Reforma Universitaria


CONCEPTUALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN MEDIA SUPERIOR
Y SUPERIOR EN MÉXICO

Carlos Rey Espinosa Salgado*

La función de educación media superior y superior se refiere a la impartición y desarrollo del saber en las diferentes áreas del conocimiento del ser humano, por instituciones educativas y de investigación.

Así, la universidad es el espacio en donde el estudiante establece un contacto directo y permanente con el trabajo intelectual “con su rigor y disciplina, con las perspectivas de sus resultados; con reflexión teórico metodológica y con la confrontación de ideas y corrientes filosóficas, artísticas, políticas con personas y obras en espacios cuyos ejes son el conocimiento y la crítica de más diversas realidades, y más variadas manifestaciones del pensamiento creativo con la posibilidad de compartir esas vivencias únicas con otros jóvenes.”(1)

Referirse a la Universidad, es hablar del espacio donde se genera y regenera una ideología que alimenta y atiende el desarrollo histórico-social del hombre y su comunidad en su devenir concreto.

No tienen que ser instituciones:

Reducidas a fábricas de estudiantes, de graduados, de administradores o, según sea el caso de desocupados, las universidades desarrollan una acción que frecuentemente se reduce a la “asistencia social” de masas. En tales acciones, el estudio, la formación, el ansia por conocer la realidad, encontrándose con esa misma realidad son reducidos a “píldoras” y privadas de todo poder liberador. Éstos sirven solamente para producir un “efecto de droga“ en una población estudiantil destinada, inevitablemente, a encontrarse cada vez más homogeneizada con relación a los valores estándar de la sociedad. *(2)

El modelo de la Universidad tradicional-con sus características esenciales desarrolladas desde la Edad Media-, entra en crisis en el Siglo XVIII, a consecuencia de la evolución del proceso de producción y su adaptación al proceso de reproducción social, que ya no será el modo de producción agrícola-feudal, ni la estructura económico-social basada en la nobleza y la renta territorial.

Ahora es la ganancia industrial vinculada a la expansión del capital comercial y financiero, que requiere de mejores y más variadas técnicas de producción, así como el uso de fuerza de trabajo más especializada en diferentes áreas, además del establecimiento de nuevas condiciones para la vida individual y social. Y “es el saber en donde la burguesía cree poder encontrar las modalidades funcionales para su propia reproducción y selección interna, así como para el control que ejercerá sobre el orden social, a través de la universidad”(3).

Pero a su vez, la institución nos remite al Estado(4), del que al fin de cuentas depende. Y este último, en el proyecto de Von Humboldt, se adjudica la tarea de supremo organizador y garante de la vida espiritual y social de la universidad… lo que cuenta -para él- es que la práctica del saber salvaguarde los intereses y las necesidades del Estado. Consecuentemente, la autonomía y la independencia del docente deben coincidir y adecuarse a este propósito(5).

Esto evidencia el papel instrumental del saber, al hacer de la universidad un elemento del complejo aparato de Estado, con relación a los fines del modelo de reproducción social, lo cual significa para el poder la más firme posibilidad de control social, y en consecuencia nos lleva a mitificar a dicha institución en función a su misión.

A pesar de ello, la universidad:

Queda siempre como la sede privilegiada e indispensable del encuentro romántico entre saber e individuo. Así, crítica e ironía se encuentran representando exactamente lo opuesto de lo que se proponían; efectivamente, no surge de ello una imagen ridiculizada de la institución, sino la certeza de la que la universidad representa una institución, fuerte a grado tal, que incluso es capaz de tolerar las críticas, aceptándolas y riéndose de ellas(6).

La misión de la universidad deberá responder e identificarse a la realidad histórico-social existente, el mito y la utopía de dicha institución tiene que remplazarse por su actuación concreta hacia la sociedad -no hacia los fines de una clase social de Estado-. En este sentido “Ortega y Gasset, reivindican para la universidad una misión social funcional al momento histórico”(7).

Sin embargo, cabe destacar que “las perspectivas de desarrollo, de las universidades en el medio y modelo político-económico en el que sé desenvuelven, son contrarias a las expectativas de creación de la universidad, como centro cultural que coadyuve al desarrollo social democrático de la sociedad”(8). Por ello, es difícil establecer las perspectivas de la universidad, porque su funcionamiento no se puede desvincular del Estado, quien es el principal promotor de la educación universitaria, lo cual ha fungido como instrumento de dominación ideológica eficaz.

De tal forma, cuando se cuestionan la veracidad de las políticas ideológicas implementadas por la universidad es conveniente hacer referencia a la incompatibilidad de intereses existentes entre la elite en el poder y las necesidades nacionales en materia de educación media superior y superior. Es donde es indispensable hacer referencia al deber ser de la universidad, en razón de su existencia como casa de cultura e institución social, con profundo sentido crítico propositivo, forjadora del cambio, el progreso y el bienestar social para las grandes mayorías, y no para mantener el status quo en el marco de una política educativa de corte neoliberal.

Por lo tanto tenemos:

En contraste con la enorme disponibilidad de recursos financieros, la descentralización administrativa, la participación colectiva en la toma de decisiones y la idea de servicio público que caracterizaron a las universidades durante los años sesenta, la vida y la cultura universitaria se han transformado en las últimas décadas, orientándose hacia la racionalización de recursos, la restricción financiera, la centralización administrativa y la creación de órganos y oficinas cuyo funcionamiento parece definirse más por los intereses económicos de las corporaciones que por las instancias colegiadas(9).

Así, el modelo educativo de los gobiernos neoliberales se basa en limitar la participación estudiantil para realizar estudios universitarios, porque en cada ciclo escolar son cada vez más los jóvenes que quedan fuera.

