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EL FUTURO CIENTÍFICO DEL PAÍS ESTÁ CERRADO:
DOCTOR LUIS DE LA PEÑA AUERBACK*

Laura Arley

Hoy, cuando en la UNAM se empieza a preparar el trayecto que debe concluir con la celebración del IIº Congreso Universitario, pretendemos abordar la problemática de la Reforma Universitaria a través de la lente académica.Para ello iniciamos una serie de entrevistas y en esta ocasión hemos conversado con el doctor en física Luis de la Peña Auerback, Premio Nacional de Ciencias y Arte 2003; investigador Emérito del Instituto de Física y Emérito del Sistema Nacional de Investigación, Premio Universidad Nacional en Ciencias Exactas y Comisionado Especial del Consejo Universitario para la preparación del Congreso Universitario. El doctorDe la Peña, con amplio conocimiento del tema nos da un panorama basado en su gran interés por la mejor transformación de la universidad.

—Desde una perspectiva general, la reforma universitaria es algo continuo. La UNAM es un órgano muy vivo y en permanente transformación. La inmovilidad nunca ha sido su particularidad. Cierto, los planteamientos que se han dado a través de los años han acelerado este proceso, pero se reconoce la necesidad de hacer cambios importantes en la institución. En la práctica, se han llevado a cabo; por ejemplo, en los últimos años se hizo la reestructuración del posgrado que transformó el modus operandi básico de la Universidad. El posgrado dejó de ser impartido por las facultades por una impartición donde, de manera formal, participaban los institutos, sobre todo del área científica.

—Con anterioridad los institutos contribuían con sus investigadores como profesores de las facultades y no como miembros de los institutos. En la actualidad, los institutos son corresponsables de los posgrados. De hecho, las facultades han dejado de jugar el papel que antes jugaban, lo cual tiene sus ventajas y desventajas. La ventaja importante, que le da sentido a esa transformación, es que ayuda a insertar a la Universidad dentro de un esquema más departamental. La forma de funcionar de la Universidad es muy al estilo de la vieja universidad española: dividida en escuelas aisladas unas de otras, y eso se terminó con esta nueva organización.

Ahora es bastante más horizontal la impartición de los cursos de posgrado y son un número grande de institutos que tienen la responsabilidad del posgrado, de tal manera que emplean los recursos completos de la Universidad en esa tarea y no sólo los de una facultad. Esa es su gran ventaja, porque se trata una estructura que tiende a la departamentalización.

Por otro lado, ha reducido considerablemente el carácter de una buena parte de las facultades, que a partir de esta estructura perdieron su posgrado. Las facultades vuelven a ser escuelas, porque exclusivamente imparten los cursos de licenciatura y los institutos que realizan la investigación imparten el posgrado. En lugar de esta doble estructura, es necesario establecer un orden más simple en la figura de grandes departamentos, como las universidades departamentales.

Voy a dar un ejemplo: todo lo que existe en la UNAM sobre química y la enseñanza en todos sus ámbitos: investigación, postgrado, etcétera, en un sólo departamento con sus diversas responsabilidades. Esta estructura es más eficiente, con menos redundancias, mayor aprovechamiento de los recursos de la Universidad. Se trata de una organización más moderna para los tiempos actuales. Viene desde el siglo XIX, pero el éxito de la misma proviene de la escuela alemana e implicó que América del Norte y muchos otros países la adoptaran por eficiente.

—Nuestra universidad aún mantiene la vieja estructura que le tocó en términos de escuelas y sobre esas escuelas inventaron los institutos, y sobre los institutos inventaron los centros de investigación y así ha seguido de invento en invento, cada uno por separado.

Por ello es conveniente reorganizar la universidad para su mayor eficiencia y capacidad de acción. Hay la necesidad de una transformación académica profunda. Además de resolver todos los problemas que se han venido dando y que todo mundo conoce: los de tipo administrativo, el peso tremendo de la burocracia y la ineficiencia del modus operandi cotidiano de la Universidad. El aparato burocrático, en vez de colaborar con la máxima institución, en ocasiones pareciera que su función es impedir favorecerla.

