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   Noviembre 2006                                                                          No. 6
 
 

 

Apartado “C”
La lucha por los derechos de los trabajadores

Jorge Eduardo Martínez Valle

La década de los setenta estuvo marcada por muchos acontecimientos políticos y sociales. Grandes movimientos, tanto estudiantiles, campesinos y sindicales, se dieron en el sexenio de Echeverría, y el año del 76 no fue la excepción, año de la sucesión presidencial. Entonces el movimiento sindical tuvo una gran participación, hubo elecciones para comité ejecutivo en el STEUNAM y el SPAUNAM, se dieron movimientos sindicales en otras universidades por el reconocimiento de sus derechos, el sindicalismo se solidarizo con la Tendencia Democrática del SUTERM, surgió el sindicato del Colegio de Bachilleres y se suscitó una de las polémicas mas importantes del sindicalismo universitario, la propuesta del rector de la UNAM, Guillermo Soberón, sobre la creación de un aparado “C”al artÍculo 123 de la constitución.

Preámbulo

¿Qué menciona el artículo 123 y quÉ propuso el doctor Soberón?

Art. 123.- Toda persona tiene derecho al trabajo digno y socialmente útil, al efecto, se promoverán la creación de empleos y la organización social para el trabajo, conforme a la ley.

El Congreso de la Unión, sin contravenir a las bases siguientes, deberá expedir leyes sobre el trabajo, las cuales se regirán:

Apartado A. Entre los obreros, jornaleros, empleados domésticos, artesanos y de una manera general todo contrato de trabajo.

Apartado B. Entre los poderes de la Unión, el gobierno el Distrito Federal y sus trabajadores.

El doctor Soberón considero que las relaciones laborales de los trabajadores universitarios no estaban precisas y que éstas no encuadraban en el apartado “A” ni en el “B” del artículo 123 constitucional, y es entonces que propone un nuevo apartado, el “C”, para regular las relaciones entre las universidades y sus trabajadores.

El problema de este apartado era que pretendía impedir la formación de sindicatos que integraran tanto a trabajadores académicos como a administrativos, reducía las causales de huelga a una, “cuando se violaran en forma sistemática general y reiterada las condiciones laborales”, aceptaba convenios colectivos para los administrativos pero sólo contemplaba convenios colectivos sin titularidad para los académicos.

Se pretendía legislar, pero coartando los derechos de los trabajadores.

La historia

El 24 de agosto de 1976, el doctor Soberón presento al presidente Luis Echeverría un texto para regularizar las relaciones laborales entre las universidades y sus trabajadores. Aquí, fragmentos de ese texto.

“Preocupado por la situación conflictiva que ha afectado a esta y a otras universidades del país en los últimos años, causada fundamentalmente, por problemas de tipo laboral, y plenamente convencido de que dicha situación no debe continuar, pues llevara indefectiblemente al desquiciamiento de la educación superior en México, me permito manifestarle lo siguiente:

“Las universidades tienen como finalidades preservar el conocimiento, difundirlo e incrementarlo. La característica más significativa de las universidades estriba en su labor creadora del conocimiento y de la cultura.

“Si permitimos que nuestras universidades se deterioren, que sus egresados no se encuentren humanística, científica y técnicamente bien preparados, que los intereses personales, partidistas o de grupo se antepongan a la labor de investigar, que se cierren por diversos pretextos, que no cumplan con sus funciones, entonces sólo tendremos instituciones que únicamente servirán para engañar a la sociedad, expidiendo certificados sin los conocimientos y las capacidades que los respalden.

“Según la época, las universidades se han enfrentado a un sinnúmero de problemas. La década de los setenta ha visto surgir la inquietud laboral en nuestras casas de cultura. Las legislaciones nacional y universitaria no estaban preparadas para contender con este nuevo fenómeno. La relación laboral universitaria no esta precisada y sus ordenamientos son ahora, en este aspecto insuficientes.

