Número 19                                         Época IV                              Octubre 2010


LA DOCENCIA EN LA UNAM

El correcto desarrollo de la docencia demanda y produce una perspectiva crítica que busca los cambios y transformaciones requeridos por la sociedad y que, por lo tanto, aborda los problemas relativos vinculándolos con la práctica profesional.

Ernesto Ortiz Cruz*

LA UNAM debe asumir cabalmente la responsabilidad de contribuir a atender, mediante sus tareas de docencia, investigación y extensión de la cultura, las necesidades de los distintos sectores tanto en la formación de recursos humanos, como en lo concerniente a la generación de conocimientos y su difusión.

El objetivo del Marco Institucional de Docencia es establecer los principios generales que orienten la función docente, haciendo explícitos los lineamientos para el desarrollo de los planes y programas de estudio que aseguren la congruencia de los mismos con las necesidades sociales, culturales y académicas, así como los objetivos del nivel académico que se pretende lograr.

Fundamentación

En su Ley Orgánica, se concibe a la Universidad Nacional Autónoma de México como una institución pública descentralizada de carácter nacional y autónomo, en la que las funciones de docencia, investigación y extensión de la cultura contienen la especificidad de su tarea social, emprendida para formar profesionales, docentes, investigadores y técnicos que se vinculen a las necesidades de la sociedad, así como para generar y renovar los conocimientos científicos y tecnológicos que requiere el país. Estos objetivos se encuentran íntimamente vinculados entre sí y para su logro es indispensable el buen ejercicio de la función docente.

Es decir, las tareas fundamentales de la UNAM no pueden concebirse acertadamente, ni cumplirse en forma correcta, si no buscan su objeto en las necesidades nacionales y que repercutan favorablemente en el desarrollo de México.

La función docente, entonces, debe estar vinculada con las inquietudes y problemas de su tiempo y de la sociedad en donde se desarrolla. Nuestra Universidad debe instruir, educar y formar individuos que sirvan al país.

La meta es preparar alumnos competentes e informados, dotados de sentido social y conciencia nacional, que actúen con convicción y sin egoísmo, que pretendan un futuro mejor en lo individual y en lo colectivo.

Un punto de convergencia de los universitarios debe ser el intento por alcanzar la excelencia académica que reclama el país, excelencia que sólo se conseguirá a través de la consistencia y el esfuerzo de profesores y alumnos, de docencia e investigación, aplicación de métodos pedagógicos progresistas que permitan lograrla y, en general, mediante la mejoría de las condiciones académicas en las que se lleva a efecto el proceso docente.

Las actividades docentes de la Universidad consisten en una enseñanza y un aprendizaje continuos que jamás terminan. Se trata de un proceso complejo y dinámico, que parte de la definición de lo que se debe enseñar y cómo se enseña, e implican la planeación, la programación, la ejecución y la evaluación de lo enseñado y lo aprendido.

La docencia como actividad organizada requiere de una instrumentación que se da a nivel institucional, en cada dependencia académica y en cada aula o espacio académico en donde interactúan un profesor y sus alumnos.

Por ende, la función docente en la UNAM se lleva a cabo conforme a la naturaleza nacional de la misma. Nuestra Universidad es nacional porque su esencia, estructura y sus finalidades se identifican con el pueblo de México, con sus raíces, aspiraciones y logros. Dentro de la UNAM se cuestiona, discute, investiga, actualiza e incrementa el conocimiento y se preserva y enriquece la cultura para robustecer la identidad nacional.
La función docente de la UNAM se sustenta en el principio de su autonomía, garantía constitucional que faculta a la institución para que, sin presión ni injerencia externa alguna, pueda crear y modificar libremente sus planes y programas de estudio, seleccionar sus contenidos de información, sus métodos de enseñanza y sus proyectos de investigación.

El correcto desarrollo de la docencia demanda y produce una perspectiva crítica que busca los cambios y transformaciones requeridos por la sociedad y que, por lo tanto, aborda los problemas relativos vinculándolos con la práctica profesional.

Las actividades docentes de la UNAM se realizan conforme a un proyecto de universidad que pugna por mejorar la calidad de enseñanza; para alcanzar esto, se requiere que el proceso enseñanza aprendizaje se apoye en la investigación y en la capacitación a través de la práctica profesional.

