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JUVENTUD Y EXAMEN ÚNICO:
LÓGICA COMERCIAL Y DERECHO A LA EDUCACIÓN

Para tener la oportunidad de concursar (no de garantiza un lugar) para ingresar y permanecer en la educación pública, laica y gratuita por ley, las familias mexicanas han tenido que transferir un total de 2 mil millones de pesos a un organismo privado y a sus proveedores.

Hugo Aboites*

Durante muchos años académicos y maestros de nivel básico pertenecientes a sindicatos universitarios independientes (STUNAM, SITUAM, STAUACH…) y varias secciones de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, se han opuesto al Examen Único del CENEVAL. Se trata de sindicatos y secciones que participan en la Coalición Trinacional en Defensa de la Educación Pública. ¿Cuáles son las razones principales de esta oposición? Este artículo ofrece algunas respuestas.

Un contexto difícil para los jóvenes, una bonanza para el CENEVAL

La situación de los jóvenes de la Ciudad de México está en creciente deterioro. Cada vez con más frecuencia se les ve participando en actos delictuosos y la gran mayoría de los reclusos en las cárceles son jóvenes menores de 24 años. Han aumentado los problemas de embarazo precoz, las adicciones, falta de empleo, deserción escolar y la violencia y desintegración familiar. Sólo en la Ciudad de México, sin contar el área metropolitana, 400 mil jóvenes no están en la escuela y la misma cantidad carece de empleo. Otros cuatrocientos mil están en algún bachillerato o escuela técnica, pero cada año desertan cerca de 100 mil. Al mismo tiempo, se ha criminalizado la protesta estudiantil. Como se ha visto en la UNAM en el 2000 y en Guadalajara en el 2004, las protestan se consideran ya un delito digno de juicio y de años de prisión.

A pesar de las crecientemente deterioradas condiciones que viven los jóvenes, en lugar de que las autoridades educativas establezcan mecanismos que faciliten el acceso de los jóvenes a la educación, promueven iniciativas como el Examen Único que desde hace ocho años se aplica en la Ciudad de México y con eso alientan la creación de una próspera industria disfrazada de calidad educativa. A tal punto se comercializa con la aspiración de las familias y el derecho de los jóvenes a continuar sus estudios, que el CENEVAL ya ha vendido más de 14 millones 400 mil de 1994 a 2003(1)

Cualquier empresa envidiaría el volumen de ventas que estos millones de estudiantes representan. Si estimamos en alrededor de 200 pesos el precio de cada examen, eso significa que este centro privado y sus proveedores han obtenido ingresos por cerca de 2,900 millones de pesos desde 1994. Actualmente (2003) el CENEVAL aplica 2.7 millones de exámenes al año, lo que significa alrededor de 540 millones.(2)

El origen de estos ingresos

1. ¿De quiénes proceden esos ingresos? Es decir, ¿quiénes son los que pagan y crean este enorme volumen de recursos que llega al CENEVAL y sus proveedores? La respuesta, como veremos, es que son los de menores ingresos y, por lo tanto, los que más dependen de la educación pública para acceder a una escuela y continuar su formación.

Para precisar la cifra hay que tener en cuenta, primero, los datos del cuadro siguiente. Allí puede verse que la cifra mencionada de 14.4 millones incluye los siguientes grupos. 1) Los 2.5 millones de jóvenes que desean ingresar a escuelas de educación media superior en otras entidades federativas distintas al D.F.; 2) los 1.6 millones de participantes en el Examen Único de la ZMCM, sin contar los cerca de 600 mil correspondientes a 2004 y 2005; 3) los 2 millones que buscan ingresar a la educación superior, y, una cifra sorprendente, 3) los 7.6 millones que son evaluados en el Conalep. Otros exámenes tienen una clientela mucho más pequeña, como los de egreso de la licenciatura (Egel), los que revalidan preparatoria o profesional (Acuerdo 286), los de egreso de las universidades tecnológicas (Examen General de Técnico Superior Universitario, Egtsu), los que se aplican a aspirantes al cuerpo de Granaderos de la Ciudad de México, custodios de cárceles o integrantes de la PFP.