“La imprecisión ha determinado que, en varias ocasiones, se haya interrumpido el trabajo de las universidades por largos periodos; más aún, los conflictos laborales han llegado a darse con caracteres violentos.

“Quienes prestan sus servicios en las universidades son trabajadores y como tales tienen los derechos que la Constitución General de la Republica asegura a todo trabajador. El problema estriba en que la relación laboral universitaria no encuadra en forma completa ni en el apartado A ni en el apartado B del artículo 123 constitucional.

“Así, repitamos, se debe legislar haciendo compatibles los legítimos derechos de los trabajadores con los legítimos derechos y necesidades de las universidades e institutos. De aquí que propongamos se adicione al artículo 123 constitucional con un nuevo apartado, el C, para configurar la relación laboral universitaria.

“Señor Presidente:

“Por las razones anteriores me permito entregarle un proyecto de adición al articulo 123 constitucional, a fin de que, de estimarlo conveniente, se sirva usted, de acuerdo con sus facultades constitucionales, elevar al poder correspondiente la iniciativa en cuestión”.

La propuesta que dio el doctor Soberón constaba de diez puntos:

Apartado C

“El personal académico y administrativo de las universidades e instituciones de enseñanza superior con carácter público, salvo aquellas que dependan directamente del gobierno de la Unión o de los gobiernos de las entidades federativas, se regirán por las siguientes disposiciones:

I. El personal académico y administrativo podrá organizarse en sindicatos o asociaciones que deberán ajustarse a normas que aseguren la libertad de cátedra e investigación y los fines universitarios. Los sindicatos solo tendrán el derecho a huelga, cuando se violen en forma sistemática, general y reiterada las condiciones laborales.

II. Los sindicatos o asociaciones del personal académico serán diversos de los sindicatos o asociaciones del personal administrativo.

III. Las cuestiones de carácter académico; incluyendo el ingreso, promoción y definitividad del personal académico, serán establecidas por el Consejo Universitario o el órgano académico equivalente que determine la respectiva legislación de la Universidad o Instituto, y no podrán ser objeto de negociación.

IV. Las condiciones laborales del personal administrativo se establecerán en un convenio colectivo.

V. Las condiciones laborales del personal académico se establecerán en un convenio colectivo distinto al señalado en la fracción anterior y serán discutidas entre la Universidad o Instituto y las asociaciones o sindicatos del personal académico los que estarán facultados para exigir el cumplimiento de esas condiciones a favor de sus respectivos asociados.

VI. Para determinación de las prestaciones de carácter económico y social, las organizaciones del personal académico y administrativo presentaran sus proposiciones a las autoridades de cada universidad o instituto para su discusión.

VII. El personal administrativo será definitivo e los términos que establezca la ley aplicable. El personal académico con una antigüedad mayor de tres años de servicios ininterrumpidos deberá ser evaluado académicamente a través de un procedimiento idóneo para que se dictamine si procede su definitividad.

VIII. No podrán limitarse alas universidades o institutos el derecho a la libre admisión de su personal académico, ni podrá establecerse la exclusión forzosa de cualquier tipo de personal.

IX. Las universidades e institutos se regirán en materia de seguridad social por lo que establezcan las leyes o acuerdos respectivos.

“En lo no previsto en este apartado son aplicables las disposiciones del apartado “A” y de sus leyes reglamentarias.

La respuesta

En contra de la propuesta .

Ésta no se hizo esperar y prácticamente todos los sindicatos universitarios rechazaron la propuesta del rector de la UNAM

El 26, 27, y 28 de agosto de 1976, con la asistencia del SPAUNAM, APAC y STEUNAM, se celebra en la ciudad de México el primer Foro Universitario, en donde se discutieron varias cuestiones relacionadas con la educación y con el sindicalismo universitario.

Sobre la iniciativa del rector de la UNAM se considero lo siguiente:

“La primera reunión de Foro Universitario rechaza con firmeza la iniciativa de reforma constitucional promovida por el Dr. Soberón. Considera que dicha iniciativa atenta contra el derecho de huelga, la contratación colectiva, la organización sindical y la unificación de los trabajadores universitarios.

