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Junio 2008                              Suplemento No. 29                                               p. 2/3 
 
 

 

CÁBALA CULTURAL

Escritores románticos

Fernando Contreras

  1. Escritor romántico español, autor de Don Juan Tenorio:

a. José Zorrilla
b. Duque de Rivas
c. José de Espronced

  1. Escritor inglés, autor de la novela romántica Ivanhoe:

a.Lord Byron
b. John Keats
c. Walter Scott

  1. Poeta francés, autor de Jocelyn:

a. Alfred de Musset
b. Alejandro Dumas
c. Alphonse de Lamartine

  1. Poeta mexicano, autor de Ante un cadáver:

a. Amado Nervo
b. Manuel Acuña
c. José Peón Contreras

  1. Escritor ecuatoriano, autor de María:

a. Jorge Isaacs
b. José Hernández
c. José Mármol

  1. La Peregrinación de Childe Harold, es obra del romántico inglés:

a. Percy Byshhe Shelley
b. Lord Byron
c. Samuel Taylor Coleridge

  1. El Gaucho Martín Fierro fue escrita por:

a. Macedonio Fernández
b. José Hernández
c. Ricardo Güiraldes

  1. La novela romántica Werther fue escrita por:

    a. J. W. Goethe
    b. Ludwig Tieck
    c. Heinrich Heine

  2. el escritor alemán Friedrich Leopold von Hardenberg, autor de Himnos a la noche, es conocido como:

    a. El caballero nocturno
    b. Novalis
    c. Noctámbulo

 Solución. 1. a 2. c 3. c 4. b 5. a 6. b 7. b 8. a 9. b


Tarot cultural
Una novela romántica reaccionaria

AMALIA

Fernando Contreras

La relación de una serie de sucesos de carácter histórico, a la par de la defensa a ultranza de una posición política, ponen el sello principal a la obra de José Mármol, Amalia. Novela muy extensa, publicada por entregas en el suplemento literario uruguayo La Semana, cuando aún se encontraba en el poder político de Argentina el antagonista de la obra, Juan Manuel de Rojas.

 La novela se encuentra ambientada en la ciudad de Buenos Aires y se ubica en una época de grandes convulsiones políticas. Se enmarca en el centro de un levantamiento armado en contra del gobernador de aquella ciudad, (1840) y al bloqueo impuesto por Francia e Inglaterra al gobierno de José Manuel Rosas, en respuesta a su política económica respecto de las importaciones y exportaciones.

 Mármol, quién es oriundo de Buenos Aires, en donde nació en 1918, se muestra en Amalia como acérrimo enemigo del gobernante Rosas. Deja plasmada en la obra toda una gama de detalles para tratar de denostar a su enemigo, utilizando más que el argumento político la descripción y caracterizaciones físicas de los personajes del bando contrario al cual simpatizaba, verbigracia, cuando refiere en la obra un pasaje en donde Rosas interviene lo ubica como un individuo burdo y vulgar:

Metió luego la mano por entre la pretina de los calzones, y levantando una finísima cota de malla que le cubría el cuerpo hasta el vientre, llevó la mano hasta el costado izquierdo, se entretuvo en rascarse esa parte del pecho, por cuatro o cinco minutos a lo menos; sintiendo con ello un verdadero placer esa organización en que predominan admirablemente todos los instintos animales (Mármol: 53)

 En contraparte, Mármol maneja un retrato muy distinto de sus amigos, es decir de los de su bando político. Por ejemplo, la manera de describir a Daniel, uno de los principales protagonistas de la novela, destaca la belleza y la finura de sus facciones:

Este joven de 25 años de edad, de mediana estatura, pero perfectamente bien formado, de tez morena y habitualmente sonrosada, de cabello castaño y ojos pardos, frente espaciosa, nariz aguileña, labios un poco gruesos, pero de un carmín reluciente que hacía resaltar la blancura de unos lindísimos dientes(37).

