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    Agosto 2007                                                                          No. 7
 
 

FACULTAD DE ECONOMIA*

AL PUEBLO DE MEXICO
A LA COMUNIDAD UNIVERSITARIA

El Consejo Técnico de la Facultad de Economía, en sesión Permanente y por unanimidad declara:

1. El señor Rector, en contradicción con lo que ha dicho, pretende resolver el conflicto fuera de la Universidad y su legislación, al acudir a la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje y a la Procuraduría General de la República para enfrentar un problema universitario, sin consultar las instancias universitarias existentes para ello, como son: El H. Consejo Universitario, el Tribunal Universitario, los Consejos Técnicos e Internos y las instancias establecidas en el Estatuto del Personal Académico y en el Convenio Colectivo de Trabajo existentes. Esto anula en derecho todas las acciones que se desprenden de la política adoptada por el señor, Rector y significan una flagrante violación a la Autonomía Universitaria.

2. Repetimos que estamos en contra de cualquier represalia contra los profesores, trabajadores y estudiantes que participan en el actual conflicto.

3. La rescisión de contratos del personal de esta Facultad, promovida por el Abogado General de la UNAM, carece de toda legalidad, pues según la, Legislación Universitaria, es este Consejo el que debe resolver sobre esta situación. En base a lo anterior manifestamos. que la situación laboral de los profesores Eliezer Morales Aragón, Pablo Pascual Moncayo y Joel Ortega Juárez, entre otros, atañe en primera instancia a este organismo.

4. Condenamos enérgicamente la intervención de la policía del Departamento del Distrito Federal, que a pesar del testimonio de varios notarios públicos, se conoce que portaban armas de fuego y ocasionaron múltiples destrozos en las instalaciones, en particular en las de nuestra Facultad, la cual hasta la llegada de la policía se encontraba en perfectas condiciones. Además denunciamos que en esta acción resultaron compañeros con lesiones graves.

5. Repudiamos la actitud del Rector y demás autoridades universitarias que acudieron a recibir de manos de la fuerza pública las instalaciones de nuestra máxima Casa de Estudios.

Nos manifestamos por el respeto a la organización de los trabajadores y de los instrumentos que constitucionalmente pueden utilizar para preservarla, como el derecho de huelga y el de sindicalización.

Exigimos la inmediata e incondicional libertad de los universitarios detenidos por no existir elementos para su detención.

"POR MI RAZA HABLARA EL ESPIRlTU"

México, D. F., 8 de julio de 1977

Presidente del Consejo
Lic. JOSE LUIS CECEBA GAMEZ
Secretario del Consejo.
Lic. JUAN PABLO ARROLLO ORTIZ

Consejeros Profesores:

 Consejeros Estudiantes Consejeros Universitario

ROSARIO ROBLES BERLANGA
ALEJANDRO TOLEDO PATIÑO
Lic. GUILLERMO RAMIREZ H.
JOSE VARGAS M IVONNE CISNEROS
Lic. RAMON FiGUEROA NORIEGA
JOSE LUIS MARTlNEZ MARCA
Lic. ELENA SANDOVAL ESPINOZA
JOSE LUIS NORIEGA

Responsable de la publicación: RAUL ALEJANDRO FUENTES CARDENAS
* Desplegado publicado en el periódico Excelsior el 9 de julio de 1977


STUNAM CONTINUA EN LA LUCHA

LA INDIGNIDAD Y LA INTOLERANCIA
SERAN DERROTADAS

La huelga que los trabajadores universitarios sostuvimos durante 17 días fue rota en forma brutal por la policía. No se nos pudo derrotar en el terreno político, ya que a las diversas tácticas de las autoridades opusimos siempre la respuesta de los trabajadores organizados.

