TEMAS A DEBATE


Por un fondo universitario para la jubilación
y el retiro del personal administrativo (1)

En el Instituto de Ingeniería nos encontramos a un personal administrativo escindido, pues mientras unos esperan una reubicación por antigüedad, otros esperan un examen para poder reclasificarse.

Israel García-Castro y Enrique Díaz-Mora

Capítulo primero
Acerca de la jubilación y las medias plazas
del personal administrativo

Introducción

En diversos lugares y en diferentes épocas han existido un sin fin de divisiones sociales; cristianos y ateos, nobles y esclavos, burgueses y proletarios. Y por supuesto que nuestra Universidad no es la excepción.Veamos, puesto que la UNAM es autónoma, existen autoridades universitarias que se encargan de regir a nuestra Máxima Casa de Estudios; dichas autoridades tienen a su cargo al personal académico y al personal administrativo. El personal académico tiene a la AAPAUNAM y el personal administrativo, al STUNAM; estas instancias se encargan de ser mediadoras entre autoridades y trabajadores o en otras palabras, de ver que se respete la dignidad, integridad (física y moral) y derechos de los trabajadores y trabajadoras de la UNAM. Esto lo hacen (o deberían de hacerlo) basándose en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la Ley Federal del Trabajo y los contratos colectivos de trabajo de la UNAM, ya que estos contienen los estatutos por los que se deben de regir tanto autoridades como trabajadores en materia laboral, delimitando claramente sus derechos y obligaciones.

Cabe señalar que a trabajadores académicos y administrativos no los separan únicamente las instancias reguladoras que los auxilian y las funciones que desempeñan dentro de la UNAM, pues mientras los trabajadores académicos imparten cátedra, realizan proyectos de investigación, y en fin, como su nombre lo indica, realizan todas las actividades académicas, los trabajadores administrativos realizan las otras actividades; esas actividades de apoyo que la mayoría de las veces no se ven pero resultan fundamentales, pues lo mismo barren las instalaciones, ayudan en la investigación como albañiles y laboratoristas, toman dictados y contestan teléfonos. Pero aun cuando ambos trabajadores son indispensables para el buen funcionamiento de la UNAM, se ha creado una abismo preocupante entre los salarios que perciben unos y otros, lo cual se agrava a la hora de la jubilación, trayendo como consecuencia un verdadero problema para la UNAM.

Centraré mi atención en los trabajadores administrativos, haciendo a un lado tanto a los trabajadores académicos como al STUNAM; y de entre la gran diversidad de problemas que aquejan a la base trabajadora administrativa de la UNAM, me delimitare a hablar de lo insatisfactorias que resultan sus jubilaciones y de los problemas institucionales que ello trae como consecuencia.

Problemática de la jubilación y su relación con las medias plazas.
El caso del Instituto de Ingeniería.
Disminución de la plantilla de trabajadores administrativos

En el Instituto de Ingeniería de la UNAM existen varios problemas, pero hay uno que aqueja a los trabajadores administrativos y que pocos logran ver; este problema es la disminución de la plantilla de los trabajadores administrativos. La pregunta que se hará continuación es ¿Esto que relación tiene con la Jubilación del personal administrativo? Veamos:

Con el paso del tiempo el Instituto de Ingeniería ha ido creciendo de una manera vertiginosa, lo que nos lleva a pensar que mientras más crece, más necesidades tiene, y si tiene más necesidades, más trabajadores(as) administrativos requiere. Pero de un tiempo a esta fecha ha sucedido todo lo contrario, pues el Instituto crece, sus necesidades aumentan y su plantilla de trabajadores administrativos disminuye. ¿Por qué el crecimiento del Instituto de Ingeniería es, ya no digamos desigual, sino inversamente proporcional al crecimiento de la plantilla de trabajadores administrativos?

En un tiempo, el Instituto de Ingeniería llegó a contar con doscientos trabajadores administrativos, aproximadamente; en la actualidad, cuenta con 150. ¿Dónde están o que se les hizo a las plazas desaparecidas? ¿Por qué desaparecieron? Nos hemos planteado estas preguntas y hemos descubierto que una de las razones, y la que consideramos de mayor peso, va de la mano con las jubilaciones.