Cuadro 1: RESUMEN DE EXÁMENES APLICADOS POR EL CENEVAL 1994-2003
(Cifras redondeadas)

Tipo de examen
Número de usuarios (millones)
EXANI-I (Ingreso Educ.Med.Sup.)
2.5
Concurso Metropolitano (Examen Único)
1.6
EXANI-II (Ingreso Educación Superior)
2.0
Conalep (Diagnóstico)
0.6
Conalep
7.0
Otros (Egel, Acdo.286, Egtsu, Policías…)
0.7
TOTAL
14.4

-----------------------------------------------
Fuente: CENEVAL: Informe de Actividades, 2003. Págs. 112-115.

En segundo lugar, hay que tener en cuenta que los mismos datos del CENEVAL señalan que el 82.7 por ciento de quienes participan en el EXANI-I (examen para la educación media superior ) tienen ingresos familiares iguales o menores a 4.5 salarios mínimos(3). A esto habría que agregar que por lo menos la mitad de quienes buscan acceso a la educación superior están también en esa situación de ingresos. Y, finalmente, hay que tener en cuenta que prácticamente la totalidad de los candidatos o estudiantes del CONALEP pertenecen a familias de bajos recursos. Si se tiene en cuenta todo esto, de manera conservadora podemos estimar que de un total de 14.4 millones de exámenes, el costo de 11 millones ha sido costeado por las familias pobres del país que buscan colocar y mantener a sus hijos en una escuela pública.

Es decir, para tener al menos la oportunidad de concursar (ni siquiera se garantiza un lugar) para ingresar y permanecer en la educación pública, laica y gratuita por ley, las familias mexicanas han tenido que transferir un total de 2 mil millones de pesos a un organismo privado y a sus proveedores.

No es el propio CENEVAL quien cobra directamente a la gran mayoría de los sustentantes, sino que las instituciones educativas actúan como intermediarias. Cargan a los aspirantes una cuota por participar en el examen y de ahí pagan al CENEVAL por la organización global y aplicación del mismo. Este es el caso de las instituciones que participan en el Examen Único, donde las cuotas las recibe la Comisión Metropolitana de Instituciones Públicas de Educación Media Superior (COMIPEMS). En algunos casos, las instituciones aparentemente no cobran por el examen, pero las aportaciones que hace la institución al CENEVAL repercuten luego en las cuotas que pagan los jóvenes en las escuelas públicas.

El destino de estos recursos

¿En qué utiliza el CENEVAL estos cuantiosos ingresos? Es evidente que por altos que sean sus gastos de operación, el CENEVAL ha logrado ya una importante capacidad económica. (Y aún así aparentemente sigue recibiendo -como “donativo”- un subsidio de fondos públicos de 8 millones de pesos anuales).

Esta bonanza económica explica, por ejemplo, que haya podido adquirir, muy probablemente al contado, pues se trató de una subasta pública, un amplio y lujoso edificio en una de las zonas más caras de la ciudad, San Angel Inn, en la Avenida Altavista, caracterizada por sus boutiques y comercios exclusivos.(4) En paquete con el edificio, se reporta desde el CENEVAL que se compraron además dos grandes terrenos aledaños. Estos servirán para la construcción futura de otros edificios para este organismo, además de otros que sigue rentando.

Implicaciones

La boyante situación económica que vive el CENEVAL tiene, sin embargo, tres implicaciones. La primera es que se pone en duda el carácter del CENEVAL como asociación civil con los fines altruistas y académicos de contribuir al mejoramiento de la calidad educativa. En su lugar aparece mucho más claro su carácter comercial, dedicado a la venta masiva de exámenes, y cuantos más, mejor. La ley habla (Código Civil de la Federación, Art. 2670) de que una asociación civil es aquella que reúne a varios individuos “para un fin común que no esté prohibido por la ley y que no tenga carácter preponderantemente económico.” Con una circulación de varios miles de millones de pesos es difícil mantener que este no es el caso.

El interés en la ampliación económico explica de manera importante, su interés en ampliar y diversificar sus actividades. Ahora provee de exámenes a policías preventivos, policías judiciales federales, exámenes preescolares, exámenes en Bolivia, Minnesota, Paraguay, exámenes de certificación laboral, incluyendo de Veterinaria para perros y gatos, exámenes de inglés y matemáticas, exámenes de bachillerato y licenciatura no escolarizados (Acuerdo 286) y, lo más reciente, exámenes del CENEVAL como antecedente a la presentación luego de otro examen del CENEVAL (es decir el PREEXANI-I y el PREEXANI-II).

