Número 19                                         Época IV                              Octubre 2010


DE LOS ESCRITOS SOBRE EL MOVIMIENTO OBRERO.
 ALGUNAS TESIS FUNDAMENTALES

El Nacionalismo Revolucionario es importante en todos los ámbitos de la política; se expresa de varias maneras y tiene diversos matices y a pesar de la ideología globalizadora la sustancia de esta ideología persiste, en la política laboral, específicamente en la establecida en los grandes sindicatos.

José Manuel Fernández

Las condiciones sociales están determinadas por el carácter de las estrategias económicas del régimen; resultado de la forma de la política. El devenir económico ha tenido desde 1982 una estrategia fundamental que le ha permitido al Estado mantenerse contra "viento y marea" que durante 28 años ha podido sostener la economía casi regularmente, a pesar que no tenga crecimiento. Esta situación ha sido posible en razón de la estructura política y de la función que esta tiene. Esta estrategia del gobierno privilegia los espacios políticos que se han ampliado y ha permitido que otros partidos políticos diferentes a los tradicionales canalicen sus esfuerzos partidarios electoralmente.

El desarrollo electoral, la participación de los partidos políticos en la euforia electoral ha tenido una constante; ha canalizado el esfuerzo partidario en los "escenarios" que el Estado necesita para sobrevivir. Se ha conformado una estructura peculiar en el sistema político que es determinado fundamentalmente por el "modelo" y se ha seguido una lógica para readecuar la economía a los designios de los grandes empresarios.

La función política de la participación electoral se inserta en una ideología que ha tenido en el "Nacionalismo Revolucionario" su razón de ser; esta ideología que los triunfadores de la Revolución Mexicana consolidaron ha sido el fundamento del poder en México desde hace 76 años.

La ideología del Nacionalismo Revolucionario ha tenido una influencia preponderante y hasta el triunfo del Partido Acción Nacional (PAN) hizo ganar todos los candidato a la presidencia de la república, desde Lázaro Cárdenas hasta Ernesto Zedillo; a pesar que esta ideología se "desdibujo" desde el gobierno de Miguel de la Madrid y principalmente en el de Salinas de Gortari.

La ideología de la Revolución Mexicana encarnada en el Nacionalismo Revolucionario ha permeado la política durante 76 años; su expresión ha estado presente en todos los ámbitos; en el Partido Revolucionario Institucional (PRI) ha sido fundamental para su permanencia en el gobierno, a pesar que haya perdido el poder ejecutivo durante dos sexenios. El PRI mantiene su votación para el Legislativo desde 1988.

El Nacionalismo Revolucionario es importante en todos los ámbitos de la política; se expresa de varias maneras y tiene diversos matices y a pesar de la ideología globalizadora la sustancia de esta ideología persiste, en la política laboral, específicamente, en la establecida en los grandes sindicatos.

Tanto los burócratas sindicales como los líderes charros recurren a la ideología del Nacionalismo Revolucionario como elemento central para realizar su política. Comprender el carácter de esta ideología es importante para la acción de la política sindical actual.

La expresión más visible de la ideología del Nacionalismo Revolucionario en el ámbito sindical es quizá la organización de la Tendencia Democrática en el sindicato de los electricistas específicamente en el Sindicato Único de Trabajadores Electricista (SUTERM).

Vislumbrar la importancia de la ideología del Nacionalismo Revolucionario en este sindicato es una tarea de primera magnitud para comprender el curso actual del sindicalismo y de la política laboral del gobierno mexicano y el carácter de la lucha que deben tener los sindicatos para combatir esta política.

Para realizar esta actividad es necesario recurrir a la forma que tuvo la Revolución Mexicana, desde los precursores hasta el régimen de Lázaro Cárdenas. La forma de este proceso revolucionario es el eje central del carácter que adquiere el Nacionalismo Revolucionario. La revolución Mexicana tuvo varias etapas o ciclos, cada una de estas tiene características particulares que son necesarias precisar para tener un referente adecuado e intentar comprender el Nacionalismo Revolucionario.

