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   Noviembre 2006                                                                          No. 6
 
 

 

Lucha sindical en contra de una legislación
laboral restrictiva para las
Universidades
(Cronología)

Alberto Pulido A.

24 de agosto de 1976. El rector de la UNAM propone incluir un nuevo apartado al 123 constitucional. El rector de la UNAM , Dr. Guillermo Soberón Acevedo, en un documento dirigido al Presidente de la República , Lic. Luis Echeverría Álvarez, propone la adición de un Apartado C al Artículo 123 constitucional, con la intención de normar las relaciones laborales en las universidades.

En la propuesta se pretende nulificar los derechos fundamentales conquistados por los trabajadores y plasmados en la Constitución. Entre estos se encuentras el de huelga, ya que en el texto se condiciona: las huelgas solamente podrán ser estalladas “cuando se violen, en forma sistemática, general y reiterada, las condiciones laborales”; se está en contra de la creación de sindicatos únicos: “Los sindicatos o asociaciones del personal académico serán diversos a los sindicatos o asociaciones del personal administrativo”; se impide la posibilidad de que se de una contratación única para el personal académico y administrativo; las condiciones laborales del personal administrativo se establecerán en un convenio colectivo de trabajo. Las condiciones laborales del personal académico tendrán normatividad en un convenio distinto; los derechos de los trabajadores académicos quedan sujetos al arbitrio de las autoridades universitarias: “Las cuestiones de carácter académico, incluyendo el ingreso, promoción y definitividad del personal académico, serán establecidas por el Consejo Universitario u órgano académico equivalente… y no podrán ser objeto de negociación.

Síntesis de la propuesta de Guillermo Soberón (Ver anexo).

Del 26 al 28 de agosto de 1976. Los sindicatos rechazan la propuesta del rector. Como uno de los resolutivos del Primer Foro Universitario, los sindicatos de trabajadores y del personal académico de la UNAM (STEUNAM y SPAUNAM) rechazan la propuesta del rector del la UNAM :

“La primera reunión del Foro Universitario rechaza con firmeza la iniciativa de reforma… promovida por el Dr. Soberón. Considera que dicha iniciativa atenta contra en derecho de huelga, la contratación colectiva, la organización sindical y la unificación de los trabajadores universitarios.

“Dicha iniciativa atenta contra la autonomía universitaria. Asimismo, refleja con claridad el autoritarismo prevaleciente en la UNAM. Pretende perpetuar la división entre los trabajadores administrativos y académicos. Pretende establecer unilateralmente una artificiosa separación entre lo académico y lo gremial.

El rector Rivera Terrazas de Puebla rechaza la propuesta:

“Para los autores materiales e intelectuales del proyecto de adición al:

Artículo 123 constitucional, la autonomía universitaria es un lujo innecesario, un principio que para la época es fácilmente sustituible por un apartado C cuyo falaz contenido coloca a la autonomía universitaria al borde de la destrucción”

25 de agosto de 1976. Se anuncian audiencias públicas para discutir la propuesta. El Secretario de Gobernación, Mario Moya Palencia, lanza la invitación a participar en audiencias públicas para discutir la propuesta de legislación universitaria.

30 de agosto de 1976. El STEUNAM rechaza la propuesta de Soberón. “Los enemigos del sindicalismo independiente y de los derechos de los trabajadores universitarios, mantienen su agresividad e intentan ahora reglamentar las relaciones laborales que tienen lugar en las universidades, mediante una legislación constitucional que sería un verdadero atropello a los derechos laborales establecidos en la propia Constitución y una agresión a la autonomía universitaria”

El STEUNAM acepta asistir a las audiencias de Gobernación. El sindicato anuncia que propondrá una propuesta alternativa a la de Soberón que partirá del siguiente principio: “Entre las universidades y sus trabajadores, existe una relación de empleador y empleado”

31 de agosto de 1976 . Evaristo da a conocer propuesta alternativa del STEUNAM. Evaristo Pérez Arreola, Secretario General del STEUNAM, durante la primera audiencia pública en gobernación presenta un texto alternativo de legislación laboral para las universidades.

Contenido del texto alternativo del STEUNAM (Ver anexo).

3 de septiembre de 1976. La Federación de Sindicatos de Trabajadores Universitarios rechaza la Ley Soberón. En la tercera audiencia pública, la FSTU en voz de su Secretario General, Nicolás Olivos Cuellar, anuncia que esa agrupación hará suya la propuesta legislativa del STEUNAM.

13 de septiembre de 1976. La Ley Soberón es congelada por el gobierno. En una declaración pública, el Secretario de Gobernación anuncia que la propuesta del rector de la UNAM no será turnada al poder legislativo, ya que como resultado de las audiencias públicas, el texto no “contó con el consenso suficiente”.

14 de septiembre de 1976. El sindicalismo universitario festeja su triunfo contra la ley restrictiva. STEUNAM y SPAUNAM coincidieron en afirmar que: “Ahora más que la propia Ley Soberón deben preocupar las alternativas que esta pueda tener y, sobre todo, concertarla acción unánime de los universitarios para redoblar los esfuerzos hacia la transformación democrática del sistema de enseñanza superior en México”

26 de octubre de 1976. Sindicatos de universidades públicas dispuestos a reformar a las universidades. Treinta organizaciones sindicales de universidades públicas reunidas en la Cd. De México declararon: “Más allá del rechazo inmediato y unánime que provocó la iniciativa del Dr. Soberón permitió iniciar un amplio debate en el que los trabajadores universitarios hemos discutido y expuesto nuestros puntos de vista acerca de la situación de la enseñanza superior en México…Y por eso necesitamos definir y garantizar la autonomía universitaria y nuestro derecho a la sindicalización”.