Más recientemente se habla de un nuevo examen, el Examen Intermedio de Licenciatura (EXIL) que se estará aplicando a los estudiantes de nivel superior a mitad de sus estudios. En Estados Unidos la iniciativa de mejoramiento educativo del presidente Bush llamada “Que ningún niño se quede atrás”, se ha materializado sólo en la aplicación de innumerables exámenes. Ahora, irónicamente, se la conoce como “Que ningún niño se quede sin examinar”.

La segunda clara implicación es que el CENEVAL no está ajustandose al mandato legal que se dio a sí mismo a la hora de constituirse como un organismo privado de evaluación de la educación superior, como consta en su Acta Constitutiva. De los 14.4 millones de exámenes aplicados, sólo alrededor de 3 millones tienen que ver con el nivel educativo superior. La razón de que esto ocurra es de índole netamente comercial: sin todos esos otros exámenes el CENEVAL no podría subsistir.

La tercera implicación es que a la lógica del derecho a la educación se está imponiendo ahora en México la lógica del dinero que se puede obtener mediante la administración del acceso a la educación. Con el CENEVAL se ha dado un gran salto en la mercantilización del acceso a la educación y otras agencias que vengan detrás demandarán el mismo nivel de trato e ingresos. Y quienes pagan este cambio son fundamentalmente los jóvenes y sus familias.

Un examen que excluye y desplaza a opciones no deseadas

Pero, además, es una triste ironía que muchas familias pagan porque sus hijos sean excluidos de la educación pública o enviados a escuelas en las que no desean cursar sus estudios. El año pasado (2004) -como ocurre cada año- a varios miles de aspirantes les fue negada la posibilidad de inscribirse en una escuela pública de nivel medio superior, a pesar de que la gran mayoría de ellos ya incluso contaban con el Certificado de Secundaria en regla. Por otro lado, también el año pasado hubo un número récord de solicitantes -280 mil 600- de los cuales 148 mil fueron enviados a planteles distintos a su preferencia, aunque el promedio de los años anteriores ha sido de entre 90 y 100 mil desplazados. Y ante una asignación que no desean, los jóvenes no tienen mucha alternativas. O dejan de estudiar un año para intentar de nuevo el próximo (y pagar de nuevo la cuota por concursar) o se resignan a ir a la escuela que no les interesa(5). Como resultado, del total que se registra para el Examen Único cerca de 50 mil cada año no llega a inscribirse. Y de los que se inscriben deserta una proporción importante, hasta 100 mil cada año en el D.F., cuando la matrícula total en esta ciudad es de 400 mil.

El hecho de que la deserción haya llegado a estos niveles es resultado directo del Examen Único. En efecto, antes del E.U. la Ciudad de México estaba entre los lugares más bajos de deserción en el país, y hasta llegó a ocupar el lugar 26, con una deserción muy por debajo del promedio nacional. Sin embargo, a partir de que el Examen Único llegó se remontó a los primeros lugares en la república -en 1998 alcanzó el primer lugar- y desde entonces no ha dejado de estar en los cuatro primeros lugares.(6)

Sobre este punto nos parece importante mostrar la siguiente serie histórica, que muestra cómo ha evolucionado la situación de la deserción en el D.F. en relación con la de otras entidades federativas. Como puede verse, a partir del inicio del Examen Único la deserción en nuestra ciudad se coloca entre las primeras del país y ya de manera permanente. A partir de 1997 el D.F. no deja de estar en los cuatro primeros lugares, en contraste con lo que anteriormente ocurría. Más sorprendente aún es que para el año escolar que termina en este 2004 la SEP estima que el D.F. tendrá una deserción tan alta que lo volverá a colocar en el primer lugar nacional.

Cuadro 2: Posición de la Ciudad de México en deserción en los últimos años
Inicio del Examen Único...

Año:
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
1999
2000
2001
2002
2003
2004
Posición del D.F.
26o
21o
15o
20o
13o
16o
3o
1o.
4o
2o
4o
4o
2o
2o.

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Fuente: Para los años escolares que terminan en 1991 y 1992, el Informe de Labores, 1998-1999 de la SEP. Para los años restantes el Informe de Labores de la SEP, 2003, que puede consultarse en www.sep.gob.mx.

