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Abril 2008                              Suplemento No. 28                                                p. 1/3 
 
 

 

Luis de Tavira pretende revivir la CNT

Héctor Cortés Martínez

Convencido de la necesidad de “profesionalizar y dignificar al actor”, pero también de “formar al espectador”, el reconocido dramaturgo Luis de Tavira, asumió la dirección de la Coordinación Nacional de Teatro (CNT) y, con ello, el enorme reto de sanear a este organismo de vicios burocráticos, administrativos y de la falta de un proyecto que la encauce a realizar la función social con que fue creada hace 40 años.

 Considerado por muchos de sus colegas como una vaca sagrada del gremio teatral, que siempre cuenta con el apoyo de las autoridades para montar sus obras teatrales que dirige, De Tavira afirma que el espectador se encuentra cautivo de los medios, especialmente, los electrónicos.

 “Hace mucho tiempo que el teatro dejó de ser para el ocio, para la digestión después de comer, ese papel lo ha ocupado ya la televisión, pero es necesario que vuelva a cumplir su función social”, señaló después de una conferencia de prensa donde presentó su reciente trabajo Bajo la piel de castor, obra que se presenta en el teatro Julio Castillo del Centro Cultural de Bosque (Reforma y Campo Marte sin número, colonia Chapultepec Polanco, teléfono 52 80 87 71) los jueves, viernes y sábados, a las 19 horas, y domingos a las 18 horas.

 Pero el reto que enfrenta Luis de Tavira no es nada fácil, pues a cuatro décadas de creada, la CNT es criticada por su indefinición y pobres resultados, en los actuales tiempos que, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Prácticas y Consumo Culturales, solamente 4.6 por ciento de la población asiste a las presentaciones teatrales, actividad que ocupa el lugar número 12 entre los gustos de la sociedad.

 Y es que con esta designación en la CNT, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CNCA), asegura la someterá a una profunda restructuración conceptual, administrativa y funcional, ya que en opinión del escritor teatral, Arturo Singer, “la situación obedece al desinterés mostrado por muchos funcionarios de distintas administraciones, quienes se olvidaron de la función social del teatro en México”.

 Asimismo, el dramaturgo Jaime Chabaud asegura que durante mucho tiempo este organismo funcionó de forma caótica, con producciones paupérrimas y aunque su creación fue en 1972 y se oficializa en 1977, nace con toda la infraestructura necesaria hasta la gestión de Germán Castillo, en la década de los 80 “ya se había convertido en un ente burocrático, donde los actores sólo iban por el hueso, pero Germán cambió el esquema”

 Para Chabaud es una esperanza la designación del dramaturgo al frente de la CNT que, durante 2007, se limitó a promover el proyecto Mural, tres siglos del teatro mexicano, pero “deberá estar acompañada de un presupuesto propio, sin que ello implique el crecimiento de la burocracia.

 De Tavira consultó a muchos compañeros y habrá un consejo consultivo para la programación artística, ya no se centrarán las decisiones en un solo funcionario”, abundó.

 Y es que antes de aceptar el cargo, a invitación de Sergio Vela, presidente de CNCA, el nuevo director de la CNT consultó a 250 miembros de la comunidad teatral para elaborar una propuesta que se centra, dijo, en “devolverle la dignidad a la profesión del actor, garantizando a sus integrantes estabilidad laboral, un salario justo y crecimiento artístico”.

 Informó que con un primer presupuesto anual de 18 millones, se buscará lograr equidad en la distribución de los géneros, edades, trayectorias y capacidades, en tanto el escenógrafo Phlippe Amand será el director ejecutivo y para agosto próximo se lanzará una convocatoria para conformar el elenco de 40 actores que se renovará cada dos años.

 Con una nueva sede, en Francisco Sosa 159, Coyoacán, el dramaturgo, adelanta que la programación artística de la CNT estará a cargo de un consejo consultivo formado por 12 miembros, entre ellos, creadores teatrales, titulares de instituciones públicas como la Coordinación Nacional de Teatro del Instituto Nacional de Bellas Artes, de Teatro de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) e integrantes de la comunidad tanto de la capital como de los estados.

 Con ello, planea que para octubre del presente año se estrenen varias obras y se diseñe una compañía de repertorio “que pase la mitad del año viajando por el país con un mínimo de cinco espectáculos y que podrían tener como escenario en las diferentes ciudades la red de teatros que el CNCA propone restaurar”.

 Pero el iniciador de instituciones formadoras de actores, como el Teatro Taller Épico de la UNAM, el Centro Dramático de Michoacán, en Pátzcuaro, y desde 1994 director de la Casa del Teatro, no se pone plazos, ya que estructurar una compañía teatral, darle estabilidad, “requiere tiempo, mucho más que los cinco años que le restan al sexenio. Para que (la CNT) cuente con un discurso artístico y un espectador permanente en las salas”.

