Número 20                                         Época IV                              Marzo-abril 2011


STANLEYKUBRICK
“No todo lo que brilla es Oscar”

La expectación que suscita las nominaciones al Oscar de Hollywood resulta ser una enorme promoción para la producción cinematográfica norteamericana. Las carteleras de las salas de exhibición se iluminan literalmente con las “pelis” nominadas al Oscar y son acaparadoras de público, que espera con ansiedad las exhibiciones de las galardonadas o las perdedoras de estos premios de la Academia de Cine norteamericana y sus máximas obras cinematográficas comerciales. Pero los auténticos cinéfilos no olvidamos a los marginados de los grandes premios del séptimo arte, aquéllos que nunca obtuvieron el codiciado premio o sólo fueron nombrados como posibles acreedores a estos reconocimientos fílmicos.

Los que no ganaron, o mejor dicho lo que perdieron un Oscar, por lo general quedan fuera de las carteleras, sin haber sido calificados por la crítica. Nombres hay muchos, pero hay que recordar que el 7 de marzo de 1999 falleció Stanley Kubrick, un cineasta poco prolijo y menos premiado, pero genial en cada una de sus obras. Director, productor y guionista, se atrevió a romper con las convenciones de un cine que durante décadas ha sido estereotipado, conservador y rutinario en sus temas, una narrativa fílmica que apuesta más por lo comercial que por lo artístico.

Nacido el 28 de julio de 1928, en Manhattan, Kubrick no recibió el Oscar a mejor director por parte de Hollywood. El único Oscar que recibió por una de sus películas fue por los mejores efectos especiales en 1969: 2001 Una odisea del espacio.

Stanley Kubrick fue un cineasta excepcional y un gran artista de su época, un director enigmático e incomprendido por los grandes productores de Hollywood, pero también en otras latitudes cinematográficas fue poco reconocido y aceptado, dentro de la categoría de los grandes autores cinematográficos, debido a su rebeldía y anticonvencionalismo como realizador. Era extrovertido y provocador en sus filmes, cada una de sus obras así lo demuestra. Fue un lunar en la época de las grandes producciones cinematográficas mundiales de la segunda mitad del siglo XX.

Hombre discreto y reservado, Kubrick no fue dado a la publicidad y prefería el anonimato; era un cineasta puro que desdeñaba los reflectores y las alfombras rojas de los festivales mundiales, era un cineasta dedicado a su oficio, a su vocación y pasión por el cine que descubrió desde muy joven. Decía: “Una de las cosas que más me animó a intentar hacer una película fue la cantidad de cine de mala calidad que había visto. Me sentaba en la oscuridad y pensaba: No tengo ni idea de cine pero sé que puedo superar eso.”

           

 

 

Solo algo diferente lo distraía de su trabajo: era un apasionado del ajedrez, el cual siempre jugaba en la primera oportunidad que tenía, sin medir adversarios; jugaba con una actitud agresiva y medida, como lo exigía el juego: asumía los riesgos y evaluaba cada uno de sus movimientos con cautela y concentración, al igual que como lo hizo en cada una de sus películas.

Kubrick siempre fue un autentico neoyorquino, aunque vivió 40 años en Inglaterra, no por exiliarse sino porque prefería la paz de su hogar para desarrollar su capacidad creativa. Él prefería permanecer en silencio, aun cuando lo criticaban o lo aplaudían.

Kubrick fue un niño atípico, inquieto, que leía siempre. Su padre, Jack Kubrick, médico, y su madre GertPerveler siempre fueron muy compresivos con él y lo estimularon en su gusto por la fotografía desde su infancia; en su adolescencia, monto su propio laboratorio en casa. Esto le permitió desarrollar posteriormente un elevado conocimiento del arte y las herramientas de la fotografía, que fue de vital importancia para su posterior carrera cinematográfica.

KubrickReportero

En 1945, cuando el presidente F. D. Roosvelt murió, el joven Kubrick captó la imagen de un anciano, vendedor de periódicos, que mostraba su desaliento y tristeza a un lado del periódico que daba la noticia a ocho columnas. Esta imagen, lo llevo al nivel profesional como reportero gráfico, cuando logró vender la fotografía a la revista Look; contaba con solo 16 años.

Como foto reportero de Look siempre desarrolló un estilo propio en los temas cotidianos, de espectáculos y deportes; en este último rubro, la publicación de su reportaje sobre un boxeador, titulado Prizefighter, le permitió realizar su primer documental: Day of thefight (1950).

