Presentación


La coyuntura nacional del país, si pudiéramos seguir la idea con palabras del filósofo mexicano Antonio Caso, es ese presente, en el cual el pasado ya ha desaparecido o, mejor aún, un pretérito que ha impregnado y se ha hecho presente, y además conlleva rasgos hacia un posible futuro. De tal manera que el actual tiempo mexicano, más allá de especulaciones y reyertas, debe asentarse en este presente real mexicano. Más aún si se pretende darle sustento y consistencia a una idea renovadora y, quizás, hasta a un proyecto, en las dimensiones políticas y económicas, lo mejor sería asentarse en sus raíces y sus costumbres para tratar de superar la desazón en que se debaten las circunstancias del México sociopolítico, que a su vez arrastran la situación educativa.

La anterior referencia viene a colación en torno a la diversidad temática que presentamos en el presente número de Foro Universitario, la cual ofrece diferentes aristas para acercarnos a problemáticas concernientes al quehacer educativo y cultural.

Para adelantar respecto a algunos de los temas e ideas sobre los que versan los trabajos contenidos en la presente revista, o quizás hasta englobar la temática central, el enfoque principal es la problemática financiera hacia la educación publica en la enseñanza media superior y superior.
El eje es ser el recurrente jaloneo entre el gobierno y el poder legislativo por asignar y reasignar los recursos económicos indispensables para el ramo, y se menoscaba el presupuesto que por ley se debe proporcionar a los centros de enseñanza, investigación y difusión, de carácter público, por parte de las entidades federales, estatales y hasta municipales; aunque lo central es lo asignado por los poderes ejecutivo y el legislativo, según la ley de ingresos y egresos, para dotar a las instituciones de enseñanza pública.

En los ensayos que aparecen en este Foro, en primer término encontramos el trabajo del diputado federal y actual presidente de la Comisión de Educación de la cámara baja, Salvador Martínez della Roca, quien pone en claro por dónde y hacía qué tienden las prioridades para asignar los dineros para educación. Con cifras oficiales da cuenta de que los recursos presupuestales programados para el ejercicio de 2005 a la educación superior disminuyen en un 7.3% y que, aparte de que se disminuye a las universidades federales, a las estatales también les afecta puesto que caen en un 10.4% en términos reales.
En tanto que para ciencia e investigación, sector tan castigado económicamente, nos dice que el presupuesto propuesto por el Ejecutivo resulta ser una burla, pues no sólo no aumentan los recursos destinados a este sector sino que reduce el presupuesto del CONACYT en 14.5%.
En relación con la misma problemática del financiamiento a las instituciones de enseñanza media superior y superior, incluimos un documento de reflexión elaborado por la ANUIES. La posición ésta viene a ser interesante, pues establece un escenario que muestra los comportamientos y actitudes de los actores sociales relacionados con el tan debatido asunto. Asegura la asociación de rectores que en los tres primeros años de la actual administración federal los recursos federales destinados a la educación superior, respecto del 2000, aumentaron 13.2% en términos reales, pero que hacia 2004 se frenó la tendencia de crecimiento, lo cual auguran que se repetirá en 2005.

En otra perspectiva, el ensayo de Ana de Gortari y Rafael Cordera analiza la problemática de los jóvenes, comprendidos según los autores- entre los 14 y los 29 años; y que, estadísticamente, constituyen la tercera parte de la población mexicana. En consecuencia, es imprescindible dotarles de políticas públicas viables, para propiciar medios de solución a sus necesidades y proyecciones, a través de los programas existentes, pero con la coordinación indispensable entre la multiplicidad de dichos planes. En su interesante estudio exponen con preocupación el alto índice de jóvenes desempleados, y que además se encuentren en esta situación aquellos que cuentan con un mayor nivel de escolaridad.

Por su parte, el doctor José Narro Robles incursiona en la polémica del rol de la UNAM. Disecciona a los componentes de la “comunidad” universitaria para, desde ahí, abordar a la esfera universitaria en sus aspectos cuantitativos y cualitativos, hasta llegar a la conclusión de que en la institución, por lo que toca a sus funciones en y para la sociedad, lo cualitativo supera a la dimensión cuantitativa. Además, expone un breve recuento acerca del porqué la UNAM es la institución non; de allí que mantenga el liderazgo nacional, regional sino es que mundial.

Por otro lado, en un trabajo por demás polémico y a la vez aleccionador, el profesor Eduardo Harada nos presenta las intenciones y restricciones de todo tipo que pueden conllevar las posibles reformas al Estatuto del Personal Académico, EPA. Sobre el mismo tema publicamos un artículo del doctor Erwin Stephan-Otto Parrodi, en torno al panorama de la actual discusión sobre el Estatuto y sus reformas.

Por último, en la sección de Arte y Cultura, la investigadora-guionista Araceli Zúñiga hace una remembranza del poeta internacional Pablo Neruda, con motivo de los cien años de su nacimiento. Nos da dato y razón de algunos momentos memorables en voz del propio Neruda, así como de sus obras y reconocimientos.

Como se podrá apreciar en este breve recuento de lo contenido en el número 3 de Foro Universitario, mucho de lo que se hace en el presente seguramente trascenderá a un futuro incierto, pero siempre marcado por la intensidad de las aspiraciones y proyectos de los actores que hoy intervienen para darle cuerpo y alma a la educación y cultura de los mexicanos. Y seguramente esa responde y es determinada por la asignación de recursos económicos que regirán su actuar.

Miguel Sánchez Mayén