La deserción es un grave indicador de una situación crítica que debería llevar a una profunda preocupación a las autoridades educativas. Casi cien mil jóvenes cada año que dejan la escuela de nivel medio superior es algo sumamente grave. Habla de miles de familias y jóvenes en una situación de riesgo importante. La SEP, sin embargo, y las autoridades de las instituciones que forman parte de la Comisión Metropolitana de Instituciones Públicas de Educación Media Superior (COMIPEMS) han sido totalmente indiferentes y ni siquiera consideran como una hipótesis que el Examen Único esté agravando este problema. En el caso de la UNAM, la Coalición presentó en el 2004, a las autoridades de Rectoría, la solicitud de que esta prestigiada institución, que ya ni siquiera aplica el examen del CENEVAL, deje de participar en el mecanismo de exclusión y desplazamiento de miles de jóvenes del Examen Único.

Es decir, que no entreguen a la COMIPEMS y al CENEVAL los nombres y folios de aquellos jóvenes que por no alcanzar 31 aciertos en el examen de la UNAM serán excluidos de la educación pública por la COMIPEMS-CENEVAL y que tampoco entregue los nombres y folios de aquellos que, al no caber ya en sus preparatorias o CCH, serán desplazados a otras opciones no deseadas. Se argumentaba que las familias tal vez pueden entender que su hijo o hija no quede en la UNAM, pero les costará ciertamente más trabajo comprender por qué de ahí se sigue que queden excluidos de la educación pública o asignados a un plantel no deseado. La respuesta de las autoridades de la UNAM se conocerá pronto, según los términos en que se emita la Convocatoria al Examen Único, prevista para el mes de febrero de 2005.

Un examen basado en planteamientos falsos

Más allá de las implicaciones que tiene para la comercialización de la educación y su acceso, y de las secuelas graves que trae consigo, cabe además señalar que el Examen Único hace planteamientos que distan mucho de la verdad a los jóvenes y sus familias. Con ellos se manipula de otra manera la necesidad de continuar en la educación.

El primer planteamiento que hacen los organizadores consiste en afirmar que en el Examen Único los jóvenes libremente escogen las 20 opciones que enlistan en su solicitud. Y que, por lo tanto, nadie es asignado a una escuela que no escogió voluntariamente. Y se dice eso como si no existieran los datos de deserción, las quejas de las familias y de los jóvenes y la desesperanza. Lo cierto es que los jóvenes se ven presionados a llenar la lista de 20 planteles y, más allá de las tres primeras opciones, no tienen más remedio que colocar planteles técnicos o del Colegio de Bachilleres que no les interesan, están lejanos, son inseguros o de calidad dudosa. Es bien sabido que aquellos que no anotan un número cercano a las veinte escuelas terminan viéndose obligados a acudir luego a los módulos de atención, simplemente a “pepenar” lo que haya quedado disponible.

En la propia Gaceta de la COMIPEMS se explica (Gaceta, p.129) que quienes no obtuvieron un lugar es “por haber escogido pocas opciones educativas y haberlo hecho entre las de mayor demanda”. Así, los jóvenes que no llenan toda la solicitud son penalizados y se quedan sin lugar. Por eso, rellenar la solicitud se ha convertido en algo tan “voluntario” y al mismo tiempo tan obligatorio como pagar las cuotas “voluntarias” en el nivel de educación primaria. De ahí que el Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria señala que “este año se calcula que 130 mil jóvenes sufrirán ese inaceptable desplazamiento.”(7)

El segundo planteamiento dice que en el Examen Único todo aquel que estudie lo suficiente alcanzará un lugar en la institución de su preferencia. Eso también es radicalmente falso. Basta con que sea un grupo numeroso de jóvenes los que buscan la misma escuela para que muchos queden fuera, a pesar de que todos sean de primer nivel. Hay planteles en donde por cada lugar hay cuatro jóvenes compitiendo, de ahí que aunque los cuatro se apliquen con la misma intensidad sólo quedará uno, así sea por un acierto de diferencia. No faltan jóvenes preparados, faltan lugares suficientes que tengan buena calidad y les abran perspectivas a los jóvenes.

En tercer lugar, el Examen Único también engaña cuando se ostenta como “confiable”, “preciso” e “imparcial”(8), de tal manera que a todos los jóvenes ofrece las mismas oportunidades. Eso también es falso. El mismo CENEVAL admite que en sus exámenes los hijos de familias de escasos recursos tienen un bajo número de aciertos. “Se observa en términos generales -dice el CENEVAL, que a mayor ingreso familiar se obtiene un mayor porcentaje de aciertos…”(9) Y esto a pesar de que en la escuela de donde proceden hayan sido buenos estudiantes.

