Temas de actualidad


LA ORGANIZACIÓN DEL SECTOR ACADÉMICO DE LA UNAM, UN RETO

M.C. Carlos Ortiz Mondragón
Secretario de Organización Académica del STUNAM

Considero que es un tema importante que debiera ser analizado a profundidad, para desmitificarlo y ubicarlo en su justa realidad por los estudiosos de la sociología, la psicología social u otras Ciencias del Área Social en el marco de la propia Universidad Nacional Autónoma de México.

Si bien es cierto que ya existen algunos puntos de acuerdo al respecto, aún no se cuenta con una respuesta que explique las causas o motivos que hacen que el sector académico en su mayoría dentro del bachillerato (Escuela Nacional Preparatoria y CCH), las licenciaturas o los posgrados de nuestra máxima casa de estudios, que es la UNAM, se resisten a organizarse debido a que no sienten la necesidad de pertenecer en forma permanente y orgánica a instancias colegiadas como los consejos: Universitario, Técnico, Académico de Área o Interno, planteados por nuestra legislación universitaria. Muchos desconocen que tienen el derecho a organizarse libremente a través de claustros, academias, colegios de profesores, etc., así como sentirse partícipes y representados por estar afiliados a una instancia sindical en forma consciente y voluntaria.

Un hecho importante es el que se refiere, de acuerdo a la normatividad que establece la legislación universitaria, a la elección de consejeros a diversas instancias de representación de los sectores de la comunidad, en donde el sector académico tiene la oportunidad de manifestarse a través de su voto. Pero pudiendo ser coopartícipe en dicho proceso, la participación en el mismo se torna limitada y a la vez minimizada, con lo cual se impide la promoción de alternativas democráticas en esas instancias; en cambio, el aparato burocrático que domina en la UNAM, se vuelca para tratar de organizar y controlar la libre participación de los académicos, asumiendo con ello el control de las decisiones de dichos cuerpos colegiados en perjuicio del desarrollo de la Academia.

Por lo tanto, la burocracia administrativa de la UNAM, o sea, sus funcionarios prevalecen por sobre la academia en forma irrespetuosa, debido a sus actitudes autoritarias y excluyentes en contra de todos aquellos que piensan y actúan en forma diferente a dicho aparato, los cuales son reprimidos.
Es importante mencionar, en este orden de ideas, que los académicos de los diversos niveles de enseñanza de la UNAM tienen la tendencia a organizarse en forma espontánea y coyuntural, al igual que el sector estudiantil; por ello sus actitudes se tornan anárquicas, sobre todo al sentirse afectados académica o laboralmente por la autoridad y porque en el momento de acercarse a alguna instancia, para que los apoye a resolver su problemática y al no obtener los resultados esperados, tienden a dispersar la organización prevaleciendo sólo en pequeños grupos o corrientes de opinión.

Así, la mayoría de académicos que a pesar de estar siendo afectados en sus derechos prefieren no integrarse a los movimientos que luchan por sus reivindicaciones o estabilidad laboral, ni se inclinan a participar masivamente en una instancia sindical (STUNAM), por temor a las represalias de la autoridad que, en contubernio con la organización académica titular del Contrato Colectivo de dicho sector (AAPAUNAM), actúa para que no se les recontrate, pierdan sus horas o sus estímulos.
El resultado es que de esa gran masa que son los académicos en la UNAM, sólo una proporción mínima accede a participar organizadamente de manera individual en instancias académicas o en instancias sindicales.

Por otra parte, para que el sector académico pueda acceder a la organización sindical y/o colegiada en la UNAM, considero que se deben ubicar y tomar en cuenta las siguientes consideraciones:
1. Situación académica y laboral del Sector en cada nivel de enseñanza de la UNAM.

2. El sector académico de la UNAM deberá tener así conocimiento de los principios y funciones sustantivas de la propia UNAM.

3. Deberá conocer la legislación universitaria.

4. El sector académico deberá tener conocimiento, o en su defecto solicitar la información necesaria acerca de sus derechos y obligaciones, como trabajador universitario o como miembro de alguna organización académica o sindical.

5. Deberá conocer las cláusulas, el manejo y aplicación del Contrato Colectivo de Trabajo.
Dar respuesta al porqué y para qué de la organización del Sector Académico en sus diversas instancias universitarias y sindicales planteadas por el STUNAM como sindicato de Institución, en la construcción del proyecto académico alternativo para la reforma universitaria democrática de la UNAM.