La primera etapa es la Revolución Maderista que comprende desde los primeros intentos de los precursores del Partido Liberal Mexicano hasta el cuartelazo de 1913; la segunda etapa es la lucha constitucionalista, la derrota del ejercito porfirista y el triunfo de los ejércitos campesinos (los Tratados de Teoloyucan); la tercera etapa, la derrota del ejercito de la Convención y el proceso de la promulgación de la Constitución en 1917; la cuarta etapa, de la promulgación de la Constitución al Plan de Agua Prieta y el asesinato de Carranza; la quinta etapa, del ascenso a la presidencia de Álvaro Obregón a la creación del Partido Nacional Revolucionario (PNR) y la sexta etapa de la creación del PNR a la presidencia de Manuel Ávila Camacho. Este esquema, de las etapas, es necesario para ubicar el carácter y la función del Nacionalismo Revolucionario.

Ubicar en estos contextos de las etapas el esfuerzo de los militantes del Partido Liberal Mexicano que participaron en el proceso de la Revolución Mexicana es necesario para comprender el pacto de los trabajadores agrupados en la "Casa del Obrero Mundial" con los constitucionalistas. El esfuerzo individual trasciende la lucha armada y en gran parte el programa del Partido Liberal Mexicano. (Cockroft, James D. Precursores Intelectuales de la Revolución Mexicana: tercera edición. México: Siglo Veintiuno editores: 1976)

La intención de este esquema no es reinterpretar el proceso de la Revolución Mexicana, sino comprender corno influye el Pacto de la "Casa del Obrero Mundial" con Venustiano Carranza: en la relación entre el gobierno y la burocracia sindical y las razones que los líderes sindicales han tenido al establecer sus acciones sindicales con la ideología del Nacionalismo Revolucionario, incluyendo a los que no tienen una referencia directa con esta, pues sus acciones son comunes, tanto entre los líderes "charros" como los que proclaman ser democráticos.

Además de esta relación, es necesario explicitar cómo los ejes fundamentales del Programa del Partido Liberal Mexicano trascendieron todo el proceso de las distintas etapas hasta la presidencia de Lázaro Cárdenas, en que la ideología que influye en el movimiento obrero es la del Partido Comunista Mexicano. La trascendencia del programa del Partido Liberal Mexicano, aun cuando no es determinada esencialmente por el partido sino por las personas que fueron impactadas por este partido desde los inicios de la Revolución.

El pacto entre la Casa del Obrero Mundial y los constitucionalistas

El antecedente de la Casa del Obrero Mundial fue la fundación del "periódico anarquista "Luz" y el arrendamiento de "la casa número 105 de la 4a calle de Matamoros... para... establecer una escuela racionalista" y una biblioteca. (Salazar, Rosendo. Sin número de edición: editorial T.C. Modelo, SCL, México, 1953)

La formación de la Casa del Obrero Mundial alentó la organización de sindicatos, el de sastres, el de carpinteros, de zapateros, de tipógrafos; "se organiza" también "la federación de sindicatos, con el nombre de Confederación General Obrera de la Región Mexicana...” (Salazar, Rosendo. Sin número de edición; editorial T.C. Modelo, SCL, México, 1953, p. 27) y en cada etapa se fueron incorporando otras organizaciones; "en la cuarta etapa se establecen los sindicatos de albañiles, tranviarios, conductores de carruajes de alquiler, choferes, molineros de nixtamal, mecánicos y herreros, tallistas, plomeros y hojalateros, talabarteros, fundidores de piedra artificial, empleados de restaurantes, bizcocheros, obreros de la maestranza, modelistas y moldeadores, rayadores, encuadernadores y folladores" (Salazar, Rosendo, Sin número de edición; editorial T.C, Modelo, SCL, México 1953, p.28)

La constitución de esta organización sindical no es única; para esa época existían otras organizaciones de trabajadores. Pero esta organización es la que colabora con los constitucionalistas, se alinea con Venustiano Carranza; firman un pacto que establece históricamente la adecuación del sindicalismo a los intereses estatales. El pacto fue firmado el 17 de febrero de 1915 por (Jacinto Huitron en su libro Orígenes e Historia del Movimiento Obrero en México, menciona que Rafael Quintero firmo el pacto, Rosendo Salazar no lo consigna): Carlos M Rincón, Rosendo Salazar, Juan Tudó (español), Salvador Gonzalo García, Rodolfo Aguirre, Roberto Valdez y Celestino Gasea, quienes "acordaron irse a la revolución constitucionalista a iniciativa del pintor Gerardo Murillo, (Dr. ATL)" (Salazar, Rosendo. Sin número de edición; editorial T.C. Modelo, SCL, México, 1953, p.30).

El texto del pacto consta de ocho clausulas.