Se nos quiso sorprender con una empecinada actitud que negaba hasta la posibilidad misma del diálogo, pero quedaron en evidencia las autoridades ante una obstinación: la del Sindicato de Trabajadores de la UNAM que buscó todas las formas posibles para sentar a la rectoría a la mesa de negociaciones; se escogió entonces el camino de la difamación, según la cual el sindicato pretendía implantar la cláusula de exclusión y apoderarse de los mecanismos por medio de los cuales se realizan la selección, promoción y adscripción del personal académico y aún se llegó a plantear el absurdo de que pretendíamos decidir estos asuntos en asambleas; nadie con un mínimo de buena fe cayó en el infundio. Se recurrió después al temor, al esquirolaje y a los despidos; pero las autoridades universitarias cayeron una y otra vez en su propia trampa; el corte de la electricidad, el agua y los teléfonos produjo costosísimos daños al instrumental científico que había sido atendido por los huelguistas y causó la muerte de animales y plantas hasta ese momento alimentados por nuestras: guardias; la noche en que concluyó el primer plazo para firmar el indigno documento que las autoridades planteaban como requisito para no rescindir los contratos, fue convertida por los trabajadores en una verdadera fiesta de cordialidad, en la que los recién despedidos redoblaron las guardias y recogieron los víveres proporcionados mediante la solidaridad. La táctica de la rectoría, basada en una supuesta debilidad del sindicato que agrupa a la mayoría de los trabajadores universitarios, había sido derrotada una y otra vez, y ello a pesar de los muchos millones de pesos que la rectoría gastó en propaganda a lo largo del conflicto, a pesar de los desplegados que a toda plana se pagaba en los diarios de circulación nacional, a pesar de los apoyos de la derecha más recalcitrante y de toda la confabulación de fuerzas antipopulares que eventualmente tuvo en el rector Soberón su cabeza visible. Con el mismo éxito nulo quisieron imponer a los trabajadores una dirección charra, para luego pactar con ella los acuerdos más favorables a la rectoría. A causa de que los trabajadores universitarios conocen perfectamente los mecanismos democráticos del STUNAM y no están dispuestos a modificarlos, las autoridades echaron mano de su último recurso: la ruptura de la huelga por medio de la fuerza pública.

Así, pues, aunque la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje no había declarado inexistente nuestra huelga, como se lo demandara el abogado general de la UN AM, y asistiéndonos en todo momento el derecho constitucional a la huelga, ésta fue rota por más de 15 mil policías a escasas horas de que decenas de miles de manifestantes patentizaran durante varias horas de marcha su apoyo a las justas demandas de nuestro sindicato. Frente a la movilización libre y democrática, y ante la demostración de apoyo y simpatía para nuestra lucha, se levantó la indignidad, la soberbia, la intolerancia. Ante la firmeza y el ascenso del movimiento, se decidió la ocupación policiaca.

Ejercimos el derecho constitucional de huelga y los métodos de lucha de los trabajadores. Hoy, las grandes movilizaciones que realizamos en las calles y dentro de los recintos universitarios forman parte inolvidable de las acciones proletarias. El apoyo de los estudiantes universitarios, politécnicos, normalistas, etc., a nuestra huelga demuestra que los trabajadores y el movimiento estudiantil pueden marchar juntos.

No hemos olvidado nuestras justas demandas: tenemos derecho a la contratación colectiva y a un aumento salarial que permita recobrar, siquiera en parte, el poder adquisitivo de nuestros salarios; seguiremos defendiendo aquellos compañeros que sean perseguidos a causa de su militancia sindical. Con nosotros estarán, como hoy han estado, las organizaciones democráticas de los trabajadores, los estudiantes, todos los hombres y mujeres comprometidos con las causas populares, todos aquellos que piensen que los avances sociales se consiguen por medio de la acción y no con autodefiniciones que no pasan jamás la prueba de los hechos.

Contra nosotros estuvieron la burocracia universitaria encabezada por el rector, los grandes capitalistas asociados al imperialismo, las fuerzas derechistas más señaladas, los partidos subvencionados por el poder, los charros sindicales y hasta cierta gente dispuesta a aplaudir las más lejanas revoluciones, pero enemiga de los trabajadores que le son más cercanos. En el futuro los volveremos a encontrar unidos, por diversas razones, en contra del sindicalismo universitario.

Volveremos a nuestras labores sin haber alcanzado un contrato colectivo único para los trabajadores administrativos y académicos, pero hemos salvado nuestra organización al mismo tiempo que damos pasos firmes hacia una futura victoria. Lo obtenido con nuestra huelga no es poco:

La UNAM reconocerá al sindicato único, esto es al STUNAM, como subrogatario de los derechos y obligaciones del STEUNAM.

El personal académico podrá acreditar su afiliación a través del STUNAM y hacerse representar por dicho sindicato.

Como lo venía exigiendo el Sindicato del Personal Académico desde tiempo atrás, y según lo demandaba el sindicato unificado, se abrirán los concursos de oposición correspondientes para el personal académico que así lo solicite.