Es necesario que la Universidad se estudie así misma y busque mejores procedimientos y formas de organización, mejores estructuras en el sentido de mejorar a la UNAM. ¿Esto tiene que hacerse en un congreso o en la marcha diaria de la Universidad dentro de su cotidianidad? Desde una perspectiva particular, el segundo camino es el más adecuado, porque en un congreso difícilmente se pueden solucionar nuestros problemas.

En general, un congreso debe ser la culminación de un largo proceso de meditación, estudios, análisis, de tal manera que se oficialicen los acuerdos previos; por ello, necesitamos retomar el proceso que nos conduzca a esos acuerdos previos; una vez adoptados, si se quiere, puede llegarse a su culminación en un congreso universitario. También se puede llegar a esta reforma por el camino más convencional: de manera paulatina tomar acuerdos e implementarlos. Sería una cuestión de mayor carácter político que académico.

Para el doctor De la Peña el eterno dilema, no sólo de la investigación científica y de la universidad sino del país entero, es el problema del presupuesto, dado que las necesidades son muchas y las posibilidades de satisfacerlas con los presupuestos que se aplican son muy reducidas.

El científico dice: “Hay que repartir el escaso presupuesto que se aplica en la función que más urge o para los que han tenido mayor capacidad de discusión, para ganar lo poco que hay, para convencer de la urgencia de su necesidad. Pero todas las necesidades son urgentes y no sólo en la investigación; digamos, los problemas de salud son terribles y si la investigación científica ha sido golpeada por falta de presupuesto, lo mismo ha pasado con los problemas educativos del país, desde la escuela primaria en adelante, tal como ha pasado en el campo, etcétera.”

—La merma de los recursos disponibles ha sido verdaderamente importante. Esto en buena medida se debe a las condiciones del país; el país ha caminado en un proceso acelerado durante las últimas décadas en una dirección que lo ha empobrecido y ha empobrecido a la inmensa mayoría de los mexicanos. El mismo gobierno se ha ido desentendiendo de sus responsabilidades sociales con la concepción neoliberal actual, que se ha ido imponiendo en el terreno político y económico y que considera que las fuerzas del mercado son las que deben regular la vida del país. Y lo único que se ha logrado es poner cada vez más al país en manos extranjeras y empobrecer todavía más a la población pobre.

También hemos creado ricos y millonarios, pero a costa de millones de pobres e incluso de miserables. El país no se ha manejado sobre la base de sus propios intereses, sino de los intereses globalizadores que ha venido adoptando como los apropiados e incluso el problema educativo de mercantilización acelerada se ha dado en el conocimiento.

El mismo conocimiento se ha convertido en una mercancía y el propio gobierno impuso esta línea, de tal manera que las necesidades han ido creciendo con notabilidad. Promesas van y vienen para la enseñanza y educación e incluso para la investigación científica, la investigación técnica; de aplicar los recursos necesarios y los compromisos se han convertido en meros porcentajes del producto nacional bruto, pero en la realidad ha sucedido exactamente lo contrario, los recursos se han reducido y, en consecuencia, han empobrecido los medios para realizar sus funciones.

—En este momento las necesidades secundarias son muchas, voy a dar dos ejemplos dramáticos: En la actualidad es muy difícil contratar a un nuevo investigador, a un nuevo profesor, de hecho, esas posibilidades están cerradas en las universidades del país y en ocasiones ha sido en forma total durante lapsos de uno a dos años. Como resultado de esta situación ha prevalecido el constante envejecimiento de las instituciones de investigación, lo cual es gravísimo.

Y el otro ejemplo es que las puertas están cerradas para los jóvenes. Formar jóvenes para la investigación es una tarea difícil, pesada, de largo camino, lo cual implica que haya llegado a los 28 años de edad con una inversión de trabajo en años de preparación y esta persona, que además está normalmente en la etapa de formar a su familia, tiene gran cantidad de necesidades económicas; al no poderse ofrecerle un empleo, el muchacho se pierde.