Por otro lado, el CENEVAL también acepta que el examen no es equitativo con las mujeres. “Como en anteriores aplicaciones, -dice el Boletín CENEVAL- el examen metropolitano para el ingreso a la educación media superior… muestra que los sustentantes de sexo masculino tienen un mejor desempeño que los del sexo femenino”. El promedio de los varones, agrega, “resultó ser de 62.8 contra 59.0 obtenido por las jóvenes” (10). El siguiente cuadro 3 muestra, además, que éste es un problema que ocurre a nivel nacional y en todos los años de 1994-2001.

Cuadro 3: Puntaje promedio que obtienen hombres y mujeres a nivel
nacional en los exámenes del CENEVAL para el ingreso
a la educación media superior (EMS) y superior (ES).

 
1994
1995
1996
1997
1998
1999
2000
2001
Educ. Media Superior  
Hombres
944
963
964
994
1,000
1,000
995
992
Mujeres
933
950
956
983
987
987
984
979
Educación Superior
Hombres
955
928
921
931
923
924
921
930
Mujeres
935
906
899
916
908
911
912
915

---------------------------------------------------------------
Fuente: CENEVAL: La primera etapa: 1994-2001. México, D.F. Centro Nacional para la Evaluación de la Educación Superior, A.C. 2002, págs. 177,179.

Por otro lado, un análisis generado desde el mismo CENEVAL señala el problema en términos de inequidad en las oportunidades para la educación:

…en los Exámenes Nacionales de Ingreso (Exani) que aplica el CENEVAL para evaluar el conocimiento y las habilidades de los estudiantes, el desempeño académico de los hombres es significativamente mayor al de las mujeres. Y esta desigualdad se intensifica conforme aumentan los grados o niveles educativos. Esta inequidad de género es aún más pronunciada en los Exámenes Nacionales para el Egreso de la Licenciatura: de los 29 tipos de examen aplicados en 2002, en 28 de ellos el porcentaje más alto de Resultados No Satisfactorios correspondió a las mujeres… La desigualdad de género… como es obvio, se traduce en inequidad de oportunidades… (11).

Es una irresponsabilidad aplicar año tras año un examen que desde 1994 se reconoce que especialmente discrimina a los más pobres y a las mujeres.

En cuarto lugar, se engaña a los jóvenes y sus familias cuando se les asegura que todas las opciones son de igual calidad y son del mismo tipo, es decir que todas conducen con la misma facilidad a la educación superior. Sin embargo, todos reconocemos la diferencia entre una escuela del IPN o de la UNAM y una escuela técnica o un CONALEP. Y también la COMIPEMS acepta que escuelas como el CONALEP tienen una orientación de estudios terminales. Así, dice la COMIPEMS que “el CONALEP no es una modalidad del bachillerato propedéutico o de bachillerato tecnológico: continúa siendo una modalidad de estudios terminales” y agrega que sólo tiene equivalencia con bachillerato si, además de los estudios de técnico, el alumno escoge cursar otras materias complementarias.(12)

En quinto lugar, finalmente, se hace creer a los jóvenes y sus familias que se trata de una evaluación seria y profunda, “confiable” y “precisa”. Se les hace pensar que un examen de 128 preguntas de opción múltiple, basta para determinar si al joven le corresponde una escuela terminal o comenzar una formación universitaria. Pero no es posible evaluar todo el desempeño del estudiante durante tres años con un solo examen de opción múltiple y de dos o tres horas de duración todo el desempeño de tres años. Sobre todo cuando se trata de un examen en el que sólo un 60 por ciento de sus reactivos (preguntas) está destinado a evaluar informaciones referentes a los programas de Secundaria. Es una evaluación superficial que irresponsablemente se usa para decidir el destino escolar y social de los jóvenes.

El mismo fundador del CENEVAL no tiene empacho en señalar que “se optó por utilizar la modalidad de exámenes de opción múltiple, aunque hay plena conciencia de que otras estrategias son más precisas y profundas.” (13) De esta manera, el CENEVAL utiliza un tipo de evaluación que puesto que no es precisa ni confiable, en otros países expresamente se recomienda que “no debe utilizarse para tomar decisiones que afectan la vida de los individuos.” (14) Sólo como una opinión más. Otro tipo de examen, sin embargo, no tendría las ventajas de comercialización que tiene un examen, como el de opción múltiple, que puede ser calificado por una computadora.