Los trabajadores administrativos podrán disfrutar de los beneficios de una tienda de descuento misma que fue solicitada por el Sindicato del Personal Académico y concedida, curiosamente, a las agrupaciones antisindicales en febrero, a pesar de que se la conoce como tienda sindical. La tienda será abierta para todos los trabajadores universitarios en noviembre del presente año.

No olvidemos que en la escalada represiva de los últimos días el STUNAM había sufrido un fuerte golpe: cinco miembros del Comité Ejecutivo fueron aprehendidos al concluir la gigantesca manifestación del miércoles 6 de julio, 37 trabajadores, entre ellos todos los miembros del mismo Comité Ejecutivo tenían rescindidos sus contratos, varios cientos de compañeros que se encontraban de guardia en las instalaciones en huelga fueron detenidos por la fuerza pública que invadió la Ciudad Universitaria la madrugada del jueves 7 de julio y se habían girado órdenes de aprehensión contra los miembros del Comité Ejecutivo de nuestro sindicato que permanecían libres.

También se obtuvieron las siguientes soluciones satisfactorias:

-Los compañeros detenidos serán puestos en libertad inmediatamente, incluidos los miembros del Comité Ejecutivo.

-Se anularán las órdenes de aprehensión.

-La policía abandonará la Ciudad Universitaria, así como los locales sindicales también ocupados por la fuerza pública.

-No se ejercerán represalias de ninguna índole contra los huelguistas.

-Los despidos que ya había ejecutado la rectoría en contra de 37 trabajadores, quedarán sin vigor.
Resulta obvio que no son estas las mejores condiciones para volver al trabajo, pero tampoco son las peores y, sobre todo, es importante señalarlo, no es una derrota en el terreno de las razones y de la argumentación. Los avances de los trabajadores, aunque parciales, se suman en posteriores victorias, la mayor de las cuales no es otra que el acceso al poder y la construcción del socialismo. Esa es nuestra meta, pero sabemos por experiencia propia que la lucha por los objetivos inmediatos y finales del proletariado tiene un camino sinuoso.

La represión contra la huelga, lejos de dar la razón a los oportunistas que nos llamaban a deponer nuestras legítimas aspiraciones, fortalece la convicción de quienes luchamos contra el despotismo. Los que se sumaron a la escalada represiva contra la huelga y combatieron al sindicato acusándole de aventurero se han enlodado junto con los represores directos. Nuestro movimiento también ayudó a que los trabajadores entiendan mejor la conducta del oportunismo.

La represión contra la huelga no es solamente un golpe contra el sindicato. Es también un ataque contra la Universidad. La forma utilizada para resolver un conflicto universitario le ha quitado toda legitimidad a las actuales autoridades universitarias. En estas condiciones, la intolerancia y la supresión de la disidencia en la Universidad se manifiestan como una amenaza verdadera. La UNAM ha sido vulnerada en su autonomía al ser eliminada la capacidad de los propios universitarios para resolver los problemas que les afectan, pues rectoría suplantó incluso a los órganos de gobierno cuya integración es antidemocrática y que por lo tanto le son fieles. En ningún momento fue abierto algún cauce institucional para dirimir el conflicto. Sólo el Rector tomó las decisiones apelando al apoyo de la oligarquía. La ocupación policiaca y la aprehensión de cientos de compañeros define muy bien las bases de sustentación de las actuales autoridades universitarias. El país recordará estos acontecimientos como la página más negra de la universidad contemporánea de México.

A pesar de este agravio contra la Universidad, los trabajadores tenemos confianza en que las necesidades democráticas de la mayoría de los universitarios producirán pronto las condiciones para superar esta hora amarga y convertir nuestro centro de estudios en una universidad democrática. La indignidad y la intolerancia serán derrotadas. Confiamos en que muchos universitarios, incluso algunos de los que ocupan cargos de autoridad, sabrán deslindarse de la política antiuniversitaria que lesiona profundamente a la UNAM.

El STUNAM declara enfáticamente que existe por la voluntad de sus miembros. La integración de trabajadores administrativos y académicos en un sólo sindicato no puede estar sujeta al permiso de las autoridades. Repudiamos los intentos corporativos por someter a los trabajadores a formas de organización compulsivas que niegan por completo la libertad sindical y toda libertad. Cuando, decidimos formar el STUNAM nos comprometimos a defender nuestra decisión unitaria. Hoy más que nunca es indispensable consolidar esta decisión e impedir que autoridades logren la división y la dispersión de los trabajadores.

Nos mantendremos unidos en un solo sindicato porque esta es una cuestión de principio. Los patrones intentan siempre dividir a los trabajadores; éstos, por el contrario, se plantean la construcción de organizaciones únicas, grandes y poderosas.

