Reforma Universitaria


RETOS DE LA UNIVERSIDAD CONTEMPORÁNEA.
SUS ORÍGENES Y SUS PERSPECTIVAS

Luis E. Gómez*

Introducción

La mayor dificultad que tiene una institución es hacer el análisis de si misma. La universidad no escapa a esta dificultad.

Este ensayo busca presentar los desafíos de la universidad contemporánea, frente a los cuales requiere construir no sólo una respuesta inmediata sino abrir una perspectiva de largo plazo que le permita, al mismo tiempo que mantener su importancia en los nuevos contextos, guardar su identidad como la principal figura de la cultura, de la enseñanza y de la producción de saber.

Queremos mostrar aquí cómo siendo la Universidad una institución que surge del medioevo, ha logrado tener un recorrido transhistórico, transformándose en el decurso de los siglos, no sin haberse diversificado en la construcción de sus modelos matrices y no sin haber pasado por reformas ligadas a sus tiempos, muchas veces convulsionados por grandes acontecimientos, particularmente durante el siglo pasado.

Presentamos este recorrido para llegar a la universidad del nuevo milenio y precisar sus desafíos y sus perspectivas.

La UNAM, como la más grande institución contemporánea de cultura de América Latina, pasa por una situación que podríamos denominar como de encrucijada histórica frente a la posibilidad de llevar adelante una reforma que no sólo pueda enfrentar los retos de su tiempo, sino, además, vislumbrarse en el largo plazo frente a las tendencias en el desarrollo de la ciencia, la técnica, la cultura y la emergencia de una sociedad cuyas necesidades cambian de manera vertiginosa.

Los orígenes

Hace ya más de 900 años que una idea de “universidad” recorre el mundo. Fuente de reflexión de su tiempo y de su pasado, lugar de formación del conocimiento y de las utopías del mundo. Su aparición originaria se reconoce en la Universidad de Bolonia, de donde se inspirarán las más grandes universidades medievales de Oxford, París y Praga.

La Universidad de Bolonia reconoce como su origen los estudios fundados en 1088, que más tarde, en 1158. Federico I formaliza bajo la Costitutio Habita. Sus enseñanzas se centrarán entonces en la gramática, la lógica y la retórica, para dar paso al derecho y mas tarde a la medicina y la astronomía.

Inspirada en la experiencia de Bolonia se encuentra la decana de la universidad francesa, la célebre Sorbona de París, cuyos antecedentes se remontan a los Estudios de Paris funcionando alrededor del año 1100, pero que hasta 1257-58 será cuando Robert de Sorbon, clérigo, consejero y confesor de Luis IX, llamado San Luis (muerto durantes las octavas cruzadas), con la finalidad de distender las relaciones entre los saberes del poder espiritual y del poder terrenal, fundan el Colegio de Sorbon, e instituyen las primeras corporaciones de “Maestros y escolares de París”.

Los registros de enseñanza en la Universidad de Oxford, en Inglaterra, existen desde 1096; sin embargo, se reconoce que hay cierta estabilidad de estudios a partir de 1167 cuando el rey Henry II se opone a que se sigan enviando jóvenes ingleses a hacer estudios en la Ciudad de París, apoyando con fuerza los Estudios de Oxford. Se tiene certeza de que la fundación de los Colegios de Estudios de Oxford constituye el momento de consolidación definitiva de la Universidad entre los años de 1249 y 1264.

En nuestro ámbito, los antecedentes más remotos de la UNAM se encuentran en la Real y Pontificia Universidad de México. Sus orígenes escolásticos son bien conocidos. Abrirá sus puertas el 25 de enero de 1553, de acuerdo con el modelo de la Universidad de Salamanca, que había sido fundada en 1218 por Alfonso IX de León.

Cuenta también para su fundación la experiencia de la Universidad de Alcalá de Henares o Complutum, fundada por Sancho IV de Castilla en 1499 a partir de los Estudios de las Escuelas Generales de Alcalá. Para 1509 ya se dividían los estudios en cinco Facultades, Artes y Filosofía, Derecho Canónico, Letras, Teología y Medicina. No es sino hasta 1836 que es trasladada a Madrid como la Universidad Complutense.

La Universidad Real y Pontificia de México fue inaugurada en tiempos del Virrey Don Luis de Velasco con la apertura de cinco Facultades: Artes, Teología, Cánones, Leyes y Medicina.