El problema de la escisión de los trabajadores
administrativos de la UNAM (antigüedad vs estudios)

En la actualidad, en el Instituto de Ingeniería nos encontramos con gente que tiene estudios básicos o que ni dichos estudios tiene; sin embargo, son personas que cuentan con veintiocho o treinta años de servicio a la UNAM y en algunos casos hasta más. Estas personas ocupan plazas altas, en su mayoría jefaturas, y las que no ocupan jefaturas están en espera de una reclasificación por antigüedad, o lo que ellos denominan "acta veintidós". (2)

El problema al que se enfrenta el Instituto de Ingeniería en este momento es que a la par de estas personas, que son mayoría, han ido ingresando personas que cubren los requisitos exigidos por el escalafón, es decir, con estudios de preparatoria y universidad; estas personas son aptas para presentar y acreditar exámenes de concurso por dichas plazas. Ahora la pregunta que creo conveniente hacer aquí es: ¿cómo llegaron personas sin preparación a ocupar plazas de jefatura que como requisito exigen tener cierto nivel de estudios? Veamos:

Cuando una persona estaba a punto de jubilarse con un nombramiento bajo, resultaba obvio que se jubilaría con un salario que no representaba los ingresos que necesitaba para sobrevivir ya no digamos desahogadamente, sino dignamente. En auxilio a estas personas se crearon las medias plazas, justificándolas como necesarias por el exceso de trabajo en el área; pero viendo que aun con las medias plazas sus ingresos no eran suficientes, se decidió, como una ayuda adicional, darles uno de los nombramientos más altos en el tabulador del personal administrativo cuando estuvieran a punto de jubilarse. El problema que esto representó fue que para crear estas medias plazas y cubrir estos nombramientos, se tomo el presupuesto de las plazas que en ese momento se estaban liberando, es decir, las plazas de las personas que se jubilaban no se cubrían, por el contrario, se tomaba el presupuesto de dichas plazas —de tiempo completo— para cubrir las nuevas medias plazas y los nuevos nombramientos.

Como resultado de esto, por un lado tenemos a personal administrativo que cuenta con veintiocho y treinta años de servicio a la UNAM, y con estudios básicos (primaria y secundaria), en plazas que según el tabulador administrativo requieren cierta preparación académica (entre 50% y 70% de créditos en licenciatura), y por otro lado, tenemos a personas con veinte y treinta años de antigüedad, y también con estudios básicos o sin estos, en espera de obtener una media plaza y una reclasificación a un puesto más alto. El problema se agrava, pues una vez que logran esto último procuran en general no jubilarse, pues están conscientes del poco ingreso que perciben, y saben que si se jubilan, ese ingreso será el que percibirán por el resto de sus días; así, estas personas deciden esperarse un poco más para que su sueldo se incremente y como consecuencia, obtener un poco más de ingresos a la hora de jubilarse.

Por otro lado, tenemos a gente con preparación escolar y poca antigüedad en puestos que están muy alejados de ser acordes con su preparación escolar. Es verdad que estas personas tienen más opciones de reclasificarse escalafonariamente, o sea por exámenes de concurso interno o universal. Pero también es cierto que aquí existen dos problemas:

Rezago de personal administrativo con preparación para desempeñar funciones más complejas dentro de la UNAM. (Jefaturas en el personal administrativo)

a) Estas personas son una minoría, y son vistas por las personas que no cubren requisitos escalafonarios para presentar un examen y con mayor antigüedad como enemigos. Pues piensan, y con mucha razón, que las personas con estudios les están quitando la oportunidad de reubicarse o de obtener una media plaza, y con esto también les quitan la oportunidad de jubilarse con un ingreso más acorde con las exigencias de nuestro tiempo.
b) Esto trae como consecuencia una confusión en el personal administrativo del Instituto de Ingeniería, ya que las personas que se merecen su reubicación por antigüedad están defendiendo su futuro más próximo que es la jubilación; y los trabajadores con estudios están luchando por un trabajo más acorde con su preparación.

De esta manera, nos encontramos a un personal administrativo escindido, pues mientras unos esperan una reubicación por antigüedad, otros esperan un examen para poder reclasificarse. Esta separación del personal administrativo trae como consecuencia que personal administrativo joven y calificado del Instituto de Ingeniería esté rezagado en puestos donde no rinde lo mismo que podría rendir en algún otro puesto más acorde con sus aptitudes. Esto no significa que las personas con 25 o más de 30 años de servicio a la UNAM no merezcan una reubicación, reclasificación o media plaza; pero creo que si lo que están esperando es un mejor ingreso para jubilarse, un fondo de retiro universitario es una opción viable para resolver el problema.

Todo lo antes expuesto se centra en un punto: la jubilación. Una de las razones, y la que consideramos de más peso, por la cual las personas buscan una media plaza y reubicarse por antigüedad, es que ya ven cerca el momento de su jubilación y descubren que los ingresos recibidos no son satisfactorios. Y las personas con preparación lo hacen por tener un ingreso mayor e inmediato, aunque inconscientemente se dirijan al mismo punto, a la jubilación.

