Número 09                                               Época IV                                     Junio 2006


ARTE CULTURA

De las mutaciones

Los Fragmentos Ácidos del arte y de la vida (misma)
-Un acercamiento a la obra de Juan José Díaz Infante-
(Fragmento)

Araceli Zúñiga Vázquez

Acercarse a la obra de Díaz Infante no es fácil. Tratar de abarcar 20 años de trabajo en firme resulta complejo. Pretender un análisis de todo este corpus es intrincado y casi imposible. Por consiguiente: lo intentaré.

Conocí a Díaz Infante antes de conocerlo de verdad. Esto es, escuché hablar de él a diversos investigadores visuales/artistas multimedia, entre ellos Alberto Roblest y Domenico Cappello –dos clásicos del videoarte mexicano– en los inicios de los años noventa. “Tienes que conocerlo”, me decían. Y sí. Era necesario. Desde que lo ví, en casa de Felipe Ehrenberg, supe que seríamos amigos, lo cual ha resultado –satisfactoriamente para mí– verdad.

Juan José Díaz Infante representa un signo en sí mismo. Un signo/señal perteneciente a los nuevos alfabetos, las nuevas sílabas/consonantes, los nuevos lápices. Su propio cuerpo físico y neurológico –continente inexplorado- es una escritura total, con la que él escribe y se escribe y se lee y se tatúa y se inter/signa y se trans/signa todo el tiempo. Pertenece a la camada de artistas/empresarios que nos enseñan a mostrar el arte en su dimensión masssmediática absoluta. Las escrituras emergentes. Impuras. Trasterradas. No expulsadas –autoexiliadas- del Paraíso Terrenal. Híbridas. Mestizas. Mutadas. Signo de los lobos. La palabra.

Alguna vez, en una entrevista en ciberhabitat.gob.mx, alguien le preguntó a Díaz Infante: ¿quién es Díaz Infante? Él respondió: “ah, caray, esa pregunta no la contesta nadie de sí mismo... pero, en fin, te puedo decir qué hago: siempre he tenido un sentido de que la vida es totalmente aburrida; mucha gente que conozco se llena de problemas que no son problemas, hay una preocupación excesiva por hacer dinero y a mí, para no estar en el tedio, me surgió la necesidad de inventar cosas.

“En general me dedico al estudio de procesos y, como sabes, eso te permite adquirir destreza en la aplicación práctica de metodologías con resultados específicos y medibles. Este conocimiento me ha posibilitado entrar en varios campos: el arte, la mercadotecnia, los negocios, etc. Este mismo ejercicio me permite un conocimiento real del sistema en que vivo y de alguna manera el conocimiento de mí mismo... entre más rápido te conozcas, más rápido empiezas a vivir la vida; entre más rápido descifres el sistema en el que vives, te evitas desarrollar teorías erróneas sobre un complot inexistente; luego crees que estás en determinado sistema y en realidad estás en otro.

“Pero, volviendo al quehacer de Juan José, te diré que uno de esos procesos de los que te hablaba es la fotografía: primero aprendí la técnica, conocí muy bien el cómo y empecé a hacer fotografías, digamos, técnicamente muy buenas. La necesidad de involucrarme con el discurso de la fotografía me remitió a tener que aprender a escribir: la narrativa exitosa de la imagen depende de una estructura de pensamiento y esa estructura te la da la buena escritura.

“Si no tienes eso creas imágenes sin narrativa, o lo que comúnmente se exalta como narrativa fragmentada, y tú podrás ver que estamos llenos de imágenes que no dicen nada, o que no dicen lo que deberían decir y que sólo te dan una ilusión de contenido. Así, desde muy joven, cuando acabé la carrera de Fotografía en el Brooks Institute y regresé a México, a principios de los años 80, me desilusionó tremendamente la calidad del Coloquio Latinoaméricano que se llevo a cabo en Pachuca y me empecé a dar cuenta del gran discurso político que inunda la actividad del arte en México: la fotografía de los años 80, por ejemplo, no era otra cosa que eso: un discurso político donde se discuten cosas que no están por ningún lado en la fotografía, y tampoco por ningún lado está la fotografía en sí, como si ésta no importara. Era un ejercicio de hacer fotografía sin fotógrafos y sin fotografía, eran artistas conceptuales y no lo sabían... muy extraño. Es debido a esto que empecé a experimentar con proyectos fotográficos interdisciplinarios, con una tendencia a partir del arte como tal y no a partir de la foto.