“Dicha iniciativa atenta contra la autonomía universitaria. Asimismo, refleja con claridad el autoritarismo prevaleciente en la UNAM. Pretende perpetuar la división entre los trabajadores administrativos y académicos. Pretende establecer unilateralmente una artificiosa separación entre lo académico y lo gremial.”

El 30 de agosto de 1976, el STEUNAM rechazo la propuesta manifestando que:

“Los enemigos del sindicalismo independiente y de los derechos de los trabajadores universitarios, mantienen su agresividad e intentan ahora reglamentar las relaciones laborales que tienen lugar en las universidades, mediante una legislación constitucional que sería un verdadero atropello a los derechos laborales establecidos en la propia Constitución y una agresión a la autonomía universitaria.”

A favor de la propuesta.

Se empezaron a multiplicar los desplegados que apoyaron la propuesta del rector; por ejemplo, el 26 de agosto el personal administrativo y docente de la Escuela Nacional Preparatoria de la UNAM, se solidarizo públicamente con la propuesta del rector; lo mismo hizo la Unión de Profesores de la Facultad de Odontología, la Asociación del Personal Académico de la Facultad de Contaduría y Administración, la Asociación de Colegios de Profesores de la Facultad de Derecho, el Colegio de Profesores de la ENEP Iztacala , profesores de la ENEP Cuautitlán , los directores de facultades, escuelas y centros y los profesores eméritos.

Varios de esos desplegados aparecieron en varios diarios, por lo que se especulo que todo esto era directamente pagado por la Rectoría de la UNAM.

Las audiencias .

A través del entonces secretario de la Reforma Agraria, Félix Barra García, la dirección del SPAUNAM, concertó una entrevista con el Presidente de la Republica, Luis Echeverría; la cita se fijó para el 27 de agosto.

La delegación del SPAUNAM explico sus objeciones a la iniciativa del Rector y señalo que la misma no había sido discutida por la comunidad de la Universidad. Al Presidente le llamó la atención este punto y de inmediato pidió que lo comunicaran con el Rector de la UNAM. Frente a los representantes del SPAUNAM, el Presidente habló con el doctor Soberón y le informo que, sobre la propuesta del apartado “C”, tenia intenciones de llevar a cabo una serie de audiencias para consultar la propuesta con los actores interesados en ella.

Así, la primera reunión se anuncio para el 30 de agosto a las cinco de la tarde en la Secretaria de Gobernación en la que participaron representantes de la UNAM, ANUIES, STEUNAM, SPAUNAM, así como otras agrupaciones de profesores y trabajadores de varias instituciones de educación superior.

Cabe destacar que la situación estaba muy polarizada, y en las audiencias hubo discursos apoyando y rechazando la propuesta del rector. La situación era tal que los mismos sindicatos tenían posturas encontradas, y aunque todos estaban de acuerdo en rechazar la iniciativa del doctor Soberón, las propuestas para enfrentar el problema eran diversas. Era el caso del STEUNAM y el SPAUNAM, pues mientras el primero proponía la adición de un capitulo especial en la Ley Federal del Trabajo al titulo de “trabajos especiales,” el segundo mantenía la idea de que no era necesaria una legislación particular para los asalariados de las universidades, ya que debían ser reconocidos simple y llanamente como sujetos del apartado A del articulo 123 constitucional.

Estas dos propuestas estuvieron apoyadas, cada una, por diversos sindicatos y las relaciones entre el SPAUNAM y el STEUNAM registraron una serie de fricciones.

Participación del STEUNAM en las audiencias.

Desde la primera audiencia, el STEUNAM, a través de su Secretario General, Evaristo Pérez Arreola, fijó su postura y propuesta alternativa a la del Rector de la UNAM. Ese mismo día, el sindicato realizo un mitin frente a la Secretaria de Gobernación para protestar por la iniciativa del doctor Soberón y para apoyar la propuesta del STEUNAM.