1a El Gobierno Constitucionalista reitera su resolución, expresada por decreto del 4 de diciembre del año próximo pasado, (ver) de mejorar, por medio de leyes apropiadas, la condición de los trabajadores, expidiendo durante la lucha todas las leyes que sean necesarias para cumplir aquella resolución.

2a Los obreros de la Casa del Obrero Mundial, con el fin de celebrar el triunfo de la revolución constitucionalista e intensificar sus ideales en lo que afecta a las reformas sociales, evitando en los posible el derramamiento innecesario de sangre, hacen constar la resolución que han tomado de colaborar de una manera efectiva y práctica, por el triunfo de la revolución, tomando las armas, ya para guarecer las poblaciones que están en poder del Gobierno Constitucionalista, ya para combatir la reacción.

3a Para llevar a cabo las disposiciones contenidas en la cláusula anterior, el Gobierno Constitucionalista atenderá con la solicitud que hasta hoy ha empleado, las justas reclamaciones de los obreros en conflicto que puedan suscitarse entre ellos y los patrones como consecuencia del contrato de trabajo.

4a En las poblaciones ocupadas por el Ejército Constitucionalista y a fin de que éste quede expedito para atender las necesidades de la campaña, los obreros se organizaran de acuerdo con el comandante militar de cada plaza, para el resguardo de la misma y la conservación del orden.

En caso de desocupación de poblaciones, el Gobierno Constitucionalista, por medio del comandante militar, les proporcionará toda clase de facilidades para que se reconcentren en los lugares ocupados por las fuerzas constitucionalistas.

El Gobierno Constitucionalista, en los casos de reconcentración, auxiliará a los obreros, ya sea como remuneración de los trabajos que ejecuten, ya como a título de ayuda solidaria, mientras no se le proporcione trabajo, con objeto de que pueda atender las principales necesidades de subsistencia.

5a Los trabajadores de la Casa del Obrero Mundial formarán listas en cada una de las poblaciones en que se encuentren organizados y desde luego en la Ciudad de México, incluyendo en ellas los nombres de todos los compañeros que protesten cumplir con lo que dispone la cláusula segunda. Las listas serán enviadas inmediatamente que estén concluidas, a la Primera Jefatura del Ejército Constitucionalista, a fin de que éste tenga conocimiento del número de obreros que estén dispuestos a tomar las armas.

6a Los miembros de la Casa del Obrero Mundial harán una propaganda activa para ganar la simpatía de todos los obreros de la República hacia la Revolución Constitucionalista, demostrando a todos los trabajadores mexicanos la ventaja de unirse a la Revolución, ya que ésta hará efectivo para la clase trabajadora el mejoramiento que persiguen por medio de sus agrupaciones.

7a Los obreros establecerán centros y comités revolucionarios en todos los lugares que juzguen conveniente hacerlo. Los comités, además de la labor de propaganda, velarán por la organización de las agrupaciones obreras y por su colaboración a favor de la causa constitucionalista.

8a Los obreros que tomen las armas en el Ejército Constitucionalista y las obreras que presten servicio de atención o curación de heridos, y otros semejantes, llevaran una sola denominación, ya sea que estén organizados en compañías, batallones, regimientos, brigadas o divisiones. Todos tendrán la denominación de "rojos" (Huitrón, Jacinto. Orígenes e Historia del Movimiento Obrero. 2a Edición, Editores Mexicanos Unidos, México, 1978, pp. 262,263).

La organización de la Casa del Obrero Mundial tiene importancia porque aglutinó a muchos sindicatos pequeños: gremiales, aparentemente poco numerosos comparados con los grandes sindicatos de industria y porque fue la concreción del paso del mutualismo a la organización sindical. Pero el significado más importante de esta organización fue su incorporación al movimiento revolucionario del lado de los Constitucionalistas.

Es evidente que esta conciliación ha tenido en la historia del sindicalismo una gran importancia, porque el pacto estableció tanto la forma como el contenido de la vinculación entre el gobierno y los trabajadores.

El establecimiento del pacto institucionalizó "la relación entre los caudillos y los líderes obreros" (Leff Zimerman, Gloria. Los Pactos Obreros y la Institución Presidencial en México, Colección Ensayos 36, S/n de edición, México, Ediciones Gernika S/f, p. 13).

