Arte-Cultura

La otra campaña y la cultura


Las disputas entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo, la corrupción del Poder Judicial en garras de once ministros nombrados de manera autoritaria, son las apariencias formales de los tejemanejes de los grupos en disputa del poder siempre resuelta para bien del Estado globalizador y los consorcios que lo integran.

Alberto Híjar*

El lunes 10 de octubre, en el Centro La Pirámide de México, D.F., la activista cultural dedicada a la danza, Ana del Lynton, convocó a una reunión para discutir las propuestas para la Otra Campaña. El EZLN iniciará su recorrido por la República en enero de 2006 y hay que prepararse.

Dos son las grandes líneas estratégicas que habrán de contradecirse en la práctica cultural. Una es la continuación del civilismo para desentenderse del proyecto de largo plazo y la consiguiente construcción del poder popular. Esta línea patrocina el evento festivo y nada más. Propicia el encuentro entre dos respetables comunitarismos: el que viene de Chiapas con la justicia y dignidad propia de las Juntas de Buen Gobierno y Los Caracoles y el que habrán de encontrar en pueblos campesinos y planes de vivienda popular. El encuentro sin duda será emocionante en el reconocimiento de la fraternidad, el compañerismo y la solidaridad, pero si hasta ahí queda el encuentro, la relación quedará en el puro reconocimiento del otro y nada más.

Otra línea estratégica es la que responde mejor a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona y al antecedente de las celebraciones del 20 y 10, esto es, el aniversario del EZLN y de su presentación pública. La Sexta ha destacado el jugarse el todo por el todo, el 20-10, la necesidad de impulsar el Plan La Realidad-Tijuana. Hay algo no dicho sino negativamente al rechazar el tiempo electoral del estado y sus partidos políticos: la necesidad de preparar el 2010, el 20-10 sin guión, fecha cabalística para conmemorar las otras luchas históricas fundamentales: 1810 y 1910. Sobre estas bases, la exigencia resulta darle a la Otra Campaña una dimensión nacional, no sólo en el sentido geográfico de un recorrido de encuentros comunitarios, sino de eso que irresponsablemente llaman proyecto de nación los partidos políticos con registro y financiamiento del estado.

Para contribuir a esta segunda línea, hay que confiar en las capacidades probadísimas de las organizaciones culturales para organizar lucidas fiestas. Lo más difícil es plantear un proyecto nacional, no de nación que ahí está multifacética y reprimida por la clase dominante protegida por un estado adecuado al reparto de pobres característico de la transición pactada no a la democracia ni a la justicia y la libertad, sino a la disputa controlada de instancias de poder. Las disputas entre el poder ejecutivo y el legislativo, la corrupción del Poder Judicial en garras de once ministros nombrados de manera autoritaria, son las apariencias formales de los tejemanejes de los grupos en disputa del poder siempre resuelta para bien del estado globalizador y los consorcios que lo integran.

La cuestión cultural ha sido reducida a una ley que privilegia a la industrial del espectáculo y a la privatización del patrimonio nacional para sus grandes consorcios. Pese al parlamento Alternativo organizado por investigadores del INAH, el parlamento de a de veras hizo lo que tenía que hacer bajo la línea trazada por el Banco Interamericano de Desarrollo en 2004, en la reunión de responsables estatales de cultura de América, donde el mismísimo presidente del BID, Enrique Iglesias, quien durara alrededor de 20 años al frente de la institución regional de hecho del Banco Mundial, explicó la urgencia de instrumentar la cultura en relación a la industria del espectáculo que, por supuesto, no nombró así, sino le dio la vuelta por la productividad y los medios.

Contender con esta decisión en marcha antes, durante y después de la reunión del BID en las instalaciones del Centro Nacional de las Artes y amenizada en su sesión final por Gilberto Gil, el ministro de cultura del decepcionante gobierno de Brasil, por la vía constitucional, es un camino trillado e inútil. Al menos en la cuestión cultural, la propuesta de la Sexta de nueva constitución con un constituyente resulta una trampa legalista, así tenga raíz popular distinta a la corrupción parlamentaria estatal.

Si se concede como importante esta vía, habrá que hacer un temario preciso que de ninguna manera sustituye ni sustituirá, sino ordenará, las prácticas de las muy diversas organizaciones populares. El temario tendría que considerar la pertinencia de la propuesta de José del Val, secretario de la UNAM: no habrá que hacer una ley indígena especial y discriminatoria, sino procurar que la Constitución entera garantizara la igualdad entre los pueblos y comunidades originarias y la totalidad nacional. Pero la de malas es que la desigualdad histórica y social no se resuelve por decreto sino en la discusión práctica donde se concretará la diversidad indígena, urgida de un tratamiento específico para no caer en la ironía aquella de que la ley es igualitaria porque prohibe por igual a ricos y pobres dormir bajo los puentes y vagabundear por las calles. Punto uno: totalidad constitucional igualitaria y democrática o/y reformas especiales.

El punto resultante es el carácter burgués de la Constitución de 1917, protectora de la propiedad privada y de los derechos individuales. Hay que discutir si los artículos 3º, 27 y 123 son la parte socialista de la Constitución de 1917 o si están subordinados, sobre todo con las reformas salinistas, a las orientaciones de la globalización capitalista.

¿Qué tiene que ver esto con la cuestión cultural? La determina porque la cultura es la masa de significaciones orientada por los distintos intereses de las clases en lucha. Es la misma masa de significaciones la que orienta el nacionalismo de estado y los medios, de la que se vale el nacionalismo de izquierda y, por otra parte, el nacionalismo cristero. Y no es la misma Virgen de Guadalupe la que llevó Hidalgo de estandarte, la que exhibe Alex Lora en su camiseta y en su canción y la que venera el Papa cuando proclama frente a ella la beatificación de los fanáticos cristeros terroristas, los indios sumisos, traidores y entreguistas como los Niños de Tlaxcala.

Frente a la legalidad constitucional como base de reproducción social favorable a los intereses de la clase expropiadora del Estado, la necesidad de la dimensión nacional exige la crítica constitucional, con fundamento en las luchas sociales y políticas concretas como respuestas culturales al poder despótico, asociado con grupos religiosos como los Legionarios de Cristo, el Opus Dei y el clandestinaje de El Yunque.

El Taller de Construcción del Socialismo en su ponencia en la sexta reunión de la Sexta, propuso líneas de discusión para la organización de una agenda y tres actos conmemoratorios para concretarlas. Enlistémoslas sin mayor argumentación y sin acentuar ya su importancia cultural:

1. La expropiación globalizadora de las regiones donde abundan agua, energía y biodiversidad, para beneficio de los consorcios trasnacionales. Hay resistencias importantes con graves consecuencias en el Cerro de San Miguel de San Luis Potosí, en La Parota en Guerrero y en las Islas Coronado de Baja California. Hay aquí nudos de problemas territoriales, de autonomías y de soberanías en juego contradictorio.
2. La salud como crisis de los servicios públicos bajo presión de la Presidencia de la República y la Secretaría de Salud subordinadas a la Organización Mundial de la Salud. Habrá que oponer a la cultura de la individualización y la privatización tipo Seguro Popular, la reivindicación de la salud pública total y universal no sólo como cura de enfermedades, sino de vida plena incluyendo los derechos de jubilados y pensionados. Las secciones de Chiapas y Oaxaca del SNTSS son la avanzada de esta lucha.
3. Salud pública integral exige educación pública, gratuita y laica, con un laicismo adecuado al siglo XXI y en transición a la alternativa a la globalización capitalista y por la transición al socialismo en condiciones adversas. Pese a que la CNTE no tiene un proyecto claro al respecto, sus presencias en diversos puntos con Michoacán, Oaxaca y Chiapas, al frente, puede ser el embrión práctico de la conmemoración del Bicentenario de Benito Juárez contra la celebración oficial de exaltación del liberalismo consolidante del estado burgués.
4. La vivienda. El Frente Popular Francisco Villa Independiente y su alianza con la OCEZ y UPREZ de El Bajío, plantea un problema clave no sólo para la producción cultural: la lucha por los fondos estatales. El EZLN los rechaza, los otros no, ¿de quién y para quién son estos fondos?
5. De aquí la autonomía distinta a hacer como si el Estado no existiera. Las experiencias de Euzkadi y la remota de Pascual, exigen la discusión de proyectos productivos bajo control de los productores.
6. En la Promotora Nacional por la Unidad contra el Neoliberalismo y el Frente Sindical, Obrero, Campesino y Popular son frentes con ya casi tres años de trabajos sostenidos apenas interrumpidos por las maniobras de los grandes sindicatos involucrados, están las bases de unidad combativa en constante depuración contra el electorismo. El EZLN se resiste a coordinarse, habrá que ver su capacidad de discusión distinta al puro rechazo autoritario. La propuesta del TACOSO para celebrar el centenario de la Huelga de Cananea es para discutir la vigencia del sindicalismo en tiempos de inexistencia del movimiento obrero. Cualquier proyecto cultural y nacional tendrá que chocar contra la llamada nueva cultura laboral.
7. Las diferencias organizativas y estratégicas deben orientarse a la discusión incluyente para no dejar fuera del proyecto nacional a nadie. Si el EZLN ha insistido en la amplia gama a considerar, ahora es cuando hacerla buena hasta el punto de discutir los manifiestos de Aguas Blancas y de la Sierra Madre Oriental de EPR.
8. La propuesta artística tiene que articularse a la propuesta científica y técnica si se ha de alcanzar la integralidad. El paradigma burgués de reducir la cultura a las artes tiene que ser combatido sobre esta base.
9. La teoría, la despreciada teoría. El pragmatismo dominante en todos lados sólo puede superarse con la organización de lo que José Revueltas llama democracia cognoscitiva, esa producción colectiva de conocimientos para la organización con plena conciencia. El TACOSO no es la única organización de esto, hay que impulsar la cultura reflexiva y crítica con todo y su difusión y extensión. La propuesta de Alberto Giordano en la sexta de la Sexta de una escuela de periodismo popular en Juchitán puede ser el núcleo reproductor de una cultura crítica y reflexiva.
10. La dimensión americana es una exigencia ante la insurrección en Los Andes y Argentina, la Alianza Bolivariana para las Américas de Venezuela y Cuba y el lugar de Cuba en América. La dimensión americana exige la crítica nacional, la profundiza, la diferencia, la identifica y la relaciona. Urge concretar proyectos productivos y aunque es improbable el apoyo de cualquier gobierno americano, en las autogestiones argentinas y en las solidaridades desparramadas por Venezuela hay lecciones importantes del crecimiento de una cultura humanizada y socializada en choque con la industria de la cultura capitalista. Telesur es una ruptura ejemplar del dominio trasnacional en los medios de la que hay que aprender y de ser posible incorporarse.
11. Con quién y para qué son las preguntas claves de la transición. Ocuparse de ellas para conmemorar el 130 aniversario de la crítica al Programa de Gotha no es un afán ocioso, porque la Otra Campaña resolverá las respuestas a estas dos preguntas estratégicas si es que supera la autocomplacencia y las retóricas de las rebeldías. Llega el momento en 2006 de ponernos serios. A ver con quién.