Aquí, fragmentos de la intervención del secretario general y la propuesta alternativa.

“Durante años de lucha, grandes sectores de los trabajadores administrativos y académicos de las universidades han logrado la conquista de sus derechos de sindicalización, contratación colectiva y huelga. Para ello, ha sido necesario enfrentar los intentos por reducir a los trabajadores universitarios a una condición de trabajadores sin derechos y sin esperanzas (…)

“No obstante, los enemigos del sindicalismo independiente y de los derechos de los trabajadores universitarios, mantienen su agresividad e intentan ahora reglamentar las relaciones laborales que tienen lugar en las universidades, mediante una legislación Constitucional que seria un verdadero atropello a los derechos laborales, establecidos en la propia constitución y una agresión a la autonomía universitaria.”

“Sin que mediara una discusión abierta y democrática, sino desde las sombras, el rector Soberón, propuso una legislación laboral reaccionaria que afectaría a todos los trabajadores de las instituciones autónomas de educación superior. Utilizando argumentos totalmente falsos, tendientes a asustar a la nación con el peligro de que las universidades se conviertan en “instituciones para engañar al país”, por culpa de los sindicatos y de la lucha sindical que en ellas se realizan, el rector de la UNAM pretende, una reforma al articulo 123 constitucional, para someter a los trabajadores universitarios a un régimen que los excluya del derecho laboral reconocido en México.

“Para abordar el problema es preciso partir de las siguientes consideraciones:

•  A) Entre las universidades y los trabajadores, existe una relación de empleador y empleado.

•  B) Los trabajadores tienen el derecho a ser contratados en forma colectiva.

•  C)Para el logro y revisión de dicha contratación colectiva, los trabajadores tienen el derecho a ejercer la huelga y

•  D)Estos elementos están plenamente reconocidos en muchas universidades del país.

“Lo que en otro momento se discutió, en relación con el derecho de sindicalización, ha quedado al parecer, a un lado. Ahora lo que se pretende evitar es la contratación colectiva y el ejercicio del derecho de huelga.

“El proyecto del rector de la UNAM pretende:

•  A) Negar el derecho de contratación colectiva, sustituyéndolo por el de petición.

•  B) Eliminar el derecho de huelga, reduciéndolo al caso en que se violen en forma “sistemática, general y reiterada las condiciones laborales”.

•  C) Impedir que los trabajadores administrativos y académicos se unifiquen en organizaciones sindicales comunes.

•  D) Confundir en forma arbitraria las cuestiones de tipo laboral con aquellas que tienen alguna relación con la académico, para negar los derechos de los trabajadores académicos.

“No es necesaria ninguna forma o adición al texto constitucional.

“Es necesario evitar que se continué mutilando la Carta Fundamental.

“La necesidad de reglamentar las relaciones entre las universidades y sus trabajadores para no afectar la autonomía, puede expresarse mediante una reforma a la ley Federal del Trabajo, que establezca que el trabajo universitario puede perfectamente concebirse como uno de los considerados en la propia ley, como ‘trabajos especiales', tanto por la naturaleza de las instituciones educativas como por el tipo de trabajo.

“El objetivo de introducir una reforma a la Ley Federal del Trabajo, es el de reglamentar en forma precisa las relaciones laborales entre la universidad y sus trabajadores, pero sin atropellar los derechos de estos últimos.

“A continuación presentamos nuestra alternativa:

Ley Federal del Trabajo.

Titulo sexto. Trabajos especiales.

Capitulo I. Disposiciones generales.

Articulo 181. Los trabajos especiales se rigen por las normas de este título y por las generales de esta ley en cuanto no las contraríen.

Capitulo XVI. Trabajadores de la educación superior.

Articulo. Las disposiciones de este artículo se aplican a los trabajadores académicos y administrativos de las instituciones de educación superior.

Articulo. Los trabajadores académicos y administrativos podrán organizarse en sindicatos conjunta o separadamente, según convenga a sus intereses.

