Número 18                                         Época IV                              Junio 2010


ARTE-CULTURA


POLA WEISS: DEL CUERPO VISTO AL OJO AMOROSO

Hace 20 años que Pola Weiss, la pionera del videoarte en México, falleció.

Pero está más viva que nunca. Hoy nos acercaremos –parcialmente, por razones de espacio- a esta artista multimedia que trabajó, ya desde las transdisciplinas, sin ser comprendida entonces, pero, ¿lo es ahora, ya avanzado el siglo XXl? Para indagarlo, transcribimos (fragmentada) esta investigación de Sara A. Espinosa Islas y Edna Torres Ramos:

Araceli Zúñiga

“Este ensayo pretende mostrar algunos de los aspectos más importantes en la obra de Pola Weiss, la pionera del videoarte en México, que a pesar de haber iniciado este género en nuestro país sigue siendo una desconocida, incluso para las nuevas generaciones de videoartistas. Por ello, expondremos brevemente la cronología de sus obras, para después presentar un análisis sobre la más importante y finalmente elaborar algunos cuestionamientos a la artista en torno a su trabajo, así como respuestas que ella podría haber emitido.

¿Quién fue Pola Weiss?

Definir la personalidad de Pola Weiss es difícil; para algunos fue una mujer extraña y poco comprensible, para otros una vanguardista que gracias a su contacto con el video derrumbo las barreras del lenguaje televisivo y cinematográfico para liberarse de sus ataduras y poder expresar sentimientos sin seguir un guión estático.

La obra de Pola Weiss, compuesta por 38 videoartes terminados y muchos más inconclusos es un compendio de sentimientos de la videoartista y de sus vivencias cotidianas. Los temas van desde la danza –una de sus pasiones– hasta la pérdida amorosa y la maternidad frustada. Los esquemas narrativos en cada una de sus obras no corresponden a historias lineales, sino a las emociones del momento y muchas veces a la improvisación sobre una idea ya planificada.

Llena de energía y de pasión, el videoarte de Weiss nos lleva a explorar sus propios encuentros, ya sea con Videorigen, en el que busca y recopila sus orígenes a través de una muñeca alsaciana, acompañada de tomas de su viaje a esa región de Europa, o bien con su Autovideato, en el cual declara no ser una intelectual que engaña al hablar, ya que su verdadero lenguaje es el de las imágenes.

Hija de Leopoldo Weiss y Emma Álvarez, nacida en 1947, tuvo su primer contacto con el video a raíz de una exposición en México de arte contemporáneo, en ella Pola conoció el trabajo de Nam June Paik considerado el padre del video en Estados Unidos y Europa. Desde ese momento Pola decidió dedicarse a esta nueva forma de arte y viajó a Nueva York para conocer más de cerca la obra del artista.

Influenciada por la fuerza de las imágenes de Paik y su discurso poco formal, Weiss regresó a México e inició su producción artística. A los 29 años produjo y realizó Flor Cósmica, un video basado en la retroalimentación y que simula una flor; esta fue la primera producción de su compañía ArTV.

La suerte estaba echada y a lo largo de 13 años más Weiss no dejaría de imaginar, planear y realizar video, en tanto consideraba al medio como una posibilidad de liberarse de la caja idiota.1 En 1978 realizó dos obras más Ciudad Mujer, y Somos mujeres e inicio la siembra de una cosecha que jamás vería:

En 1979 Pola Weiss obtuvo la beca del FONAPAS que le permitió asistir al Encuentro de Performance y Vídeo Arte en Venecia, donde presentó su trabajo Videodanza viva Videodanza. En ese mismo año, exhibió su trabajo Pola Weiss ArTV en el centro George Pompidou en París y Pola Weiss México en el Montevideo Art Gallery de Amsterdam, Holanda. También llevó a cabo, en México, el performance Extrapolaciones y otros cuentos, en un espacio rentado por ella misma en la colonia Condesa. Un año más tarde mostró su videoarte performance La Venusina renace y Reforma en la explanada del Auditorio Nacional, Ciudad de México.

