Número 18                                         Época IV                              Junio 2010


REFORMA UNIVERSITARIA/ÁMBITO ACADÉMICOTEMAS A DEBATE


LAS ORGANIZACIONES SOCIALES: SINDICATOS
Y REDES DE ORGANIZACIONES EDUCATIVAS EN LA SOCIEDAD CIVIL

En el terreno académico, los universitarios no deben caer en la pasividad intelectual sino que deben tener a su disposición (por iniciativa colectiva, no privada, como función social orgánica reconocida de necesidad y utilidad pública) recursos especializados en todas las ramas de investigación y de trabajo científico…

Araceli Jiménez Mendoza*
Haydée Altamirano García**

La educación es un proceso en el cual está involucrada una serie de componentes, que de acuerdo a la etapa del fenómeno educativo se hace evidente su presencia. No obstante, confluyen y de la calidad de su constitución se logran los objetivos fundamentales, los cuales sin duda tienen un impacto en la formación de las personas, la calidad de vida de la sociedad donde se desarrolla, considerando las capacidades y potencialidades de construir un entorno mejor para todos sus integrantes. Cada uno de los componentes que intervienen en dicho proceso, son relevantes, ya que mediante la confluencia armoniosa de cada uno de ellos, los objetivos educativos tendrán mayor posibilidad de ser logrados.

Los cambios en la sociedad y el desarrollo tecnológicos son asombrosos, así como la integración social y el medio ambiente desempeñan un papel fundamental en el desarrollo cognitivo, intelectual y afectivo de la persona, constituyéndose en un medio que fomente seres humanos con posibilidades de construir una sociedad más justa.

El uso de la diversidad de los recursos, con fines educativos y la adaptación de las tecnologías en un mundo industrializado conducen a los actores del proyecto educativo a establecer otros canales de comunicación, con el fin de impulsar la interactividad en un contexto que impacta todas las dinámicas sociales, económicas y políticas de la humanidad

“La integración de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación y su impacto en todos los campos de la actividad humana, impone cambios de paradigmas, nuevas formas de repensar la educación y de concebir los procesos de enseñanza y aprendizaje, así como recursos y elementos mediadores de la práctica en el aula.”1

Sin duda alguna, la comunicación permite establecer un vínculo entre los personajes y las bondades de las nuevas tecnologías, con el fin del aprovechamiento efectivo de éstas, lo cual no tiene sentido sin la claridad de un proyecto pedagógico escolar que estimule las competencia de los profesores.

Existen diversas definiciones acerca de Educación, a partir de los postulados de Aprender a Aprender propuestos por la UNESCO, que plantean al proceso como “desarrollar la capacidad de utilizar los conocimientos adquiridos en toda su capacidad instrumental para adquirir nuevos conocimientos”.2

El concepto de educación cobra sentido al lograrse el aprendizaje, por lo que desde la perspectiva constructivista es la reconstrucción del conocimiento a partir de la experiencia personal de aproximarse a la información por diversas formas, estrategias y medios. Dicho proceso parte de la experiencia, cultura, valores y actitudes hacia el aprendizaje.3

De acuerdo a SCURATI, C. (1976): es algo más que obtener información, más bien responde al incremento del acervo cultural (dimensión cognitiva) y al cambio de actitudes (dimensión comportamental), lo cual provee de una nueva estructura cognoscitiva.4

Al hablar de tecnología desde la perspectiva educativa es fundamental hablar de los medios como recursos instruccionales para proporcionar una experiencia de la realidad, lo cual implica planeación, diseño instruccional, organización didáctica y estructura técnica para operacionalizar la comunicación.5

Los medios utilizan diversos lenguajes para establecer comunicación, los cuales son verbal o auditivo, escrito, visual y la combinación de éstos, donde han sido consideradas desde la forma más tradicional hasta los más complejas.

