Número 08                                               Época IV                                     Marzo 2006


Reformas educativas en América latina en los 90
Continúa la tendencia privatizadora de la educación superior


Producto del proceso globalizador, los países de América Latina se encuentran en una constante transformación para adecuarse a las nuevas realidades políticas, económicas, sociales y culturales. Por ello, han iniciado procesos de reforma de las estructuras económicas y del Estado dictados desde los organismos financieros internacionales y de cooperación, como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico y el Banco Interamericano de Desarrollo.

El sistema educativo, dada su importancia, no ha sido la excepción; por lo que, con ciertas particularidades, en cada país latinoamericano se vienen realizando, de manera más o menos homogénea, una serie de reformas educativas tomando como base la ideología neoliberal predominante en la actual etapa capitalista.

Mercantilizar la educación, objetivo neoliberal

La idea rectora en todos los casos es la mercantilización de la educación. Lejos de ser un derecho inalienable, como en el caso de nuestro país que garantiza en el artículo tercero constitucional el derecho a la educación pública, siendo la gratuita la que el Estado imparte, la educación quiere ser vista por los neoliberales como un producto sujeto, por lo tanto, a las libres fuerzas del mercado. En tal sentido, los estudiantes serían meros consumidores y las instituciones una especie de fábricas del conocimiento.

La mayoría de los países de mundo, incluido México y exceptuando a países como Cuba, han recibido préstamos del Banco Mundial para iniciar lo que se conoce como “Mejoramiento de la calidad educativa” y que en México adoptó el nombre de Modernización Educativa a partir del sexenio de Salinas. Por ello, las directrices del cambio deben seguir las recomendaciones de ese organismo internacional de crédito y financiamiento.

Los cambios que ha tenido la educación en América Latina tienen que ver, entre otros muchos, con los siguientes temas: descentralización educativa, autonomía escolar, sistema nacional de educación, rendición de cuentas, profesionalización docente y remuneración de acuerdo al mérito y al desempeño y pago de incentivos; programas y planes de estudio, modelos pedagógicos, financiamiento, etc. Todos ellos aplicados en todos los niveles educativos, aunque teniendo, según Rosa María Torres, un énfasis mayor en el nivel básico.

En México, por ejemplo, se aumentaron los tres años de preescolar a la educación básica para afirmar que se estaba ampliando la cobertura y que estaba descendiendo el porcentaje de analfabetos y aumentando el nivel de escolaridad. En realidad, sólo fue una reforma para modificar las cifras estadísticas, pues en los puntos medulares como mayor calidad educativa, cobertura universal, mejor infraestructura y mayores salarios a los profesores no ha habido cambio sustanciales.

Por mandato del Banco Mundial, los gobiernos latinoamericanos tuvieron que transferir recursos de nivel superior o universitario al básico, por lo que los magnos resultados en éste han sido a costa del deterioro de aquél. Por ello, las recomendaciones para la educación superior son, entre otras, que las instituciones educativas de este nivel vayan poco a poco logrando mayor autonomía financiera, para no depender del subsidio estatal; además, se ha puesto el aumento de cuotas y la mayor vinculación con el sector productivo como puntos medulares de la reforma educativa.

En realidad, creo que no deberían estar compitiendo por recursos los distintos niveles educativos; por el contrario, deben estar en coordinación para mejorar la educación en general, pues es bien sabido que el nivel superior depende en gran medida del buen funcionamiento del nivel básico, y viceversa, ya que por un lado una buena formación básica es requisito y garantía de una buena formación superior, y por el otro, es en éste último nivel en el cual se forman los profesores de nivel básico.

La educación media superior, la más golpeada

Durante el Foro Permanente de Debate Educativo celebrado el pasado 30 de noviembre en las instalaciones de la Casa Frissac, el destacado investigador del Centro de Estudios Sobre la Universidad (CESU-UNAM) Javier Fuentes Maya indicó que, lejos de lo que se cree, en los regímenes neoliberales se ha dado un aumento en los recursos para el sector educativo en contraposición de los regímenes populistas, que destinaban más recursos al sector productivo e industrial. Sin embargo, los recursos siguen siendo insuficientes además de que el problema principal radica en la mala planeación y distribución de los recursos, por lo que no se logra cumplir a fondo los objetivos del aumento de recursos.

