Reforma Universitaria


LA UNAM, UNA INSTITUCIÓN GRANDE Y CON GRANDEZA.
DIEZ RAZONES QUE LO DOCUMENTAN

José Narro Robles*

Durante los últimos tiempos se ha registrado una polémica por la que se cuestiona si la Universidad Nacional Autónoma de México es una universidad grande por sus implicaciones o sólo por su tamaño. No hay ninguna duda de que se trata de una de las grandes instituciones nacionales. En este ensayo, sin dejar de reconocer los problemas que afectan a nuestra Casa de Estudios, sin pretender que se trata de una institución exenta de dificultades, de deficiencias e incluso de ineficiencias, trataré de abonar argumentos y datos a favor de que la nuestra es una institución grande en tamaño y con la grandeza que le dan su pasado y su presente.

1. La Universidad Nacional Autónoma de México tiene una condición de privilegio derivada de las características que perfilan su sentido contemporáneo y que le dan su denominación. En efecto, parte de su grandeza deriva de que se trata de una institución pública, nacional, autónoma y con un compromiso fundamental con nuestro país.

Resulta prácticamente imposible concebir a la Universidad sin esas cuatro condiciones. Sin ellas, el propio nombre de la institución tendría que ser modificado y su sentido transformado de tal manera que pasaría a ser una institución distinta. Por ello, estas características que perfilan el ethos de la institución son absolutamente irrenunciables.

2. La Universidad Nacional Autónoma de México fue establecida en 1551. Más de 450 años de desarrollo atestiguan y configuran la evolución de la institución. A lo largo de estas cuatro y media centurias, la Universidad Nacional ha acumulado una enorme historia, una gran tradición y un singular compromiso con la nación mexicana.

No es fácil encontrar otra institución del tamaño, de la influencia e importancia de la UNAM, cuya historia haya corrido en paralelo desde la fundación de la nación mexicana, y que le haya acompañado en sus luchas, sus logros, sus problemas y sus desarrollos. Precisamente por la historia y la tradición de la Universidad Nacional, se trata de una Casa de Estudios con una grandeza especial.

3. Pero no es sólo ese pasado, del cual los universitarios nos sentimos profundamente orgullosos, lo que le da la dimensión a nuestra institución. Es también la realidad del presente la que la configura como una gran Institución. El papel que en la actualidad lleva a efecto la Universidad, le permite presentarse hoy como una institución fundamental para la vida de nuestro país.

4. Además de un pasado esplendoroso y un presente lleno de fortalezas, la Universidad Nacional tiene un futuro prometedor. El trabajo docente, de investigación y de extensión de los beneficios de la cultura que los integrantes de la comunidad llevan a cabo cotidianamente, nos hacen anticipar que existen signos muy alentadores del desarrollo, del potencial, y de las posibilidades de nuestra Universidad en el futuro. De esta forma el pasado, el presente y el porvenir de la Universidad se constituyen en realidades que otorgan una singular dimensión a esta Casa de Estudios.

5. Procede ahora sustentar, con datos cuantitativos, lo grande de la Universidad Nacional y la grandeza de la misma. Para ello, primero conviene hacer un comentario respecto de los estudiantes de la Universidad que son, sin duda alguna, el motivo fundamental, la razón de ser de la Universidad Nacional en tanto institución de educación superior. Puede decirse que en números redondos la Universidad Nacional cuenta con un poco más de 260,000 alumnos. De ellos, 102,000 cursan estudios de bachillerato, 138,000 de licenciatura y aproximadamente 19,000 lo hacen en el posgrado. Lo anterior significa que el 39% de los alumnos son estudiantes del bachillerato, que el 53% de los mismos cursan estudios profesionales y que el restante 7.3% lo hacen en el posgrado.

Para valorar la dimensión del papel de la Universidad, conviene tener presente que cada año ingresan en los tres niveles de estudio antes referidos a más de 70,000 alumnos. Para poner en su correcta dimensión la egresión que se alcanza en nuestra institución, vale la pena recordar que un poco más de 50,000 alumnos egresan de la institución anualmente. También es oportuno señalar que cada año se realizan en promedio 13,500 exámenes profesionales; que en ese mismo lapso se extienden cerca de 2,400 diplomas de especialización y se gradúan 1,200 estudiantes en el nivel de maestría y 450 en el de doctorado.