La tecnología de la enseñanza no se limita a ningún medio o instrumento particular, constituye una manera sistemática de diseñar, realizar y evaluar el proceso total de aprendizaje y enseñanza en términos de sus objetivos, en donde se conjugan recursos, se fortalece el aprendizaje y la comunicación humana.6

La comunicación es un proceso de representación mental objetiva en desarrollo práctico gnoseológico, que se manifiesta simbólicamente y se expresa desde diversas formas como la palabra, los símbolos; en este tenor, los medios son fundamentales para lograrlo. En la actualidad, los medios de la comunicación se han tecnologizado, lo cual permite ampliar su rango de extensión y llegar a diferentes ámbitos, constituyéndose en fenómenos informativos masificados, que tienen impacto en las condiciones económicas, sociopolíticas y educativas, lo cual implica una categoría epistemológica, ontológica del ser.

La formulación de una política de medios de comunicación cobra importancia en términos de eficiencia para favorecer la comunicación en las comunidades y establecer redes entre ellas que le permitan construir el conocimiento, sin distorsión del fenómeno comunicativo, sin límites o ideologización, en busca del control.

El poder se genera y materializa desde diferentes dimensiones de las relaciones interpersonales, en donde de acuerdo a Foulcault, su desarrollo se consolida en la dimensión institucional, no individual, de un grupo sobre otro. Los elementos reproductores del poder son la ciencia y la cultura, a partir de lo ideológico, las prácticas discriminatorias y la normatividad.

Sin embargo, la generación de poder, vista desde la perspectiva de la comunicación, tiene un carácter humano, en donde las relaciones del hombre son actos conscientes, que le permiten apropiarse de la naturaleza, transformarla y recrearla espiritual e intelectualmente.

La educación como proceso nos lleva a revisar el rol de la escuela, para acentuar las diferencias a través del discurso a diferentes estratos sociales y consolidar el poder; a través de diferentes medios como las nuevas tecnologías, que de no ser usadas de forma racional pueden exponer su función controladora.

Por otra parte, los roles de los diferentes actores del proceso educativo entran en una dinámica de resistencia al no identificarse con los contenidos, los cuales no responden a sus valores.

En la relación entre el desarrollo humano, la cultura, el trabajo y la academia, se debe analizar la constitución de este conjunto a la cultura organizacional, de tal forma que por sus características (de sistematización, expansión y creación intelectual), elementos que conducen a la transición de la simple concepción del trabajo a un trabajo profesional.

En el terreno académico, los universitarios no deben caer en la pasividad intelectual sino que deben tener a su disposición (por iniciativa colectiva, no privada, como función social orgánica reconocida de necesidad y utilidad pública) recursos especializados en todas las ramas de investigación y de trabajo científico; con las que podrán colaborar y donde encontrarán todos los apoyos necesarios para cada forma de actividad cultural que requieran emprender, con el fin de fortalecer a la organización.

La organización académica deberá ser reorganizada y vivificada de un extremo al otro; territorialmente tendrá una definición de competencias de manera central, que se incorporaran a la institución, a las secciones, transmitidas a través de círculos locales e institucionales.

Las acciones se organizan a partir del ejercicio estratificado de las competencias científico-culturales, que estarán representadas en los centros, pero sólo parcialmente en los círculos locales. Hay que unificar los distintos tipos de organizaciones culturales existentes: academias, áreas destinadas a la difusión de la cultura, círculos filosóficos, etc., integrando el trabajo académico tradicional que consiste preferentemente en la sistematización del saber del pasado o en la fijación de una media del pensamiento nacional e institucional, como guía de la actividad intelectual, con actividades ligadas a la vida colectiva, al mundo de la producción y del trabajo.

La UNESCO (1973) plantea el lema “Aprender a Ser”, en donde expone la necesidad de replantear la educación a los requerimientos mundiales, los cuales se centran en el “conocimiento y la información en un proceso social y político del que no sólo se pueden lograr recursos humanos mejor calificados y más productivos, sino nuevas estructuras, relaciones sociales obrero patronales más flexibles y equitativas”.7

Por lo que la educación basada en normas de competencia (EBNC) aplicadas al ámbito educativo, a partir del análisis conceptual de las competencias y la aplicación del término tanto en el ámbito educativo, profesional, laboral y otros enfoques, manteniendo el vínculo economía-educación.

