Número 09                                               Época IV                                     Junio 2006


TEMAS A DEBATE

Política ambiental.
Entre la burocracia y la falta de interés del gobierno,
nuestros recursos naturales y medio ambiente se siguen deteriorando

“Ya que el ambiente está en riesgo, se requieren acciones inmediatas y eficaces para lograr la conservación y, en muchos casos, la recuperación de recursos ya alterados y la protección de los que están sujetos a un deterioro inminente”
Jorge Soberón Mainero

Alberto Pulido Aranda*

Una evaluación somera del estado en que se encuentran las políticas públicas en favor del medio ambiente nos llevará a calificarlas como realmente desastrosas. El sexenio que está por terminar, muy poco hizo por encaminar a nuestra nación hacia un desarrollo económico sustentable que permita el impulso de una producción de mercancías, amigable con el medio ambiente y el progreso económico de la población, de manera particular con la de bajos recursos.

El concepto de Desarrollo Sustentable se ha convertido en mera retórica política y promesa de campaña electoral, que en el momento de ser aplicada nadie la toma en cuenta o de manera deliberada la olvida por no entenderla o por considerarla poco importante. Esa realidad ha llevado a nuestro país -recuérdese que ocupa el cuarto lugar mundial en cuanto a biodiversidad- a ver destruidos de manera acelerada sus ecosistemas; al darse esto, las oportunidades de combatir los rezagos sociales se siguen aplazando y por ende la rispidez social se incrementa.

Uno de los problemas que se presentan es que no existe una continuidad de las políticas ambientales que han demostrado ser exitosas y un claro ejemplo se puede ver en la SEMARNAT, antes SEMARNAP, en donde todos los logros obtenidos durante anteriores administraciones se abandonaron y en varios casos fueron sustituidos por parches mal pegados, que nos han llevado a que, por ejemplo, se presente el deterioro de las Áreas Naturales Protegidas, se le dé prioridad al sostenimiento de una burocracia, en detrimento de programas ambientales, o en nombrar a funcionarios en puestos claves que son políticos y no conocen a profundidad la problemática ambiental.

Hemos llegado a notables absurdos en el presente sexenio, por sólo dar un ejemplo: cuando se han planeado grandes obras de infraestructura, como se vio en el caso de la construcción de la Presa La Parota, donde no se han respetado ecosistemas, no se dio aviso a los especialistas para que elaboraran listados florísticos y faunísticos que se verán afectados, para en todo caso se pueda llevar a cabo reubicaciones de flora y más aún si están incluidas en listados de especies en peligro de extinción.

Se ha visto también con la autorización sin estudios previos de impacto ambiental de obras turísticas sobre manglares y arrecifes, como son los casos lamentables en la llamada Rivera Maya, que forma parte de una zona protegida y que alberga una rica biodiversidad y es zona por ejemplo de anidación de tortugas marinas y de existencia de selvas bajas muy ricas en especies de flora y fauna.

Poco se ha escuchado a los ecólogos, biólogos y otros profesionales que se encuentran trabajando en universidades, en dependencias gubernamentales vinculadas al medio ambiente y en particular a los que laboran en la Comisión Nacional para el Conocimiento y uso de la Biodiversidad (CONABIO), quienes han marcado serios problemas que se vienen dando derivados con la pérdida de biodiversidad que presentan los ecosistemas mexicanos en aras de una industrialización mal planeada.

Pero esta situación, lejos de tener algún tipo de salida positiva, en la presente coyuntura electoral para el cambio presidencial no se le ven perspectivas de solución; esto, debido a que los temas ambientales, para los diversos candidatos y sus partidos políticos, han tenido menciones mínimas y poco sustentadas en sus plataformas, propuestas y debates; a pesar de que el cuidado al medio ambiente y a los ecosistemas mexicanos debiera ser una prioridad nacional.

Ahora pasaré a comentar algunos rezagos o faltas de continuidad en políticas ambientales que se encuentran presentes y la formulación de algunas propuestas, con el fin de que ayuden a dar claridad sobre el asunto de política ambiental en los debates políticos y se puedan elaborar compromisos que tiendan a construir una real interdependencia entre el desarrollo económico y el cuidado al medio ambiente.

Para implementar el desarrollo de polos industriales y de infraestructura, deberá ser necesario tomar en cuenta el respeto a las 151 regiones terrestres prioritarias propuestas desde el 2000 por la CONABIO, donde se concentra la mayoría de las especies de flora y fauna y de endemismos, mismas que cubren 504,796 kilómetros cuadrados, o sea el 25.9% del territorio nacional. En éstas deberá existir un manejo especial, sustentable y debidamente planificado, con el fin de lograr preservarlas y de ser necesario implementar su real recuperación.

Las burocracias que dirigen educación no han establecido desde la educación prescolar la implantación de la materia de ecología, gracias a la cual las nuevas generaciones pudieran conocer, apreciar y aprender a preservar la rica biodiversidad de México. Con estas medidas se fomentará una cultura en favor del medio ambiente y del desarrollo sustentable; no cabe duda que la educación y el manejo sustentable de los recursos naturales deben ser la base del progreso económico de nuestro país.

