aula, de forma velada o activa, frente al docente o sin él, que es la forma en que se da la mayoría de las veces.

Así que las formas de violencia que son más notorios dentro del salón de clase y entre iguales son referidos como: “la agresión verbal, la física, la relacional y los robos; los lugares vulnerables para el bullying son: los patios de recreo, pasillos, entradas y salidas de la escuela, los baños y la propia aula”, todo un entorno de acecho.

Por tanto, este tipo de manifestaciones enmarcan cómo nuestros pequeños así como los adolescentes van creando ese círculo vicioso del cual es casi imposible que pueda escapar la presa, por llamarlo así, que previamente se ha seleccionado para infringirle un daño y acoso, lo que por su lado generará una gama de incertidumbres dentro de la víctima.

De tal manera que lo mismo que va ocurriendo dentro de una organización empresarial se va dando dentro de las escuelas y dentro de las aulas y es debido a que como sociedad ningún individuo escapa a la intervención relacional que debe y tiene que tener dentro de ella.

Generar ambientes insanos provoca en los pequeños disputas por el territorio dentro del salón, por el control equitativo o no del mismo; lo que lleva a confrontaciones ridiculizando al de al lado, haciendo mofa de sus comentarios, callándolo para indicar quien manda, generar aislamiento entre él o los individuos perseguidores y sus víctimas.

Gómez Nashiki (2005), sustenta la tesis siguiente: existe una violencia institucional, entendida como: “la violencia que se vive en las escuelas resulta ser en la actualidad un fenómeno normal ante los ojos de los actores educativos, lo cual permite que la violencia se reproduzca y perpetué en los escenarios escolares”. (http://politicas.uaemex.mx/comuniv/congreso)

Y este fenómeno se da debido a la reproducción que de la sociedad es fiel reflejo, ya que en la forma de llevar a efecto una meta se debe de pasar por encima de todo, y en donde se premia la consistencia, no digamos de los aspectos intelectuales que se ponen en juego, sino de aquellas manifestaciones de soportar el ritmo de vida al cual nos está llevando la globalización, de tener que aceptar y estar en contubernio con las manifestaciones intelectuales por competencias, lo que va generando también violencia por parte de los docentes ya que muchos profesores abiertamente ponen la soga al cuello del alumno al manifestarle su simpatía o todo lo contrario.

Además. hacer que los pequeños tengan a bien ser sometidos por una serie de reglamentos que los van coartando en su libertad de conducirse como sea, y en contra de sus ideales marca la tendencia de la forma de vida que del capital espera fomentar en su persona para seguir perpetuando el poder y las recomendaciones que las grandes instituciones transnacionales imponen a nuestro país, como el Banco Mundial y la OCD.

Este tipo de manifestaciones culturales van fomentando, como menciona Pierre Bourdieu, que,dentro de nuestras aulas exista violencia desde el momento que al alumno se le impone un capital cultural de manera arbitraria, aun cuando sea en forma persuasiva o autoritaria, ya que esta acción de imposición rompe con toda acción espontánea dando lugar a la arbitrariedad tanto cultural como social.

Pero pocas veces, aun siendo docentes, consideramos como violencia el hecho de imponer una idea, de inculcar saberes o persuadir de manera suave o autoritaria a alguien para que realice una actividad en la cual no esté interesado, y que a su vez sin este estilo de llevarlo por la vía de lo que se debe de hacer le generará conflictos por ser un “desadaptado” para la sociedad en que vive, ya que no está dentro de una estructura de la cual tiene que seguir sus lineamientos.

Por eso, en las escuelas primarias surgen cotidianamente casos de violencia simbólica, física y en ello también toma parte el “docente”, quien selecciona los contenidos que inculcará a través de su acción pedagógica; contenidos que en ocasiones el alumno aceptará en forma sumisa, pero en otras se resistirá a aceptar tales contenidos. Entonces, ¿provoca todo esto niveles de violencia entre alumnos? ¿Por qué surgen tantos conflictos?” (http://biblioteca.ajusco.upn.mx/pdf/14881.pdf)

Una de las causas que se dan es que al interior de un grupo no sólo son los menos capaces los que pueden ser acosados o violentados, sino que éstos también van creando formas de dominación sobre el otro y, por ende, entran en conflicto, ya que se intercambian constantemente dichos papeles; van siendo víctimas y victimarios y de forma muy trascendente, ya que esto marcara la pauta para la forma en que posteriormente habrán de conducirse en su vida adulta debido a las laceraciones recibidas en su infancia y que muy difícilmente se superan.

Finalmente, podríamos decir que la violencia escolar entre alumnos se puede definir como “…la transgresión a las normas y valores, que hacen posible la convivencia dentro de los centros escolares y entre los alumnos, ya sea mediante el daño físico a las personas que en ella conviven o mediante el acoso, la amenaza, el chantaje, etc. (Piña y Furlán 2003: 332). http://www.comie.org.mx/congreso/memoria/v9/ponencias/at06/PRE1178913427.pdf

Conclusiones

Lo anterior es sólo una pequeña muestra de las manifestaciones de la violencia en el ámbito educativo. Todos los días desde las aulas se toma el pulso a un fenómeno que al parecer es generalizado en al sociedad contemporánea de México.

Unas veces velada, otras directa, lo cierto es que la violencia se torna un fenómeno digno de ser estudiado en las escuelas; las causas, pero también los efectos, son terreno fértil para la investigación educativa.

Muchas veces los docentes estamos en el ojo del huracán y somos partícipes, protagonistas pero también somos a quienes se dirige la , ya sea proveniente de estudiantes, padres autoridades y del sistema educativo en su conjunto. A la larga lista de labores pedagógicas y sociales que los docentes desempeñamos se suma el enfrentarse, a veces sin los instrumentos adecuados, a las agresiones provenientes de todos lados.

Muchas veces también los docentes se sienten indefensos y son ellos los reguladores de las agresiones, cuando debería haber órganos encargados de limitar, castigar y prevenir los abusos, el hostigamiento, las amenazas y las agresiones a los maestros.

Sobre la violencia se ha escrito mucho; lo cierto es que la escuela y lo que en ella sucede sigue siendo materia dispuesta a la reflexión, análisis e intervención para lograr que las aulas sigan siendo o vuelvan a ser sitios seguros para niños y jóvenes.

Profesores en escuelas públicas de educación básica en el estado de México.