La universidad de la modernidad

Ya en el siglo XVII la Universidad de la Sorbona fue apoyada por el Cardenal Richelieu, consejero del Rey. Mas tarde permaneció cerrada durante la Revolución Francesa, hasta 1821, cuando es reincorporada a la enseñanza bajo la égida napoleónica, que le otorgará un estatus y una organización peculiar cuya influencia perdurará, principalmente en el mundo latino, hasta los primeros años sesentas de éste siglo.

Así como el concepto de educación en general, el de la universidad, a partir de la doble influencia del Iluminismo (Ilustración francesa, empirismo inglés y racionalismo alemán) y de la Revolución Francesa, será expresado por la era napoleónica, ya no bajo la significación de lo que se entendía en la Edad Media como “una unidad corporativa de escuelas”.

La Universidad pasaría a ser vista como la idea sistemática de la búsqueda científica: la Universitas Scientiarum, que comenzará a escenificar irreversiblemente una triple autonomía que no dejará de crecer aún frente a innumerables obstáculos:

Autonomía frente al poder del naciente Estado Nación, frente al comienzo de la decadencia del poder eclesiástico y frente al también naciente poder del mercado. En el caso francés, para realizar las dos últimas debió hacerlo a costa de sacrificar la primera.

Más allá de su ya lejana pero inextinguible influencia medieval, la universidad contemporánea reconoce, no sin cierto orgullo, que ninguna institución universitaria es copia fiel o aproximada de alguna otra; todas se piensan originales y en cierta medida así es. Sin embargo, es aún posible reconocer la existencia de cuatro grandes vías universitarias que, como grandes matrices, han marcado el desarrollo de todos los sistemas de educación universitaria en el planeta. 1

a) La Universidad Bonapartista o Napoleónica

La conjunción de los efectos de la Revolución francesa sobre la universidad, el ascenso de Napoleón Bonaparte y la construcción del Imperio, así como el impacto sobre el continente europeo de la llamada Revolución Industrial Inglesa, obligaron a reabrir la universidad francesa bajo nuevos conceptos, de hecho mayormente utilitaristas y con una estrecha subordinación al poder político.

Centralizada y centrada sobre la legitimación del derecho y de su codificación napoleónica, la universidad generó facultades cada vez más separadas entre sí, pero centralmente controladas, no sin renunciar a producir serios avances el campo de la innovación o de la adaptación industrial y de la medicina, principalmente.

En sentido estricto, la institución universitaria napoleónica refleja la consolidación del Estado-Nación francés, donde la universidad fue concebida y utilizada por el Estado como un instrumento de modernización autoritaria de la sociedad, mediante el control por el gobierno de los nombramientos académicos, mediante el control del presupuesto y de las normas que tenían por objetivo una distribución de los recursos sobre el conjunto de los territorios, siempre manejados desde París, que no dejó de ser la universidad consentida.

Podemos afirmar que la época napoleónica de la universidad, y más allá de ella en el tiempo, sirvió para afianzar la identidad nacional francesa y también sirvió para afirmar una idea de influencia cultural imperial que aún hoy, de alguna manera, se siente en países como Argentina, México, España, Portugal, Italia y por supuesto sobre sus ahora ex colonias árabes y africanas.

Es posible decir que mientras Francia se ha reformado de sus instituciones napoleónicas transformándolas sensiblemente, muchos de los países que siguieron su influencia, no lo han hecho en igual medida.

b) La Universidad germánica Humboldtiana

La Universidad prusiana alemana se vio fuertemente sacudida por la devastación de las guerras napoleónicas sobre sus territorios, donde una de las acusaciones por la derrota fue la ausencia de un sistema de enseñanza que considerara los avances tecnológicos.

La revolución democrática europea, la revolución industrial inglesa y el surgimiento del Estado Nación llegaron tarde a Alemania, pero cuando hubo necesidad de reinventar la universidad los alemanes se pusieron sin duda a la vanguardia, mediante una reforma que fue precedida por el llamado debate Sleirmacher contra Fichte, donde el primero argumentaba la necesidad de una universidad ideal, centrada en la producción del saber por el saber mismo, un principio, para muchos escandaloso, de libertad académica.