Articulo. Los sindicatos que se formen en las instituciones públicas de educación superior acreditaran su personalidad jurídica ante los representantes legales de dichas instituciones.

Articulo. Las condiciones laborales incluyendo los aspectos salariales, de los trabajadores administrativos y académicos, se establecerán mediante contrato colectivo de trabajo que será revisable con la periodicidad que señala la ley.

Articulo. Los sindicatos de trabajadores administrativos y académicos podrán hacer el derecho de huelga, de acuerdo con las siguientes disposiciones:

I. La huelga deberá tener por objeto:

a) Conseguir el mejoramiento económico y social de los trabajadores; b) Obtener de la institución donde prestan sus servicios, la celebración del Contrato Colectivo de Trabajo y exigir su revisión al termino del periodo de su vigencia; c) Exigir el cumplimiento de Contrato Colectivo de Trabajo; d) Exigir la revisión de los salarios con la periodicidad que señala la ley; e) Apoyar una huelga que tenga por objeto alguno de los enumerados en los incisos anteriores.

II. Para suspender los trabajos se requiere:

a) Que la huelga tenga por objeto alguno de los señalamientos en la fracción precedente; b) Que la suspensión se realice por la mayoría de los trabajadores organizados en sindicatos de la institución de que se trate: c) Se deberá emplazar a la institución por escrito anunciando el objetivo y el propósito de ir a la huelga, con sesenta días de anticipación y seis días cuando se trate de huelgas de apoyo. El termino se contara desde el día y hora en que los representantes legales de la institución, queden notificados, y d) Las negociaciones entre ambas partes, deberán iniciarse a través de la notificación del emplazamiento legal.

Articulo. En los contratos colectivos de trabajo, no podrá establecerse la exclusión forzosa de ningún trabajador, ya sea administrativo o académico, por causales sindicales, políticas e ideológicas.

Articulo. No podrá limitarse la admisión de ningún trabajador académico o administrativo por razones ideológicas o políticas.

Articulo. Las instituciones de educación superior, en materia de seguridad social se regirán por lo que establecen las leyes o acuerdos respectivos.

Con esta propuesta quedaba clara la oposición del sindicato ante la ley Soberón.

En la segunda audiencia, Nicolás Olivos Cuellar, secretario general de la FSTU, Pablo Sandoval Ramírez, secretario general de la Unión Sindical de Catedráticos de la Universidad Autónoma de Guerrero, y Juan Gómez Gutiérrez, asesor jurídico del STEUNAM, intervinieron para reforzar las tesis básicas presentadas por Evaristo Pérez Arreola.

En la cuarta audiencia, Alfredo Reyes Sánchez, secretario general del Sindicato de Trabajadores Administrativos y de Intendencia al Servicio del Instituto de Estudios Superiores de Estado de Tlaxcala, Eduardo Saucedo Fuentes, secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Universidad de Nayarit, y la FSTU apoyaron la iniciativa del STEUNAM.

En la última sesión, dos miembros más del STEUNAM (Paulina Salas de Sosa, representante del CGR, y Leonardo Olivos Cuellar, representante del Comité Ejecutivo), además de José Luis Gutiérrez Calzadilla, secretario de trabajo y conflictos de la FSTU, reforzaron la propuesta del sindicato.

Posteriormente el STEUNAM emprendió acciones más contundentes al lado del sindicalismo universitario para impedir que se legislara restringiendo sus derechos laborales.

Toda esta lucha organizada rindió sus frutos y para el 13 de septiembre de 1976, el secretario de Gobernación anuncio que la propuesta del rector no seria turnada al poder Legislativo en tanto no contara con el consenso suficiente.

Es así que el sindicalismo universitario unido ganaba una lucha más por el respeto de sus derechos y daba muestras de su fortaleza ante los problemas que se le presentaban.

Los trabajadores se supieron imponer y lograron echar atrás una iniciativa que atentaba contra sus derechos sindicales.

*Estudiante de la Escuela Nacional de Trabajo Social.