LOS SALARIOS DEL PERSONAL ACADÉMICO DE LA UNAM

Luis Lozano

La política económica, educativa y salarial impuesta por el gobierno mexicano a los trabajadores en las universidades públicas, se ha caracterizado en los últimos años entre otras cosas, por insuficientes incrementos al salario. A través de topes salariales invariablemente inferiores a la inflación, año tras año en cada revisión contractual, los trabajadores universitarios se han visto obligados a renunciar a una parte importante de sus ingresos y nivel de vida.

Aunado a la política de desplome salarial, a partir de 1985 se suma otro elemento: el de la profundización de la diferenciación salarial entre el personal académico e investigadores, de acuerdo a la jerarquía de sus plazas, privilegiando relativamente a los de mayor nivel a través de aumentos mayores a su salario nominal que al resto del personal académico y, a partir de 1990, mediante la incorporación a los programas de estímulos a la productividad y formación académica.

El objetivo de esta política de apertura del abanico salarial en medio de un profundo deterioro del ingreso de la gran mayoría de los profesores e investigadores, es lograr, a un bajo costo, el impulso del proceso de modernización educativa en el sector universitario a través del desarrollo de la competitividad, la "excelencia académica" y la retención de "cerebros".

A propósito de la revisión contractual que se esta negociando entre los sindicatos y las autoridades de la UNAM, el Centro de Análisis Multidisciplinario se ha propuesto en el presente análisis mostrar e ilustrar las condiciones salariales del personal académico a partir del estudio de los salarios tabulares base, a efecto de difundir sus resultados entre el personal académico de nuestra Universidad. Anima a este trabajo la idea de poder contribuir a desarrollar la discusión sobre el tema entre los propios trabajadores universitarios y la posibilidad de contribuir en la defensa de sus ingresos.

El presupuesto de la UNAM y los salarios de los académicos

En términos reales, la partida del gasto público destinada a la educación ha sido una de las más afectadas en los ajustes al gasto público que el Gobierno mexicano realizó en el lapso más agudo de la crisis que estalló en febrero de 1982.

En el periodo 1982-1988, el gasto en educación se redujo considerablemente, y consecuentemente la partida de éste que se destina a la UNAM también decreció. Sin embargo, esta reducción a la partida que el Gobierno federal destinó a la UNAM ha sido absorbida fundamentalmente a través de la reducción salarial a los trabajadores universitarios, pues mientras el presupuesto se redujo en un 36% en términos reales, los salarios del personal académico se redujeron en ese mismo lapso entre 40% y 43%, dependiendo su nivel y categoría.

A partir de 1989, durante el gobierno de CSG, el gasto en educación se incremento y la partida destinada a la UNAM también, aunque en menor grado. El presupuesto de la UNAM en 1990 fue 5.4% mayor que el de 1988, mientras que el de educación lo fue en 19%; lo que muestra que la UNAM ha recibido menor apoyo que otras instituciones educativas. A pesar del incremento -en términos reales- del presupuesto de la UNAM, los salarios de los académicos se siguieron castigando fuertemente, al grado de que ahora son inferiores, en términos reales, que los de febrero de 1988. Resulta lamentable que los salarios de los académicos de la UNAM, al igual que el salario mínimo de los trabajadores en general, sigan su tendencia descendente.

Es imprescindible que así como han iniciado un micro incremento las remuneraciones reales de los trabajadores de la industria, del comercio y de los servicios en general, también aumenten los salarios de los trabajadores universitarios y comiencen a recuperar su poder de compra erosionado por más de 20 años.

Veinte años de deterioro salarial en la UNAM

La instrumentación de la política de reducción salarial asociada al proyecto de modernización educativa que se ha impuesto en las universidades públicas avanza prácticamente sin obstáculos, gracias a que a la sombra de la crisis económica y social se generó un amplio desempleo en prácticamente todas las actividades profesionales.

Dicha situación ha contribuido ha agudizarse en aquellas instituciones de educación que, como en la UNAM, los trabajadores enfrentan organizaciones sindicales que, como las AAPAUNAM, no representan en realidad los intereses de los trabajadores que dicen representar, generando una mayor debilidad en las negociaciones salariales de los sindicatos universitarios.

Así, el proyecto de modernización educativa, inspirado en las tesis del neoliberalismo económico, avanza en las universidades públicas sin grandes dificultades, comprimiendo y diferenciando cada vez más los salarios de los trabajadores académicos. Es el caso de los profesores de la UNAM para todas sus categorías, quienes han sufrido en los últimos veinte años una reducción tal, que hoy su salario base sólo tiene la mitad del poder de compra de la tercera que tenía el 1o de febrero de 1980, dependiendo de la categoría y nivel.