 Fue el primero de los diversos pactos que los líderes obreros han firmado en varias épocas por el gobierno. El pacto tiene diversas características: se estableció en el contexto de la lucha armada; tuvo una nueva distinción entre gobernantes y gobernados, produjo la transformación individual y política de los caudillos y los líderes; favoreció la construcción de un proyecto nacional en el que tuvieron cabida algunos intereses populares; contribuyo a la instauración de formas institucionales de relación política, repercutió en la subordinación del Congreso al Presidente de la República y en la organización de las bases populares del presidencialismo (Leff Zimerman, Gloria. Los Pactos Obreros y la Institución Presidencial en México, Colección Ensayos 36, S/n de edición, México, Ediciones Gernika S/f, p. 13).

El pacto fue necesario para la acción sindical de los líderes sindicales de esa época, la supervivencia de la política llevada a cabo por estos líderes se concretó en la formación de los "Batallones Rojos", que aun cuando tuvieron una acción mínima en la lucha de los constitucionalistas contra los convencionistas, su participación fue muy importante para el carrancismo.

Consideración particular sobre la situación actual en el sindicalismo

La situación actual de los sindicatos es difícil, pues a partir de la forma del decreto para la desaparición de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro (CLFC) los trabajadores están amenazados por el gobierno. Existe el proyecto de modificar la Ley Federal del Trabajo, pero más que la existencia del proyecto ninguna organización sindical está segura, o tiene la certeza de que no será agredida.

La mayoría de los sindicatos "charros" o independientes, del Congreso del Trabajo o de la Unión Nacional de Trabajadores, deben implementar las acciones pertinentes para defenderse de esta amenaza del gobierno; sin embargo, ninguna organización sindical ha presentado un proyecto o una propuesta para implementar las acciones necesarias para defenderse de esta amenaza.

En gran parte de las organizaciones sindicales las acciones privatizadoras han destruido la relación laboral; el caso más crudo es la agresión del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME). La desaparición de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro (CLFC) tiene un significado importante para los trabajadores, que debe ser valorado en toda su dimensión.

La desaparición de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro (CLFC) no ha sido la única acción que el gobierno lleva a cabo para implementar la privatización; antes ha terminado con la relación laboral en otras empresas o las ha adecuado según sea el caso para que tenga cabida la privatización.

Las acciones de las terminaciones laborales se han implementado para entregar las empresas sin los "pasivos laborales" al gusto de los nuevos patrones; que en gran cantidad de casos han sido los políticos que llevan a cabo las privatizaciones, como fue el caso del ferrocarril en el que uno de los nuevos dueños es Ernesto Zedillo, hoy inversionistas del Ferrocarril Union Pacific.

Estas acciones privatizadoras son parte de la estrategia económica que el Estado ha llevado a cabo, resultado de la forma que la política ha tenido. El devenir económico ha tenido, desde 1982, una estrategia fundamental que ha permitido al Estado mantenerse contra "viento y marea" y que durante 28 años ha podido sostener la economía casi regularmente, a pesar que no tenga crecimiento; esto ha sido posible en razón de la condición política y de la función que ésta tiene.

El eje central de esta estrategia económica ha estado fincada en el abatimiento del salario, que desde el año 2000 no ha tenido crecimiento, en cerca de once años; los años del Partido Acción Nacional (PAN) en el poder ejecutivo. Esta situación, patética desde cualquier punto de vista, está relacionada íntimamente con la participación de los partidos políticos en la euforia electoral, porque el desarrollo electoral ha canalizado el esfuerzo partidario en los "escenarios" que el Estado necesita para sobrevivir.

Mientras los militantes de los partidos políticos están distraídos en sus intereses particulares, en sus luchas partidarias, en sus arrebatos, el gobierno sigue con su política social y económica sin que nadie le imponga una limitante, porque no existe la intención de impulsar la lucha sindical y los trabajadores están cruzados de manos porque los líderes sindicales están más interesados en la lucha partidaria que en la sindical.

Se ha tenido una constante; se ha conformado una estructura peculiar en el sistema político que es determinada fundamentalmente por la función que ha tenido el "Nacionalismo Revolucionario" ideología que los triunfadores de la Revolución Mexicana consolidaron.

Del Nacionalismo Revolucionario, sus orígenes

Durante años, especialmente desde la creación del Partido Nacional Revolucionario (PNR) a finales de los años veinte, la formación de los agrupamientos políticos tiene características peculiares, si se quiere "muy mexicanas", especialmente determinadas para implementar las acciones políticas que el gobierno necesitaba para reimpulsar el desarrollo capitalista fracturado durante la revolución (Leff Zimerman, Gloria. Los Pactos Obreros y la Institución Presidencial en México, Colección Ensayos 36, S/n de edición, México, Ediciones Gernika S/f, p. 13).