COMPAÑEROS:

Hemos conseguido el reconocimiento del STUNAM, hemos implantado en definitiva el sindicalismo universitario, formamos parte de la insurgencia de los trabajadores que producirán cambios fundamentales en el sistema social y económico del país. A pesar de las amenazas, el temor, la corrupción, la traición y finalmente la represión directa, hemos dado pasos firmes en la dirección que apunta nuestro proyecto de contrato colectivo. Debemos recoger las experiencias y abrir el nuevo capítulo de un combate que no tiene más término que la victoria de los trabajadores sobre sus enemigos de clase.

Confiamos en que el movimiento estudiantil, precursor en muchos aspectos de las luchas que hoy dan los trabajadores universitarios, sabrá avanzar en su organización y elevar su aptitud para la lucha, condición indispensable para que entre todos consigamos la transformación de la actual universidad antidemocrática y autoritaria.

El Comité de Huelga del STUNAM, integrado por los delegados sindicales de todos los centros de trabajo de la UNAM y los miembros del Comité Ejecutivo, llama a todos los trabajadores universitarios para que, en base a los puntos señalados, se reintegren a sus dependencias de adscripción y exclusivamente en ellas, en cuanto existan condiciones de trabajo.

Con mayor coraje y conciencia repudiamos la represión de que fue objeto nuestra huelga, así como la indignidad con que se trató en el curso de estas últimas semanas a trabajadores que planteaban demandas justas.

En nuestras manifestaciones, que fueron creciendo hasta alcanzar proporciones gigantescas, obtuvimos la convicción de que el pueblo trabajador de México está con nosotros. Por tal motivo y con fundamento en los acuerdos que se firmarán con las autoridades universitarias, levantamos hoy nuestra huelga y nos disponemos a fortalecer las filas del STUNAM, militando en el sindicalismo independiente y democrático del país.

"UNIDOS VENCEREMOS"

10 de julio de 1977

EL COMITÉ DE HUELGA DEL SINDICATO DE TRABAJADORES
DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL AUTONÓMA DE MÉXICO

10 de julio de 1977

EVARISTO PÉREZ ARREOLA, Secretario General

El STUNAM se mantiene firme y unido

La huelga de los trabajadores de la UNAM se ha enfrentado a una de las medidas más violentas que se han tomado en los últimos años contra el sindicalismo democrático. La ocupación policíaca de Ciudad Universitaria y de otros recintos de la UNAM ha pretendido no sólo golpear a los trabajadores de esta institución sino a toda la insurgencia obrera del país. Sin embargo, estos intentos resultarán limitados. La lucha que desarrollamos en la UNAM no constituye un movimiento aislado, forma parte de los esfuerzos que por muchas décadas ha sostenido el movimiento obrero de este país, que se ha levantado y reagrupado repetidas veces para hacer valer sus demandas. Así ocurre ahora con los trabajadores universitarios. A la ocupación policíaca y la detención de muchos de nuestros compañeros, respondimos con la cohesión de nuestro sindicato.

El STUNAM se encuentra, ahora, más unido que nunca. La represión ha reafirmado nuestras convicciones. La acción de un grupo de traidores que pretenden ostentar la representación de los trabajadores (y que han sido expulsados del sindicato) ha sido entendida como una maniobra para debilitamos. Aunque la policía con la indigna complicidad del rector Soberón haya destrozado nuestras banderas de huelga y allanado nuestros centros de trabajo (violando además la autonomía universitaria) los trabajadores conservamos nuestra organización, que los procedimientos represivos no podrán destruir.

Nuestro movimiento no ha fracasado ni ha concluido. Ahora, con todos nuestros compañeros liberados el trabajo continúa. Enriquecidos por las nuevas experiencias mantenemos nuestras demandas. No estamos solos en esta lucha. Contamos con la entusiasta solidaridad de millares de mexicanos que han entendido que nuestras razones son justas y que el esfuerzo que hoy realizamos contribuirá a hacer de este país un país democrático.

¡HACIA EL SINDICATO NACIONAL DE TRABAJADORES
DE LA EDUCACION SUPERIOR!

¡POR LA UNIDAD DE LOS TRABAJADORES!
¡UNIDOS VENCEREMOS!
SINDICATO DE TRABAJADORES DE LA UNIVERSIDAD
NACIONAL AUTONOMA DE MEXICO

12 de Julio de 1977