Marzo
2006 Suplemento No.
14 p.
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Unión en la ola cultural Alberto Pulido A. En Minería se presentaron las memorias de Helia Bravo Las memorias de una vida y una profesión que nos legó la primera bióloga mexicana graduada y gran cactóloga mundia, Helia Bravo Hollis, se presentaron el pasado jueves 2 de marzo dentro de los espacios de la Feria del Libro de Minería. A dos de los colaboradores de la doctora, los biólogos Salvador Arias e Irma López, les tocó comentar el trabajo, editado por el Instituto de Biología y la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM. En el libro, la maestra Bravo nos abre de par en par las puertas de su vida, la cual se prolongó durante 99 años; mediante una narrativa clara y muy lucida nos lleva de la mano por las múltiples exploraciones científicas que realizó en busca de nuevas cactáceas y ejemplares para el Herbario Nacional; en estas compartió espacios y experiencias con cactólogos renombrados, como los esposos Gold por desiertos tamaulipecos y nuevoleoneses, la entomóloga Leonila Vázquez en tierras selváticas campechanas, el famoso Charles Lindsay, conocedor de las cactáceas de Baja California y Chihuahua; Hernando Sánchez Mejorada e Ignacio Piña Luján, con quienes recorrió las tierras potosinas en donde se encuentran presentes cactáceas míticas como las del género Turbinicarpus. Con gran pasión pasa lista a sus amistades y recuerda anécdotas muchas de las veces peligrosas, pero muy graciosas, como cuando el cactólogo Eizi Matuda, en una de las exploraciones que realizaron por tierras xerófilas tamaulipecas, con insistencia llamó a Helia y le informó haber encontrado una cactácea nueva para la ciencia, parecida a un Ariocarpus (rara cactácea que, por su aspecto, parece una piedra); la maestra sorprendida corrió a observar ese hallazgo y nos cuenta: “Me incliné para ver mejor y de pronto, en medio del asombro, pude ver como el ‘Ariocarpus’ se desenrollaba y salía corriendo entre la vegetación, sonando su cascabel. La cactácea rara en realidad era una víbora de cascabel… La fuerte impresión nos acompañó hasta Ciudad Victoria”. Los comentaristas Arias y López, con viva emoción de los presentes, compartieron detalles de los últimos años de la vida de la doctora Bravo, de cómo la pudieron convencer de que redactara sus memorias, a pesar de sus fuertes achaques, por los cuales dejaba semanas de escribir. Irma López, quien fue sobrina de la cactóloga, la convenció de que hablara de su vida intima; por ejemplo de su matrimonio, del cual se negaba a comentar, ya que éste duró 16 años durante los cuales estuvo alejada de las cactáceas y la biología. Previo a esto también le gustó hablar con mucho respeto de sus maestros, en especial de Isaac Ochotorena, quien fue el preciado culpable de haberla introducido al estudio de las cactáceas y con el cual fundó el Instituto de Biología de la UNAM. Sin duda, este libro había sido muy esperado por los cactófilos, cactolocos o cactíferos, como quieran nombrarnos; mas hoy, por fin, forma parte ya de los libros básicos y de primera línea de los temas botánicos, tratados con lenguaje sencillo, dirigidos no solamente a los especialistas sino también hacia los mortales comunes y corrientes. Cantos
de mal dolor "Teoría de Dulcinea" En un lugar solitario cuyo nombre no viene al caso hubo un hombre que se pasó la vida eludiendo a la mujer concreta. Prefirió el goce manual de la lectura y se congratulaba eficazmente cada vez que un caballero andante embestía a fondo uno de esos vagos fantasmas femeninos, hechos de virtudes y faldas superpuestas, que aguardan al héroe después de cuatrocientas páginas de patrañas, embustes y despropósitos. En el umbral de la vejez, una mujer de carne y hueso puso sitio al anacoreta en su cueva. Con cualquier pretexto entraba al aposento y lo invadía con un fuerte aroma de sudor y de lana, de joven mujer campesina recalentada por el sol. El caballero perdió la cabeza, pero lejos de atrapar a la que tenía enfrente, se echó en pos, a través de páginas y páginas, de un pomposo engendro de fantasía. Caminó muchas leguas, alanceó cordero y molinos, desbarbó unas cuantas encinas y dio tres o cuatro zapatetas en el aire. Al volver de la búsqueda infructuosa, la muerte lo aguardaba en la puerta de su casa. Sólo tuvo tiempo para dictar un testamento cavernoso, desde el fondo de su alma reseca. Pero un rostro polvoriento de pastora se lavó con lágrimas verdaderas, y tuvo un destello inútil ante la tumba del caballero demente. Exposiciones en la Ciudad de México EXPOSICION
CONCURSO DE FOTOGRAFIA DIGITAL CESIMAC-CANON El Centro de Estudios Integrales de la Imagen (CESIMAC) organizó el pasado noviembre de 2005 conjunto con Canon Mexicana el Concurso de Fotografía Digital, el tema principal de dicho concurso se enfocó al tema de naturaleza y medio ambiente en México. En dicha convocatoria participaron 110 fotógrafos con más de 325 imágenes por seleccionar. Cadáver