“La temática de la fotografía latinoamericana es un acto muy restringido por su diponibilidad a lo folklórico y a lo amarillista. En México es muy común que los artistas de nombre primero se busquen un nicho político y luego se promuevan como artistas, cuando debería de ser al revés: primero lograr una calidad de artista y luego el puesto político; a éstos yo les llamo burocrartistas y sus proyectos de arte siempre tienen temas muy a la segura, antropológicos, nacionalistas, que pintan un México de voladores de Papantla y mayas; es una exportación de indios, de niños comiendo basura, de mariachis, una estrategia como tratando de escandalizar a un alemán. Una reclamación infantil tácita de nuestra pobreza al imperio, como para no tener responsabilidad propia.”

(Juan José maneja un diálogo universal y sin necesidad de pertenecer al sistema o tener un puesto político que lo autopromueva, ha participado en la Bienal de Venecia, en el Mes Cultural Europeo, en Fotofest, en las actividades culturales de la Olimpiadas de Atlanta y Barcelona, en el Mes Internacional de la Fotografía en Brasil, el Festival de Música Nueva en Mongolia, el Coloquio de Arte Electrónico PROCONTRA en Moscú y en el Festival Experimenta en Buenos Aires, entre muchas otras participaciones de toda índole dentro y fuera de México. Su proyecto de actitud contemporánea tiene un discurso sólido y, por lo tanto, un nivel de calidad que le hace caber en cualquier galería del mundo).

“Además de mi actividad como artista en la fotografía, el video, la música y el performance, también me dedico a la curaduría. Esto me ha obligado a tener que organizar acciones grupales y su dinámica de trabajo; el proceso de organizar su narrativa me obliga continuamente a escribir y de ahí también tengo ya un cuerpo de trabajo que considero interesante en poesía experimental, textos y ensayos. Uno de los pseudónimos bajo el que escribo es Aristóteles Kubrik, un profeta que vive en el futuro en el año 2020 en la Nueva República de Chiapas y que se comunica con el presente haciendo continuamente una revisión histórica de lo que sucede políticamente en el país. Algunos de sus textos se han publicado en la revista Generación.

“¿Cómo descubrí mi inclinación hacia el arte? Yo nunca descubrí personalmente esa inclinación... Cuando iba a algún museo o tenía contacto con los grandes artistas, grandes arquitectos, pintores, etcétera, era más con esa distancia de observador a la que tanto nos acostumbra nuestro sistema educacional; pero un día conocí a Ángel Cosmos (†), cuando era editor de FotoZoom, le llamé por teléfono para pedirle una entrevista porque yo quería publicar un portafolios de fotografía en su revista y él me dijo: ‘mire, a mí no me interesa la fotografía comercial, así que evítese su viaje...’, y bueno, yo me monté en mi burro y le dije: ‘¿pues, cómo que no le interesa?, si le estoy pidiendo una cita, lo primero que tiene que hacer es recibirme, ver mi trabajo y después me dice que no le interesa...’

”Entonces accedió y yo llegué con mi portafolios, me dijo que era excelente y me lo publicó, pero no nada más eso, sino que también me invitó al Museo de Arte Moderno a una exposición que estaba armando con Antonio Russek, que, creo, se llamaba El Entorno Sonoro; trabajamos algunas ideas y, bueno..., así comenzó mi relación con el arte, espero no decepcionarte porque ya ves que no hubo musa...

“¿Cómo comienzo a hacer uso de las herramientas tecnológicas en mis propuestas? Lo que pasa es que la tecnología en el siglo pasado empezó con la fotografía; la pintura era la tecnología del siglo XVI, el lápiz mismo también es, hoy en día, tecnología. Yo, como los artistas contemporáneos, sólo uso lo que está a la mano. Ahora contamos con herramientas electrónicas que están ahí y que el artista usa, y creo que no es correcto establecer que hay un rompimiento entre el antes y el ahora que hay tecnología.

”Me preocupan más los llamados artistas electrónicos o experimentales por usar una computadora. Es como si se catalogara a los escritores entre los de máquina de escribir y los de procesador de palabras y que, por usar éste procesador, ahora es un escritor experimental... Es tratar de juzgar a una persona por lo avanzado de la tecnología de su reloj. Finalmente, el poeta debe estar a gusto haciendo su poesía y cantando como se le dé la gana, lo importante es saber evaluar ese filtro entre la sociedad y la poesía que se da aun cuando el poeta no use calcetines.

“Hablar del arte en estos días es hablar de una decadencia, un desgaste del discurso y del sistema. Las bases importantes que separan el arte actual del clásico se dieron en 1913, en el Cafe Voltaire, con las tesis del Dada, de Richter, Arp, Huelsenbeck, Hugo Ball, Tzara, Duchamp, y cuyos principios todavía no se han podido asimilar, a excepción de unos cuantos y unos pocos movimientos como John Cage y Fluxus, que no son otra cosa que la continuación del Dada. Así que, en estos días el ambiente del arte es en realidad una gran sopa de fideos, con loops, vueltas y lagunas, donde lo que se acomoda es la historia del arte de una manera cronológica, se toma nota aunque no se entienda.