Una vez que se hace un planteamiento amplio de competencias se exponen los antecedentes internacionales y nacionales de la Educación Basada en Competencias (EBNC), como un nuevo modelo profesional en México, en donde la enseñanza no queda al margen del movimiento global y sus políticas en el marco de la entendida modernidad-posmodernidad.

Si bien las competencias académicas son interpretadas como estrategias de razonamiento y, a su vez, habilidades para la construcción del conocimiento teórico-práctico de las diferentes áreas del conocimiento, basadas en códigos de comunicación, metodologías, postura socio-histórica y valores.

Las competencias laborales representan las habilidades, destrezas, conocimientos y operaciones dominadas y desarrolladas por el trabajador en circunstancias variadas e imprevistas.

Las competencias profesionales permiten integrar los conocimientos, atributos, habilidades, destrezas y valores encaminados a la toma de decisiones, resolución de problemas y proyecto de vida.

Para el logro de dichas competencias es fundamental considerar una serie de elementos que las determinan, como son las transformaciones socioeconómicas y técnicas en un mundo globalizado, que inciden internacionalmente generando cambios en la organización del trabajo, contenidos, medios y formas de concebir socialmente al trabajo.

Una vez identificadas las transformaciones y su repercusión de manera brillante, se desglosa cómo las políticas de mercado demandan las competencias, por lo que se hace obligado establecer los criterios de cualificación en el ámbito laboral como son los materiales, la institucionalización de la organización del trabajo y los criterios de calificación del personal.

En la enseñanza se replantean los contenidos que se impartirán a las nuevas generaciones, en torno a la demanda del empleador, de tal forma que los medios, métodos van a ser modificados en relación a los tradicionales, los cual dará sentido a las innovadoras formas sociales.

Se construirá un mecanismo para seleccionar y estimular el desarrollo de las capacidades individuales de los sectores, capacidades hoy sacrificadas y frustradas por medio de errores y tentativas sin éxito. Cada círculo local debería tener necesariamente una sección de ciencias morales y políticas, e ir organizando conjuntamente las otras secciones especiales que se encargarían de discutir los aspectos técnicos de los problemas laborales, de la organización y racionalización del trabajo.

Con base en el planteamiento de los “educadores, científicos, economistas y autoridades educativas, acerca de la mutación cualitativa que apareja a la revolución científico tecnológica, así como en las nuevas funciones y tareas que se plantearan a la educación, además de la ampliación de servicios que se solicitaran”.8

La clasificación de las competencias de manera didáctica vinculando a las de tipo académico, laboral y profesional, esclarece en el lector las características de cada una de ellas, sin perder su esencia en la aldea global.

TRANSFORMACIÓN SOCIOECONÓMICA Y TÉCNICA

 

 

FUENTE: G.P. Bunk, “La transmisión de las competencias en la formación y perfeccionamiento profesionales de la RFA”, en CEDEFOP, Formación Profesional. Revista Europea. 9

La evolución del concepto de líder con liderazgo de acuerdo a diversos autores, como Dubin (1968):383), quien concibe al liderazgo como “el ejercicio de autoridad y la toma de decisiones”, mientras que Fiedler (1967:8) consideró al líder como “el individuo dentro del grupo al que se le asignan la dirección y la coordinación de las tareas de grupo relevantes”; a partir de ese enfoque el autor hace mención al liderazgo condicionado a la fuente de poder que es una autoridad formal, en donde la relevancia del trabajo es la esfera de acción; y la toma de decisiones, dirección y coordinación son la función.

 

Dubin y Fiedler reconocen que existen líderes cuya fuente son los conocimientos o capacidad para recompensar o castigar y sus cualidades personales los hacen que sean respetados y aceptados por la comunidad.

Stogdill (1950:4) aporta al concepto la definición de meta, a partir de la cual se determinan actividades asociadas; Lipham (1964:122) definió liderazgo como “la iniciación de una nueva estructura y procedimiento para alcanzar las metas y los objetivos de una organización”, por lo que en ese contexto se pude decir que se refiere a la dirección.

Para otros autores, como Pondy, plantean que la efectividad del líder se basa en sus habilidades para hacer que las actividades tengan sentido, por lo que tiene relación con Greenfield (1986:142), quien sostiene que liderazgo es un acto voluntario de una persona para crear un mundo social para los demás.