Es deber de quienes participan en el desempeño de la labor docente expresar sus convicciones sin ambages ni temores. En la Universidad priva y debe privar un diálogo franco y abierto, siempre ordenado, informado, responsable y respetuoso.

Al enseñar y al aprender en la Universidad se deben discutir, con ánimo crítico y positivo, tanto las cuestiones internas como las nacionales; es necesario efectuar el análisis de las situaciones y el diagnóstico de los problemas, al tiempo que se propongan soluciones y alternativas que permitan superarlos.

En el desarrollo de la función docente, la Universidad busca inculcar en sus alumnos la responsabilidad social que mantienen durante su formación y ejercicio profesionales, misma que debe traducirse en la obligación de aprovechar los recursos académicos que se le brindan. Al mismo tiempo, ha de advertírseles del compromiso que asumirán, como egresados, de aplicar los conocimientos adquiridos en bien del país contribuyendo a su transformación positiva y prevaleciendo el interés general sobre el individual.

Como parte importante de su función docente, la UNAM debe diseñar y operar un sistema de servicio social integral que permita al estudiante retribuir al país la educación que se le ha brindado y, a la vez, poner en práctica los conocimientos que adquirió para completar su formación profesional.

Hacia una nueva profesionalización docente en la UNAM

Una nueva profesionalidad docente debemos concebirla dentro de una reestructuración integral del trabajo académico, con el fin de solucionar los problemas desde su raíz. Esto implica, desde nuestra perspectiva, realizar cambios en su organización, en las condiciones materiales y laborales, y en una estrategia diferente de formación inicial y continua, es decir, permanente.

Profesionalidad ampliada

La propuesta de una profesionalidad ampliada implica la participación de todos los profesores en un espacio de autonomía colectiva.

A la academia la pensamos como organismo horizontal y democrático.
Desde el punto de vista organizativo, la academia puede pensarse así:

Organización
Los profesores de cada escuela o facultad definirán su academia, ya sea por nivel, área o carrera; elegirán libremente a sus representantes y responsables de tareas académicas.

Estructura
Como estructura colectiva, deberá tener un reconocimiento oficial en tanto instancia colegiada legitimada para incidir en las políticas académicas y en la toma de decisiones que atañan a lo académico; asimismo, operará como una instancia colegiada de enlace con otras, pero con equidad de poder.

Funciones
La academia tendrá las funciones siguientes, entre otras posibles:
Producción de conocimientos.
Evaluación del currículum.
Evaluación de prácticas docentes.
Difusión de conocimientos.
Promoción de innovaciones.
Intercambio de experiencias.

Tareas prioritarias
Elaborar su proyecto académico (anual).
Organizar líneas de investigación (proyectos colectivos).
Coordinar y diseñar su proyecto de difusión.
Revisión y actualización curricular.
Elaborar el programa de superación académica.
Elaborar el programa de formación continua.
Evaluación del desempeño académico.

La academia reconoce la pluralidad de los profesores y se orientará por el trabajo colectivo interdisciplinario.

La academia, pensada así, con los ejemplos anteriores, se considera que sería la base para contribuir a la profesionalidad docente y a una forma estratégica de contrarrestar los efectos que se han tenido con una profesionalidad limitada.

Atender de raíz la profesionalización de los profesores para lograr una profesionalidad de mayor calidad, implica un cambio de fondo.

Para concluir, importa destacar que detrás de estas propuestas está una posibilidad de hacer de la docencia una actividad más profesional, de lograr que las actitudes y prácticas de los profesores se sustenten en la teoría y la investigación, de ampliar la autonomía de la toma de decisiones sobre los asuntos académicos y de hacer que el proyecto educativo generalice la corresponsabilidad de los profesores.

Finalmente, pensamos que una nueva profesionalidad docente en la Universidad exigiría que los profesores realicen las tres funciones sustantivas: la docencia, la investigación y la extensión de la cultura, dentro de un ambiente académico que genere una cultura de trabajo colectivo.

*Secretario de Trabajo y Conflictos Académicos, STUNAM.

Referencias:
Compendio de Legislación Universitaria Marco Institucional de Docencia, publicado en Gaceta UNAM el 22 de febrero de 1988.
Universidad a debate, cuaderno No 9, Hacia una nueva profesionalidad docente en la UNAM,
Alejandro Rojo Ustaritz, profesor de carrera asociado “C” en el Colegio de Pedagogía de la Facultad de Filosofía y Letras. UNAM.