20 de octubre
2008 Suplemento No.
30 p.
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ASIENTOS DE CAFÉ Prometeo arrepentido Impulsos. La Creación Arcanos Mayores Benevolencia Perfil psiquiátrico En medio de una guerra de un lugar cualquiera, un niño preguntó a su padre por qué había comenzado todo aquello, a lo que el padre contestó: Dios la emprendió hace años, cuando decidió no guiar a los hombres; cuentan los que saben, que cansado de absolver arrepentidos, ya no quiso ayudar más, para no caer en tentaciones se sacó los ojos, y así no vería las penas de sus hijos; luego se mudo al cielo y desde tan lejos no puede escuchar sus plegarias. La madre del chico exigió la verdad. El hombre obedeció. Plegaria Condena “INSURRECTAS Y ESTRIDENTES… Araceli Zúñiga ¡ Mira a la Vida, mírala de frente! "Soy completamente primitiva y salvaje. Amo por encima de todo la libertad", solía decir una de las muchas mujeres insurrectas y estridentes mexicanas, Aurora Reyes, poetisa y pintora. Amerindia, americolatina, mujer tarascazo, puñal de obsidiana. Hablar de estas artistas no convencionales nos acerca a un verdadero ramillete de espinas rojaduras, punzocortantes; correspondientes a las artistas otras, las rebeldes, las malmodientas, las socialmente incorrectas, como lo fueron en su momento Rosaura Revueltas, Aurora Reyes (la primera muralista mexicana, ferozmente olvidada), Antonieta Rivas Mercado, Concha Michel, Anita Brenner, María Asúnsolo, Pita Amor, Lucha Reyes, María Izquierdo y muchas más, mujeres de ésta y de muchas generaciones que están cambiado –hace muchos años– el rostro, el corazón y los pulmones de este país. El videoarte, realizado por mujeres insurrectas y estridentes –sin duda– es un proyecto radical de escritura emergente del arte de nuestros días, que texto sobre texto se ha desarrollado y trabaja como un códice mesoamericano; esto es, escrituras no lineales, transdisciplinadas, multidireccionales, multiétnicas, contraculturales, para explorar nuestra propia voz femenina. Nosotras, exploradoras de la palabra, artistas multimedia e investigadoras multidimensionales, hemos mutado. Ahora somos un cuerpo real y virtual. Estamos trabajando en esta construcción de nosotras mismas. “La Mujer no nace, se Hace”. El video arte, el video independiente y el video experimental de género mexicano corresponden a las impurezas del arte de nuestros días. Arte de intervención, con técnicas y hechuras transdisciplinadas y de múltiples disciplinas y autorías, lo que le proporciona un sabor fuerte, de guiso entrecruzado, fronterizo, al borde del abismo, sin concesiones, cuerda en tensión, atrás de la raya, off de record, border line, hijo de la catrina enchilada. Y, por supuesto, esta muestra de videoarte de género mexicano no puede estar completa sin mencionar a las mujeres indígenas de mi país, a las mujeres indígenas de todos los países del mundo, que han tomado la palabra a través de este medio. Hoy nos complementa y enriquece el trabajo de Eva Sánchez (desde Cataluña), con LA CAPUTXETA VERMELLA (Caperucita Roja). Una reflexión –con referencias literarias muy específicas (Roberto Bolaño, novela 2666) y conceptuales (Marcel Duchamp)-, sobre la violencia de género desde los cuentos de “hadas”. Para la realización de este video se toman estos dos referentes culturales, uno plástico y otro literario. El primero, un ready-made de Duchamp. El segundo, la novela ficcionada de Roberto Bolaño, 2666, que tiene como eje central el feminicidio que asola Ciudad Juárez. El ready-made de Marcel Duchamp se lleva a cabo en 1919 con motivo de la boda de la hermana del artista en París. Duchamp regala a Suzanne una obra como presente del enlace. El artista, que por ese entonces estaba en Buenos Aires, le envía unas instrucciones a París: colgar un Tratado de Geometría en la ventana de su apartamento. Según Duchamp, el objetivo era desacreditar un libro cargado de principios universales exponiéndolo a las inclemencias del tiempo, demostrando, de este modo, que es el transcurso del tiempo, de los pequeños acontecimientos, la experiencia del día a día, lo que realmente da sentido a la vida. En definitiva, es la suma de microhistorias lo que construye una sociedad. “Que el viento vuelva las páginas, y elija los problemas que el tiempo se encargaría de resolver”. Roberto Bolaño recupera esta acción en su libro y expone una situación similar en voz de uno de sus personajes. Amalfitano, un profesor de universidad chileno exiliado que reside en México, cuelga un tratado en el tendedero de su casa y observa como sufre mutaciones debido a las erosiones producidas por los cambios climáticos y como éste se resiste a dicho cambio. En La Caperucita Roja, de Eva Sánchez, observaremos como la protagonista realiza una acción similar colgando unas bragas rojas en el tendedero, con la esperanza que el tiempo resuelva y acabe por extinguir la violencia de género hacia las mujeres. Finalmente, comentaría que el videoarte, en su sentido más profundo y apasionado, nos ayuda a desaprender para volver a aprender, desafío muy ácido, propio de las mujeres artistas del siglo XXI. |
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