Wilhem von Humboldt, reconocido como uno de los más grandes sabios alemanes, zanjó el debate en favor de Sleirmacher para superar la universidad prusiana y fundar lo que en adelante se conoció como la institución universitaria humboldtiana. Una universidad al servicio de la verdad y refractaria a su instrumentalización. Un tipo de universidad que sobrevivió hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial, cuando muchos criticaron su subordinación frente al nazismo.

La posguerra produjo el ocaso del modelo humboldtiano, no sin dejar de influenciar a los Estados Unidos, con el que éstos supieron matizar la importación del modelo británico, e influenciar a las mismas naciones inglesa y francesa, tan reacias a aceptar influencias externas.

El surgimiento en 1948 de la Universidad Libre de Berlín marcó el final de la Universidad Humboldtiana, sin agotar del todo su influencia, como un tipo ideal de universidad al que aún se aspira en el mundo.

c) El modelo Ox-bridge británico

Por supuesto el modelo británico está inspirado en la Universidad de Oxford, pero no solamente, cuenta también la de Cambridge, al grado que el modelo es conocido como el Ox-bridge. Centrado sobre un efecto que algunos especialistas califican como psicologista, ya que estas universidades ponen especial atención al desarrollo de la personalidad de sus estudiantes, además del desarrollo de sus capacidades cognoscitivas e intelecuales.

Los alumnos de la Universidad británica habrían de vivir en las residencias de los campi, formando no solamente un exclusivo ambiente universitario sino, además, una comunidad de formas de vida, una especie de entrenamiento para el mundo de pertenencia a las sociedades y a las asociaciones.

El sistema estuvo durante mucho tiempo y básicamente hasta las sucesivas crisis de los sesenta y los setenta, reservado a formar una elite para servir a las elites, llegando tardíamente a los procesos de su apertura a la población general en los años ochenta. Así, la Gran Bretaña conoció la masificación de la enseñanza, más allá de los conciertos de los Beatles o los Rolling Stones.

Se considera que el sistema universitario británico goza de una gran autonomía frente a los gobiernos, evidentemente con ciertos matices, sean estos laboristas o conservadores, al grado de permitirles que un Consejo de Universidades ejecute la tarea de distribuirse el presupuesto público puesto a su disposición.

No es necesario decir que si bien hoy la distribución es más democrática, es el dúo Ox-bridge el que se lleva la mayor tajada del pastel.

La influencia de la universidad británica se extiende más allá de sus antiguas colonias y pervive en países tan alejados unos de otros como Canadá, Australia, Sudáfrica, India.

d) La Universidad de los Estados Unidos

Es quizás el modelo norteamericano el de mayor complejidad. Marcado por una oferta de educación de masas desde hace cincuenta años, las universidades se reparten entre aquellas públicas que se financian de fondos privados y las privadas que se financian de fondos públicos.

Por supuesto, la educación universitaria de los hijos se concibe como una inversión y las becas se compiten como toda competencia, a muerte. Hay universidades de fondos federales, estatales y hasta de ciudades específicas. Públicas de educación gratuita, pero también públicas y privadas de educación carísima.

Estas universidades están marcadas por el modelo Ox-bridge (amplios ambientes universitarios y grandes bibliotecas con estudiantes que pueden residir en los campi) de inspiración liberal, pero matizadas por los principios de Von Humboldt. Investigación básica de punta y de frontera convergente con la enseñanza de saberes prácticos, relacionados tanto con los entornos locales como con las exigencias de la economía de mercado.

Un posible quinto modelo podría haberse constituido con la Universidad Soviética, Universidad de Estado. Sin embargo, al desaparecer el socialismo real también la universidad rusa ha debido transformarse y su forma está en reestructuración.

Es posible decir que a estos cuatro orígenes se agregan una serie de procesos de reforma que han impactado fuertemente los sistemas universitarios de enseñanza e investigación entre los que es importante señalar:

a) La reforma universitaria por la Autonomía Argentina y México

Dos movimientos estudiantiles casi paralelos marcan la evolución de las universidades latinoamericanas de principios del siglo XX. En primer lugar, el movimiento por la reforma universitaria de la provincia de Córdoba, en Argentina, que en 1918 proclama un manifiesto contra el derecho divino del profesorado a ejercer autoritariamente un poder contra los estudiantes, régimen catalogado como anacrónico, al cual debe suceder una figura democrática.