La creación del PNR es un acontecimiento fundamental; junto al nacimiento de esta organización surge la candidatura de José Vasconcelos a la Presidencia del República, personaje que logra agrupar una fuerza que es capaz de ganar las elecciones presidenciales, pero que no gobierna porque el Estado concreta el fraude electoral, el primero de todos los fraudes con los que se han impuesto.

Esta condición permea toda la vida política y determina la forma y contenido no sólo de la actividad pública sino también las actividades sindicales. En los años veinte. el desarrollo sindical es altamente "explosivo"; se concretan huelgas importantes, especialmente la huelga de los ferrocarrileros en 1926, pero también surgen los primeros burócratas que ejercitan la violencia para controlar la lucha de los trabajadores. Es el auge de la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM), de Morones.

Con el PNR surge el corporativismo: en lo político, una organización hegemónica; en lo sindical, una organización vertical. Las dos vertientes del corporativismo juegan un papel preponderante en el mantenimiento del régimen que "genéricamente conocemos como priismo.

En la política, el periodo de 1924 a 1934 fue un proceso de acomodamiento de las diversas fuerzas, el país sufre una serie de pronunciamientos armados y durante este tiempo es asesinado Álvaro Obregón, que intenta reelegirse a la presidencia nacional, y de 1928 a 1934 pasan por la presidencia de la república tres personajes (Emilio Portes Gil, Pascual Ortiz Rubio, Abelardo L Rodríguez).

Morones, líder de la CROM, pacta con Plutarco Elías Calles y consolida el liderazgo obrero burocratizado; sin embargo, para que tenga cabida el corporativismo, una vez fortalecido, la CROM institucionalmente pierde fuerza y el papel de Morones cambia, se eclipsa.

Con el ascenso de Lázaro Cárdenas a la presidencia de la República y las luchas internas contra el liderazgo que intenta hacer Plutarco Elías Calles, el corporativismo se refuerza y se hace prevalecer en forma más clara y precisa la ideología del Nacionalismo Revolucionario. El ascenso de Cárdenas tiene un significado diferente en la lógica de la política que seguía Calles; el pacto que se había hecho con Morones termina y un nuevo grupo de sindicalistas estructuran una alternativa sindical diferente a la CROM.

Es el tiempo en el que el Partido Comunista Mexicano (PCM) tiene un rol importante en las principales organizaciones sindicales, pero también es el tiempo de los nuevos burócratas: la formación de la Confederación de Trabajadores de México (CTM).

La formación de la CTM consolida el Nacionalismo Revolucionario; a partir del gobierno de Cárdenas, un nuevo pacto se concreta entre el gobierno y los líderes de la CTM. Este pacto es fundamental en las relaciones del gobierno con los sindicatos. Infinidad de analistas políticos hacen referencia a este pacto y a la forma de gobierno instaurada por Cárdenas como Populismo.

Las direcciones sindicales

El populismo es caracterizado como una forma de gobierno, como el prototipo para implementar las acciones necesarias del Estado. La forma de la caracterización del populismo fue ampliamente difundido por los gobernantes mexicanos durante mucho tiempo: infinidad de intelectuales han pregonado que todas las secuencias de transformaciones políticas y las adecuaciones estructurales en la economía, actualmente, han sido para terminar con el populismo y que esta forma de gobierno ya no tiene cabida en el proceso de "la transición política a la mexicana".

Sin embargo y a pesar del pregón de los intelectuales, el carácter fundamental del populismo sigue vigente y se expresa en el corporativismo.

La función del corporativismo es el control de la clase obrera y los campesinos, en general de los trabajadores. En los sindicatos, el corporativismo se estructura por medio del "charrismo sindical", que es la forma organizativa que el Estado privilegia para mantener a los trabajadores sometidos. El "charrismo sindical" es una consecuencia de los resultados de la Revolución Mexicana y de las características que tiene el Estado posrevolucionario.

El concepto de "charrismo" fue acuñado hacia finales de los años cuarenta, cuando Jesús Díaz de León, a quien apodaban “El charro”, con el apoyo de los granaderos asaltó el local del Comité Ejecutivo del Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana (STFRM) para deponer a Valentín Campa y Luis Gómez Z de la dirección sindical. A pesar de que Díaz de León no es el primero en utilizar la violencia para imponerse en la dirección sindical, sí fue el primero que públicamente utilizó el apoyo gubernamental de la fuerza coercitiva para someter a los trabajadores.

