Número 09                                               Época IV                                     Junio 2006


TEMAS A DEBATE

Tecnología y elecciones

La tecnología ha permitido incorporar en los partidos políticos y en la ciudadanía en general la representación de transparencia, credibilidad y confianza en el procesamiento, manejo y difusión de la información emitida por el IFE.

Ramses Ojeda Medina

La opinión pública indica que el Instituto Federal Electoral (IFE) es la institución con mayor reconocimiento como institución pública responsable de los procesos electorales; surgió, como toda institución pública, para la satisfacción de una demanda: la elección imparcial de representantes populares en los distintos niveles de gobierno.

El proceso que llevó al IFE a este reconocimiento ha sido un recorrido histórico que probablemente inició después de las elección de 1988. La tecnología fue una herramienta que permitió crear y asegurar este reconocimiento y actuar como aval ante los partidos políticos y ante la ciudadanía.

Becerra, Salazar y Woldenberg (2000) afirman que entre las asignaturas pendientes después de las elecciones presidenciales de 1988, la elección de Carlos Salinas de Gortari y de la caída del sistema del escrutinio y conteo de votos, fueron:

“1. Sin duda el tema central era el relativo a la organización de los comicios. En esta materia, otorgar garantías de imparcialidad y profesionalismo resultaba imperativo. Dada la manufactura organizativa de 1988, Esa era una deuda ineludible y una condición para reconstruir un clima de confianza mínimo; se trataba del piso para restablecer la competencia electoral federal.

La demanda anterior llevó al IFE a la creación de las listas nominales de electores confiables, que servirán para la organización de las elecciones y la elección de los representantes ciudadanos de las casillas electorales. Así como la configuración del Instituto como una organización autónoma e integrada principalmente por ciudadanos ajenos a la política, lo que algunos expertos denominan de la sociedad civil. Las elecciones de 1988 eran responsabilidad de la Cámara de Diputados y no de un Instituto Autónomo como lo es ahora.

“2. Otra asignatura pendiente, estrechamente relacionada con la anterior, era la relativa al mecanismo de conteo de votos. A pesar de que en 1986 se acordaron los plazos para el conteo oficial (de domingo a miércoles), la discrecionalidad, la lentitud y tortuosidad con que se realizó el conteo preliminar el día de la elección de 1988, abrió la puerta para toda clase de impugnaciones y suspicacias, colocando en el anecdotario histórico nacional el fantasma de la ‘caída del sistema’.

Esta asignatura culminaría en la creación del Programa de Resultados Preliminares (PREP) y otros instrumentos de resultados preliminares que se instauraron, sólo imaginables con una organización ejemplar y con los actuales sistemas de tecnología informática. Las elecciones presidenciales del año 2000 fueron seguidas por partidos políticos, organizaciones ciudadanas y curiosos a través de Internet con resultados que eran conocidos abiertamente y simultáneamente. El resultado fue conocido el mismo día de la elección y el presidente Ernesto Zedillo se presentó en los medios de comunicación para anunciar un hecho histórico: un partido de oposición gobernaría México.

Existen más asignaturas que describen Becerra, Salazar y Woldenberg. La lista nominal de electores requirió de la creación de una base de datos exhaustiva de todos y cada uno de los votantes; pero, además, era necesaria una actualización inmediata, eficaz, eficiente y creíble, que no permitiera la alteración del registro de electores. Requería la instauración de tecnología que permitiera la encriptación del registro y el acceso de los usuarios de manera pública.

Por otro lado, el PREP requería una fluidez de información, veraz y oportuna, que permitiera tener una certeza de los resultados durante las primeras horas de la elección y evitaran cualquier duda o suspicacia sobre la alteración de resultados. Aunado a una muestra aleatoria de resultados que verificaban la validez del programa, se presentan como un verdadero reto para la tecnología informática y organizacional del IFE.

La tecnología, sin embargo, no sólo fungió como aval para el IFE ante la opinión pública también desempeño un papel muy importante, como afirman Eduardo Albarrán y Noemí Luján, como mediador para la construcción de acuerdos políticos. La tecnología fue un recurso que posibilito los acuerdos entre los partidos políticos y las autoridades electorales.

La tecnología ha permitido incorporar en los partidos políticos y en la ciudadanía en general la representación de transparencia, credibilidad y confianza en el procesamiento, manejo y difusión de la información emitida por el IFE.

Eduardo Albarrán y Noemí Luján afirman que “El capital simbólico de la tecnología, asociado a contenidos como previsibilidad, neutralidad, eficiencia, transparencia, regularidad, han tenido una traducción política en el proceso de conformación de nuevos instrumentos electorales en México

La tecnología y las herramientas estadísticas influyeron, afirman Albarrrán y Luján, en la creación de los distritos electorales. Juan Molinar afirma, en una de sus obras, que la forma en que se creaban los distritos electorales provocaba que el PAN necesitara en promedio más votos para poder poner un representante en la Cámara de Diputados.

La distritación creada a través de medios tecnológicos y herramientas estadísticas permitió a las autoridades electorales evitar los enfrentamientos entre los partidos políticos y reducir al mínimo los costos de distritación.

La tecnología, podemos concluir, es depositaria de representaciones sociales que permitieron al IFE consolidarse como una institución imparcial. Esta imparcialidad fue lograda a través de una organización que emplea la tecnología y otras herramientas (matemáticas) como aval de su actividad.