Capítulo segundo
Sistema pensionario complementario, una contribución a la solución
de la problemática de la jubilación del personal administrativo (3)

La problemática descrita en la sección anterior constituye una oportunidad histórica para la UNAM; la Universidad debe abrir brecha, debe mostrar a la sociedad organizada —al Estado— formas viables para extender a las trabajadoras y los trabajadores los beneficios de la transición demográfica, justa labor que la Institución puede ejemplificar emprendiendo acciones viables en beneficio de sus trabajadoras y trabajadores administrativos.

La UNAM requiere concebir y emprender acciones para dar solución a la problemática de retiro y jubilación de su personal.

Es necesario que la Universidad pueda definir, promover y mantener una composición adecuada de su plantilla administrativa; la Universidad debe corregir, asimismo, el problema de las medias plazas, evitando que las soluciones conlleven un deterioro del nivel material de vida de las trabajadoras y los trabajadores administrativos jubilados. Por ello, debe emprender acciones encaminadas a evitar que dicha composición esté fuera de control; debe también emprender acciones encaminadas a evitar la lucha interna del personal administrativo por las medias plazas mediante acciones que coadyuven al mejoramiento general de los ingresos de las trabajadoras y los trabajadores administrativos universitarios jubilados. ¿Cómo coadyuvar a que el personal administrativo de la UNAM pueda obtener pensiones que cumplan con sus expectativas fundadas en una cultura de “usos y costumbres”? ¿Cómo evitar la observación que al respecto hace el ISSSTE a la Universidad? ¿Cómo liberar el paquete de medias plazas involucrado en la práctica de jubilarse con plaza y media?

Hemos considerado que una contribución a la solución del problema planteado consistiría en facilitar que las trabajadoras y los trabajadores administrativos obtuvieran una pensión por jubilación equivalente a 1.5 veces el Salario Íntegro obtenido durante el último año laborado.

El sistema pensionario estatal SAR92 que se aplica actualmente al personal de la UNAM, será reemplazado en breve por un sistema de ahorro para el retiro —SAR-ISSSTE03— concebido, según ha anunciado recientemente el Ejecutivo federal, como un sistema “espejo”(4) del SAR-IMSS97.

Existe cierta seguridad de que ese cambio ocurrirá en breve; es poco probable, sin embargo, que el nuevo sistema estatal de ahorro para el retiro SAR-ISSSTE03 pudiera asignar pensiones adicionales o complementarias equivalentes a las medias plazas, que se han convertido en aspiración de las trabajadoras y los trabajadores administrativos.

La Universidad, por su parte, no está en posición de asignar la necesaria pensión complementaria.

Una contribución a la solución de la problemática planteada consiste en diseñar e implantar un sistema pensionario ad hoc, sustentable, complementario al sistema de ahorro para el retiro obligatorio previsto en la legislación estatal aplicable.

El sistema que proponemos es un Sistema de Reserva para Retiro y Jubilación (SRR-UNAM), integrado estructuralmente por un Fondo de Reserva para Retiro y Jubilación (FOREUNAM), cuya figura jurídica —preferentemente Fideicomiso— deberá garantizar que nadie (incluidos funcionarios estatales, autoridades universitarias, sindicatos de trabajadores o administradores del Fondo) pueda hacer uso del mismo como “caja chica”.

El FOREUNAM se nutriría con aportaciones bipartitas de trabajadoras y trabajadores y la UNAM; dichas aportaciones se registrarían contablemente en cuentas de capitalización individual de las trabajadoras y los trabajadores administrativos. Este Fondo sería administrado internamente con reglas y criterios claramente definidos; los recursos del Fondo se invertirían directamente en sociedades tipo Siefore, principalmente, a través de esquemas y mecanismos de elección ad hoc —concurso y licitación.

Los rendimientos promedio de las inversiones realizadas por el FOREUNAM se generalizarían y aplicarían, sin merma, al proceso de capitalización de las cuentas individuales de las trabajadoras y los trabajadores administrativos, quienes no pagarían comisiones por concepto de administración, ya que los costos respectivos serían absorbidos por la administración universitaria.

De acuerdo con nuestro análisis, el sistema pensionario complementario requerido es viable.
Con base en un modelo que simula la operación del FOREUNAM, se determinaron las condiciones de operación requeridas por el sistema propuesto para ser viable.

Como es natural, el sistema resulta mayormente sensible a dos variables principalmente: la Tasa anual de Ganancia o Rendimiento generalizado del FOREUNAM (TG), y las Tasas de Aportación al Fondo por parte de las Trabajadoras y los Trabajadores Administrativos (TATAD) y por parte de la UNAM (TATADUNAM), las cuales se aplican al Salario Íntegro del personal Administrativo (SITAD) para determinar las respectivas aportaciones periódicas.

De acuerdo con el análisis realizado, el sistema propuesto es viable y sustentable para tasas aportación en el rango de 1 y 1.75% (6)y tasas de ganancia nominales entre 13.7 y 14.9% anual. (7).