Después de innumerables actos políticos en que la universidad es cerrada o intervenida por los gobiernos, el 21 de julio del 1918 el gobierno nombra un interventor para reformar los estatutos e incorporar, en cierta medida, las demandas estudiantiles que pedían en primer lugar la autonomía, un gobierno tripartita paritario, la libre asistencia a los cursos y un régimen de concursos para los nombramientos de profesores.

Por supuesto, estas reformas suscitaron grandes reacciones que llevaron a diferentes gobiernos a matizarlas o tratar de combatirlas. Este movimiento autonómico, conocido como la generación reformista y su influencia, sigue teniendo importancia para los movimientos contemporáneos que citan constantemente el respeto al principio de Córdoba.

Entre sus repercusiones más importantes destaca la realización del Congreso Internacional de Estudiantes, realizado en México en 1921. De él salieron fortalecidas las federaciones estudiantiles mexicanas y se creo, igualmente, una generación de activistas reformistas. En 1928, la llamada FEM exigía la aplicación de un acuerdo del Secretario de Educación Pública para que el Consejo Universitario otorgara derecho a voto a los representantes estudiantiles y no solo voz.

Necesario antecedente de la autonomía es el proyecto escrito por una comisión nombrada por el entonces rector Pruneda. Entre los actores que destacaron en 1929 estuvo a la cabeza del movimiento la Federación Estudiantil conducida por Angel Carvajal, Carlos Zapata Vela y Alejandro Gómez Arias, quienes en 1929, con el objetivo de detener la transformación de los exámenes finales en exámenes trimestrales, inician una huelga que durará 68 días y de la cual saldrán con la adquisición de la autonomía para la Universidad Nacional.

La nueva ley orgánica confirió una autonomía relativa a la Universidad Nacional. Sin embargo, los conflictos a su interior no cesaron sino hasta la conclusión del llamado debate Caso-Lombardo, que dio origen a la promulgación de la ley vigente en 1945 que introdujo restricciones a la forma de elección de sus autoridades, limitando la participación estudiantil a su representación minoritaria en el Consejo Universitario. Como veremos más adelante, la UNAM ha vivido sendos movimientos estudiantiles, además del de 68 y 71 que trataremos aparte.

b) El movimiento estudiantil francés, mexicano y mundial de 1968
De la universidad de masas a la universidad de sistemas

En Europa, en los Estados Unidos y también en nuestro país, particularmente en la UNAM, pero no solamente, durante los años sesenta se produce la expansión de los sistemas universitarios que llegará a su apogeo a finales de los años setenta y culminará en los primeros ochenta, que asistirán a una pérdida de velocidad y al agotamiento de estos cambios.

Es la masificación de la sociedad lo que se traduce como cambio en las mentalidades que, en el plano nivel de la universidad, va a afectar el funcionamiento de los modelos napoleónico y humboldtiano, tanto como a sus correspondientes de Ox-bridge y el norteamericano.

El sistema debió convencerse de la necesidad de modificar el esquema dominante, pasar de una formación de una elite intelectual al servicio de las elites económicas a una formación de grandes números de jóvenes ansiosos de participar en las nuevas posibilidades de la movilidad social, del nuevo consumo incentivado por la creciente influencia de un modo juvenil de vida, proyectado a través de la creciente influencia de los medias, especialmente el cine y la televisión, así como la nueva idea de la valorización de los diplomas entendidos como una inversión (individual o familiar) rentable.

En este sentido, la masificación escolar fue entendida por la sociedad como desmasificación social (mientras los conservadores expresaban sus miedos), es decir, como posibilidad de formación de ciudadanos habilitados de una posición social, detentadores de un diploma valorizado por el crecimiento económico, por el incremento en la demanda de profesionistas y el crecimiento sin precedentes de los programas sociales del naciente Estado del Bienestar, apoyado en nuestro caso, por el auge de las economías centradas en la producción de petróleo.

Se produjo entonces una cierta correspondencia de la formación universitaria con la captación de nuevos funcionarios para el sector público y sus secretarias de Estado o Ministerios, que llegaron a convertirse en los principales empleadores de los países. A pesar de este crecimiento, los canales de participación democrática se encontraban cerrados o acaparados por los hijos de las elites políticas; en el caso de México, por los del régimen posrevolucionario.