La planta académica de la Universidad Nacional es una de sus grandes fortalezas. Lo es por el papel que tiene conferido, por su tamaño, por la calidad de la misma. En la UNAM laboran cerca de 31,000 académicos, de los cuales más de 11,000 lo hacen con un nombramiento de carrera, en su mayoría de tiempo completo. 2,600 de nuestros académicos pertenecen al Sistema Nacional de Investigadores y contribuyen de manera fundamental al desarrollo de la ciencia nacional.

La Universidad Nacional cuenta con dos sistemas de bachillerato, con 73 licenciaturas distintas, con 117 planes de estudios en el sistema escolarizado y con 20 en el Sistema de Universidad Abierta, así como con 38 programas de maestría y doctorado. En la Universidad cerca de 10,000 de sus alumnos reciben becas para cursar estudios en alguno de los tres niveles referidos. Como si la dimensión de la Universidad no fuera suficiente, adicionalmente se cuenta con un sistema incorporado desarrollado a lo largo de las últimas siete décadas, que se ha consolidando como uno de nuestros motivos de orgullo. En efecto, en 337 instituciones con 568 planes de estudios y con la participación de casi 12,000 profesores, anualmente cursan sus estudios un poco más de 100,000 alumnos.

Sin duda alguna la función docente resulta básica para perfilar las características de la Universidad Nacional. Sin embargo, la investigación también le imprime un rasgo excepcional a esta institución. Así, contando con un número de investigadores que supera la cifra de 2,100, que se suma al de profesores de tiempo completo, se desarrollan casi de 8,500 proyectos a partir de los cuales cada año se publican cerca de 3,200 artículos científicos, así como 1,500 libros y capítulos de libro. Las aportaciones de la Universidad Nacional, de su personal académico, al conocimiento de la realidad mexicana y al saber mundial resultan fundamentales y sobresalientes.

En la actualidad, el posgrado de la Universidad Nacional es uno de sus rasgos característicos. Lo es no sólo por la dimensión del mismo, ya que, como se señaló, cerca de 19,000 alumnos cursan sus estudios de este nivel en nuestra institución. También lo es, sin embargo, por la calidad de los programas. Esto puede dejarse asentado si se recuerda que el 84% de los programas de la Universidad Nacional en el posgrado están inscritos y reconocidos en el Padrón Nacional de Posgrado o forman parte del Programa Integral de Fortalecimiento del Posgrado que llevan a efecto CONACYT y la Secretaría de Educación Pública.

Por lo que toca al caso de las actividades de difusión cultural y extensión de los beneficios de la cultura, vale la pena recordar que la Universidad Nacional Autónoma de México mantiene vigentes alrededor de 260 convenios de trabajo con instituciones de educación superior y de investigación de varios organismos internacionales y de más de 40 países. La labor editorial es digna de subrayarse. Poco más de un millar de libros se publican anualmente bajo el sello de la Universidad Nacional Autónoma de México, lo cual la convierte en la editorial más importante de nuestra región.

Por lo que toca a las actividades profesionales de orden artístico y cultural, es pertinente señalar que cada año se ofrecen más de 3,000 funciones profesionales en los recintos del Centro Cultural Universitario, que llegan a más de 450,000 asistentes en promedio.

Uno de los campos en los que la Universidad ha adquirido un liderazgo nacional indiscutible es el de los servicios de informática. Sirva como argumento a favor de esta declaración el que nuestra institución dispone de dos supercomputadoras, de un poco más de 42,000 computadoras en red, de un observatorio de visualización y que, con nuestra infraestructura, se llevan a efecto más de 70 millones de consultas mensuales dentro de la red. El tamaño y la importancia de la institución también pueden apreciarse si se recuerda que se trata de una institución con instalaciones propias localizadas en 25 entidades federativas y en dos países de nuestra región, Estados Unidos y Canadá, además de que contamos con 138 bibliotecas que albergan 5.6 millones de volúmenes y con una infraestructura que supera los dos millones de metros cuadrados construidos.