Las características del líder en un marco de poder y autoridad, tienen una visión acotada, por lo cual es fundamental analizar las teorías del liderazgo y la aportación de la teoría de movimiento, por lo que con base en la investigación se ha identificado que la importancia no se centra solamente en el cumplimiento de las metas, sino también de las relaciones entre las personas dentro de la organización.

Hersey y Blanchard (1982) proponían la teoría situacional, donde el liderazgo debe cambiar en relación a la madurez de sus agremiados y subordinados; sin embargo, este enfoque requiere un trabajo personalizado; retomando a Fiedler, Chemers y Mahr, 1977, el estilo de liderazgo es un atributo innato, que se puede llevar a cabo a partir del conocimiento y la experiencia.10

Conclusiones

Una vez identificadas las transformaciones y su repercusión se desglosan en políticas de mercado que demandan las competencias, por lo que se hace obligado establecer los criterios de cualificación en el ámbito laboral como son los materiales, las institucionalización de la organización del trabajo y los criterios de calificación del personal.

El desarrollo de líderes potenciales es fundamental la preparación, debido a que el propósito es ofrecer una guía de acción en el marco educativo, idea, imagen o visión generada o sea partir de la teoría del movimiento.

La visión es un elemento fundamental que caracteriza al líder sobresaliente, la forma de percibir a futuro la escuela, su desarrollo y participación de sus integrantes para el logro de los objetivos y metas, por lo que su participación en el diseño de políticas, dinámica interna y gestión escolar al exterior, en un marco cultural, van a influir en el desarrollo de una escuela de calidad y sus objetivos fundamentales acordes al modelo de dirección.

El sindicato tiene como objetivo principal el bienestar de quienes lo integran, es decir, asegurar condiciones dignas de seguridad e higiene laboral y generar mediante la unidad, la suficiente capacidad de negociación como para establecer una dinámica de diálogo social.

*Profesora de Carrera Asociado C Tiempo Completo        
**P.S.S. Escuela Nacional de Enfermería y Obstetricia-UNAM

ajimenez55070@yahoo.com

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  1. INEE Construcción de indicadores: acción clave en el proceso de evaluación del sistema educativo. Desafíos educativos, 2006, No. 6
  2. MEDINA, A., Cardona, J., CASTILLO, S. y DOMINGUEZ, C. Evaluación de los procesos y los resultados del aprendizaje de los estudiantes. Madrid: UNED. 1998 en CASTILLO, A. Vocabulario de Evaluación Educativa. Madrid: PEARSON Prentice Hall. 2005. Subsecretaria de Educación básica y normal. Programa Enciclopedia. Documento base. SEP México 2004
  3. MEDINA, A., Cardona, J., CASTILLO, S. y DOMINGUEZ, C. Evaluación de los procesos y los resultados del aprendizaje de los estudiantes. Madrid: UNED. 1998. en CASTILLO, A. Ibidem.
  4. SCURATI, C. Aprendimiento. Roma: Ediciones. 1976 en CASTILLO, A. Ibid.
  5. CASTAÑEDA Yánez M. Los medios de la comunicación y la tecnología educativa, Ed. Trillas. México. 1979
  6. BROWN, W., LEWIS, B., HARCLEROAD, F. Instrucción audiovisual. Tecnología, medios y métodos. Ed. Trillas. México. 1975
  7. Argüelles, Antonio, Secretaría de Educación Pública. Consejo de Normalización y Certificación de Competencia Laboral. CONALEP, SEP, CNCCL, CONALEP, ED. Limusa, México. 1997
  8. Argüelles, Antonio, Secretaría de Educación Pública. Consejo de Normalización y Certificación de Competencia Laboral. CONALEP, SEP, CNCCL, CONALEP, ED. Limusa, México. 1997
  9. Bunk, “La transmisión de las competencias en la formación y perfeccionamiento profesionales de la RFA”, en CEDEFOP, Formación Profesional. Revista Europea.
  10. “Liderazgo” en Beare, Hedley, Brian J. Caldwell y Rose H. Millikaw, Como conseguir centros de calidad. Nuevas Técnicas de dirección. La Muralla.2004