La universidad sufre pues los efectos del modo de producción capitalista posindustrial y el Estado neoliberal, su desarrollo se ve sometido la mayor de las veces a las limitaciones y contradicciones internas del sistema socio-político en el que se encuentra. Sin embargo, el quehacer y espacio natural de esta institución se encuentra en el saber, como medio eficaz de transformación para la construcción de nuevas realidades; por ello es fundamental dimensionar sus funciones, principios y preceptos que le dan origen, refundar a la universidad en el umbral del Siglo XXI es una necesidad impostergable.

En este sentido la institución educativa tiene que considerar la función de prestar un servicio a la sociedad, la cual se agrega en forma cada vez más obligada y preponderante, recuperando su sentido social, crítico y propositivo, en la idea de hacer compatible la formación de cuadros profesionales en el campo del empleo así como el desarrollo científico y tecnológico a la solución de problemas y necesidades concretas de los diferentes sectores sociales.

La formación profesional debe tener un carácter integral, en donde el profesionista adquiera conciencia crítica y propositiva, por ello es fundamental que el estudiante obtenga una cultura amplia que le permita ubicar el contexto político, económico social y cultural en el cual se encuentra, pero además una gama o variedad de conocimientos especializados que le permita introducirse con facilidad a los procesos de trabajo y a la solución de problemas de la comunidad.

La universidad es el espacio generador de cultura, en donde el hombre puede estrechar el saber, la libertad de su espíritu con la realidad social abocada al progreso de una cultura propia, que rescate la dignidad humana y el respeto profundo a la vida.

En la época actual, la generación de conocimientos, su diseminación y utilización es un factor estratégico para el progreso y competitividad de las naciones, e incluso igual o más importante que los recursos naturales, el trabajo abundante o el capital financiero. En este contexto, la función de la educación media superior y superior, adquiere una preponderancia fundamental en relación con el desarrollo de capacidades técnicas y científicas.

Las universidades son la principal fuente de conocimientos y de información, son indispensables para el desarrollo social, así como para la toma de decisiones en la economía en la política, en las finanzas y en la empresa, tal es la importancia de estas instituciones que el futuro inmediato depende mucho de lo que se hace y haga en materia de educación superior.

Teniendo en cuenta que este servicio público “supone y busca la educabilidad de todos, la igualdad de oportunidades ante el conocimiento, la reducción de discriminaciones, la garantía de una enseñanza para todos los educandos. Ello significa buscar la igualdad de todos ante todos los conocimientos”(10).

Sobre el particular, Pablo González Casanova sostiene que:

Cualquier proyecto de enseñanza, sea este para todos o para unos cuantos, tiene que plantearse también el problema de la calidad. Las posibilidades técnicas de una educación de calidad para todos empezaron a desarrollarse en la segunda mitad del siglo XX y llegaron a su plenitud con la llamada revolución de la informática. Hoy existen las técnicas necesarias, antiguas y modernas, para que, combinadas, toda la humanidad tenga educación superior.(11)

Es precisamente en este ámbito donde la universidad pública adquiere su dimensión real e insustituible importancia. Para que México tenga mejores condiciones de competitividad hacia el exterior, así como de equidad interna, es conveniente ampliar y fortalecer las capacidades educativas y de investigación tanto cuantitativa como cualitativamente.

NOTAS

1 Cazes, Daniel (1995) Pluralidad y Universidad. (Manuel Martínez Delgado comp.), cop. “La Universidad desmasificadora” p. 43. México: Ed. La Jornada
2 Banvecchio, Claudio (1995) El Mito de la Universidad, Introducción y notas p(18). México: Ed. Siglo XXI
3 Ibíd. p29
4 “La institución más importante de la sociedad contemporánea es el Estado. Su misión se vincula con los aspectos que posibilitan a la sociedad conservarse y desarrollarse. Por el Estado, la sociedad accede a etapas de progreso. Sin el Estado, la sociedad corre el riesgo de naufragar y sacudirse con la intensidad de sus contradicciones, tensiones y conflictos.
“El Estado es un tipo de organización que denota fuerza, recursos, medios y objetivos. Es una institución clave para que la vida social y política sea asegurada con eficacia. Es una institución indispensable para la convivencia de los opuestos se realice de manera organizada, cooperativa y emprendedora.
“Como institución poderosa, el Estado combina intereses, relaciones, autoridad, legalidad y legitimidad para que sus modos de obrar tengan sentido.
Sin referencia a los valores culturales, morales y sociales, el Estado corre el riesgo de erigirse en fuerza bruta que pone en riesgo la civilidad pública. El poder del Estado no es ilimitado”.
Uvalle, Ricardo.(México 1997). Las transformaciones del Estado y la Administración Pública en la Sociedad Contemporánea, ed. UAEM/IAPEM. p.118
5 Bonvecchio, Claudio. Op.cit p.37
6 Ibid, p42
7 Ibíd. , p59
8 Barañano, Ana, (Toluca México 1996). Directrices Ideológicas de la Educación Universitaria Pública en México y Chile en las décadas sesenta y ochenta. (Análisis comparativo), ed. Chimal, p.11
9 Dettmer, Jorge. (1195), junio, Ed. UNAM, Transformaciones recientes en la forma de gobierno universitaria. núm 533,p 22/23
10 Kaplan, Marcos. (1990. Universidad Nacional y Democracia. Zermeño, Sergio. (cop) “Universidad y Democracia”, (pp. 103/104), México: Miguel Ángel Porrua/CESU UNAM.
11 González, Pablo. (1998. Educación para todos: algunos problemas prácticos y otros ideológicos. pp. 6/7, México: impresión.


* Secretario de Carrera Académica del STUNAM