Reforma Universitaria


PROPUESTA DE REDEFINICIÓN SALARIAL ACADÉMICA

José Alfonso Bouzas Ortiz *

Las siguientes reflexiones las preparé siendo miembro electo del Consejo Técnico de Humanidades y las puse a consideración de un grupo de compañeros con los que integré una Comisión para analizar el problema y las soluciones del Programa de Estímulos que se aplica en la Universidad. Terminó nuestra representación y el tema y documento quedó para el consumo de roedores. En estas condiciones, sin dejar de señalar que en esta versión se recogen resultados de la discusión que realizamos, lo publico con el objeto de que lo socialicemos y nos sea útiles en este proceso de reformas al EPA.

No cave el argumento de que el EPA es académico para dejar el tema fuera, porque entonces los estímulos no resultaron ser ni tema académico ni tema laboral. Los estímulos forman parte de la realidad de nuestra vida como académicos y en función a la calidad académica que tenemos, se sostiene que los obtenemos pero también sabemos que forman parte de nuestro salario y por último, esta imposibilidad de colocarlos en lo uno o lo otro sin un obligado raspón, viene a confirmarnos que la anciana diferenciación de lo académico y lo laboral, vuelve a constatarse que es un sofisma.

Los estímulos a la productividad es un programa que desde su inicio, tuvo como inconvenientes el que se instrumentó en forma tal que se convirtió en una parte importante del ingreso del académico motivando con ello, principalmente como consecuencia de los procedimientos de asignación, que se dieran, permanentes e irresolubles y no siempre justificados enfrentamientos entre el personal involucrado.

Un programa de estímulos a la productividad se establece con la pretensión de que el personal al que se destina vea reconocido su esfuerzo por mejorar la calidad de su trabajo, pero en ningún caso en condiciones que el estímulo compita con el salario como en el PRIDE, que los estímulos representen incluso más del 100% del salario que se percibe.

Habría que adicionar a ello que el PRIDE, al impactar la antigüedad, desarticuló los tabuladores y también la homogeneidad del ingreso que percibe el académico, así como que éste último sea en función al nivel y la categoría que dentro de la carrera universitaria tiene, reiterando, por ese hecho, su calidad de salario y no de estímulo.

La propuesta intenta:

- Respetar el ingreso económico que el personal académico de carrera tiene y que alcanzó en una dinámica que no fue de su responsabilidad.

- Definir un auténtico programa de estímulos a la productividad que, sin representar un costo que escape a las posibilidades de la administración universitaria, quede en manos de las comunidades académicas, el cual se encuentre absolutamente al margen del salario y resuelva el problema fiscal en el que la universidad se vio colocada como consecuencia de la instrumentación del PRIDE.

- Abrir un período definido de homologación de tabuladores en el que la administración universitaria y la coordinación académica instrumente los mecanismos necesarios para que, hacia arriba, los académicos encuentren los mecanismos para pretender los ajustes salariales necesarios y resuelvan las diferencias salariales que hoy tienen.

Para intentar alcanzar estos objetivos se propone:

1. Definir un monto fijo de estímulo que represente de 3% a 7% del salario que actualmente percibe el personal académico. El primer porcentaje señalado, habrá de ser para el personal de mayores ingresos y el segundo para el de más bajos ingresos.
2. La cantidad así calculada constituirá el monto futuro del estímulo y la diferencia que hoy recibimos por estímulo se integra a la parte correspondiente al salario y a la parte correspondiente al pago de antigüedad.
3. En tanto que la Universidad viene pagando a la fecha, de manera centralizada, las diferencias que existen entre la tributación fiscal que paga el personal académico y la que debiera pagar derivada del incremento de ingresos que representa el PRIDE, proponemos se integren en cada caso los montos correspondientes como retención ISR; de manera tal que los académicos no vean afectado el monto total de su percepción por salario y por prima de antigüedad.
4. La universidad iniciará un programa académico de homologación de tabuladores, a realizar en un período definido de por ejemplo dos anualidades, mediante el cual los académicos por capacitación y calificación, alcanzarán los salarios más altos de su nivel y categoría, que tienen los académicos que siendo de su mismo nivel y categoría hoy tienen PRIDE D.

Sin contar las repercusiones por antigüedad, enfrentaremos cuando menos las siguientes situaciones:

- los académicos de un mismo nivel y categoría que no tienen estímulo.
- los académicos de un mismo nivel y categoría que tienen estímulo A.
- los académicos de un mismo nivel y categoría que tienen estímulo B.
- los académicos de un mismo nivel y categoría que tienen estímulo C.

Una vez concluido el programa de homologación, y seguros de que la respuesta de los académicos será positiva y comprometida, podemos pensar que serán tan sólo excepciones aisladas las que existan y las que reclamarán tratamiento casuístico.

5. El nuevo programa de estímulos a la productividad (no confundir con el programa de homologación salarial referido en el punto anterior) partirá, en la siguiente anualidad de que se inicie el Programa de ajuste salarial y los académicos podremos colocarnos en tres hipótesis, que tendrá características diferentes a las actuales, con tres opciones posibles:

- mantener el máximo estímulo posible (que no será superior al 7%, en los casos de más bajo salario y de 3% en los casos de salarios más altos, porcentajes que podemos estimar alrededor de $300.00 pesos mensuales).

- Si su producción no es satisfactoria, descender a otras dos categorías menores de $200.00 y $100.00.

- Perder el estímulo.

De instrumentarse la definición del estímulo en los términos que proponemos, éste tendrá un carácter de reconocimiento de la labor académica y no se expresará como un conflicto por salario.

6. La evaluación para efectos de asignación del nuevo estímulo será un, proceso en manos de los Colegios del Personal y la dirección de la Institución, en el que de manera colectiva se invitará a las comunidades para ser los árbitros para otorgarlos, como consecuencia de una jornada (una semana) en la que el colectivo se concentre en debates académicos que permitirán ser más objetivos, responsables y enriquecedores para el mejoramiento del trabajo académico de las dependencias y de la universidad.

En que parte de la discusión del EPA habrá de retomarse esto, es lo de menos. Existe un capítulo de derechos del Personal Académico en el que bien pudiera hacerse, al ver categorías y niveles seguramente tendríamos también posibilidad de tomarlo o, acaso pensamos en una futura comunidad académica que en la realidad no tiene tabuladores claros y de aplicación común ya que estos perecieron frente al proceso PRIDE o quizás es más grave la cuestión, se piensa en formar una universidad sin comunidad académica en tanto se contrata personal por obra y a maquila.

Mayo 2004.

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* Doctor en Sociología del Trabajo. Investigador Titular "C" de Tiempo Completo del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM.