legado203
 
Legado Sindical No. 3                      Nueva Época                        Enero de 2010
 
   

 

ORÍGENES DEL SINDICATO MEXICANO DE ELECTRICISTAS (SME)

Lic. Ma. Gpe. Josefina Rasso García

Ahora que el gobierno panista de Felipe Calderón acecha a las organizaciones sindicales democráticas y en especial al SME -luego del golpe de tipo fascista que le acaba de asestar disolviendo a la Compañía de Luz y Fuerza y lanzando a la calle a más de 40 mil trabajadores que estaban organizados en ese sindicato- es necesario saber que esa organización se constituyó el 14 de diciembre de 1914, es decir, hace 95 años, y que en el año de 1916 tenía una fuerza considerable, prueba de ello fue su participación en la huelga general a la que convocó la Federación de Sindicatos Obreros del Distrito Federal (FSODF), organización a la que pertenecería años después la Unión de Empleados de la Universidad Nacional.

La convocatoria a la huelga general en el Distrito Federal fue para las 3 de la mañana del 31 de julio de 1916. Esto es, luego del triunfo del Constitucionalismo y siendo Jefe de la Revolución Venustiano Carranza, los trabajadores consideraron oportuno iniciar la lucha por su reivindicación. En la fecha mencionada, la FSODF -que era miembro de la Casa del Obrero Mundial- promovió en secreto la huelga general en el D.F. porque no habían sido escuchadas sus demandas para que el pago de salarios se haga en oro, ya que, debido al deterioro de la economía del país, el papel moneda llamado infalsificable ha sufrido una gran devaluación", y es que cada uno de aquellos pesos valía el equivalente a dos centavos. Debido a dicha huelga se interrumpió el servicio de energía eléctrica en la Ciudad de México; a esta lucha se sumaron 86 mil trabajadores.

El 12 de agosto Carranza promulgó una Ley Marcial en contra de los huelguistas. Se arrestó al Secretario General y miembro fundador del SME, Ernesto Velasco, así como a José Barragán. A Velasco se le condujo entre bayonetas para que se pusieran en marcha las plantas de energía eléctrica y después quedó preso en calidad de rehén, para que en caso de que los obreros hicieran algo él resultara castigado.

El 2 de agosto de 1916 la Casa del Obrero Mundial fue clausurada por el gobierno y se restablecieron todos los servicios públicos: tranvías eléctricos, alumbrado, agua, etcétera; a los doce días se reanudaron las labores en su totalidad. Una comisión de huelguistas se entrevistó con Carranza, pero no se resolvió nada.

El 3 de agosto, durante la huelga, Carranza puso en vigor la Ley Marcial de enero de 1882 (que había sido expedida por el Presidente Juárez en contra de los conspiradores y colaboracionistas en ocasión de la intervención francesa) y dio inicio el proceso contra los huelguistas arrestados. El11 de agosto se llevó a cabo el Primer Consejo de Guerra contra los activistas presos, quienes finalmente fueron absueltos del delito de rebelión.

EI 26 de agosto se realizó un Segundo Consejo de Guerra y en el transcurso del mismo se condenó a muerte a Ernesto Velasco; la sentencia, sin embargo, fue suspendida. El 28 de septiembre de ese año Carranza expidió un decreto según el cual todos los salarios deberían ser pagados en oro nacional. A Ernesto Velasco se le liberaría hasta el18 de febrero de 19181

Como se puede observar, el SME era desde sus orígenes una organización sumamente fuerte- y los diferentes gobiernos siempre han tenido a los electricistas como opositores a las malas políticas que afectan a la clase trabajadora.
En el primer número del periódico Rojo y Negro, Órgano del SME de fecha 14 de diciembre de 1915, Luis N. Morones, cuando todavía no era el líder obrero, tuvo el encargo de hacer un trabajo sobre la constitución del SME, en cuyo texto se narraba lo siguiente":

"Fueron 50 o 60 empleados y obreros de la Compañía Mexicana de Luz y Fuerza Motriz de esta ciudad los que lanzaron la iniciativa de asociarse para buscar su mejoramiento y, sin tendencias definitivas, se reunieron por primera vez el día 5 de diciembre de 1914, en la casa habitación del compañero Salvador F. Domenzáin, ubicada en la 5a Calle de Dr. Lucio No. 102, departamento 28.

Algunos de los asistentes a aquella reunión pertenecieron a la Sociedad que en el año de 1911 comenzó a fundarse y que hubo de suspender sus trabajos por la infame presión que los altos jefes de la referida Compañía ejercieron sobre los que justamente pretendíamos unirnos para defendernos de la inmoderada explotación que veníamos sufriendo. Se hizo necesario que pasaran algunos años para que varias agrupaciones obreras comenzaran a obtener éxito en sus gestiones y que una excitativa lanzada por la Federación de Obreros y Empleados de la Compañía de Tranvías de México pusiera de manifiesto una vez más la imprescindible necesidad de unirse, para que el personal de la Compañía de Luz convocara a la junta a que me he referido.