A partir de esta película, Kubrick se consagro al cine. Se fue a vivir al barrio de Greenwich Village, mientras se mantenía de la realización de breves documentales y de jugar ajedrez en torneos por dinero, en el Parque de Washington Square, donde se le conocía, entre los jugadores, como “el Maestro”.

Él opinaba: “Entre otras muchas cosas, el ajedrez te enseña a controlar la euforia inicial que se siente al ver que algo pinta bien. Aprendes a pensar antes de lanzarte, y ese aprendizaje te sirve para actuar objetivamente cuando tienes problemas. Cuando se hace una película, dedicar unos segundos a reflexionar evita a menudo errores graves sobre las cuestiones que, al principio, parecían correctas.”
 

                                              

 

 

En 1953, con la ayuda financiera de su padre filmó Fear and Desire; con esta película se dio a conocer en el medio fílmico y pudo realizar su siguiente largometraje: Beso asesino, Killer'skiss (1955). Siempre fue muy autocritico y opinaba: “Fear and Desire fue una película pésima, auto reflexiva, fácilmente comprensible como esfuerzo intelectual pero de factura pobre e ineficaz.”
 

Fear and desire1

Durante esa época vive como desempleado, con una modesta ayuda de 30 dólares por semana, los cuales gastaba totalmente en la producción de su película. Ésta le sirvió para llamar la atención de un joven productor, James B. Harris, con el cual se asocio y fundaron la productora Harris-Kubrick. Juntos llevaron a la pantalla TheKilling, film basado la novela policiaca Clean Break de Lionel White, cuyo tema sobre un robo a un hipódromo puede ser considerada dentro del género del cine negro norteamericano.

Decía al respecto: “… una película policíaca… es prácticamente una corrida de toros: sigue un ritual y unas pautas que dejan claro que el delincuente no se va a salir con la suya”. En sus anteriores películas, Kubrick había hecho la fotografía, pero en ésta decidió dejar la dirección de fotografía a LucienBallard, un reconocido cinefotógrafo que tenía un estilo muy conservador. Durante el rodaje, tuvo una discusión con él por los emplazamientos de cámara y estuvo a punto de despedirlo porque no acataba estrictamente sus indicaciones. Esta obra no fue un éxito comercial, pero le ganó buena reputación.

                                  

 

En 1957 filma Senderos de Gloria (Paths of Glory) una película antibélica, sobre la primera guerra mundial; ahí mostró su genio, para hacer tomas espectaculares con una perspectiva amplia y gran profundidad de campo. Consideraba lo siguiente: “Siempre me ha gustado mover la cámara, lo considero un elemento básico en la gramática cinematográfica. Cuando se tienen los medio y el decorado para hacerlo no solo añade interés visual, sino que también permite a los actores trabajar en tomas largas, posiblemente completas. Así les resulta mas fácil mantener la concentración y a implicación emocional en la escena”.

Esta obra era un retrato de los oficiales militares franceses durante la Gran Guerra, lo que le ganó que no se le permitiera la entrada a Francia, durante casi 20 años.  
                        

 

 

 

En 1960, el protagonista de Senderos de gloria, Kirk Douglas, era también el actor principal en Espartacus, que dirigía en ese momento Antony Mann, pero nunca se sintió cómodo con este director y pidió la compañía productora qué Stanley Kubrick la dirigiera. Kubrick hizo cambios en el guión, la realizó y logró una gran la película épica sobre la libertad.

Dirigió a los actores mas renombrados de Hollywood: Charles Laughton, Laurence Olivier, Peter Ustinov, Tony Curtis. Este reparto estelar generaba una gran tensión entre los actores, incluido Douglas, además de estar sometido a las políticas de producción del estudio, lo que mantuvo inconforme a Kubrick durante toda la filmación.

Sin embargo, tuvo la suficiente calma y concentración para llevar a cabo el rodaje completo de esta súper producción, que resulto un gran éxito comercial y de la critica: obtuvo cuatro óscares. Kirk Douglas afirmó: “Algún día será un buen director, si por una vez se enfrenta al fracaso. Eso le enseñara a transigir.”
 

Espartaco1

Después de estos dos filmes épicos, Kubrick da un giro en sus temas fílmicos.Lleva a la pantalla la novela de Vladimir Nabokov: Lolita (1962). A pesar de la apertura social de la época, Lolita resultó un escándalo. El film mostraba la relación amorosa entre una adolescente y un hombre maduro, inmersos en un triangulo amoroso.

La novela de Nabokov estaba prohibida en los Estados Unidos y Londres, en París se le consideraba un libro obsceno. Si bien la película poco tiene que ver con la novela, Kubrick realizó el guión con la colaboración de Nabokov y lograron una obra de extraña sensualidad y gran polémica sobre la condición humana.