 Mármol, durante su exilio en Montevideo, en 1840, se incorpora al grupo de la Generación del 37, los cuales se nucleaban alrededor del escritor romántico argentino Esteban Echeverría. Antes de Amalia, Mármol había incursionado en el campo de la literatura por la vía poética, escribiendo Armonías, trabajo en el cual combate a Rosas, obra cuestionada por diversos críticos; sólo como antecedente, vale la pena mencionar lo que dice el filólogo Menéndez Pelayo al respecto:

No creo que se hayan escrito versos más feroces contra persona alguna, como no fuesen aquellos antiguos yambos de Arquíloco o Hiponacte”, para concluir que los incorrectos versos de Mármol, tienen “cierta poesía bárbara y desgreñada que los hace inolvidables, y, en cierto sentido, imperecederos (cit. En: Carisomo: 32).

 Es ilustrativo el señalamiento de Menéndez Pelayo respecto de los versos de Mármol; sin embargo, este autor, en Amalia, maneja puntos de vista racistas y de intolerancia a lo largo de toda la novela, en referencia a sus enemigos ideológicos e inclusive hacia el conjunto de la masa, por ejemplo:

–¡Buen tono! –dijo la señora riéndose, echando negligentemente su brazo al respaldo de la silla y aproximándose a Amalia- ¿conoce usted –continuó- ciertas cualidades físicas en los hombres que revelan perfectamente su buena o mala raza? (Mármol: 170).

 En otro capítulo, se refiere a los provincianos (hay que recordar que los gauchos, indios, mulatos y en general, la clase popular brindó su apoyo a Rosas), de la siguiente manera:

 Se aprecia en todo el cuerpo de la obra un sentimiento de repulsión hacia los sectores desposeídos de la sociedad por parte del autor, y no sólo los denigra con sus calificativos, sino adopta un tono acusador hacia quienes los protegen, en el afán de señalar a los federados como causantes de los males del país, aquí un diálogo en donde interviene doña Josefa, esposa de Rosas:

-No me diga usia. Tráteme como quiera, no más. Ahora todos somos iguales. Ya se acabó el tiempo de los salvajes unitarios, en que el pobre tenía que andar dando títulos al que tenía un frac o un sobrero nuevo. Ahora todos somos iguales, porque todos somos federales. ¿Y sirve ahora, paisano? (239).

El amor es el eje en cual se desenvuelve la trama política y los sucesos históricos que expresa el autor; el amor como algo elevado, como lo más sublime que posee el género humano se ve expresado en boca de los héroes de la novela, Amalia y de Eduardo, en las diversas alusiones que se hacen uno y otro, sobre todo de Eduardo en referencia a Amalia.
 La belleza de Amalia es casi sobrenatural, sobrepasa casi todo lo imaginable, tiene mucho de angelical; sin embargo, es caracterizada como una cualidad que tiene que ver con lo racial, mezclado con las facultades superiores de los espíritus elevados y lo pálido por lo general va relacionado:

…Amalia estaba excesivamente pálida, efecto de las impresiones inesperadas que estaba recibiendo; y los rizos de su cabello castaño claro, echados atrás de la oreja poco momentos antes no estorbaban a Eduardo para descubrir una mujer en una mujer de veinte años una fisonomía encantadora, una frente majestuosa y bella, unos ojos pardos llenos de expresión y sentimiento y una figura hermosa… (24).

 El ideal romántico es manifiesto en toda la obra, sin importar que la tendencia se vaya por el camino de lo reaccionario, un grupo de jóvenes al organizarse en pos de una lucha que sienten como válida, correcta y realizable, les lleva a apoyar un ideal con vehemencia, valor y decisión.

 En la lucha por un ideal se juegan mucho los personajes de Amalia, porque creen que lograrán la libertad, al menos a la que ellos aspiran de una manera individualista. Solamente luchan para una elite, a la cual pertenecen. Nada les importa el bienestar de las mayorías, a las cuales se denigra en la obra. Por ello, se insiste en la felicidad de los protagonistas, Amalia y Eduardo, como un asunto que únicamente lograrán por medio de su amor; por eso, el conflicto en el que se ven inmiscuidos se aprecia como algo que afecta a sus intereses muy particulares.

OBRAS CONSULTADAS

Carisomo, Berenguer A. Literatura Argentina. Barcelona: Editorial Labor, 1970
Mármol, José. Amalia. La Habana: Colección de Literatura Latinoamericana Casa de las Américas, 1976.