A pesar del interés e incluso morbo que sus apariciones públicas despertaban, el trabajo de Weiss no fue reconocido en el país, sin embargo si lograba el reconocimiento en el extranjero como fue el caso del video Exoego 8, que fue expuesto en la Galería Montevideo en Amsterdam en 1980. Asimismo, logró llevar a cabo las exposiciones individuales Artes plásticas y Videos con Pola Weiss en la Akademie voor Beelden de Kunst "Sint Josst", Akademie Aki y Enschede en Holanda.

De regreso en México presentó ExtraPOLAción en la galería Chapultepec de la ciudad de México y una más en el Instituto Latinoamericano de Comunicación Educativa (ILCE). Además participó en la exposición colectiva Escultora 81 de la Academia de San Carlos de la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM con su obra Bidé o Escultura.

En la década de los ochenta parecía que el esfuerzo de Pola había fructificado, ya que en 1983 fundó el proyecto televisivo Videocosmos en canal 9 de Televisa, un programa cultural en una compañía televisiva comercial. Asimismo expuso su obra en el Vídeo Cankarjev Dom de Ljubljana Yugoslavia, en el Videosud de París y en el Video/Culture de Toronto, Canadá.

Tres años más tarde la venusina2 había realizado 12 videoartes más y en ese mismo año le fue organizada una retrospectiva en el Centro Cultural Mexicano en París, además su obra llegó a las ciudades Ginebra, Suiza y Bonn, Alemania.

El trabajo de Pola siguió dando frutos, y para 1987 produjo Merlín, además fue invitada al Festival de Montepellier, Francia donde fue nombrada "la vídeoartista más importante de América Latina”. Sin embargo esos reconocimientos allende las fronteras no fueron suficientes para una videoartista apasionada como ella, por tal razón decidió abandonar la tierra y regresar a su casa en venus, el 6 de mayo de 1990 a la edad de 42 años.

El trabajo videográfico de Pola quedó a resguardo de la Universidad Nacional Autónoma de México desde 1998, año en que se le organizó una retrospectiva (…)

Mi ojo es mi corazón3

Quizá toda la sensibilidad del trabajo de Pola Weiss logra reflejarse en Mi Corazón (1986), vídeo sobre el terremoto que devastara un año antes a la Ciudad de México que sintetiza el trabajo de Pola en una sola frase Mi ojo es mi corazón, ya que cada reunión de imágenes era un pedazo de sentimiento.

Por tal razón, queremos hacer un análisis de los aspectos fundamentales de la obra de la pionera del videoarte en México, a través este trabajo, pues creemos que representa la síntesis total de sus años de experimentación.

Consideramos a esta obra la más sintética en tanto rescata dos de los ejes principales del trabajo de Weiss: el yo y el cuerpo. El primer eje, el del yo, se hace presente en la evolución creativa de Weiss desde su sexta producción en 1979, con Papalotl y Videodanza, un registro electrónico de Pola bailando en la calle y en el patio de una casa. A partir de este momento la videoartista se descubre como parte fundamental en cada una de sus producciones y son pocas las que no cuentan con su presencia física o relatan algún momento de su vida.

Desde la constante construcción del yo y de la necesaria aparición del cuerpo, podemos afirmar que Mi corazón es la pieza más redonda de la artista pues contiene una fuerte carga emocional y crea un mundo propio a través de las metáforas del sentimiento y el cuerpo.

A continuación, presentamos el análisis toma a toma.

En Mi Corazón, la boca roja de Weiss emite sílaba a sílaba el título del video y da paso a un espacio en negro donde se dibuja un punto azul, que acompañado por la música se moviliza del lado izquierdo de la pantalla y crece, recordando la “Flor Cósmica” de 1977,4 hasta dar paso a un corazón de lentejuela que vibra al compás de la música. Otros corazones se presentan y son atravesados por ases de luz roja: órganos símbolo del amor y del flujo vital del cuerpo.

Un corte directo al ojo de Weiss nos desvía a un pubis femenino; un hilo de sangre recorre la entrepierna y una gota púrpura cae en una flor blanca, la representación de la virginidad envuelta en un flujo corpóreo: lo puro vs. lo impuro. Pola es directa, habla sin palabras de un proceso tabú en nuestra sociedad. Así como las feministas de los años setenta se apropiaron de sus cuerpos a través de la autoexploración y la imagen creada a través del celuloide, Weiss se busca y se muestra con su cuerpo de mujer a través de su ojo-cámara, de su ojo-corazón.