 “Vivimos una realidad muy fea, ante una globalización aterradora. En el campo, los campesinos se encuentran atrapados entre el narcotráfico, la violencia y el Ejército, entonces para quién hacemos teatro, qué queremos decirles. Debemos retomar el teatro, que cumpla su función social, que conmueva y cuestione lo mismo a un doctor en filosofía que a un labrador”, señaló Luis de Tavira.
hecomartin@yahoo.com.mx


Viejo con Gardel y gato

Rosario Covarrubias

El viento canta la vida que se me enfrió allá afuera, dime cómo eternizo un gesto como el de Carlos Gardel en aquella fotografía sepia... El viento entra a nuestra casa, por todas estas rendijas de las ventanas y la puerta… Cuando era joven me decían los amigos que me parecía a Gardel, y puede que sí, salvo que mi voz no tenía similitud alguna…, con decirte que cuando cantaba algo todo el mundo me recordaba a mi mamá, y bueno, me dediqué a declamar los tangos, ese era mi orgullo. No creas, Bonito, mi fama de barrio me acercaba a las muchachas más lindas de la colonia. Ahí conocí a Leonor. Perdí a todas las demás por ella. Me acaparó con su ternura, su paciencia sin fin, su constante insistir en darle alguna forma seria a mi vida. Me alejé de las cantinas y las fiestas. Mi mundo era Leonor…, siempre sentí que ella me quedaba grande. Se me acomodaron los sentimientos cuando me hizo ver que yo no podía ser ni la sombra de Gardel, ni mi traje a rayas, ni mi corbata de cuadritos, ni mi sombrero de fieltro que me costó tan caro allá en el centro, ni mi pañuelo de seda en el bolsillo superior de mi saco… nada. Ni con la mirada castigadora y tierna o furiosa se podía. Cuando la conocí en una fiesta y noté que no la impresionaba, me acerqué a preguntarle, francamente incrédulo, qué no le había parecido. Me miró con sus ojos riéndose y preguntando a la vez que por qué no declamaba a Pedro Infante, o, ya de perdida, gritara como él, pues ya me había escuchado hacerlo antes, en una pelea de borrachos…, me sentí avergonzado y humillado, ahí se derrumbó mi otro yo, ¿cómo lo supo? Ya me fui enterando que ella era una de los seis o siete policías que nos llevaron a la delegación por escandalizar y pelear en la vía pública. Bonito, siéntate sobre mis pies. Tengo mucho frío, pero si tienes hambre, ahí está tu plato, come algo, Bonito, y luego te vienes para acá. Me duele la cabeza y este parche que traigo en el ojo bueno que no me deja ver. No sabes cómo la extraño… han pasado tantos años. Desde que se la llevaron sus familiares para alejarla de mí esta casa huele a olvido, ¿te acuerdas, Bonito? Ella te trajo a casa, eras tan pequeñito y estabas tan mugroso, todo revolcado, con costras de lodo en el cuerpo. Cuando llegaste ya teníamos buenos años de vivir juntos. Nos divertíamos mucho, yo le contaba del trabajo que ella me consiguió; era buen vigilante allá en la bodega de telas. Vivimos bien, trabajando los dos, la pasábamos sin tanto apuro. No sé por qué nunca nos casamos, como que no nos hizo falta…, si vieras Bonito, que todavía se me llena el corazón con su recuerdo. Fue una buena mujer. Era una buena policía. Todavía le tocó la discriminación dura antes que se hiciera tan famosa la tal discriminación, pero la sobrevivió. Lo que no se pudo capotear fue el condenado derrame cerebral que le llegó a la mala. Me imponía Leonor con su carácter, porque hay que tenerlo para ser policía de la buena. Nunca se dejó sobornar ni amedrentar por nadie. Ni siquiera en la corporación. Se ganó el respeto de todos. Pero cuando se enfermó y la vieron que ya no podía contar con su mano derecha, ni con las palabras que se le comenzaron a rebelar y salírsele como al revés, pues ya no la quisieron. Ni quisieron darle una liquidación, ni una pensión, nada. Nomás le liquidaron la vida. Ay Bonito, nos quitaron al uno del otro cuando vino su familia que no me quiso nunca. La última vez que la vi le lloraba la vida y el corazón en sus ojitos brillantes y en sus palabras mochas y revueltas. Nos despedimos respirándonos en la cara, dándonos el último aliento. Ella cargada en brazos de su sobrino y yo desde la silla de ruedas. Me vaciaron la vida y sólo me quedas tú, Bonito. Parece, Bonito, que los vecinos ya se cansaron de nosotros. Ya amanece esta madrugada fría. Yo que tú ya me hubiera largado…, pero ya estás viejo, estás como yo; preso de los años y el olvido, Bonito. Anda, acércate. Ya casi sale el sol. Vas a poder salir por la ventana que nos dejaron abierta, a que te dé el sol y beberás agua y tal vez algún pellejo que te den -si vienen-. Confía, Bonito, la unidad es grande, y aunque vivamos hasta el fondo de este pasillo, alguien se acordará de nosotros. ¿Tienes frío?, ¿ya te dio?, caliéntame el pecho entonces, Bonito, así, acércate. Hace mucho que no te acaricio. ¿Quieres que te declame quedito el “día que me quieras”?, ven Bonito. Así, camina aquí arriba, Bonito…, parece que te encogiste, ¡qué chiquito te has puesto!, tu cara es tan pequeña… ¿qué le pasó a tu cola peluda? La siento como un trozo de cáñamo… ¡No me muerdas!


 El prado

Higuera como en fuga,
la tarde a la deriva.
Tremores en lo gris,
el cielo impenitente.

Una turba de hormigas nos corrompe.
Silencio.

Esta rosa sangra
en coronas de agonía.

Clamor de los vivientes,
el prado
en las tinieblas.

Iliana Rodríguez


PALINDROMAS

Daniela Camacho

Se leen igual de derecha a izquierda que de izquierda a derecha.

A ti, labrador, rodar balitA
O dilo sólidO
A Colima va mi locA
Sol sumido, di musloS
Yo dije: petate, rata, reta, Tepeji, doY
Yo haré arte, letra era hoY
Oíd: el ojo rojo le diO