De la misma manera, apuntó que el sector medio superior ha sido el más golpeado, pues recibe tan sólo el 10.1% de los recursos destinados a la educación en los últimos años, por un 68% del nivel básico y un 18.6% del superior y de posgrado. Por lo que, en términos reales, podríamos decir que de cada peso destinado a la educación sólo 10 centavos se destinan a la educación media superior, lo que ocasiona una especie de sándwich o embudo ya que la demanda en ese sector ha crecido.

Abundó en el tema al afirmar que el nivel medio superior ha crecido más de cien veces en los últimos 50 años, pues de 30 mil estudiantes matriculados en 1950 se pasó a 3.7 millones en 2005. “En nuestros días sólo 5 de cada 10 estudiantes en edad de estudiar en el nivel medio superior (jóvenes de entre 15 y 18 años) pueden hacerlo y de ellos 3 están matriculados en escuelas públicas y 2 en escuelas privadas”, afirmó.

Evaluación educativa y profesionalización docente

Las instituciones educativas, si bien deben someterse a evaluación, ésta no deberá estar condicionada a la asignación de recursos, del mismo modo que la profesionalización docente debe ser imprescindible y obligatoria, pero no en función de poner a competir a los profesores por sus salarios sino para mejorar el importante papel que juegan en el proceso educativo. El Banco Mundial propone que la capacitación docente sea compartida por el Estado con la sociedad civil, las Organizaciones No Gubernamentales y las empresas privadas, cuestión que si bien puede ser benéfica tiene el problema de generar intereses que se vayan alejando poco a poco de la finalidad social de la educación. Así como llevan de fondo la intención de que el Estado delegue poco a poco su compromiso con la educación.

“En México se intentó establecer un sistema de evaluación del desempeño docente y de incentivos por rendimiento escolar. No logró finalmente establecerse, no ha logrado hasta la fecha funcionar bien. En México y en otros países donde se ha intentado esta fórmula, se ha dado lo previsible: todos los alumnos sacan buenas notas” (Rosa María Torres, Reformas educativas en América latina en los 90, 2000, p.5). Esto por el error de querer evaluar el aprovechamiento y el aprendizaje tan sólo con una calificación, cuando el proceso educativo y el rendimiento es mucho más complejo y tiene que ver además con factores socioeconómicos.

Imprescindible el respeto a la autonomía

El Instituto Nacional de Evaluación Educativa en México debe de tomar medidas más eficientes para mejorar el sistema educativo, sin chantajes financieros y sin crear espejismos a través de la manipulación de cifras. En todo caso, se debe respetar la autonomía de que gozan algunas instituciones educativas de educación superior, como la UNAM, ya que por ejemplo no es un secreto que la injerencia del Centro Nacional de Evaluación, A.C., ha violado la autonomía universitaria en lo que respecta a la libertad de cátedra, de examen y de libre selección.

La aplicación desde 1996 del Examen Único de Ingreso a la Educación Media Superior y el intento de aplicación del Examen General de Egreso a Nivel Licenciatura (EGEL), en 1998, son una clara muestra de los intereses privados que hay en la UNAM por parte de organismos externos. Afortunadamente, la comunidad universitaria (especialmente los estudiantes) han sabido defender el carácter público, gratuito y autónomo de la universidad a través de movimientos sociales como el del Consejo General de Huelga en 1999-2000.

En víspera de las elecciones

Sin duda, el debate educativo seguirá siendo fundamental para delinear de mejor forma el futuro de nuestro país. Si bien nuestro sistema educativo requiere una reforma integral, ésta no deberá seguir los dictados del modelo neoliberal que tiende a su privatización, sino, por el contrario, deberá responder a las necesidades específicas de nuestro país para que pueda ser verdaderamente el puntal de nuestro desarrollo y el motor principal de nuestra independencia política, económica y tecnológica. En víspera de las elecciones, debemos estar atentos para que, primero, los candidatos presenten alternativas y proyectos viables para mejorar la educación, y después, una vez como gobierno las cumplan cabalmente.


Politólogo, editor de la revista La voz del barrio
praxismarz11@hotmail.com