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de junio de 2011 Suplemento Especial No.
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Miguel Sánchez Mayén Carlos, es costumbre que cuando un nuevo Comité Ejecutivo toma posesión, cuando se da una nueva gestión, publiciten lo que tienen en mente realizar en la cartera para la cual fueron elegidos; de tal manera que te pedimos externes ahora para los trabajadores, tu plan, programa de trabajo para el trienio que comienza. Carlos Galindo Galindo: Bueno, yo creo que la responsabilidad, de ser secretario de Relaciones obedece, primero, a un esquema de ir fortaleciendo y desarrollando una política general, y ahora al repetir en la misma cartera me permite darle continuidad. La política sindical que hemos estado instrumentando tiene que ver con el esquema general, con la declaración de principios que orienta el trabajo más general y ahora con la propuesta que hicimos en la plataforma programática dentro del proceso electoral, mismo que deseamos instrumentar para beneficio de la organización y de todos los agremiados. Como equipo de trabajo, nos visualizamos en la perspectiva de buscar, acumular fuerzas para incidir en las políticas públicas del país y, a la vez, construir, generar un gran movimiento que tenga como ejes fundamentales el cambio de rumbo económico del país, que vaya hacia la conquista de una verdadera y trascendente reforma política, así como pugnar por hacer una profunda y consensuada reforma educativa. Debemos de partir de la idea y a la vez para la acción de que los problemas del país son del STUNAM; como agrupación social, no podemos permitir que sigamos en la línea de seguir siendo un país con atraso y rezago en todos los aspectos, sin perspectivas para nadie y menos para los jóvenes, en un contorno que nos invade de pobreza incrementada exponencialmente. En esto de tener claro en dónde estamos y cuál es nuestro rol como organismo independiente y democrático, te deseo expresar que no comparto la idea del rector Narro cuando dice que la Universidad está bien; esa es su perspectiva, la respeto, pero no la comparto; creo que la universidad pública, como todo el país, no estamos recibiendo nada y eso yo lo confirmo a partir de que clase política y la empresarial, prácticamente se sienten dueños del país: deciden, hacen y deshacen. Otro aspecto que yo planteo, ya en lo particular, como responsabilidad inherente al cargo, es el seguir fortaleciendo la presencia de nuestra organización, buscando la unidad interna, siendo un factor importante para la unidad de los movimientos progresistas del país. En cuanto a la izquierda mexicana, hace muchos años que no la veo por ningún lado; creo que los movimientos sociales y los acontecimientos, nos obligan, y a mí en lo personal, a estar en una permanente capacitación, y poder responder a las circunstancias, y no debemos de hacerlo, como hasta ahora, casi como de una simple reacción. He insistido sobre los ejes que como organismo social y político debieran interesarnos, que son tan importantes como la inseguridad, las crisis y el desempleo. Otro fenómeno fundamental es la corrupción, síndrome que avanza y se extiende a todos los sectores y capas sociales. Asimismo, como país, se nos evalúa, de poco competitivos. El otro asunto referido es la desigualdad en el país, cuando el dos por ciento de las familias usufructúa el 12.43% del producto interno bruto de la riqueza nacional; somos el único país en el mundo en el cual un diputado federal o estatal o asambleístas, y hasta un futbolista, ganan más que cualquier investigador. Se ven fenómenos de que representantes partidarios, en una actitud maronera, se la pasan brincando de partido en partido, de ser diputados, para la siguiente les costará ser asambleístas y quizás hasta gobernador, previa su incursión por la presidencia municipal. En cuanto a los servicios sociales, mismos que debe otorgar el gobierno, se ve la desgana, el ir y estar calladito y aguantando toda la desatención por parte de los derechohabientes; como en el sector salud, que ante cualquier emergencia, se tiene que esperar hora y horas, y nadie dice nada, todos calladitos; otro tanto sucede ante el desabasto de medicamentos, o el maltrato que recibimos haciendo colas y colas, hasta para hacer los pagos de esos malos servicios. De ahí que necesitemos una ciudadanía, una sociedad más demandante, más educada. En cuanto al ámbito laboral, los esfuerzos que como sindicato, STUNAM, estamos haciendo, creo son positivos y deben de redundar positivamente; ojalá que con el plazo planteado por legislar sobre la reforma laboral (amenazan de que se hará hacia mediados del mes de septiembre próximo), nos pueda permitir avanzar como organización para dar planteamientos más cimeros, de largo y extenso alcance. En esto el gabinete calderonista está