Por lo anterior podemos decir que no todo fue miel sobre hojuelas. El 68 tomó forma en Paris con el mayo francés, y la primavera de Praga, con el movimiento estudiantil mexicano del 26 de julio al 2 de octubre trágico, terminando con una masacre de estudiantes por el gobierno de Díaz Ordaz. El 68 tuvo su punto final en las movilizaciones estudiantiles del 69 italiano y los sucesos en la Universidad Norteamericana de Kent. Todavía México tuvo su intento de levantar el movimiento estudiantil en 1971, con motivo de los conflictos de la Universidad de Nuevo León, que igualmente fue aplastado por el régimen echeverrista.

Aún se pueden percibir los efectos de estos movimientos sobre la configuración de las Universidades de nuestro tiempo. Baste decir que muchos de los actuales dirigentes de las instituciones universitarias vivieron esos acontecimientos en carne propia, y si bien no quiere decir que todos simpatizaron con sus ideales, lo cierto es que forman parte de una generación de poder que se confronta con las nuevas tendencias y las nuevas demandas que la globalización quiere imponer a la Universidad contemporánea.

Los primeros años setenta significaron el principio del cuestionamiento de las políticas sociales y la pertinencia de las llamadas universidades de masas. Mientras que en Europa se empezaban a cuestionar su existencia, México comienza una expansión al interior de la UNAM con la incorporación del bachillerato experimental, denominado CCH, y la creación de las ENEP como escuelas ligadas principalmente a sus entornos. Nace también el proyecto de la Universidad Autónoma Metropolitana dividida sus cuatro campi. Una experiencia centrada en la enseñanza modular también pretendidamente ligada a sus entornos.

Es el tiempo de la Universidad de sistemas y subsistemas, donde la UNAM realiza lo que podríamos denominar como una reforma silenciosa identificando por lo menos tres sistemas de funcionamiento: el bachillerato, con dos subsistemas, la Escuela Nacional Preparatoria, o bachillerato clásico; y el Colegio de Ciencias y Humanidades con sus supuestas opciones terminales. El sistema de educación superior, que integraba dos subsistemas, donde las tradicionales Facultades al interior del campus central de Ciudad Universitaria y el subsistema de las escuelas llamadas periféricas integradas por las ENEP de Acatlán, Aragón, Cuautitlán, Iztacala y Zaragoza. Hoy la mayor parte se han convertido en Facultades.

Finalmente, el Sistema de Investigación donde se integran los subsistemas de Humanidades, que coordinan los institutos y centros de investigación de ciencias sociales y de humanidades, y el subsistema de la Investigación Científica que coordina a todos los institutos y centros de investigación en ciencias físicas y exactas, de la tierra, químico-biológicas y de la salud.

Este periodo se vio igualmente caracterizado por la insurgencia sindical, donde el sindicalismo universitario vio recompensada su lucha con la contratación colectiva. Rápidamente, el STEUNAM incentivó la lucha de los académicos por contar con su propia organización de donde salió el proyecto del SPAUNAM, a lo cual las autoridades universitarias de la época contrapusieron la organización de un sindicalismo blanco con el que lograron impedir el arribo de un sindicato unitario que intentó, desde el STUNAM, ganar también el contrato de los académicos. Las AAPAUNAM, como instrumento patronal, limitaron el ascenso del sindicalismo independiente académico universitario.

En Europa, la fuerza de las lucha obreras y la contención a la destrucción del Estado del Bienestar impregnaron los proyectos universitarios dando lugar a los proyectos de la llamada Universidad-Fábrica. Las Universidades de Berlín, de Belfefield, en Alemania; de Vincennes, transformada en Saint Denis, en Francia; de Bolonia y Padua en Italia, formaron parte de estas experiencias.

Un proyecto no sólo ligado a los actores sociales sino además fuertemente influenciado por la politización, donde éstas experiencias llevaron en estos años a una buena cantidad de jóvenes a comprometerse no sólo con las luchas obreras, sino también con las expresiones de la lucha armada que impulsaron organizaciones de corte militarista como las Brigadas Rojas en Italia, el Bader-Meinhof en Alemania, Acción Directa en Francia o inclusive el llamado Ejército Rojo Japonés.

En México es también la etapa en que se expresarán, a su juicio por falta de alternativas políticas legales, grupos como el MAP, el FUZ, el ELN y la Liga Comunista 23 de Septiembre y las expresiones guevaristas de guerrilla campesina de Lucio Cabañas y Genaro Vázquez. Organizaciones que el Estado combatirá con medios ilegales como el asesinato selectivo, la tortura, la penetración policiaca, que configuraron lo que hoy se conoce como la guerra sucia.