Resultó muy audaz por la mezcla del drama con la comedia y el escandaloso tema. Esto le provocó problemas para su distribución, debido a las opiniones de las esferas religiosas y las clases conservadoras de la sociedad norteamericana. Debido a la censura la filmación se detuvo cerca de seis meses, Kubrick se vio obligado que hacer varios cortes para poder terminarla.

 

 

 

Su film más polémico, tal vez pueda ser el Dr. Insólito (Dr. Strangelove) (1964). Su visión irónica sobre la guerra fría hace que el público reflexione sobre la estupidez de una confrontación entre las dos potencias nucleares de aquella época, los EEUU y la URSS. Kubrick era un hombre de su tiempo y sabía perfectamente lo que resultaría de un error nuclear, el cual pudo haberse desatado durante el conflicto con Cuba.

Nuevamente Kubrick tomo una novela Red Alert de Peter Bryant, para elaborar el guión de este film. La película causó revuelo en su exhibición, sobre todo entre los jóvenes que lo consideraban un film subversivo o irreverente. No fue bien recibido por la critica, pero con el paso de los años se le mira actual y de un humor negro esplendido.
 

                       

 

 

Kubrick no se estereotipó como cineasta, por el contrario, abarcó varios géneros cinematográficos. En 1968, filma 2001: Una odisea del espacio. En colaboración con el escritor de ciencia ficción Arthur C. Clarke escribe el guión de la película. Nuevamente Kubrick muestra formulas fílmicas novedosas y atrevidas, en esta película; se mira la elipsis cinematográfica mas extensa que se haya filmado, sin que la obra pierda su concordancia, es la famosa secuencia que va desde los primates al hombre de la era espacial.

Es una obra que sale de los géneros fílmicos de su momento. Podría considerarse como ciencia ficción, pero resulta ser, más bien, un film de filosofía científica. El concepto de los efectos especiales de esta obra fue lo que le dio a Kubrick el único Oscar que obtuvo de Hollywood.

 

 

Podría pensarse que con Naranja Mecánica (1971) Kubrick se estaba inclinado hacia los temas de ciencia ficción, como parte de una moda cinematográfica y que aprovechaba la popularidad de ciertas novelas para hacer sus filmes, pero no es así. Kubrick adapta la novela de Anthony Burgess a la pantalla cinematográfica con una visión única sobre la sociedad contemporánea y su juventud, satirizando las instituciones policíacas y correccionales de un estado coercitivo y los castigos que aplica a los que atentan contra la ley y el orden.

Retrata la conducta antisocial y violenta de muchos jóvenes de esa época que formaban pandillas y adoptaban un lenguaje propio. El personaje protagónico de Alex muestra a un joven, jefe de la pandilla, obsesionado por el sexo, el robo, la violencia y otros vicios, que se transforma en un ser emotivo cuando escucha la Novena Sinfonía de Beethoven.

Tras el asesinato de una mujer y la traición de sus compañeros, Alex es enviado a una correccional y sometido a un tratamiento que lo reintegrará nuevamente a la sociedad. El propio Luis Buñuel reconoció: “La Naranja Mecánica es mi película favorita ahora mismo. Tenia ciertos prejuicios contra de ella, pero, tras verla, me di cuenta de que es la única que existe acerca del verdadero significado del mundo moderno”.

 

                                              

De nuevo Kubrick hace un nuevo giro en su obra fílmica, pero ahora con una película de época Barry Lyndon (1975), basada en la novela de William M. Thackeray, revela historia de un personaje que, a contrapelo, pretende hacerse rico y noble a cualquier precio. Redmond Barry es un personaje que evoluciona en función de las condiciones de una sociedad deforme y costumbrista, que le impone sus condiciones a pesar de su denodado esfuerzo por sobresalir y triunfar.

Es una historia trágica que Kubrick adaptó de manera brillante. Con anterioridad, él había escrito: “Si un hombre es bueno, creo que es básico descubrir sus puntos negativos y mostrarlos, al igual que si es fuerte deben determinarse los momentos de la historia en que se siente débil y ponerlos de manifiesto, y que nunca se debe intentar explicar por qué es así o por qué hizo lo que hizo.”

 

 


Sin embargo, el máximo sueño de Kubrick era realizar una película sobre Napoleón, pero el proyecto era tan ambicioso que resultaba imposible su filmación. Consciente de ello opinaba: “En el mundo del cine, lo importante no es fabricar éxitos sino evitar los fracasos, porque, cada uno, limitará tus posibilidades futuras de hacer las películas que deseas hacer”.