El ejercicio de la violencia es la acción que la burocracia sindical ha utilizado para someter a los trabajadores cuando el consenso formal del control burocrático no funciona. El primer líder sindical en ejercer la violencia fue Morones, que lideró la CROM; las bandas armadas son una constante en aquella época en los sindicatos afiliados a esa central sindical. Se ejerce la violencia en contra de los disidentes, que es permitida por el gobierno: que la alienta.

Esta condición se expresa en el "charrismo sindical": la violencia ejercida por los burócratas sindicales establece el carácter de los "charros" y determina la función que el sindicalismo "oficial" tiene en el Estado Mexicano.

Los charros son una institución, el control que ejercen en los sindicatos es fundamental para la permanencia del sistema; no es gratuito el número de votos obtenidos por el PRI en las diversas elecciones para renovar el poder legislativo; este partido mantuvo su votación, las estadísticas electorales desde 1988 confirman que durante sucesivas elecciones de diputados, en siete procesos el PRI fue un partido ganador.

El Partido de la Revolución Democrática (PRD) y el Partido Acción Nacional (PAN) han sido los perdedores y esta situación, en gran medida, es consecuencia del control que se ejerce sobre los trabajadores por medio de los "charros".

Las luchas sindicales

La historia de las luchas sindicales tiene varias etapas, pero quizá la más importante es la establecida en los años cincuenta en que ferrocarrileros electricistas, telegrafistas, y maestros se manifestaron exhaustivamente. Las luchas de los años cincuenta y sesenta han sido, sin lugar a dudas, de tanta importancia que en esa época se estableció el destino de la clase obrera durante cincuenta años y dio lugar al Movimiento Estudiantil de 1968.

En 1958, los ferrocarrileros logran un aumento salarial de 215 pesos y la recuperación de su sindicato: este proceso fue determinante en la historia sindical del país, pues apenas siete meses después del gran triunfo de Vallejo el gobierno reprimió a los trabajadores, encarcelando a la dirección sindical y vuelve a imponer a los "charros" encabezados por Luis Gómez Z en la dirección sindical.

En el caso de los electricistas, la reorganización de las empresas eléctricas con la nacionalización en 1960 es fundamental para las luchas sindicales de esa época. Primero, la creación del Sindicato de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (STERM, dirigido por Rafael Galvan y después la fusión con el Sindicato Nacional de Electricistas, Similares y Conexos de la República Mexicana (SNESCRM), que encabezaba Francisco Pérez Ríos, sería crucial para la lucha de los trabajadores electricistas.

Es también importante para el movimiento sindical de ese momento el papel que jugó el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), que a pesar de hacer un acercamiento "las circunstancias lo hicieron alejarse del proceso" (Basurto, Jome. El nacionalismo revolucionario y la unificación de los electricistas. Cuadernos de Investigación Social núm. 19, Instituto de Investigaciones Sociales. 1a edición, UNAM, México, 1989).

El hecho central de ese periodo iniciado a fines de los años cincuenta es la forma y las intenciones de la lucha sindical, así como las discusiones entre las diversas direcciones sindicales, sobre el quehacer en los sindicatos, porque la política estaba copada absolutamente por el Partido Revolucionario Institucional (PRI).

De todo este proceso surge la lucha de los rieleros; que sin tener la dirección sindical llevan a cabo paros parciales por medio de los cuáles logran imponerle al gobierno una solución que le es favorable.

Los sindicatos de electricistas, tanto de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) como de la Compañía de Luz y Fuerza (CLyFC) mantienen una política conciliatoria con el gobierno.

Estas dos acciones sindicales establecen una política gubernamental diferente y una sola intención: los ferrocarrileros son reprimidos, y en el caso de los electricistas, a pesar que los trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) logran conjuntar dos sindicatos y formar el Sindicato Único Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (SUTERM), el gobierno les impone la burocracia sindical.

Estas políticas sindicales diferenciadas dan resultados diferentes en los años setenta; los ferrocarrileros recuperan su intención de lucha cuando Demetrio Vallejo, Valentín Campa y demás ferrocarrileros son liberados de la cárcel después del movimiento de 1968 y se organiza el Movimiento Sindical Ferrocarrilero (MSF); la Tendencia Democrática organizada por Rafael Calvan como respuesta a la burocracia sindical es nulificada por el gobierno.