Aunque el desplome del salario real durante los dos últimos decenios ha afectado a todos los sectores de asalariados del país, éste se ha mostrado con mayor agudeza en aquellos en donde la política gubernamental tiene un alto grado de determinación, entre otros casos están los salarios mínimos generales en el país y los salarios en las universidades públicas.

El profesor de asignatura

Especialmente grave es el caso de los profesores de asignatura, cuyo salario real en sus dos categorías ("A" y "B") ha quedado reducido, en su poder de compra, a la quinta parte en los últimos 20 años.

Con el monto que la Universidad pagaba a un profesor de asignatura en 1982, hoy paga a cinco. Tanto los profesores de asignatura "A" como los de asignatura "B" requerirían que su sueldo se incrementara cinco veces para alcanzar el poder de compra que tenían hace 20 años. Es de gran importancia indicar que del total de académicos de la UNAM, los profesores de asignatura representan el 79 por ciento de la planta. También tienen que realizar su contratación semestralmente, lo que implica que su situación es irregular, en muchos casos son fácil presa de los jefes en turno. El salario de los profesores de asignatura ha perdido 53.84% de su poder adquisitivo de febrero de 1980 al 1º de enero del año 2004.(ver cuadro No.1)

Cuadro No. 1.
PODER ADQUISITIVO DEL SALARIO DEL PERSONAL ACADEMICO DE LA UNAM
(PROFESOR ASIGNATURA "A")

GRÁFICO Nº 1

El profesor asociado

El impacto de las diferencias saláriales iniciadas en 1985, en los profesores asociados categoría "A", ha visto reducir su salario en igual cuantía que los profesores de asignatura (ver cuadro No.2.).

Para el 1º de enero del año 2004 la perdida del poder de compra que el salario de esta categoría representa, en comparación con el de febrero de 1980, 54.83%, respectivamente. El gasto que, en términos reales, erogaba la Universidad en febrero de 1980 para pagar a un profesor asociado "A", por ejemplo, hoy le permite sufragar 4.0 salarios para profesores de esta misma categoría. O, en otras palabras, para que a los profesores asociados" se les resarciera su poder de compra perdido en los últimos veinte años se requeriría un salario mensual de 11, 774.00 pesos en lugar de los $ 7,606.00 que perciben.

Cuadro No. 2.
PODER ADQUISITIVO DEL SALARIO DEL PERSONAL ACADEMICO DE LA UNAM
(PROFESOR ASOCIADO "A")

El profesor titular

Los profesores titulares son los de más alto nivel en la Universidad, los de menor número y los que relativamente menos deterioro salarial han padecido en los últimos 20 años. No obstante, su salario real en comparación con el de febrero de 1980 ha perdido el 54.51 % en su categoría respectiva, es decir, sólo queda la mitad del poder de compra que se tenía hace veinte años.

El monto que, en términos reales, la Universidad erogaba en febrero de 1980 para pagar el salario de un profesor titular "A", hoy le permite pagar el salario de dos profesores de la misma categoría. El salario del profesor titular ha perdido el 54.51% en su poder adquisitivo de febrero de 1980 al 1º de enero del año 2004. (ver cuadro tres).

Cuadro No. 3.
PODER ADQUISITIVO DEL SALARIO DEL PERSONAL ACADEMICO DE LA UNAM
(PROFESOR TITULAR "A")


El salario de los profesores e investigadores de la UNAM ha sufrido un fuerte deterioro en los últimos años (del 1o de febrero de 1980 al 1º enero de 2004. En esta pérdida del poder adquisitivo, que oscila entre el 53.8 % y el 54.8 % .

El grave deterioro salarial que han sufrido los profesores e investigadores universitarios ha desarrollado fenómenos como el "multichambismo" y la fuga de "cerebros" hacia universidades privadas, hacia el sector público y privado o hacia el extranjero.

Los programas de profundización de diferencias salariales que favorecen a los profesores de mayor nivel y productividad resultan insuficientes, sino es que inoperantes, para detener la deserción y contribuir al mejoramiento académico, pues no necesariamente los mejores profesores e investigadores se encuentran entre los de más alto nivel-productividad; además, han contribuido a incrementar la cantidad de trabajo en busca de estímulos y en detrimento de la calidad, y, lo que es más grave, el programa de estímulos no contempla a los profesores de asignatura, entre quienes también se encuentran muchos de alto nivel, y sobre todo, jóvenes profesores que potencialmente podrían constituir la nueva planta de profesores de nuestra Universidad, si es que no abandonan antes esta institución debido al bajo nivel salarial.

Continúa

 
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