Un pacto de mutua conveniencia

¿Por qué la SEP y autoridades de instituciones apoyan este examen? A pesar de que todo mundo sabe de los planteamientos falsos, el incremento en la deserción, la frustración de los jóvenes (que ha llegado al extremo del suicidio), la comercialización descarada con la necesidad de acceso a la educación, durante ocho años las autoridades de la SEP e instituciones no han mostrado interés o preocupación alguna. Ni siquiera se puede ya argumentar que no se han dado razones que convenzan de la necesidad de dejar atrás el Examen Único, pues los mismos datos y análisis del CENEVAL son difíciles de contradecir. De ahí que es necesario pensar en que hay una razón más de fondo que explique la sobrevivencia del Examen Único.

Aquí, consideramos que la razón de fondo es que se ha establecido un pacto de mutua conveniencia entre el CENEVAL y la SEP. La SEP logra que con estos exámenes decenas de miles de jóvenes puedan ser reclutados y asignados a la educación técnica y distraerlos de su exigencia de una educación universitaria. Considera que la presencia de cientos de miles de técnicos atraerá más maquiladoras o inversiones productivas extranjeras. Además considera que con el CENEVAL y otras agencias de evaluación puede dar la impresión de eficiencia y de una verdadera preocupación por la calidad de la educación. (Aunque, en realidad, la educación mexicana nunca ha estado tan mal como ahora).

El CENEVAL, por su parte, y como ocurre con otras agencias acreditadoras, obtiene la ventaja de haberse convertirse en un monopolio comercial de evaluación de estudiantes. Como ya señalábamos arriba, una verdadera industria que produce y expende masivamente servicios de evaluación de los que obtiene ingresos multimillonarios. Sólo el examen de 250 mil solicitantes del Examen Único representa un ingreso de 58 millones de pesos.

¿Y las autoridades de las instituciones de educación media superior? Parecen decididas a cobrarle a la sociedad y a los jóvenes el alto costo que este significa -social y económicamente- para, unos, llenar sus planteles de educación técnica y, para otros, aliviar un tanto la presión que sobre ellos (UNAM, IPN) representa la indolencia de la SEP en ampliar y abrir nuevos espacios que ofrezcan a los jóvenes oportunidades tangibles de continuar sus estudios a nivel superior. Aunque esto último ni siquiera sea sustancialmente cierto. Es decir, la presión por ingresar a la UNAM y al IPN no ha disminuido significativamente con el Examen Único. A menos que se piense que el problema en la UNAM se ha resuelto porque en lugar de 150 mil demandan 120 mil cada año.

Lo más preocupante

El peso de esta situación, sin embargo, cae sobre todo con gran fuerza sobre los jóvenes. A los quince años en la Ciudad de México ya se ha establecido que el único derecho a la educación es el de concursar para tener la oportunidad. Las decenas de miles de jóvenes perspectivas frustradas cada año son la peor base para construir un futuro y uno de los substratos más peligrosos que se puede ir construyendo a lo largo de años. La frustración reiterada apunta a un lago de depresión o a reacciones violentas. Contra sí mismos, como los suicidios, o contra otros, más tarde. Este es un discutible terreno sobre el cual se quiere construir un sistema educativo de calidad y un proyecto de país.

Las autoridades educativas, sin embargo, simplemente no registran este proceso. Al contrario, la respuesta de las autoridades educativas (SEP-INEE) ante las señales más dramáticas -como los suicidios- ha sido la de culpar a propias jovencitas y a las familias, y exonerar de toda culpa al Examen Único.

Obligar a adolescentes de quince años a poner todo el peso del futuro en un examen de este tipo es una estrategia tan discutible que en Estados Unidos quien vende y aplica este tipo de exámenes desde hace años ha hecho una advertencia que en el contexto de esas muertes ahora adquiere un nuevo y ominoso significado: “debe evitarse el uso del número de aciertos como la única base para tomar decisiones importantes que afecten la vida de los individuos…”. (15)

La SEP fue informada de esta recomendación desde hace ocho años, pero la ha desoído, como también las advertencias sobre la mayor vulnerabilidad de las jovencitas frente a este tipo de exámenes. Ahora se ven las consecuencias, pero la SEP no. Esta insensibilidad, sin embargo, no es casual: tiene como raíz el profundo compromiso que ha establecido la SEP con el CENEVAL. Aunque es un compromiso que ha dejado en la más completa indefensión a cientos de miles de jóvenes.