Es importante señalar que durante este período se consolidaron también las mal llamadas macrouniversidades, entre las que se encontraban Moscú todavía como Universidad de Estado, al igual que Pekín (hoy Beijin), Berkely, el sistema de la UCLA, la UNAM, que llegó a alcanzar una matrícula récord de 350 mil estudiantes.

Los años ochenta van a prefigurar el principio del desmantelamiento de las políticas públicas, el impulso a las iniciativas de privatización y el ataque a la universidad pública. Los análisis de la OCDE, del Banco Mundial y de otros organismos internacionales empezaron a cuestionar la educación de masas. Entre 1988 y 1992, la UNAM ajusta su matrícula llegando a la cifra que más o menos conserva hoy, de 250 mil estudiantes.

Baste señalar en este contexto los movimientos estudiantiles más recientes, como el llevado a cabo por el Consejo Estudiantil Universitario (CEU) de 1986, que culmina con el Congreso Universitario de 1990, fuente de algunas reformas importantes pero incompletas, y el último, de gran importancia pero de una enorme frustración y conflictividad sin resultados positivos para la Universidad, que se produce apenas entre el 2000 y el 2001, conducido por el llamado Consejo General de Huelga (CGH) irracionalmente radicalizado frente a la incapaz intransigencia de la rectoría de Barnés de Castro.

La Universidad del nuevo milenio.
Globalización, Universidad de mercado y Universidad de proyectos

Pero los ajustes van más allá en los años noventa, buscando con la entrada a la era de la globalización que en México comienza con la firma del Tratado de Libre Comercio (paralela al surgimiento del EZLN) rediseñar las políticas para exigir a las Universidades, por un lado, obligar a ligar el ingreso de los profesores a sus “logros”; se inicia la época de los estímulos desarticulando las prácticas solidarias; y, por otro, destruyendo un concepto de comunidades académicas centradas ahora en la competencia interna (verdadero mercado de puntos) por los recursos y en la gestión individualizada del currículo como carpeta de evaluación permanente.

La Universidad de la globalización de fin de siglo y de principios del nuevo milenio se encuentra hoy presionada por las políticas del inmediatismo del mercado. Se cuestiona su supuesta falta de respuesta a la velocidad de la innovación tecnológica y se le quiere ligar a la política empresarial de los resultados para la producción de patentes, como en genética o medicamentos, en demérito de la investigación básica de frontera como, por ejemplo, la física de partículas o la astronomía, que juzgan como inútil en virtud de sus costos, al igual que aquellas disciplinas ligadas a la comprensión de la cultura y de las tradiciones de los pueblos.

De igual manera, mientras que hay una crítica al llamado gigantismo de las “macrouniversidades” a nadie se le ocurre pensar si corporaciones como General Motors, Esso, o Chrysler deban ser reducidas, porque saben que el problema del “tamaño” está ligado a la capacidad de trabajo organizado.

Es verdad que la universidad contemporánea debe ser menos burocrática y más eficaz optimizando sus recursos.

La UNAM se encuentra en la encrucijada de reordenar sus sistemas y subsistemas sin afectar el todo y sus principios, quizá buscando la forma de los campi, descentralizando recursos y decisiones, o bien ensayando la polémica figura de los vicerrectorados, que sin duda cambiarían la competencia política interna, dando a éstos la calidad de precandidatos a rector y disminuyendo el peso de los directores. Un problema a resolver sin la necesidad de abrir conflictos innecesarios.

Por otro lado, la apertura de las autopistas de la comunicación y la lógica de los intercambios planetarios en la producción del conocimiento generan posibilidades de articulación de redes y formación de equipos cosmopolitas, que potencian el trabajo intelectual como nunca se había visto antes. Los grupos de intereses específicos, interconectados internacionalmente, generan proyectos a la búsqueda y a la formación de financiamientos para la investigación que rebasan en mucho a las propias universidades sedes de dichos programas.