La lucha ferrocarrilera de 1958 es quizá la única exitosa en toda la historia del sindicalismo en México. Los rieleros, sin tener el control del Comité Ejecutivo triunfaron a través de paros escalonados por la "vía de los hechos". La forma de esta lucha es aleccionadora de dos maneras diferentes: en el triunfo y en la derrota y hasta el día de hoy ninguna organización sindical ha repetido el triunfo de los ferrocarrileros. Pero también es aleccionador el camino que utilizo el gobierno de López Mateos para reprimirlos.

Para reprimir a los trabajadores el gobierno recurrió a los ordenamientos de la Ley Federal del Trabajo; la utilizo dolosamente y se apoyó en el control que sobre las instituciones sindicales tiene la Ley y al margen de toda legalidad; en la revisión contractual de 1959 les impuso la "política del garrote" obligándolos a una política de enfrentamiento y de confrontación con la clara intención de reprimirlos, lo que ocurrió en el mes de marzo con el apoyo total del grupo de Gómez Z.

Las diferencias sindicales

A partir de las derrotas del Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros y de la "nulificación" de la Tendencia Democrática ninguna organización del movimiento obrero "independiente" ha sacado lección; sólo se presentan estas luchas como una efeméride más. La lección de la lucha de estos dos sectores es muy importante y en la actualidad, ante el golpe a los trabajadores de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro es necesario reflexionar sobre la forma que la política sindical ha tenido.

El gobierno ha logrado dominar a los sindicatos gracias a los "charros", que han contribuido a sostener la política económica y gran parte de la recuperación económica ha sido consecuencia de este dominio.

La reflexión sobre las consecuencias de la luchas de ferrocarrileros y electricistas es necesaria porque estos dos sectores han sufrido la embestida de las privatizaciones directamente, y en otros sectores, como el petrolero, las adecuaciones privatizadoras han sido parciales.

En la privatización del sector ferroviario, el gobierno procedió con un tiento extremo, modificó la Constitución y convino con la dirección sindical la desaparición de las relaciones laborales; se concesionó el ferrocarril de tal manera que no hubo protestas masivas, ni defensa del sector.

En el caso del sector de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, ¡arrebato! al margen de toda legalidad la relación laboral, se impuso ilegalmente contra "viento y marea".

La diferencia entre ambas privatizaciones es determinada por la característica de los sindicatos; en los ferrocarriles la dirección sindical colabora con la privatización que se inicia con los "retiros voluntarios" y la concesión de los talleres a varias compañías extranjeras, entre ellas la francoespañola Alsthom y la norteamericana Morrison Knudsen.

Aun cuando en ambos casos los propósitos y los objetivos son los mismos, el gobierno procedió de manera distinta y la resistencia de los trabajadores es diferente. En el sindicato de los ferrocarrileros, la dirección sindical ha colaborado hasta el extremo para concretar las privatizaciones; todas las acciones que los nuevos dueños han pedido se han hecho.

Los talleristas, que fue el sector más combativo, han sido separados de las otras ramas; los trenistas ha sufrido una merma considerable; la rama de alambres casi ha desaparecido, el personal de vía no existe y es mínima la función de los oficinistas.

La colaboración del sindicato ferrocarrilero está íntimamente vinculada con la política del Partido Revolucionario Institucional, con las intenciones de esta organización y con las acciones que el Estado lleva a cabo para adecuar la economía a los ritmos internacionales y preservar el control gubernamental en un nivel apropiado, que no le sea gravoso.

Para concretar estas intenciones, dicho partido continúa agitando una ideología demagógica, cínica, que se apoya en la estructura del Nacionalismo Revolucionario y que aún tiene credibilidad entre los trabajadores.

En el caso de los trabajadores de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, la embestida se ha hecho "a pesar de todo", sin límite, sin ninguna consideración, con una decisión que vislumbra una política de "mano dura" violenta, que rebasa todo planteamiento racional y que deja ver cuál es la intención del gobierno para modificar la Ley Federal del Trabajo.

Con el asalto a las instalaciones de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro se termina un ciclo, el que inició el gobierno de Lázaro Cárdenas, pero también deberá terminarse con las políticas que han impedido el avance de los sindicatos y con la dominación del "charrismo sindical".