“Esta fenomenología se da debido a que los rompimientos del arte se establecen con una actitud sistemática de contraposición al sistema anterior, pero en pocos momentos se han agotado con contenido las tendencias. Hay una preocupación mayor a destruir lo anterior que a agotar o explorar premisas. En vez de perfeccionar el sistema incompleto se sustituye éste con otro sistema incompleto y así se genera un gran círculo vicioso, donde nada tiene tiempo para servir.

”Alguna vez dije que, así como Dios no está nada más en las iglesias, el arte no está nada más en los museos..., no sabes el revuelo que provoqué, fue la ocasión en que más gente me ha reclamado, pero es la verdad, porque si tú enclaustras al arte en el museo entonces sí se vuelve un problema de elitismo y no me vas a decir que, para hacer que un poema sea bueno o malo, pero que te satisfaga y te dé gozo, tienes que estar en un museo...

”El arte entonces es esa capacidad para jugar y ser niño, Arnaldo Antúnez, poeta brasileño, dice: ‘yo lo que quiero es cantar’ y eso no significa necesariamente que cante bien, ¿quién le puede decir a un niño que no cante?

”Sobre Altamira, galería de arte virtual, diré que, para mí, el utilizar un medio es aprovechar sus ventajas. Altamiracave es un proyecto que comenzó precisamente tratando de hacer ese aprovechamiento de ventajas de Internet, donde puedes hacer muestras internacionales, conferencias, etc., sin necesidad de un gran aparato administrativo o institucional detrás de ti; donde puedes tener a muchos artistas en exhibición y no requieres gastar dinero o energía en problemas de malas administraciones. Lo contrario de eso sería montar una exposición con, digamos, 150 artistas de todo el mundo en un museo tradicional; ¡Imagínate lo que eso te costaría en tiempo, en dinero y en logística.

“Es importante mencionar que a través de mi carrera siempre he buscado los espacios alternativos a un museo, sobre todo prefiriendo llevar la obra al público que le interesa directamente a donde está. Así, he provocado una exposición en los pasillos del aeropuerto Benito Juárez o en Plaza Loreto. Provocando siempre ser más eficiente que el museo. En Altamira busco un público muy específico y muy exacto, de tal manera que sea la gente que me interese, la que exhibe y la que ve la exposición.”

Acerca de Puente Abierto, el trabajo de Juan José Díaz Infante junto con Elías Levín y Kepa Landa, responde a ideas plurales. En 1995, el año del boom de Internet y del inicio de arte creado exclusivamente para esta tecnología, lanzó una convocatoria para un proyecto colectivo basado en la noción de puente. La idea fue recibir imágenes fijas o textos sobre el puente realizadas por personas de cualquier parte del mundo.

Los trabajos de los artistas se publicaron electrónicamente en un sitio Internet y de manera impresa en museos de Chipre, España y México. Las imágenes se presentaron una al lado de la otra, en el orden en que éstas fueron recibidas. De esta forma, Puente abierto se convirtió en una de las primeras obras colectivas que fueron convocadas, construidas y unidas en "el ciberespacio".

Mediante la publicación de obras gráficas provenientes de diferentes culturas, en las que cada pieza era una unidad en sí misma, relacionada a su entorno por compartir un mismo espacio, Puente Abierto se convirtió en un homenaje a la unidad del planeta y la diversidad de sus culturas y en una suerte de tributo a Internet como espacio para el arte. "El mundo ya no será el mismo si está conectado", era una de las frases más recurridas en el medio por aquellos años.

Los poemas de Puente Abierto fueron, literalmente hablando, un puente entre la imagen fija, la literatura y el ciberespacio, esa dimensión en donde las distancias se miden en unos cuantos clics de ratón. Con esta experiencia se demostró que gracias a Internet podía establecerse un puente capaz de unir artistas, presencias y tiempo. Hoy, a la vuelta de los años, vemos en Puente Abierto uno de los primeros esfuerzos que exploraban la participación artística en una sociedad que se estaba globalizando a pasos agigantados.

Entonces, el proyecto Puente Abierto consistió en la elaboración de un puente gráfico infinito a través de Internet y el "cyberespacio". Contó con la participación de artistas de Chipre, España, México y el resto del mundo, teniendo como base el Museo Internacional de Electrografía de Cuenca (España) y el Museo de Arte Contemporáneo Carrillo Gil, de México, D.F.