Por supuesto, esta universidad de proyectos aún se encuentra en ciernes en nuestros ámbitos, pero su influencia es creciente y las maneras de pensarla y formalizarla aún no se comprenden ni sistematizan para su mejor aprovechamiento. Es más, en algunos medios ni siquiera parece ser percibida, pero sus efectos ya están presentes; por ejemplo, existe hoy una gran cantidad de asistentes y ayudantes de investigación que trabajan asociados a éstos, con o sin becas pero sin ninguna contratación formal; hay un efecto de precarización laboral y una falta de garantías para la continuidad de un trabajo que parece no importar a nadie que se desaproveche como parte de una formación profesional, lo que supuestamente estaba superado.

Conclusiones

La universidad en sus orígenes se concibió como una corporación de maestros y escolares, donde el pago venía de los segundos a los primeros. Lo cierto es que rápidamente las primeras universidades conocieron mecenas o apoyos de los príncipes interesados en tener una imagen de gusto por el conocimiento y por las artes, particularmente en la alta Edad Media y en el Renacimiento. A pesar de ello, las universidades desde siempre buscaron una cierta independencia frente a sus propios benefactores y frente a todos los poderes. Una relación que han debido manejar sorteando las pretensiones de la iglesia o de los soberanos.

A partir del siglo XVIII, la ciencia adquirió, no solo en las universidades, pero principalmente en estas, las características que la han marcado desde entonces: por una parte, su dimensión experimental, que le permitió la formación de protocolos de registro sistemático de sus resultados y también la elaboración de protocolos de comprobación de dichos resultados. Por otra, la búsqueda de la aceptación y reconocimiento de esos resultados por otros colegas vía el impacto de su difusión mediante la circulación de publicaciones especializadas.

En el siglo XIX se crea el modelo humboldtiano, una universidad sin más finalidad que el conocimiento mismo, una especie de unidad funcional entre la enseñanza y la investigación, cuyos efectos sobre la sociedad y la economía no puedían ser sino indirectos, alejados del corto plazo.

Con la crisis del modelo Humboldtiano surge la universidad masificada y la universidad experimental, la universidad democratizada, creadas en el contexto del ascenso de la socialdemocracia o sus equivalentes; en nuestro país fueron los gobiernos del PRI quienes quisieron ser su versión, por cierto de manera más autoritaria y finalmente ineficaz. La autonomía de la UNAM permitió sobrevolar un desarrollo que aún marca su quehacer en nuestro tiempo.

De cualquier manera, en esta época globalizada la situación está marcada por la precarización del empleo, por la flexibilización neoliberal de los derechos laborales y por el franco ataque a los sistemas de seguridad social que alcanzaron su auge en los setenta. Al mismo tiempo, la competencia económica se incrementa y la lucha por los mercados se acrecienta volatilizando el capital financiero que se vuelve cada vez más especulativo.

En Europa parece terminar la experiencia de las 35 horas de trabajo y la seguridad social está puesta bajo la presión de una sociedad que envejece rápidamente. Si bien la formación de la Unión Europea abrió fronteras y amplió los intercambios profesionales, también importó una inflación que ninguno de sus miembros reconoce como propia. Lo cierto es que hoy las miradas de sus inversiones se dirigen en primer lugar hacia China y en segundo hacia los países de la Europa Central reconquistada. Antonio Negri califica estos movimientos como expresión de la forma del nuevo Imperio.

¿Puede la universidad contemporánea responder a las presiones del control estatal por obtener resultados de corto plazo para el mercado?

¿Puede dirigir la docencia a la formación de nuevos cuadros de gestión de una sociedad centrada en el consumo acelerado de innovaciones tecno-culturales e inmateriales?

¿Puede mantener su necesidad histórica de concebirse como un espacio crítico de los valores cambiantes del momento, mientras cree en la posibilidad de ayudar a producir otros centrados en la posibilidad de otro mundo, respetuoso de su medio ambiente y responsable del manejo de sus recursos, de sus poblaciones y de sus territorios?

Igualmente, ¿puede ser el espacio propicio a la investigación básica, fundamental y de frontera manteniendo su independencia de la preocupación por su rápida utilización o su transformación en aplicaciones técnicamente utilitarias?

Así, la universidad, lugar de contrapeso de los poderes políticos, religiosos y del mercado, deberá resistir una vez más a su instrumentalización, venga de donde venga. La Universidad resiste, a su manera, a la voluntad de control que con argumentos liberales la acusa de su falta de fines económicos, de la ausencia de rendimientos de sus investigadores y de sus docentes. Los estados post nacionales quieren el control de la producción de la universidad como un elemento de la negociación de sus rendimientos, que garanticen entenderla como una inversión rentable y no sólo como un gasto improductivo que a sus ojos carece de sentido.

