Febrero
2007 Suplemento No.
20 p.
3/3
|
||||
EL ÓBITO Lucas Minello De Barbieri No importa mi edad. No soy joven, tampoco viejo. Hace muchos años pase por la crisis de la adolescencia y me falta mucho para llegar a la de la madurez. En fin... ¿Qué importancia tiene mi edad? Mi ocupación también es irrelevante. Soy un ser humano, un vulgar ser humano de esta época en este lado del mundo. De nada sirve saber si soy campesino o vivo en la ciudad. Como tampoco tiene utilidad conocer si estudio, trabajo o vivo de mis rentas o, peor aún, si me mantienen. Lo que importa, para mi, pues a mi no me importa nadie más en estos momentos tan conmovedores, es la muerte. Puedo percibirla próxima, muy próxima. La puedo oler sin esfuerzo alguno, la puedo oír con facilidad, la puedo sentir fuerte con mis manos, aún sin tocarla; lo único que me falta es verla aquí, frente a mi... bueno también me agradaría conocer su sabor, pero no se puede tener todo en estas circunstancias. Yo mismo la he invocado. Solo. Hundido en este sillón que me ha resultado tan agradable a lo largo de tanto tiempo. Unos meses atrás me angustiaba. Me angustiaba terriblemente, no dormía, los minutos se consumían en el delirio que ahogaba a mi ser. Pero en aquel entonces ignoraba todo sobre la muerte, cómo invocarla o cómo atraerla a mi puerta. Todavía no me resigno a morir, pero ya no me espanto. La muerte viene en camino y nada puede detenerla, ni siquiera retrasarla. Voy a morir pronto. Moriré solo, tal como me he decidido a llamarla. Nadie estará aquí, en este mismo lugar rodeando mi cuerpo, cuando ella entre por esa ventana, o si tiene algo de educación, toque la puerta. Tal vez aquí mismo permaneceré por varios días, hasta que mi olor dulce y putrefacto llame la atención de alguien. Espero que los humanos lleguen antes que los ratones o los gusanos. Tampoco habrá quien llore mi deceso. Nunca tuve amigos. A lo más compañeros que iban y venían, terminado el motivo por el cual nos habíamos conocido, jamás volvía a saber de ellos. Como con los vecinos, que cuando te cambias de casa nunca vuelves a verlos. En ningún caso pude retener a alguien. Tampoco pude amar a nadie. Cada mujer que conocía era como... como... como sentirme completamente renovado, dueño de una energía interminable, como si tuviese unas desbordadas ganas por hacer todo. Eran unas emociones... Una devoción por la muchacha que acababa de conocer... Sensaciones increíbles que se repetían con cada una de las mujeres que alcancé a conocer. Pero ninguna quedó convencida de la sinceridad de mis sentimientos. Ni siquiera mis relaciones sexuales resultaron satisfactorias, no digo satisfactoriamente satisfactorias, sino simplemente satisfactorias. El éxito, el triunfo, convertirme en un ganador... todo eso fue algo tan lejano para mi, como las galaxias más remotas del sistema solar. La escuela resultó un fiasco. Me peleaba con maestros, con las autoridades, con los alumnos, con los libros, con los apuntes, con las mesas, con los edificios... Los negocios fueron una ruina. Me robaban, me asaltaban, me cobraban impuestos injustificados y en exceso, además se me perdía la mercancía, cuando no el dinero o las cuentas. Tuve mis ahorros, unas reservitas que fui juntando desde los tiempos en que me daban mi domingo... pero en algún momento comenzaron a hacerse chiquitas y más chiquitas y mucho más chiquitas hasta quedar... en la calle. La... Tocan a la puerta... Debe ser la muerte... Hay que admitir que el servicio es eficiente, apenas la llamé hace quince minutos y aquí está... Me pregunto con una curiosidad intensa, tan intensa que parece corroerme por completo desde la epidermis hasta el tuétano, qué forma adoptará ella al abrazarse a mi cuerpo; qué podría decir el informe de la autopsia si alguien