Dentro del presupuesto federal se deberán incrementar las partidas que vayan dirigidas a proteger ecosistemas poco alterados que se encuentren en poder de ejidatarios y del sector privado, para que esas tierras sigan siendo preservadas como bienes de la nación, productores importantes de oxigeno y agua.

Deben incrementarse las asesorías especializadas y los subsidios para todos aquellos que vienen explotando el turismo ecológico serio y responsable, e impulsar hacia ellos una capacitación especializada en el manejo de ecosistemas que estén fundamentalmente ubicados en las regiones terrestres prioritarias. En este rubro debe impulsarse en ejidos y comunidades la creación de Áreas Naturales Protegidas para que protejan sus riquezas naturales y se les explote de manera sustentable.

Es necesario se amplíen los incentivos que vienen recibiendo los dueños de las llamadas “servidumbres ecológicas” y convencer a dueños privados de tierras ricas en biodiversidad para que se sumen a esa figura. Asimismo, se debe aplicar una política de incentivos económicos y flexibilizar permisos tipo UMAS a productores que tengan interés de montar viveros que reproduzcan y comercialicen flora y fauna en peligro de extinción. Esto con el fin de inhibir los saqueos que vienen sufriendo ecosistemas ricos en flora y fauna vulnerables, fundamentalmente a lo que se refiere a especies carismáticas como son las cactáceas y las orquídeas, las cuales se encuentran muy presionadas por la extracción ilegal.

El sector privado está llamado a coordinar esfuerzos con el gobierno, grupos ambientalistas y profesionales, para “incorporar talentos y recursos y compromisos a favor del medio ambiente (Gastón Luken).

Tipificar como crimen ambiental grave la tala clandestina de árboles y la extracción de endemismos. Crear en la PROFEPA un departamento de inteligencia que pueda investigar y dar seguimiento a la actividad ilícita de los tala montes reincidentes y a las mafias que saquean y destruyen los ecosistemas de nuestro país con el fin de que les sea aplicada la ley.

Deben aprobarse leyes más severas para aplicar a los que no cumplan al pie de la letra con las normas de protección al medio ambiente en los casos de construcciones y ampliaciones de obras de infraestructura que impacten zonas ricas en biodiversidad.

Se debe impulsar una política de creación de parches y corredores de vegetación, con el fin de unir remanentes de selvas y de esa forma ampliar la biodiversidad de ecosistemas muy castigados, como son por ejemplo los bosques de niebla o los mesófilos de montaña.

La implantación de políticas ambientales debe ser desarrollada por biólogos, ecólogos o profesionistas afines que conozcan a la perfección el manejo de ecosistemas y el desarrollo de políticas ambientales, los cuales a través de sus conocimientos puedan planificar acciones que trasciendan los planes gubernamentales meramente sexenales.

Es necesario actualizar los criterios e inscripciones de especies amenazadas de flora y fauna en la Norma Oficial Mexicana y en la CITES, con el fin de dar seguimiento a políticas de protección de especies vulnerables y así evaluar futuros decretos de protección para áreas que contengan especimenes de flora y fauna con amenaza de extinción.

Entre otros primeros lugares mundiales en presencia de especies de flora y fauna, nuestro país los tiene de manera destacada en reptiles y cactáceas; con el fin de preservar estas últimas, se deben crear reservas ecológicas en áreas territoriales de San Luis Potosí, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y Zacatecas, donde existen gran cantidad de endemismos. Los cuales se encuentran sumamente afectados por el cambio de uso de suelo, por el ramoneo caprino y por el saqueo especializado para el tráfico internacional de vegetación suculenta muy cotizada en Europa, Estados Unidos y Japón. Estamos hablando de especies de cactáceas únicas en el mundo y que le ha tocado a nuestro país preservar.

Se deben ampliar y consolidar los programas que implementó la entonces SEMARNAP, como el de Conservación de la Vida Silvestre y Diversificación Productiva en el Sector Rural y el de Áreas Naturales Protegidas, “que son dos programas que atienden ecosistemas y su biodiversidad, en la protección y en las orientaciones de un uso sustentable” (Julia Carabias).

Debemos convertir a nuestro megadiverso país en una de las primeras naciones del mundo que logre armonizar el manejo de sus recursos; y así aspirar a lograr un pleno desarrollo económico sustentable, con creación de empleos bien remunerados y con el logro justo de la armonía del crecimiento económico y la conservación de las recursos naturales de nuestra nación.

Éstos son solo algunos aspectos que en diversos momentos se han venido abordando por naturalistas y profesionales de las ciencias naturales, así como por organizaciones sociales ambientalistas y que por falta de interés o por desconocimiento no han sido abordados por los candidatos que se disputan la Presidencia de la República. Ojalá se aborden y sean parte de las agendas de discusión y debates políticos.

Nuestra todavía importante megadiversidad debe ser protegida y explotada de manera sustentable; no podemos esperar más tiempo, su degradación se viene dando de forma acelerada y por esos motivos exigimos respuestas claras y prontas soluciones.

* Vicepresidente de la Sociedad Mexicana de Cactología, A.C.