6. Sin embargo, no es sólo esa información cuantitativa la que aporta a la dimensión y a la grandeza de la Universidad. Sin duda alguna, la trascendencia de lo cualitativo constituye un elemento fundamental en este último sentido. En esta Casa de Estudios se dan cita con enorme libertad, con gran creatividad, los puntos de vista de numerosas profesiones, grupos y sectores. Lo cualitativo, por paradójico que parezca, supera a la dimensión cuantitativa. Ahí están los premios nacionales, los miembros de las principales agrupaciones científicas, culturales, profesionales y gremiales del país. En todos los casos existe una presencia fundamental de miembros de nuestra comunidad. Igualmente, lo cualitativo puede valorarse si se reconocen las numerosas aportaciones de universitarios a la sociedad.

7. Sin embargo, al final de la jornada lo que cuenta son los resultados, y son estos, medidos en la forma en que la Universidad Nacional forma recursos humanos, produce conocimiento y soluciones respecto de los problemas que aquejan a la sociedad mexicana, así como de los servicios fundamentales que presta a nuestra colectividad a través de redes como el sistema sismológico nacional, la red mareográfica nacional, mediante la vigilancia y el estudio de los volcanes de nuestro país, a partir del trabajo de los buques de investigación oceanográfica, y del cuidado, preservación y exhibición de un sinnúmero de colecciones de orden nacional. Nuestra Casa de Estudios cumple orgullosamente con su cometido y se configura como una institución que debe ser motivo de orgullo no sólo de los universitarios, sino del conjunto de la población mexicana.

8. Considero que es oportuno dejar establecido que la Universidad Nacional Autónoma de México es una institución vigente en razón de su capacidad para adaptarse a los cambios y necesidades que se han planteado con el desarrollo de la sociedad mexicana. Por ello, se trata de una institución actual y con plena vigencia, de una institución que hoy como en el pasado, puede responder a los planteamientos de la nación mexicana. Por esa capacidad, por la flexibilidad que se requiere, también por ello, la Universidad Nacional es una institución grande y con grandeza.

9. En la Universidad Nacional Autónoma de México los universitarios nos sentimos profundamente orgullosos del papel que ha desempeñado nuestra Universidad en el pasado y del que hoy cumple nuestra comunidad. La calidad del trabajo de la Universidad fácilmente puede documentarse. Las evaluaciones internacionales recientemente realizadas dejan constancia de lo que observadores externos, con metodologías aceptadas, determinan en el sentido de señalar a nuestra Casa de Estudios como una de las mejores instituciones de educación superior de México, de América Latina y de Iberoamérica.

10. A lo anterior habría que agregar que la Universidad Nacional se ha destacado por mantener un liderazgo nacional y regional. Este liderazgo ha servido para fortalecer el carácter público de la educación superior de México, para apoyar el compromiso del Estado nacional con la investigación científica, mismo que tiene que seguirse renovando, así como para reforzar el impulso y apoyo que se debe conceder a las humanidades, a las ciencias sociales y a las económico administrativas. En un momento en el que la sociedad contemporánea parece perder de vista algunos de los valores fundamentales como parte del eje orientador del desarrollo de las sociedades modernas, en la Universidad Nacional Autónoma de México se mantiene como estandarte fundamental el respeto de los valores básicos: la libertad, la democracia, la tolerancia, la razón, el diálogo, la solidaridad. Por estas razones y muchas otras más, la Universidad mantiene un liderazgo nacional y regional indiscutibles que se ponen al servicio de nuestras sociedades. También por todo esto, la Universidad Nacional es una institución non en nuestro país y en nuestra región.

Quiero concluir este ensayo reiterando que no se trata de transmitir una versión distorsionada de la Universidad Nacional Autónoma de México. Considero que hay numerosas áreas en las cuales se debe avanzar para ser consecuentes con la historia de nuestra institución y con las necesidades que ya están planteadas o que se avizoran como fundamentales. Sin embargo, también conviene hacer notar frente a señalamientos en ocasiones mal intencionados y en la mayor de las ocasiones deformados por falta de información, que nuestra Casa de Estudios puede rendir cuentas favorables a la sociedad mexicana y que ésta puede sentirse profundamente orgullosa de una institución desarrollada por la sociedad mexicana, que en siglo XX se constituyó en el proyecto cultural más exitoso de nuestro país.


*Director de la Facultad de Medicina de la UNAM y miembro de la CECU