apostando a los tiempos y procesos electorales; sin embargo, exigimos que se debe escuchar a los representantes populares, muchos de los cuales ni los conocen en su casa. Hay dirigentes que no estamos en ningún partido y que podemos dar más, aportar más. Pregunta: Es interesante todo este análisis general, global, mismo que enlaza la cuestión interna con la externa de las organizaciones, la clase política, la clase social, económica y entre ello, sin decirlo así, dices que hay una crisis de la élite política, de la clase política, en las organizaciones sociales también. Ahora bien, en este panorama, ¿cómo ves a los sindicatos? -Bueno, yo creo que el sindicato, el STUNAM, tiene oportunidad de fortalecer su esencia democrática. Y, con eso de que hoy hemos ganado todas las carteras en el Comité Ejecutivo, lo cual algunos llaman de carro completo, lo que yo percibo es de que los “otros”, los integrantes de las otras planillas, de las otras corrientes, cometieron errores y, en política, esos errores tienen un curso; les ganó la ausencia de los problemas de los trabajadores. Tener toda esa responsabilidad es que nos la delegan a nosotros, lo cual representa todo un reto, mayor responsabilidad. Creo que debemos voltear hacia la declaración de principios del sindicato, y tomando en cuenta su estructura debemos acercarnos a las nuevas generaciones de trabajadores, los cuales no cursaron las luchas que nos hicieron conquistar lo poco o mucho que hoy tenemos. Tenemos que divulgar y socializar los posibles aportes, que los conozcan, que los sopesen y retomen las experiencias, como lo hicimos nosotros y ahí la corriente mayoritaria y quienes como nosotros hemos sido aliados durante muchos años, tenemos esa gran oportunidad. Pregunta: ¿Cómo redondearías lo expuesto hasta aquí, en cuanto a metas, objetivo para los próximos tres años de gestión? -Planteo que el objetivo general del sindicato es seguir siendo un referente importante en la dirección, en el movimiento progresista, en lo general, y en lo particular fortalecer nuestra relación con las organizaciones progresistas en todos los niveles, desde lo local, nacional e internacional, en la perspectiva de desarrollar los espacios que fortalezcan a las organizaciones sindicales y que nos permita retomar el papel que de alguna manera nos han quitado; nosotros queremos tener sindicatos de la educación. Un factor de incidencia en la política pública del país, totalmente no lo somos. Pregunta: ¿Cómo ves al sindicalismo universitario en el país? –Yo lo veo muy disperso, muy mal, y la verdad hay una dispersión grande; en algunos sindicatos, se ha permitido que sus dirigencias tengan ciertos privilegios como instrumentos ad hoc, en la administración de las universidades y en ocasiones con gobiernos locales, y eso de alguna manera va consolidando una clase privilegiada, pero aquí también los trabajadores tienen mucho que ver, pues si no exige el trabajador, no aprende con la defensa de sus derechos y no cumple con su responsabilidad, entonces seguiremos con tal situación, en dónde lo único que defendemos en la irresponsabilidad. Pregunta: Mencionaste una opinión particular, muy interesante, desde mi punto de vista; la relación que debe tener la organización sindical con la rectoría de la UNAM, la cual experimentó cambios en su trayectoria, desde que no se reconocía la existencia del sindicato, a principios de los 70s, hasta una falta de apreciación de los derechos sindicales universitarios, el derecho a la contratación colectiva, el derecho de huelga, el derecho a la bilateralidad en las relaciones obrero patronales, pasando por conflictos con rectores como cuando querían implantar el malhabido “apartado C”, hasta que se le dio personalidad legal, institucional a la organización sindical universitaria. ¿Qué pasa ahí, en eso? -Yo no dudo de que se mantenga buena relación, en términos institucionales, pero yo siempre he sido desconfiado con la administración y eso lo vemos con el abuso que se comete por parte de algunos directores, que se sienten dueños de los recursos de la institución y, bueno, yo nada más los invitaría a que en la página de la Universidad le dieran una checadita a ver qué transparentes son. Finalmente, dudo que cambie mucho la política; mientras tanto, con el sindicato debemos actuar para conquistar mayor injerencia social y política. Yo lo que auguro es que el sindicato debe ir a una política de unidad, buscar coincidir con los movimientos, seguir desarrollando una política de mucha madurez y de ir hacia los trabajadores, a decirles a los compañeros y compañeras: el sindicato es de nosotros, vamos a exigir todo lo que tenga que ver, todo lo que está pasando adentro y afuera, y en esa perspectiva seguir siendo lo que somos, un sindicato con tradición que lucha.
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