La economía global buscará en adelante profundizar en sus objetivos: privatizar la investigación, particularmente aquella que considere rentable bajo la forma de patentes; desarticular enseñanza e investigación; separar los bachilleratos (como lo señalan los informes de la OCDE y el Banco Mundial); introducir nociones a su interior como las de “calidad y excelencia”, así como el incremento de la proporción de los ingresos de los académicos arreglada a sus rendimientos, otra forma de transformar el trabajo docente y de investigación en trabajo a destajo.

La universidad deberá resistir a esta transformación silenciosa que quiere si no eliminarla por lo menos reducirla a una figura finalmente domesticada.

Visto así, los retos que tiene la universidad contemporánea tocan a la relación existente entre la demanda de una formación ligada a la integración económica global (hoy el principal interés de los intercambios, la expansión, el crecimiento y la inversión están en China, afectándonos directamente como posibilidad de economía emergente) y los aspectos del desarrollo del entorno local y regional de las propias universidades.

Estos imperativos de mercado, aparentemente contradictorios, parecen contraponerse ambos, con su vocación de investigación científica básica y con su vocación de formación de identidad cultural a la que la universidad debe aferrarse en su compromiso de producción de conocimiento por el conocimiento mismo y de su posibilidad de elucidación de las complejidades culturales y sociales, entre otras la comprensión de su propia realidad en las nuevas condiciones. 2

Una universidad real (facultades, institutos, estudiantes, profesores, técnicos, asistentes, autoridades, trabajadores) y también virtual (educación continua, educación en línea, educación a distancia, educación abierta, educación para toda la vida y para todas las categorías sociales) que consolide sus anclajes en las tradiciones académicas colegiadas y en los valores éticos que orientan a la sociedad y que tienen como función la reproducción de la cultura en todas sus significaciones: historia y vigencia del reconocimiento de los orígenes ancestrales, vigencia de la diversidad, vida autónoma de sus comunidades indígenas y, al mismo tiempo, desarrollo de las culturas contemporáneas.

La inserción de la Universidad contemporánea en el mundo globalizado y en el mundo localizado o regionalizado, la inserción en las transformaciones ciberculturales y en la vigencia de los comportamientos post tradicionales, al unísono de su inserción en los intercambios planetarios, no deben ocultar una serie de preguntas sobre su significado último, sobre su lugar y sobre su misión en la sociedad de la diversidad y de la complejidad, que deben ser respondidas:

¿Cómo articular la apertura global, regional y global con nuestra imprescindible autonomía?

¿Cómo posibilitarle a la Universidad contemporánea intervenir eficazmente en el despliegue de nuevas energías en la economía de las nuevas búsquedas científicas y de la producción de nuevas tecnologías y patentes?

¿Cómo recuperar, impulsar y conservar su especificidad en el ámbito de la vida cultural?

Cuenta mucho, en el caso de la Universidad pública mexicana, saber organizar la resistencia a las políticas conservadoras del régimen post-priísta y sus ataques al presupuesto de las universidades.

Cuenta igualmente saber llamar la atención sobre la importancia que ocupa la Universidad Contemporánea en el contexto de una Universidad de Proyectos emergente. Podemos afirmar enfáticamente que no habrá Universidad virtual sin Universidad real.

Este debate apenas comienza, queremos aportar algunos elementos que permitan su discusión y su difusión. No se trata de poner todo en el caldero, ni tampoco de hacerle el caldo gordo a los enemigos de la Universidad Contemporánea, que son muchos. Se trata del cómo responder a los nuevos tiempos fortaleciendo desde dentro a la Universidad para enfrentar sus amenazas y revitalizarla frente a sus desafíos.

Comprender su historia, entender su presente y abrir las perspectivas de su devenir.

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Notas

(1) Guy Naeve, miembro de la Asociación Internacional de Universidades, en el Correo de la UNESCO. Que también se puede consultar en: www.unesco.org/courier/1998-9/fr/dossier/txt12.htm

(2) Jaen-Luc de Meulesmeester , Rapport Attac-Walonia-Bruselas, ¿Hacia la Universidad de mercado? Ensayo de análisis de la evolución de la Universidad, se puede consultar en francés en la página http://attac.be/article61.html