En la figura A1 puede observarse que con aportaciones iguales por parte del personal administrativo y de la UNAM, cada una de 1.75% del SITAD, el SRR-UNAM alcanza el nivel de operación de jubilación deseada(8), con tasas promedio de rendimiento nominales de 13.7% anual. El costo anual del sistema para cada una de las partes —personal administrativo y UNAM— en este caso asciende a 24 millones de pesos(9), lo que equivaldría, para dar una idea aproximada de la magnitud, a 2.11% de los Ingresos Extraordinarios de la UNAM (IEUNAM).

Con aportaciones bipartitas de 1.5% del SITAD, el SRR-UNAM alcanza el nivel de jubilación deseada con tasas promedio de rendimiento nominal de 14.3% (figura A1). En este caso, el costo anual del sistema para cada una de las partes —personal administrativo y UNAM— asciende a 21 millones de pesos(10), equivalentes a 1.81% de IEUNAM.

Finalmente, con aportaciones de 1.25% del salario íntegro, el SRR-UNAM alcanza el nivel de operación de jubilación deseada con tasas promedio de rendimiento nominal de 14.9% anual (figura A1). En este caso, el costo anual del sistema para cada una de las partes asciende a 17 millones de pesos(11), equivalentes a 1.51% de IEUNAM.

Es necesario señalar que el SRR-UNAM resolvería paulatinamente el problema de la jubilación del personal administrativo de la UNAM en el largo plazo.

Para quienes ya pertenecen a la planta administrativa de la Universidad, el SRR-UNAM opera en niveles que no alcanzan el de jubilación deseada; para quienes han ingresado a la Universidad en años recientes, el problema se resuelve parcialmente.

Estimamos que durante los primeros quince a veinte años de operación del SRR-UNAM, los montos de las respectivas pensiones no serían atractivos al personal administrativo como base de la media jubilación complementaria deseada, aunque sí como fondo de ahorro de alta productividad. Durante ese periodo de transición del sistema pensionario de la Universidad, que se extendería hasta 2015 o 2020, el SRR-UNAM, como ha sido planteado, no contribuye de manera importante a resolver el problema de quienes ya han adquirido el derecho a pensión por jubilación o están por adquirirlo en pocos años.(12)

Notas

1. Este documento puede ser visto también en www.iingen.unam.mx, Pág. seminario/index_cecu.htm
2. Acuerdo bilateral firmado el día trece de mayo de 1985, donde se plantea que todos los trabajadores que a la fecha estén realizando funciones diferentes para las cuales fueron contratados, se les reubique de acuerdo a las funciones que desempeñan actualmente.
Capítulo a cargo de Enrique Díaz-Mora
3. Lista, reforma al ISSSTE, El Universal, Sección "Finanzas", Pág. B1, miércoles 9 de abril de 2003.
4. Para evitar toda confusión con el sistema estatal y la legislación aplicable, emplearemos el término "reserva" en sustitución de "ahorro".
6. Como señalamos anteriormente, la aportación actual para pensiones y jubilaciones del sistema vigente, SAR92, asciende a 7% del Sueldo Básico —3.5% del trabajador y 3.5% de la UNAM—
7. Como señalamos anteriormente, Durante los primeros cinco años, ocho meses de operación —2 de julio de 1997 al 31 de marzo de 2003— las Siefore han reportado rendimientos anuales promedio reales —descontando la inflación— de 10.92%, y durante el primer trimestre de 2003, éstas alcanzaron un rendimiento nominal promedio anualizado de 16.2%
8. Para los fines de este análisis, el nivel de jubilación deseada se ha definido como la capacidad del SRR-UNAM de pagar una pensión complementaria vitalicia por jubilación, equivalente a 50% del Salario Íntegro del último año laborado, con incrementos equivalentes a la inflación, y un mes de aguinaldo por año. El modelo supone además que la esperanza de vida promedio continuará creciendo desde 75.7 años de vida en 2001 hasta llegar a 82 años de vida a partir del 2034.
9. $24,688,811 pesos equivalentes del presupuesto UNAM de 2002.
10. $21,161,398 pesos equivalentes del presupuesto UNAM de 2002.
11. $17,653,983 pesos equivalentes del presupuesto UNAM de 2002.
12. Una de las tareas que habría que realizar para contribuir a la solución del problema de la jubilación del personal administrativo en el corto plazo consiste en analizar la posibilidad de inyectar recursos al SRR-UNAM para ofrecer al personal administrativo de mayor antigüedad laboral, durante el periodo de transición del sistema pensionario de la Universidad, pensiones que mejoren sus ingresos con base en la operación del SRR-UNAM.

Email: edm@pumas.iingen.unam.mx
Ciudad Universitaria, abril de 2003