10 y 11 de diciembre de 1976. El Congreso del SPAUNAM festeja el amplio rechazo al apartado C. “El amplio rechazo que la Ley Soberón desató pone de manifiesto que los trabajadores universitarios no somos diferentes al resto de los trabajadores del país y que, por lo tanto, no admitimos regímenes de excepción para regular nuestras relaciones laborales. Por eso los trabajadores académicos de la UNAM debemos pugnar en nuestra próxima revisión contractual: porque en la contratación sólo participen sindicatos; porque la titularidad del contrato colectivo de trabajo sea administrada por el sindicato que reúna a la mayor parte del personal académico organizado”

ECOS DE LAS AUDIENCIAS PÚBLICAS EN LA SECRETARIA DE GOBERNACIÓN

Sin que mediara una discusión se presentó la propuesta de legislación. “Sin que mediara una discusión abierta y democrática, sino desde las sombras, el Rector de la UNAM , Guillermo Soberón, propuso una legislación laboral reaccionaria que afectaría a todos los trabajadores de las instituciones autónomas de educación superior. Utilizando argumentos totalmente falsos, tendientes a asustar a la nación con el peligro de que las universidades se conviertan en instituciones “para engañar al país”, por culpa de los sindicatos y de la lucha sindical que en ellas se realizan, el Rector de la UNAM pretende una reforma al Artículo 123 Constitucional, para someter a los trabajadores universitarios a un régimen que los excluya del derecho laboral reconocido en México” (Evaristo Pérez Arreola).

No aceptamos sentarnos en el banquillo de los acusados… “ El rector Soberón señala como un problema fundamental el de las relaciones laborales. Obviamente no estamos de acuerdo con esa aseveración y lo primero que debemos señalar a la audiencia, es que no aceptamos sentarnos en el banquillo de los acusados: sostenemos que hay muchos problemas en la educación superior, pero que estos, no han sido ocasionados en modo alguno por los trabajadores y sus organizaciones sociales.

Sostenemos, por el contrario, que hay una gama de decisiones en las que los responsables de la educación superior anulan a todas las demás organizaciones y niveles de gobierno de las universidades, niveles a los cuales, por cierto, los trabajadores no mantenido acceso. Sustentamos que estos son los culpables de los problemas que hoy vive la educación superior” (Eliezer Morales Aragón).

En este país ha costado muchas vidas construir una legislación. “En este país ha costado muchas vidas construir, al menos en el terreno jurídico-constitucional, una legislación que mínimamente responda a las permanentes aspiraciones populares de justicia social y soberanía nacional. Alcanzar un régimen de justicia colectiva y la constitución del pueblo en una autentica nación soberana, son los hechos fundamentales de la historia de México; la actual etapa histórica, los artículos 123 y 27 de la Constitución , constituyen la concreción jurídica de estas aspiraciones populares y nacionales… flaco honor se hace a la universidad y a la historia nacional cuando su representante legal pretende que precisamente en uno de esos artículos, el 123, se introduzcan normas que en vez de ampliar y llevar adelante sus implicaciones justicieras y progresistas, impliquen la restricción y en la practica la anulación, de derechos fundamentales e históricos de los trabajadores” (Rolando Cordera Campos).

No existe solución estableciendo regímenes de excepción. “Estamos concientes de los problemas universitarios y somos los primeros en desear para ellos una solución congruente con los altos fines de justicia social que persigue el art. 123 de nuestra Constitución y no estableciendo regímenes de excepción. De otra manera podrán producirse conflictos sociales irreversibles. Las leyes limitan la fuerza social por algún tiempo, pero fracasan a lo largo si no reconocen los derechos esenciales de los hombres. Y en nuestro país, señores, los derechos de sindicalización, de huelga y de contratación colectiva son ya, dentro de la ley, al margen de la ley y si es preciso wn contra de la ley, derechos inalienables” (Nestor de Buen Lozano).

“La crisis de la educación no será solucionada con decretos, ni con campañas de prensa, tampoco se solucionará negando los derechos constitucionales de los trabajadores universitarios, no se solucionará en síntesis en forma antidemocrática y autoritaria. Si el país necesita cuadros técnicos y profesionales, si necesitamos salir de la dependencia con el extranjero, si el interés de la nación es ésta, deberá canalizarse una mayor cantidad de recursos hacia la educación. Debe acabarse también la práctica nefasta de atar los subsidios según el interés político de los gobiernos en turno, existen hoy ejemplos palpables que informan de esta situación” (Nicolás Olivos Cuellar).

La pretendida legislación es una acción autoritaria. “La pretensión de limitar los derechos fundamentales de quienes prestan servicios a las universidades, está enclavada en el molde del autoritarismo como forma de gobierno, cuya obsesión es el control y su ideal es un país de robots. La limitación que se busca solo servirá a quienes consideran a las universidades como secretarias o departamentos del Estado, no a los universitarios, no a la educación superior, no al país” (Juan Manuel Gómez Gutiérrez).

Se trata de un proyecto políticamente reaccionario e inaplicable. “Concluiremos señalando dos cuestiones. La primera de ellas es que, tal como hemos buscado demostrar, el proyecto de adición al Artículo 123 Constitucional propuesto por el Rector de la UNAM , también en el punto de las cuestiones académico-laborales hace abstracción de las realidades esenciales que definen la problemática de la Universidad. En segundo lugar, que el proyecto del Dr. Soberón, en tanto proyecto político orientado básicamente al sostenimiento de un in defendible status-quo en estos momentos de crisis de la Universidad , es un proyecto políticamente reaccionario y operativamente inaplicable, salvo por la represión violenta” (Jorge del Valle Cervantes).