Exquisito, instalación de Thomas Glassford El Museo Universitario de Ciencias y Arte (MUCA Campus) inauguró este 21 de enero la exposición Cadáver Exquisito, del artista norteamericano Thomas Glassford, quien concibió esta instalación como una reflexión sobre el espacio museológico, el contexto y la historia del propio museo. La obra principal ocupa casi mil metros cuadrados. Se construyó a partir de la demolición del plafond de acrílico del propio museo El título de la instalación, junto con su referencia al juego surrealista interactivo basado en la continuación sorpresiva e infinita de textos de diversos autores, también sugiere la autopsia de un cuerpo físico. La obra principal implicó el proceso de “desollar” el espacio del museo. Se planteó la remoción de un plafón de acrílico translúcido —agregado a principios de los años sesentas— montado en una cuadrícula de perfiles de aluminio que escondía la estructura arquitectónica de tipo fabril, diseñada para inundar de luz a la sala de exhibición. Glassford decidió reciclar estos materiales para crear una superficie invertida y fragmentada. Transformó el espacio en una versión minimalista del juego de pelota mesoamericano colocando al espectador en el centro de un escenario sin salida ni perspectiva, donde surge la disyuntiva de meditar o desafiar su entorno. El visitante se convierte así en parte integral de la obra, en el mecanismo fluido a través del cual se activa la pieza. “Al transitar por un museo, comenta el artista, se tiene la expectativa de un reto sensorial, generalmente a partir de la obra de arte, en un lugar creado para contemplar imágenes procedentes de lugares distantes y exóticos, que ahora habitan el ambiente estructurado de una sala de exposición. El acto de coleccionar y exponer imágenes ajenas es la premisa tradicional de un museo. En este intercambio, la institución misma se convierte en la influencia primordial que supera los propios contenidos. La estructura física del museo se transforma en un territorio de intercambio potencial en este espacio anómalo.” Thomas Glassford incorpora y reconfigura en Cadáver Exquisito dos obras anteriores que articulan temas dinámicamente relacionados. Valley (1989), es un catre de campo partido por la mitad por una canaleta de hojalata —un objeto suave con las cualidades de la piel humana, violentamente cercenada—. Valley es un espejo de las proporciones de Cadáver Exquisito pero está reconfigurado en una posición vertical de escala humana. La
fuerza y la regulación externa también aparecen en Floater
(1990), un flotador de tinaco de cobre, cromado y montado en una vara
de metal armada de un resorte. Colocado a lo alto del muro, la sombra
que proyecta tiene más presencia que el objeto mismo. Domingos
en la Ciencia (Academia Mexicana de Ciencias) 2°
Concurso del Corredor Creativo - Anglocentro Antonio Caso 2º
Concurso del Corredor Creativo – Anglocentro Antonio Caso. Cada
expositor tendrá la oportunidad de exponer durante tres semanas,
la final se llevará a cabo en enero de 2007 con una exposición
colectiva en el Aula Magna del mismo Anglocentro, a cargo de un jurado
profesional. Utopía Eduardo Ibarra Aguirre “¿Ya viste Canal 40? Ve cómo abundan los Marín. Los colegas son sus críticos, pero actúan igual”, me dijo indignado, la noche del 21 y por vía telefónica, el periodista que mejor conoce la trayectoria y los intestinos políticos y empresariales de Ricardo Salinas Pliego y de Televisión Azteca. En efecto, observé en todo su esplendor a destacados periodistas y otros no tanto, a acreditados pero también a desacreditados comentaristas de la política, las finanzas, las empresas, la cultura, los espectáculos y los deportes. Un buen equipo, aunque muy dispar en credibilidad y ésta es clave en el negocio de la televisión. No basta ser, es preciso parecer. Todos sonrientes y dispuestos a la carcajada a la menor insinuación. Vino una ronda de presentaciones que en varios casos fue de elogios a la nueva empresa y su matriz. Como la de Carlos Ramírez, quien subrayó el clima de libertad y respeto con que se labora en Tv Azteca. Sería deseable que tal premisa la pueda refrendar dentro de tres meses. David M. Páramo siempre destacó por hacerle segunda a Ciro Gómez Leyva, en CNI Canal 40, en las severas y documentadas críticas del primero a la televisora del Ajusco y las prácticas ilícitas con las que Salinas Pliego pretendía apropiarse del 40. Páramo ya cambió de opinión: “Vuelvo a la que siempre fue mi casa, a trabajar con mi gente”. Como la conductora de Informativo 40 y pieza clave en Proyecto 40, por un México libre, Pilar Álvarez Laso. Aún la recuerdo durante el chiquihuitazo gritando con firmeza a Javier Moreno Valle, Ciro y Javier Quijano: “¡No están solos!”. “¡Traidora!”, le llamó mi informante anónimo. Me parece una exageración. En el periodismo abundan las figuras hambrientas de pantalla chica y urgidas de mayores ingresos para sortear un tren de gastos y de vida con frecuencia muy por encima de los ingresos. Pero es preciso reconocer que Salinas Pliego está creciendo y mucho. Ya no requiere de hacer convocatorias en cadena nacional para desconocer toda la institucionalidad democrática y republicana y mostrar sus aptitudes dictatoriales, como cuando le mataron al burrero Francisco Stanley. Tampoco asaltar con un comando armado la retransmisora del cerro del Chiquihuite. Ahora asalta a la luz del día, acompañado de figuras clave de los medios de comunicación, impone su voluntad e ignora procedimientos jurídicos en marcha, para eso cuenta con la complicidad de Vicente Fox Quesada y Mart(h)a Sahagún Jiménez. Sin embargo, todavía queda algo de recato. Sólo Luis Niño de Rivera, vicepresidente de Banco Azteca --el de las comisiones fulminantes para las remesas que envían nuestros paisanos desde Estados Unidos--, se atrevió a conducir la nueva empresa del señor de los abonos chiquitos, los préstamos –a la palabra pero gigantescos-- de Raúl Salinas de Gortari y magnate de un duopolio televisivo. Es decir: todo lo opuesto al grotesco lema “¡Por un México libre!”. |
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