Número 19                                         Época IV                              Octubre 2010


BREVE SEMBLANZA SOBRE LA UNIVERSIDAD NACIONAL
EN EL DESARROLLO Y CONSOLIDACIÓN DE LA BIBLIOTECA
NACIONAL DE MÉXICO

Durante la dirección de Aurelio Manrique (1936-1941), la Biblioteca Nacional de México continuó recibiendo los libros del depósito legal, mantuvo la realización de exposiciones bibliográficas, además de la catalogación correspondiente. Pero es, sin duda, durante la gestión de José Vasconcelos (1941-1947) cuando la Biblioteca adquiere un rango importante en el ámbito nacional

Simón Salamanca Rodríguez*

Durante el Porfiriato, los problemas sociales, políticos y económicos provocaron un cambio en las prácticas culturales prevalecientes, lo que desembocó en una revolución. Esto lamentablemente produjo una falta de conciencia de conservación y protección del patrimonio bibliográfico y hemerográfico del país, aunque hubo casos como el del propio Francisco I. Madero, quien siendo ya presidente destinó el 7.8% de los fondos públicos para la instrucción y el fortalecimiento de algunas instituciones como la Biblioteca Nacional de México; lamentablemente, no se pudo lograr por los constantes cambios de poder.

Más adelante, un grupo de intelectuales junto con Ezequiel A. Chavéz, encabezó una lucha por proteger y salvaguardar del olvido y del saqueo a la Biblioteca, así como todo el material bibliográfico, hemerográfico e iconográfico existente. En 1914, la Biblioteca Nacional pasó a formar parte de la Universidad Nacional de México, cambio que le benefició ya que adquirió una mayor importancia dentro de la jerarquía educativa, aunque en razón de los problemas políticos del país no pudo desarrollar su labor.

Así, de 1915 a 1916 la Biblioteca Nacional tuvo que cerrar temporalmente debido a los constantes y súbitos cambios políticos, ya que inclusive en una ocasión la Institución fue desalojada por el ejército constitucionalista, pero afortunadamente continuo con su labor y reabrió sus puertas en agosto de 1916.1

Para 1917, la Nacional pasó a formar parte de la Dirección General de Bellas Artes, hasta la llegada del presidente Álvaro Obregón, el cual creó la Secretaría de Educación Pública y el Departamento de Bibliotecas, en donde quedó inscrita la Biblioteca Nacional.
De 1926 a 1928, el gobierno destinó una partida presupuestal a fin de llevar a cabo las obras de restauración y adecuación del edificio de la Biblioteca, así como la modernización de su catalogo.2 A partir de 1929, estando Emilio Portes Gil al frente del país, se logró la autonomía de la Universidad Nacional y el gobierno federal puso bajo su custodia a la Biblioteca Nacional, lo cual originó una serie de cambios importantes que le permitirían a la Biblioteca desarrollarse y consolidarse.

Durante la dirección de Aurelio Manrique (1936-1941), la Biblioteca Nacional de México continuó recibiendo los libros del depósito legal, mantuvo la realización de exposiciones bibliográficas, además de la catalogación correspondiente. Pero es, sin duda, durante la gestión de José Vasconcelos (1941-1947) cuando la Biblioteca adquiere un rango importante en el ámbito nacional; le tocaría a Juan B. Iguíniz Vizcaíno (1951-1956) continuar la labor del anterior director, pero además tiene el mérito de modernizar los sistemas de clasificación. Además, se dedicó a las obras de reparación y readaptación del inmueble, entre muchas cosas más.

Finalmente, una vez que se hicieron las adecuaciones necesarias al edificio, entró en funciones totales en agosto de 1963. Fue entonces que gracias a la administración universitaria fue posible mejorar sus servicios, aunque le faltaba un mayor rango académico. Afortunadamente, gracias a las reformas al Estatuto de la UNAM, se estableció el Instituto de Investigaciones Bibliográficas y la Biblioteca Nacional quedó como subdependencia, conservando su personalidad jurídica.

Posteriormente, entró como director Ernesto de la Torre Villar, el cual integró un equipo de investigadores y de bibliotecarios que apoyarían al Instituto, con la finalidad de dar a conocer parte de los acervos tanto bibliográficos como manuscritos que posee la biblioteca. Frutos de esa labor fueron los catálogos que se hicieron del Archivo de Benito Juárez, la Guía del Archivo Franciscano y el Catalogo de Incunables, entre muchos otros; además de lo anterior, se aumentaron los planes de investigación y las ediciones del Instituto, por lo que se difundió y creció el conocimiento bibliográfico.

Después de 1970, la Biblioteca Nacional se convirtió en una de las instituciones más importantes del país y del mundo, gracias a la labor emprendida por cada uno de los directores y de sus respectivos personales académicos y administrativos, así como del apoyo que siempre brindo la institución.

A partir de 1978, estando como directora María Ruiz Castañeda, le tocó la inauguración del nuevo edificio de la Biblioteca y Hemeroteca nacionales en el Centro Cultural Universitario, el 3 de diciembre de 1979. Su labor fue muy fecunda ya que siguió varias líneas de investigación.

Ignacio Osorio Romero dirigió el Instituto de 1990 a 1991. Entre sus proyectos estaba el de organizar y rescatar el Fondo de Origen de la Biblioteca Nacional; asimismo, construyó un nuevo edificio, adecuado a las nuevas necesidades de organización y resguardo. También quiso organizar de una manera especial los libros provenientes de los conventos y colegios, pero esta obra ya no la pudo realizar pues lo impidió su fallecimiento.

En octubre de 1991, asumió el cargo de director del Instituto José. G. Moreno de Alba y el 8 de octubre de 1992 le toco inaugurar el nuevo edificio, que albergaría el material más valioso del Fondo Reservado y empezó a dar servicio, a partir de 1993.3

Como hemos visto, la labor de la Biblioteca Nacional se vio interrumpida muchas veces por los disturbios políticos, otras por los intereses personales y otras por falta de presupuesto, pero aun con todo esto la Biblioteca es y será el mayor orgullo de los mexicanos.

*Secretaría de Trabajo y Conflictos Académicos.

 Ignacio Osorio Romero y Boris Berenzon La Biblioteca Nacional de Méxicoen Historia de las bibliotecas Nacionales de Hispanoamérica, pasado y presente, México, UNAM, 1992, pp. 335-336.
2 Informes Presidenciales (Plutarco Elías Calles), México, Servicios de Investigación y Análisis-Cámara de Diputados, 2006, pp. 84-85 y 303-313.
3 Ignacio Osorio Romero y Boris Berenzon, Op.Cit, pp. 339-340.