—Formamos gente de elevada calidad académica, para que al final no tenga una ocupación y eso pasa con frecuencia. Desanimamos a los jóvenes por falta de perspectivas. Después de su licenciatura van a trabajar muchos años extras en su formación sin obtener ninguna mejora, no se animan.

De esta manera alejamos a los jóvenes de la vida científica y con ello cerramos el futuro del país, porque esos jóvenes se preparan para un trabajo que tendrá repercusiones a futuro. Más adelante estaremos pagando las consecuencias de esta política ciega, torpe, y ese más adelante será en diez o quince años; entonces será muy difícil recuperarnos de estas mermas de la capacidad científica del país. Lo peor que podemos hacer es cerrar las puertas al futuro.

—Lo que acabo de decir ocurre en la tecnología en magnitudes trágicas. La política oficial ha dejado de considerarse responsable de proteger los intereses tecnológicos nacionales desde hace un buen número de años, y cuando se trata de hacer grandes obras en lugar de contratar a las empresas mexicanas, más bien la contratación es para las empresas extranjeras.

Por una razón u otra se deja de lado a los tecnólogos mexicanos al darles preferencia a las grandes empresas internacionales en detrimento de la tecnología nacional, logrando desmantelar en buena medida la ingeniería mexicana que costó muchos años construirla. Hace años el gobierno adoptó como camino de “industrialización,” entre comillas, la instalación en México de maquiladoras y este camino compromete también el futuro del país.

—En efecto, las maquiladoras contratan personal mexicano, pero nada más. No desarrollan tecnología nacional, simplemente producen los productos con su tecnología y en la mayoría de los casos ni siquiera los insumos son nacionales; los que utilizan son muy menores y el resultado lo tenemos a la vista.

Esas empresas no han derramado tecnología. En otras palabras, lo que el gobierno ha estado haciendo es inhibir el desarrollo de una tecnología nacional, sustituyéndola por una tecnología importada y, como están satisfechos de este mecanismo, ni siquiera tienen la intención de desarrollar la tecnología nacional. Volvemos a lo mismo: la pérdida de una visión del futuro, producto de una política ciega que sólo ve intereses mediatos, sin propósitos de desarrollo a largo plazo.

—Todo lo anterior es producto de la falta de presupuesto. Sucede con la ciencia, nos encontramos en un estado de estrechez económica relativamente aguda, que se ha manifestado en graves problemas: los investigadores no pueden trabajar, incluso no se puede generar un número suficiente de estudiantes por la falta de futuro.

A los estudiantes no se les pueden hacer promesas, al contrario, lo único es decirles:

Cuando termines, probablemente encontrarás trabajo en alguna universidad de provincia, lo cual está muy bien, para ayudar a desarrollar la actividad científica en provincia, pero a la aventura, a ver qué te toca. El joven va a encontrar que las universidades de provincia están en las mismas o peores condiciones y tampoco pueden ofrecerles una oportunidad. Francamente, la situación es muy espinosa y no me refiero a la situación difícil en que nos encontramos los profesores e investigadores, sino la situación atroz en que colocamos a los jóvenes y con esto le cerramos el futuro científico al país.

—Es urgente la necesidad de un cambio en la política oficial del país, en lugar de comerse la riqueza nacional y hacerla desaparecer como está pasando con el petróleo, usarla productivamente. La primer demanda constante de los científicos desde hace años es el problema económico, presupuestal. Cada vez que hay la oportunidad de hablar con un presidente en turno, la primer demanda que se levanta es la del presupuesto, la falta de recursos.

Esto no es específico, particular de las áreas científicas, sino de todas las corrientes del país, de manera que representa una situación de pobreza generalizada. La solución fundamental sería poner a producir el capital, el mercado interno, generar fuerzas internas, una tecnología propia para depender de nuestro propio esfuerzo en vez de ser compradores de tecnología extranjera, utilizar el conocimiento en nuestro beneficio. Estas son las demandas primordiales que en lo personal avizoro.

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* Doctor investigador emérito del Instituto de Física, Premio nacional de Ciencias y Arte 2003, integrante de la CECU.