El resultado refleja las diferencias entre culturas e individualidades. Es una propuesta de unidad y diversidad, una propuesta infinita. A través de la suma de fragmentos vemos una obra que se une y separa, que respira, que no existe más que en "el aire", pero que cualquiera puede participar en ella, es un encuentro real y virtual.

”El 16 de noviembre del año 2000 inauguré la exposición El Arte del Riesgo, el Riesgo del Arte, en la Cineteca de Nuevo León, en Monterrey, que consistió en una muestra de fotografía cuya finalidad era un poco ir en contra de lo convencional, ser una antítesis a la explotación de las imágenes que te decía anteriormente: el indio, el niño comiendo basura..., a lo que yo llamo periodismo cultural que, por cierto, mucho de eso nunca ha pasado por un periódico y que son un aburrimiento visual.

”Además, estoy trabajando en un virus que firma tu pantalla, un concepto metafórico a partir del concepto de firma de cuando escribes algo y lo tienes que firmar, se asume que es un compromiso, un contrato, algo autentificado, actitudes que en realidad son un teatro. El Virus es una alternativa del tercer mundo al concepto parcial de globalización del primer mundo; entonces es nuestra capacidad de guerrilla para plantear sociedades y futuros que realmente nos correspondan. Técnicamente, lo que estoy haciendo es planear un ejecutable que entre a tu computadora y firme tu pantalla.”

Lo (ya)dicho:
¿quién le puede decir a un niño
que no cante o
a una oveja Dolly
que no se clone?
E
E
e
e
e
*
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El escritor Omar Gasca define (¿describe?) a Juan José: "Es hábil, audaz, poco formal y menos solemne, pero sus verdaderos méritos provienen de las muchas horas invertidas en el trabajo y de generar y realizar sus proyectos. Sus imágenes no siempre revelan sus inquietudes, quizá porque éstas cambian más rápido de lo que se lleva en producir aquellas". (Gasca, Omar; efe ocho por uno. Temas de reflexión a partir de conversaciones con ocho fotógrafos. Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, México, 2000, p. 50).

Juan José (se) explica: “El conocimiento del mundo hoy día se duplica cada 6 años, es decir, en cuanto uno sale de una carrera universitaria donde se supone que uno ve el proceso global de un oficio, al graduarse, le corresponden exactamente el 50% del conocimiento global en el mejor de los casos. Ya que si el alumno aprueba con un promedio de 8 (equivalente a 80%), esto viene siendo en términos ‘reales' un 40% neto del conocimiento global al momento de graduarse.

“Me refiero a potencialidad, debido a que en estos momentos se ha vuelto una ‘moda' estar en ella, pero hay pocos usuarios creando situaciones específicas a Internet. En la mayoría de los casos son adaptaciones de piezas o procesos diseñados para otros medios y por ende poco eficientes en la red.

“Se deja atrás el concepto de ‘arte', equivalente a la pintura enmarcada que cuelga en la sala, y pasamos a que sea más común la expresión de arte como proceso de actitud.

“Hoy en día se produce obra ‘contemporánea' que es totalmente anacrónica. Defino arte de punta como el arte que aporta nuevos elementos o nuevas experiencias y no el que repite experiencias en otro medio.”

Así, en este intento de explorar estas tierras/continentes aristotélicaskubrikcianas de Díaz Infante, pongo una rodilla en la arena y toco tierra, en silencio, después de esta travesía por el misterio del arte y la palabra. Es importante revisar, entonces, los cortes geológicosartísticoscientíficos de las eras/ etapas en el arte/ciencia modernos y post, que vienen desde las multidisciplinas –mismo que, junto con el concepto de disciplina viene de principios del siglo XX (finales del XIX) y ya después son necesarias y bienhechoras las interdisciplinas, alrededor de los años 30 o 40 del siglo pasado– y, en nuestros días, ya estamos (por lo menos en el arte) de lleno en las transdisciplinas, donde toda frontera ha sido abolida, por lo menos conceptualmente (o está en vías de serlo).

La interdisciplina y la transdisciplina entre las ciencias, las humanidades, la tecnología, el arte… y el espíritu humano. Es aquí donde encuentro a Juan José Díaz Infante, este prototipo nuevo de seres humanos: artistas/empresarios/pormirazahablaráelespírituatravésdeunainterfase

(a manera de) Conclusión:

El México del tiempo de los grupos, eran artistas que abrían una senda de la posibilidad de experimentación que rompían en pedacitos el reinado de los muralistas, señores que se tomaban los día de campo de una manera muy seria, los artistas de ahora pueden aprovechar mucha materia sembrada y elotes congelados, muchos espacios abiertos y bosques más y más talados.

¿Podría haber la posibilidad de un catalogador que invente su propio artista y su obra sin necesidad que existan? Los seis osos lo han hecho y nadie los ha cachado.