Libros


PARA RECUPERAR LA HISTORIA DEL STUNAM

Alberto Pulido Aranda
El sindicalismo en la UNAM. Cifras, hechos y datos.
UNAM-STUNAM
México, 2004

César H. Espinosa

Para su fortuna, el sindicalismo en la UNAM ha contado con el trabajo de varios “historiadores” dentro de sus filas, que han recogido las experiencias e hitos más importantes de la trayectoria de las organizaciones para darlas a conocer a los futuros militantes y a los estudiosos. El título de “historiadores” va entre comillas porque casi nunca, o nunca, provienen de una formación en esa rama académica.

Pero su papel adquiere un sentido especialmente significativo, y estratégico, en vista de la tremenda abulia imperante en las filas del sindicato para conservar y preservar sus archivos y su experiencia histórica; generalmente esos archivos pertenecen a personas particulares, porque dentro de la organización sindical es notable, y lamentable, la miopía y la incuria hacia la preservación de la memoria histórica.

Incluso las corrientes políticas del sindicato se muestra en general más preocupadas por actividades para ganar votos que preocuparse por darle sentido y orden al cómo y porqué de la lucha sindical. En más de una ocasión han sido enviados al kilo o la basura acervos documentales y fotográficos que serían de capital importancia para conocer qué y cómo se hicieron las cosas en cada momento de la vida sindical.

El libro que ahora nos ofrece Alberto Pulido –antecedido por otros tres o cuatro, de los cuales tuve la oportunidad de corregir alguno de los primeros– nos ofrece un panorama de la organización sindical en la UNAM, que data precisamente del año de su declaración de “autonomía” con respecto al Estado, en 1929. Entonces surgió la primera asociación gremial y desde entonces nos da constancia el libro sobre las diversas agrupaciones existentes hasta 1972, cuando fue reconocido el primer Contrato Colectivo de Trabajo y el sindicato que lo reivindicó, el STEUNAM.

En el ínterin, Pulido nos habla de cada una de las organizaciones que precedieron a este sindicato, de sus luchas y avatares, de sus dirigentes, sus publicaciones, etc., hasta darle forma a un mosaico que hace ver cómo la lucha organizada de los trabajadores de la Universidad Nacional viene ininterrumpida desde varias décadas atrás.

Aunque el propio autor califica a su obra como una “base de datos”, el libro dista bastante de ser sólo eso puesto que su narrativa de hechos registra de manera vívida los conflictos, dudas y zozobras que correspondieron a cada periodo y las respuestas que se enfrentaron en cada coyuntura; y si bien contiene algunas tablas estadísticas sobre aspectos cruciales, tales como el salario devengado y sus variaciones de año tras año, o bien el número de afiliados que tuvo cada una de las agrupaciones sindicales existentes, de ninguna forma se coagula el libro en el sabor impersonal y gélido de la repetición de tablas estadísticas, que muchas veces disfrazan las verdaderas pretensiones de los respectivos autores.

Indudablemente, el volumen dedica una mayor atención a los acontecimientos, sucedidos y datos de la etapa más inmediata del sindicalismo en la UNAM, la que corre desde la constitución del STEUNAM y la huelga de octubre a enero de 1972-1973. A partir de este momento van apareciendo los personajes y circunstancias que todavía caracterizan a la organización tras 30 años y pico de existencia.

Presenciamos el surgimiento del sindicato académico –SPAUNAM–, antecedido por varios intentos anteriores, junto con la organización “blanca” paralela impulsada por las autoridades –AAPAUNAM–, y luego la fusión de los sindicatos administrativo y académico en 1977, combatida a sangre y fuego por el entonces rector Guillermo Soberón.

Ante el reconocimiento del actual STUNAM –hubo uno antes con igual nombre– tuvo lugar la intentona del rector Soberón de imponer un “Apartado C” en el artículo 123 constitucional, para darle carácter de excepción al sindicalismo universitario. La intentona fracasó mediante la creación del SUNTU y la lucha nacional de los sindicatos de las universidades públicas.

Con este gran telón de fondo, el libro nos habla de las huelgas verificadas en las últimas décadas y sus resultados; hace una exposición en torno de los correspondientes comités ejecutivos a partir del STEUNAM hasta ahora, mencionando las diferentes escisiones en la formación original y cómo, desde 1977 –con el STUNAM-, se ejerce el derecho de minoría para incorporar en las instancias de dirección a representantes de las planillas perdedoras en las elecciones internas.

Incluye las actas constitutivas de algunas de las agrupaciones laborales que se instauraron en la UNAM, en donde ofrece elementos relevantes sobre el tipo de organización a la que se llegaba, las características del momento de su integración, hasta detalles de lenguaje como la moción de cambiar “electo” por “elegido” en una de esas actas.

En suma, en 160 apretadas páginas Pulido Aranda nos introduce en 75 años de trabajo paciente, a veces de “hormiga” y en otros verdaderamente de masas para estructurar esta realidad que es ahora el Sindicato de Trabajadores de la UNAM. Sólo restaría anotar algunos detalles críticos, en el sentido de como sucede en todo recuento o antología siempre quedan fuera algunos nombres u obras. Así, en el listado de libros y artículos sobre el STUNAM quedaron omitidos libros míos que tratan sobre el sindicato o la huelga del 77, que incluso fueron editados por el SUNTU y el propio STUNAM. En fin…
Por último, una crítica que es más bien una propuesta: la necesidad apremiante de desagregar los datos y comenzar a hilar más fino en los temas concernientes a la organización. Creo que ya es hora de comenzar a hacer, o difundirlos porque tal vez ya estén hechos, estudios estadísticos y de análisis sobre las transformaciones del personal de la UNAM, administrativo y académico; es decir, qué niveles de escolaridad presentan en conjunto y por segmentos los trabajadores administrativos, cuántos pueden ya acceder a puestos de responsabilidad en la propia UNAM. Y entre los académicos, cuáles son las limitaciones laborales y organizativas para su mejor desempeño como profesionales y como la base docente que le da sentido al alma mater.

Febrero, 2005