Fue allí donde por primera vez el elemento obrero, en un momento de clarividencia, decidió oponer al soberbio empuje de sus infames opresores el poderoso dique de la fuerza colectiva. Pero hasta ese grupo de trabajadores no había llegado la buena nueva; acostumbrados a asociarse para auxiliarse mutuamente, no pensaban nunca en el tremendo error en que se han basado apolilladas sociedades mutualistas y, consecuentes con la rutinaria costumbre de quitar lo poquísimo que tiene el trabajador para darlo al que no tiene nada, acordaron como primera providencia la fundación de una Sociedad Mutualista, y a pesar de que hasta a algunos miembros de la naciente sociedad había llegado la buena nueva, la palabra prodigiosa a cuyo solo enunciado habían caído postergados los ladrones de energías y los acaparadores de conciencias, todavía se pronunciaba con temor, con el espanto de todo lo desconocido, la palabra mágica de SINDICALISMO y sucedió lo que había de suceder: que desconocido el sistema de trabajo de los Sindicatos Obreros y habiendo llegado alterados en su totalidad los datos que acerca de esta clase de sociedades de resistencia decían tener los que se consideraban bien enterados, el error persistió. Nombrase la mesa directiva y el , señor presidente, amo y señor, tuvo a bien citar para una próxima reunión que tuvo verificativo el día 10 del mismo mes en el Centro Cosmopolita de Dependientes, sito en la 4~ calle de San Juan de Letrán, No. 60. Asistió gran número de obreros y empleados de la Compañía de luz, dándose cuenta a los que no estaban enterados de los trabajos comenzados.

En aquella reunión pudo observarse que en el elemento obrero encontraron eco las ideas avanzadas, el sistema nuevo de lucha explicado por varios compañeros, haciendo notar las inconvenientes e innumerables desventajas que acarrearía la sociedad mutualista al trabajador; y la mayoría anónima, con esa previsión que caracteriza a las multitudes, vaciló, y cuando pidió la sanción de lo llevado a cabo tuvo la más hermosa de las protestas: abandonar el salón, mostrando así su inconformidad con lo acordado anteriormente y haciendo patente con este hecho la inclinación que había por adoptar otro  sistema, otra nueva ruta de reivindicación y ", de progreso. Apenas si unos cuantos se dieron cuenta de que el presidente citaba a nueva reunión en el Salón de Sesiones del Departamento del  Trabajo para el día 14 del mismo " mes.

En vista de la divergencia de opiniones y ante el temor, muy justificado por cierto, de que una gran mayoría no concurriera a la reunión del día 14, dando por resultado que la unificación no se llevara a efecto, el compañero Domenzáin, presidente de la Sociedad Mutualista en embrión, citó a junta privada para cambiar impresiones el día 12 en la Sub- Estación de la Nana. Convirtiendo la azotea de la referida Sub-Estación en salón de sesiones, se discutió largamente por los 14 a 16 socios que asistieron acerca del carácter que se daría a la agrupación, prevaleciendo la iniciativa presentada a favor de transformar en Sindicato la tantas veces citada Sociedad Mutualista.

Así las cosas, verificose la asamblea del día 14; la concurrencia escaseó por parte del personal de la Compañía de Luz, no así el elemento obrero-electricista de otras compañías y electricistas que trabajaban por su cuenta. Hizo notar el Presidente la necesidad de definir de una vez por todas la índole que debería darse a la agrupación, exponiendo que por lo observado parecía que la opinión estaba dividida, pues mientras unos sancionaban el sistema mutualista, otros, renuentes con estas ideas, proponían la fundación de un Sindicato. Se indicó la conveniencia de poner a votación las proposiciones que había, resultando de ella que por mayoría quedó aprobada la fundación del Sindicato, sólo que por razones más o menos fundadas se tomó el acuerdo de que sería independiente de la Federación de Empleados y Obreros de la Compañía de Tranvías.

En aquella memorable asamblea por primera vez escuchamos absortos el verbo rojo, la frase libertaria que templó los espíritus y conmovió los corazones. El compañero José Collado, Director Interino del Departamento de Trabajo en aquella época, dio a conocer a los novicios sindicalistas la doctrina salvadora, y su palabra fue el toque de atención que despertó las conciencias dormidas, la tea incendiaria que hizo explotar en los cerebros tumefactos del hombre esclavo, de la bestia humana, la mole inmensa del perjuicio moral y de la resignación absurda, dando paso a la verdad, hija de la conciencia.

Jamás podré olvidar lo que se dijo y la impresión tremenda que causáronme los conceptos vertidos. Fue algo desconocido, algo sublime que conmovió a la falange obrera que despertó del marasmo en que yacía y, ávida de luz, de verdad, de justicia, alzose altiva, rebelde e irresistible para buscar reivindicaciones no comprendidas y pagar su deuda de odio, de atavismos innúmeros a los que trafican con sus energías. También el compañero Huitrón y algunos otros miembros de la Casa del Obrero Mundial reforzaron con su palabra vehemente y con su fe de convencidos las ideas emitidas e invitaron al nuevo Sindicato a formar parte de la Confederación Obrera.

Procediose enseguida a nombrar al Comité Ejecutivo por escrutinio secreto, quedando integrado de la forma siguiente: Secretario General, Luis Ochoa;
Secretario del Interior, Ernesto Velasco;
Secretario del Exterior, Antonio Arceo;
Tesorero, Toribio Torres;
Subtesorero, Jorge Castro;
Consejero, José Colado.

Nombrándose también a los compañeros Salvador F. Domenzáin, Antonio Arceo y José E, Backler delegados a la confederación de sindicatos, 2

En el Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México nos solidarizamos con los compañeros del Sindicato Mexicano de Electricistas. Sea este trabajo un homenaje en la conmemoración de su 95 aniversario.

1 José Enrique Pérez Cruz. El movimiento sindical en la UNAM, 1929- 1945. Los primeros años Tesis de Sociología. Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. México, 2002.:21 y 22.
2 Rojo y negro periódico socialista independiente 1915-1916.
  El surgimiento del Sindicato Mexicano de Electricistas
  Cuaderno de formación sindical 1. México 2000