El mismo ojo que le permite ser observadora de sí misma; es su ojo vigilante el que observa su propia imagen de bailarina, primero vestida y después desprovista de ropa, de los ropajes que le estorban para ejercer su poder sobre el cuerpo, el mismo que ella ama en cada video y que muestra impúdica y atlética en cada toma.

Pola libera el cuerpo a través de su propia mirada e invita al espectador a observarlo desde esa distancia que las sociedades occidentales han elegido al privilegiar la visión sobre cualquiera de los otros sentidos (Le Breton, 1995:123). Ese cuerpo bailarín parece disociado del ojo polístico que representan la cámara y el sentimiento: la dualidad del alma y el cuerpo, el dentro y fuera de la propia Pola que se autoinspecciona en acción.

Si como afirma Le Breton el cuerpo es la huella más tangible del sujeto, lo que le da certeza, para las mujeres es el cuerpo lo que las marca y las define, pero esa definición siempre viene de fuera, de los otros, de los que miran, mientras que Pola intenta encontrarse a través de su propio ojo, de su corazón.
Juhasz asegura que las videastas de los noventa insisten en que los cuerpos individuales de las mujeres y sus experiencias son importantes, por ello debemos ver nuestros cuerpos para entenderlos y rehacerlos con una visión feminista (1998;53). Quizá Pola no tuvo una mirada intencionalmente feminista, veinte años antes que las videastas antes mencionadas, pero estaba dispuesta a encontrar un cuerpo propio y a mostrar su visión personal sobre él; la herramienta perfecta fue el video e innovó en cuanto al uso del lenguaje videográfico. Fuera de la narración lineal, Pola introdujo una secuencia de emociones y buscó provocar sensaciones en el espectador, quizá las mismas que ella experimentó en cada momento presentado. Mi ojo es mi corazón (…)

Su corazón late, Pola no ha muerto, nos mira, nos siente con ese corazón de lentejuela sobre celofán azul que se agita de manera rítmica.

Weiss nos ha llevado por un agitado recorrido emocional, en el que –a partir de su ojo-cámara– nos deja ver lo que ella ve de sí misma, Ella construye el yo a partir de la experiencia y se enfrenta al dolor y al modelo mujer-madre que no puede cumplir. El yo que es el propio cuerpo, el cuerpo transformado por la maternidad y destruido por la imposibilidad de cumplir con el imperativo de género. El yo de Pola se derrumba junto con el cuerpo, ese cuerpo siempre auto/observado en tanto autoconstruido, el yo-cuerpo creado por la obsesión visual de una artista que no podía expresarse con la palabra “como los intelectuales que engañan al hablar”.5

Es así como Pola, en la más pura tradición pictórica nos entrega autorretratos constantes a lo largo de su obra, así como autocuerpos, que en conjunto dan idea del sentir y vivir de la artista. Pola mujer en desacato al recato, Pola impúdica mostrándose desnuda a cada toma, Pola que pare y no pare nada, Pola que es parida, Pola venusina. Ella es la que viene de otro mundo a no cumplir con lo que se espera de ella en tanto cuerpo de mujer, pero también sufre angustia porque reconoce el mandato del cuerpo-madre. Su obra es, como ella, contradictoria y emocionante.

Pola es teleartista, cuerpo y baile, seducción y muerte, ojo y corazón”.

Notas:
*Edna Torres Ramos es aspirante a la Maestría en Estudios de la Mujer por la UAM Xochimilco. *Sara Espinosa Islas ya es Maestra en Estudios de la Mujer por la misma Universidad y publicó en España el libro Maternidades Lésbicas en la editorial Egalés. Eli Bartra publicó este ensayo en su libro Museo Vivo en el 2008.
Término asignado a la televisión. 2 Denominación creada por Pola para referirse a ella misma. 3 Frase tomada del video Mi Corazón.
4 Primera obra en video de Pola Weiss, realizada con efecto de retroalimentación. Cfr. con el folleto de la Muestra Homenaje. Pola Weiss. Pionera del videoarte. TVUNAM, 1998. 5 Palabras de la propia Pola en Autovideato, 1979.