llegase a hacerlo. Pero bueno, ya que la invoqué, hay que ser educado y no hacerle perder más tiempo... Adelante, la estoy esperando aquí sentado; ansioso por conocerla. Decreto de excomunión de Baruch de Spinoza -1656 Los dirigentes de la comunidad ponen en su conocimiento que desde hace mucho tenían noticia de las equivocadas opiniones y errónea conducta de Baruch de Spinoza y por diversos medios y advertencias han tratado de apartarlo del mal camino. Como no obtuvieran ningún resultado y como, por el contrario, las horribles herejías que practicaba y enseñaba, lo mismo que su inaudita conducta fueran en aumento, resolvieron de acuerdo con el rabino, en presencia de testigos fehacientes y del nombrado Spinoza, que éste fuera excomulgado y expulsado del pueblo de Israel, según el siguiente decreto de excomunión: Por la decisión de los ángeles, y el juicio de los santos, excomulgamos, expulsamos, execramos y maldecimos a Baruch de Spinoza, con la aprobación del Santo Dios y de toda esta Santa comunidad, ante los Santos Libros de la Ley con sus 613 prescripciones, con la excomunión con que Josué excomulgó a Jericó, con la maldición con que Eliseo maldijo a sus hijos y con todas las execraciones escritas en la Ley. Maldito sea de día y maldito sea de noche; maldito sea cuando se acuesta y maldito sea cuando se levanta; maldito sea cuando sale y maldito sea cuando regresa. Que el Señor no lo perdone. Que la cólera y el enojo del Señor se desaten contra este hombre y arrojen sobre él todas las maldiciones escritas en el Libro de la Ley. El Señor borrará su nombre bajo los cielos y lo expulsará de todas las tribus de Israel abandonándolo al Maligno con todas las maldiciones del cielo escritas en el Libro de la Ley. Pero vosotros, que sois fieles al Señor vuestro Dios, vivid en paz. Ordenamos que nadie mantenga con él comunicación oral o escrita, que nadie le preste ningún favor, que nadie permanezca con él bajo el mismo techo o a menos de cuatro yardas, que nadie lea nada escrito o trascripto por él." Benedictus, Benito, Bento, Baruc o Baruch de Spinoza o Espinosa , (Ámsterdam, 24 de noviembre de 1632 - La Haya , 21 de febrero de 1677) fue un filósofo holandés, de origen judío, heredero crítico del cartesianismo, considerado uno de los tres grandes racionalistas de la filosofía del siglo XVII, junto al francés René Descartes y al alemán Gottfried Leibniz. IN MEMORIAM Falleció el 5 de febrero pasado Miguel García, quien fuera activista político-cultural, miembro del Frente Mexicano de Trabajadores de la Cultura (1978);, colaboró en el periódico Unión del STUNAM sobre las marchas contra el muro programado por Bush, y fue participante en gran cantidad de movimientos sociales. Nació en Navojoa, Sonora, el 27 de abril de 1949 y murió en la Ciudad de Nueva York. Estudió psicología en el Tec de Monterrey, Filosofía en la UNAM y cursó unos pocos meses de psicología social en la Universidad Católica de Chile, donde le tocó el golpe pinochetista. En la Facultad de Filosofía y Letras fundó y participó en el taller de Arte e Ideología (TAI), junto con Alberto Híjar. También fundó Cuadernos Filosóficos, en los que se editaron textos de teoría marxista. Participó en el movimiento de deudores El Barzón y en varios grupos de apoyo a los zapatistas. Fundó Libreros Anticuarios, negocio especializado en la automatización de bibliotecas y la preservación de libros antiguos. Ahí, junto con su compañera Rocío Duque, editó La Hoja de Libro , revista especializada en bibliofilia y tuvieron a su cargo la automatización y organización de la biblioteca del Colegio Nacional y la catalogación del fondo reservado de la Biblioteca de México, entre otros. Publicó diversos artículos en periódicos y revistas hispanas de Estados Unidos. |
||||