Después de leer varias novelas, decide adaptar un bestseller de terror del escritor Stephen King: El Resplandor (1980). Kubrick toma una historia de terror que sucede en hotel habitado por fantasmas y al que la familia Torrance llega para encargarse de su cuidado y pasar el invierno completamente asilados.

Jack el padre, escritor mediocre, no logra concentrarse en su trabajo literario y comienza a ser objeto de “posesión” de los fantasmas de la mansión, hasta que enloquece y trata de asesinar a su esposa Wendy y a su hijo Danny. Ellos, también asediados por los espectrales habitantes del palaciego hotel, logran escapar y Jack muere congelado durante la persecución.

Al final de la película se mira una fotografía de los huéspedes del hotel en el año nuevo de 1921 en la que aparece Jack sonriendo. Es una obra de suspenso y terror que retrata los instintos de un asesino dentro de una familia disfuncional. Kubrick había decidido no adaptar el guión del propio S. King y junto con la guionista Diane Johnson llevó a cabo su propia versión de la historia. Kubrick afirmaba: “Probablemente, el realismo es la mejor manera de dramatizar argumentos e ideas. La fantasía resulta mas adecuada para temas que, básicamente, tienen que ver con el subconsciente”.                                   

En la década de los ochentas, el tema de la guerra de Vietnam seguía presente en la opinión pública y en la conciencia del pueblo norteamericano; el saldo de esta guerra no era positivo y varias películas trataron historias sobre éste conflicto.

Kubrick decide tomar el tema después de leer la novela de Gustav Hasford, Full Metal Jacket. Con Cara de guerra (1987) vuelve al cine anti bélico al exponer a un grupo de jóvenes que se enrolan en la marina para ir a la guerra de Vietnam; los personajes, que fueron entrenados para matar, son como niños que no logran madurar con los horrores de la guerra. La historia recorre el trayecto de los reclutas, desde su entrenamiento, hasta su completa inmersión en una inútil carnicería.

Muestra como se convierte un hombre en asesino en medio de la guerra. Bufón, el soldado recluta, tras su entrenamiento y graduación con los Marines, se encuentra como reportero militar en Vietnam; no ha entrado en acción y desea estar en el frente, solicita ser enviado junto con su compañero fotógrafo y encuentran a un pelotón que durante una incursión cae en una emboscada.

El soldado Bufón descubre lo que es matar después de que su amigo Vaquero, es muerto por una francotiradora vietnamita. Al final de la película el pelotón se retira del escenario de guerra, marchando y cantando la canción infantil del club de Mickey Mouse. Kubrick opinaba: “Vietnam fue probablemente la primera guerra que fue dirigida como una agencia publicitaria, sobre todo durante la era de Kennedy. Se hablaba de estimaciones positivas a nivel de costos, estadísticas manipuladas, porcentajes de muertes y predicciones falseadas para convencernos de que la victoria era la luz al final del túnel.”
 
                                              
Después rodar Cara de guerra en Inglaterra, trabajó en otros proyectos: A. I. (Inteligencia artificial) y Mentiras en tiempos de guerra, pero se decidió por adaptar una novela alemana de Arthur Schnitzler: Traumnovellle, y con un guionista Frederic Raphael escribió: Ojos bien cerrados, Eye Wide Shut (1999). La historia original plantea las dificultades de un matrimonio en Viena en los años veintes y Kubrick lo sitúa en el Nueva York actual, en el que una pareja de sociedad felizmente casados y exitosos descubre sus fantasías sexuales

Ella, Alice, a través de sus ensoñaciones, y Bill su esposo mediante las correrías que lo llevan a encontrarse con una secta mefistofélica que efectúa prácticas asesinas y sacrificios. Es un thriller psicológico y de suspenso, que Kubrick consideraba “la mejor película de mi carrera.” Y, ciertamente, su filmación representó su mayor madurez emocional al lograr una interpretación muy intimista de la vida matrimonial.

Kubrick murió de un infarto al corazón mientras dormía, tenía setenta años, y fue enterrado en su casa en Inglaterra al pie de sus árboles favoritos.

En sus propias palabras puede resumirse su pensamiento y obra cinematográfica: “Imagine a un gran maestro (de ajedrez) al que le quedan tres minutos y diez movimientos. Dedica dos minutos a una sola jugada porque sabe que, si no lo hace bien, perderá la partida, y remata los otros nueve movimientos en un minuto. Y es posible que funcione. En el cine, te enfrentas a decisiones como ésta continuamente. Siempre estás confrontando el tiempo y los recursos con la calidad y las ideas”.