Porque, ¿qué consideración real puede recibir una queja contra el Examen Único si la máxima autoridad encargada de vigilarlo, la SEP tiene a funcionarios de alto nivel participando en el organismo privado que lo diseña y opera? ¿Qué garantía de que recomendaciones tan importantes y vitales como la arriba señalada, pero que no convienen al CENEVAL, serán tenidas en cuenta? El compromiso, además, hace olvidar a la SEP algo fundamental en toda relación entre gobierno y ciudadanos: la confianza que los padres de familia implícitamente depositan en la autoridad educativa. Confían en que este procedimiento no es cualquier iniciativa “patito”. Sin embargo, la SEP falla en esto tan fundamental y, junto con ella, las autoridades institucionales que siguen defendiendo y apoyando este procedimiento.

Notas

1. CENEVAL: Informe de Actividades, 2003. Págs. 113-115.
2. La información que ofrece el CENEVAL sobre sus ingresos ( Informe de Labores 2003,p.65) no es muy clara . Por ejemplo, señala que se recibieron 25.2 millones de pesos por concepto de exámenes EGEL y 21.7 por concepto de Conalep. Es decir cantidades muy similares. Sin embargo, se aplicaron apenas poco más de 48 mil exámenes de EGEL y 1.7 millones de exámenes en Conalep. Iguales discrepancias aparecen en el Examen Único (“Metropolitano”) . La COMIPEMS (Informe 2002) reporta haber recaudado 63. 2 millones de pesos, pero el CENEVAL sólo reporta haber obtenido (en el 2003) 11.3 millones por ese concepto. Lo que posiblemente está ocurriendo es que los pagos a proveedores y servicios que hace el CENEVAL o las instituciones no se incluyen, sino sólo los ingresos directos y netos al CENEVAL. De ahí la diferencia entre los montos a nivel anual: el CENEVAL reporta en el 2003 ingresos por 207 millones de pesos, pero el costo para las familias en realidad es cercano a los 540 millones al año.
3. Estimación con base en los datos del CENEVAL, Informe de Actividades, 1996-97. En ese año reportaba que el ingreso era de menos de 3 salarios mínimos.
4. En “el 2002… el Centro adquirió en subasta pública un edificio y dos terrenos ubicados en Camino al Desierto de los Leones, en San Ángel. El nuevo edificio concentró a la mayor parte de su personal. El resto se encuentra ubicado en otros dos inmuebles…los terrenos…permitirán la construcción futura de los espacios para todos los requerimientos del Centro.” (Informe de Actividades, 2003, México, CENEVAL, pág 60.
5. Más adelante se explica por qué se habla de planteles no deseados.
6. Antes del Examen Único Ciudad de México había estado en lugares tan bajos como el 26, 21, 15 y 20 pero desde el inicio del Examen Único ya ha estado dos veces en primer lugar nacional y nunca de descendido más allá del cuarto lugar. Ver Informe de Labores 1988-89 y Informe de Labores 2003 de la SEP.
7. Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria, Informe de Derechos Sociales Económicos y Culturales, 2003, pág.82.
8. Gaceta de Resultados COMIPEMS, p.2.
9. CENEVAL, Informe, 1995, pág.29.
10. Garza, Tomás: “Diferencias entre géneros: un problema abierto” Boletín CENEVAL, Núm.4, 2004, pág.4.
11. Zubirán, Angélica: “Iniquidad de género” Boletín CENEVAL, Núm.4, Febrero 2004, pág.9.Sub. nuestro.
12. COMIPEMS, Informe 1996-2000. Pág. 7.Sub. nuestro. Además, se sabe que se cobra a los estudiantes por los cursos complementarios y que estos sólo se abren cuando hay suficientes alumnos que los solicitan, como para abrir un grupo.
13. Gago Huguet “Algunas experiencias del CENEVAL en la evaluación de la educación superior mexicana” en Pallán y Van der Donckt: Evaluación de la calidad y gestión del cambio. México, ANUIES, Univ. de Guanajuato… p.102
14. College Board, 1988. USA.
15. College Board, Guidelines on the Uses of College Board Test Scores…,1988).

* Doctor en Educación. Profesor/Investigador del Dpto. de Educación y Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco.