La
Prehuelga
El
día 1º de abril de 1977, el secretario general y el de organización
del STUNAM, Evaristo Pérez Arreola y Eliezer Morales, respectivamente,
dirigieron un oficio al rector de la UNAM, en donde oficialmente le
manifestaron: "Con fecha 27 de marzo del presente año, los
trabajadores administrativos y académicos de la UNAM, constituimos
el STUNAM. El STUNAM ha presentado con esta fecha un pliego petitorio
en el que solicita la firma de un Contrato Colectivo de Trabajo que
rija las relaciones laborales entre la UNAM y todos los trabajadores
a su servicio (...)".1
Más
adelante agregaban:
"(...)
en la inteligencia de que hasta en tanto se firme el Contrato Colectivo
de Trabajo con el STUNAM, seguiremos manteniendo las relaciones de los
dos sindicatos que representamos con las autoridades universitarias,
conforme a las reglamentaciones suscritas en vigor, y a la firma del
mencionado Contrato Colectivo (...)".2
Emplazamiento
y el pliego petitorio sindical
Simultáneamente
a este comunicado, el mismo día, en otro documento dirigido también
al Dr. Guillermo Soberón Acevedo y suscrito por los 17 secretarios
del Comité Ejecutivo del STUNAM, se le informó que "con
fecha 27 de marzo del corriente año, se constituyó el
STUNAM, que agrupa en su seno a la mayoría de los trabajadores
tanto administrativos como académicos que prestan sus servicios
a la UNAM, por lo que con fundamento en los Artículos 386, 387,
388, 340, 400, Fracciones I y II, 451 Fracción I y demás
relativos de la Ley Federal del Trabajo, venimos a formular las peticiones
para que se satisfagan los derechos que la ley nos confiere (...)".3
En el escrito de emplazamiento se planteaban las siguientes peticiones:
I.
La firma de un CCT entre la UNAM y el sindicato.4
II.
El otorgamiento de un aumento general salarial de emergencia, para todos
los trabajadores al servicio de la UNAM, cuyo monto y retroactividad
de aplicación determinaremos y comunicaremos oportunamente.5
III.
Reinstalación inmediata, con todos sus derechos y pago de salarios
caídos, de los trabajadores (académicos y administrativos),
que en forma represiva, con motivo de su actividad sindical, han sido
injustificadamente destituidos por las autoridades universitarias.6
En
el mismo escrito de emplazamiento y después de enunciar las tres
demandas anteriores, el STUNAM concluía: "Todos los trabajadores
al servicio de la UNAM y el Sindicato que los agrupa, representado por
nosotros, estamos en la mejor disposición de celebrar pláticas
conciliatorias, a fin de encontrar fórmulas de avenencia para
solucionar el conflicto que ahora se plantea, solución que se
encontrará si, por su parte, los representantes de la UNAM acceden
a las justas y legítimas peticiones de los trabajadores a su
servicio.
"Para
el caso de que la UNAM representada legalmente por usted -se referían
al Dr. Soberón-, no acceda a nuestras justas peticiones, le anunciamos
que iniciaremos un movimiento de Huelga en todas las dependencias, instalaciones
y propiedades de la UNAM, a partir de las 12:00 horas del día
20 de junio de 1977".7
Las
reacciones del emplazamiento
Inmediatamente
después de recibir el emplazamiento, el Dr. Valentín Molina
Piñeiro, secretario de la rectoría, a nombre de la UNAM,
preguntó, reflejando desde entonces la posición poco flexible
que durante todo el conflicto caracterizaría a las autoridades
universitarias centrales: "¿Eso quiere decir que el SPAUNAM
y STEUNAM desconocen los aumentos y otras prestaciones que la UNAM otorgó
a sendos sindicatos?".8
Por su parte, el rector Soberón advirtió que no aceptaría
las demandas del STUNAM, "tampoco permitirá que una institución
de educación superior se vea presionada por los sindicatos".9
Otro
de los agrupamientos que también se sumó a la campaña
rectorista en contra del emplazamiento huelguístico del STUNAM
fueron las AAPAUNAM, las cuales, luego de calificarlo de improcedente
"ya que actualmente existen dos contratos que siguen vigentes:
el del STE-UNAM y el firmado con las propias Asociaciones el pasado
mes de febrero", dijeron que en caso de que estallara la huelga
del STUNAM, estaban dispuestas a dar clases en la UNAM aunque tengan
que entrar a pie.10
Por
su parte, Jorge Sánchez Mejorada, presidente saliente de la Confederación
de Cámaras Industriales (Concamin), declaró el día
13 de abril que "el Estado debe de impedir el avance de grupos
de agitadores que se han incrustado en las universidades, causando trastornos
y perjudicando la estabilidad del país". Para terminar,
el dirigente empresarial añadió: "tendrá el
Estado el apoyo de los grupos responsables del país en la aplicación
de esta medida".11
Asimismo, Rafael Velasco Fernández, presidente de la ANUIES,
denunció una campaña para terminar con la autonomía
de las universidades "para convertirlas en islas asépticas
sustraídas a todo interés político".12
Aunque nunca aclaró quién o quiénes eran los autores
intelectuales y materiales de la supuesta campaña antiautonomía.
Era
evidente pues, que esta actitud inteligentemente calculada y expresada
a través de esa intensa campaña de declaraciones públicas,
propiciada por las autoridades universitarias y avalada y enriquecida
por funcionarios menores de la propia institución, así
como por una serie de grupos y medios de comunicación entre las
que se encontraban la Concanaco, Canacintra, Televisa, El Heraldo de
México y Ovaciones, pretendían presentar al sindicalismo
de la UNAM ante la opinión pública en general, como un
enemigo de la institución a la cual querían destruir,
seguramente como un paso previo para saltar al poder y luego instaurar
el temido comunismo en México.
Era
claro también que con la actitud de la rectoría y sus
aliados naturales dentro y fuera de la UNAM, no había la más
mínima preocupación por buscar la solución de un
conflicto que se avecinaba. Lo que realmente parecía interesarles,
era el dejar que éste creciera, que las tendencias se polarizaran,
que se definieran y se expresaran ya fuese en pro o en contra del anunciado
movimiento.
Las
presiones del STUNAM
No
obstante toda esa campaña en contra del STUNAM y por añadidura
contra los sectores de la izquierda mexicana, a la cual se ligaba, durante
el período de prehuelga, el sindicato respondió aprovechando
cuanta movilización masiva se realizó en ese entonces.
Así, el día 26 de abril participó en una manifestación
convocada por diversos grupos y partidos de izquierda en contra de la
designación del expresidente Gustavo Díaz Ordaz como embajador
de México en España. También marchó junto
con otras organizaciones obreras y populares el día 1º.
de mayo de ese año.
Asimismo,
dada la proximidad del estallamiento de la huelga y la negativa de las
autoridades universitarias para iniciar pláticas conciliatorias,
los días 9, 10 y 18 de junio el STUNAM organizó sendas
movilizaciones en diferentes rumbos de la ciudad, mismas que se convirtieron
en auténticas jornadas de lucha que involucraron a miles de personas.
De esta manera, entre la segunda y tercera marcha, pasaron aproximadamente
de 25 mil a 50 mil el número de participantes.
Las
manifestaciones además tuvieron como finalidad protestar contra
los actos de provocación que se habían presentado en contra
de dirigentes sindicales de diferentes jerarquías. En esta dirección,
dos de los actos más evidentes y significativos fueron los asesinatos,
durante el mes de mayo de 1977, de Carlos Therry, connotado dirigente
del Sindicato Independiente de Trabajadores de la UAM, y de otro académico
del CCH Azcapotzalco, integrante del STUNAM.13
En
la última manifestación, del 18 de junio, organizada por
el Frente Nacional de Acción Popular (FNAP) en apoyo al STUNAM,
hubo la presencia de millares de miembros de la Tendencia Democrática
del SUTERM, de varios sindicatos universitarios del interior del país,
de otras organizaciones obreras, campesinas, estudiantiles y de colonos,
que demostraban esperar la huelga universitaria con confianza.
La
intransigencia de la rectoría
Desde
el día 1º de abril, fecha en que se entregó oficialmente
el emplazamiento a huelga, y hasta el 15 de junio (es decir, después
de 75 días), la patronal universitaria se negó tajantemente
a entablar las pláticas de avenencia (como es el caso durante
el período de la prehuelga) con el nuevo sindicato. De esta forma,
las autoridades universitarias a través de su máximo representante,
el Dr. Soberón, tras afirmar que existía una escalada
de violencia en contra de profesores y estudiantes de la UNAM, ratificó
que el "paro" anunciado por el STUNAM, era a todas luces ilegal,
ya que "Las cuestiones académicas no son negociables",
y, "La universidad no puede negociar, porque lo convenido no puede
ser letra muerta, en caso contrario, en el futuro nos veremos sometidos
a presiones iguales, simplemente porque los sindicatos quieran organizarse
en forma distinta".14
Como se observara ya con semanas de anticipación, la patronal
universitaria empezaba a manejar el término "paro ilegal"
mas no el de huelga ilegal. Con este mismo concepto, la Junta Federal
de Conciliación y Arbitraje habría de calificar días
después a la huelga.
Para
entonces, las declaraciones también empezaban a subir de tono
en apoyo a la postura inflexible de la rectoría. Al respecto,
el líder de la Confederación Obrera del D.F. (COR) calificó
de antipatriótico, inconsciente y antinacionalista el pretendido
"paro del sindicato".15
A su vez, el dirigente de la Confederación Nacional de Organizaciones
Populares (CNOP) del PRI y exrector de la Universidad Autónoma
de Coahuila (UAC), diputado José de las Fuentes Rodríguez,
después de proponer una comisión tripartita que mediara
el conflicto de la UNAM, dijo que sería demasiado prematuro intentar
la solución de los problemas universitarios únicamente
con una reforma legislativa frente al conflicto que se avecina.16
En esta nueva racha de declaraciones, por supuesto que no podrían
faltar las AAPAUNAM, las que después de afirmar que representaban
a 8 mil maestros de la UNAM, ratificaron su posición anterior
en el sentido de asistir a clases si estallaba la huelga el día
20 de junio, ya sea dentro o fuera de la Ciudad Universitaria, toda
vez que "no existe fundamento legal para exigir un contrato único,
pues la universidad tiene pactados dos contratos por separado con maestros
y trabajadores".17
Por
su parte, el licenciado Ignacio Castillo Mena dijo que "el paro
pretende hundir a la UNAM en perjuicio de todos".18
Mientras que el líder máximo del PPS, entonces flamante
senador por Oaxaca, gracias a una coalición electoral que hizo
con el PRI, Ing. Jorge Cruicshank García, expresó que
"los líderes sindicales obedecen a consignas del extranjero".19
Desde luego que el extinto líder pepinosocialista, heredero de
la corriente Lombardista, no concretizaba su declaración. Sin
embargo, dada la caracterización que algunos voceros universitarios
y gubernamentales hacían del STUNAM como un sindicato de izquierda,
era evidente que el senador se refería a consignas extranjeras
de algún país socialista, y eso lo ubicaba como un verdadero
anticomunista.
La
reactivación stunamita
Desde
el 31 de mayo, el Comité Ejecutivo del STUNAM se constituyó
en asamblea permanente de huelga en vista de que no había sido
llamado por las autoridades a dialogar sobre sus demandas.20
El día 9 de junio en un mitin que se efectuó frente a
la rectoría, Evaristo Pérez Arreola, secretario general
del STUNAM, declaró que los trabajadores no se planteaban la
renuncia del rector, "pero de seguir su tono de intransigencia,
tendrá que abandonar la UNAM".21
Después, el mismo dirigente anunció que 35 sindicatos
universitarios pararían en apoyo del STUNAM.22
En la tarde del 10 de junio, luego de que se efectuara una manifestación
convocada por el mismo STUNAM con motivo del sexto aniversario de la
masacre del "jueves de Corpus" en 1971, una vez más
se exigió la apertura de pláticas con la rectoría,
para evitar la huelga en la Universidad.
El día 13 de junio, tras el inicio de las reuniones sobre la
Legislación Laboral, convocada por el Dr. Soberón, en
la que se encontraban los representantes de las AAPAUNAM y del STUNAM,
estos últimos volvieron a ratificar la petición de abrir
negociaciones, así como su postura de ir a la huelga de no firmarse
el Contrato Colectivo de Trabajo.23
En la misma tesitura y ante la permanente cerrazón de la rectoría,
el STU-NAM, por voz de uno de sus representantes, manifestó:
"si las autoridades pidieran una prórroga de la huelga ésta
sería estudiada.24
Por su parte, el Dr. Rafael Velasco Fernández, secretario general
de la ANUIES, anotó que "esta organización está
dispuesta a intervenir como mediadora, si las partes se lo solicitan".25
El
diálogo frustrado
Justamente
3 días antes de que estallara la huelga del STUNAM y como resultado
de la presión que éste había ejercido para abrir
las negociaciones con la rectoría, el 17 de junio se iniciaron
las pláticas entre el sindicato y el Dr. Soberón, para
sentar las bases y discutir las demandas que aquél había
hecho. Las reuniones tuvieron lugar a sugerencia del Lic. Jesús
Reyes Heroles, secretario de Gobernación.
Dadas las características que estas pláticas tuvieron,
esto es, por haber sido prácticamente forzadas, las autoridades
se negaron rotundamente a discutir las 3 demandas que contenía
el pliego petitorio del STUNAM entregado desde el día 1º
de abril. En esta línea, sólo se concretaron a manifestar:
"Hay 2 contratos o convenios firmados que no pueden ser desconocidos".
No obstante esta actitud, aceptaban subrogar el contrato del STEUNAM
al STUNAM, en caso de que aquél representara a la mayoría
de los administrativos, pero jamás -así lo dijeron- un
sindicato que afilie a académicos y administrativos.26
El día 19 de junio prosiguieron las pláticas. En éstas
la rectoría de nueva cuenta mantuvo su negativa a discutir las
demandas del sindicato. El único avance por parte de la patronal
fue el hecho de reconocer y permitir que dentro del STUNAM se afiliaran
los maestros que así lo desearan, "pero quedando sujetos
a lo que establece el Estatuto del Personal Académico".27
En esa misma reunión, las autoridades insistieron en la necesidad
de que se legisle a nivel nacional para definir un marco jurídico
que regule las relaciones laborales en las universidades. Por su parte,
el STUNAM precisó que "la presente legislación -artículo
123 constitucional, inciso A-, es el marco adecuado y correcto".28
El
20 de junio por la mañana apareció un desplegado 29
suscrito por el STUNAM, intitulado "Defenderemos nuestros derechos
con la huelga misma", donde además de reiterar las 3 multicitadas
demandas, advertía que de no ser satisfechas favorablemente,
"el STUNAM hará estallar la huelga" ese mismo día,
a las 12 horas.
Por su parte, el Lic. Ignacio Burgoa, catedrático y entonces
consejero universitario por la Facultad de Derecho, manifestó
en el mismo tono violento, que siempre lo ha caracterizado cuando se
trata de declarar en contra de cualquier organismo o movimiento social
disidente: "El paro que se proyecta en la UNAM, más que
un movimiento de trabajadores, es sabotaje y éste se castiga
con 20 años de prisión.30
NOTAS
1 Véase
el texto íntegro del documento en La Gaceta de la UNAM,
(1a. Época, No. 7, 11 de abril de 1977), pp. 6-7.
2. Idem
3. Ibidem, pp. 1-5.
4. El Proyecto de Contrato Colectivo de Trabajo se integraba de 322
cláusulas, 26 transitorios y un anexo que contenía el
tabulador salarial del personal académico.
5. Para argumentar esta demanda, Eliezer Morales, secretario de organización
del STUNAM, declaró: "(...) el aumento de salarios que pediremos
en fecha próxima para los trabajadores universitarios que representamos,
será de acuerdo con el costo de vida, que según estudios
del Banco de México es de un 25%" (Excélsior, 2 de
abril de 1977). Sin embargo, ya en forma oficial la demanda se hizo
por un 20% de aumento salarial.
6. Aunque no se especificaba la cantidad de trabajadores despedidos,
ni los nombres de éstos, posteriormente se supo que ésta
ascendía a un número de treinta.
7. Véase texto completo del emplazamiento en el Apéndice
No. 1 de este trabajo.
8. Excélsior, 2 de abril de 1977, p. 4.
9. Ibidem, 1º. de abril de 1977, p. 4
10. El Heraldo de México, 18 de mayo de 1977, p. 5
11. Del Alizal, Laura, y Muñoz, Víctor Manuel, "Sindicalismo
en la UNAM: cronología mínima", en La Cultura
en México, suplemento de la revista Siempre, No. 806,
5 de agosto de 1977.
12. Idem.
13. Se trató de Alfonso Peralta, quien fue asesinado el 12 de
mayo, en pleno día, cuando salía de su salón de
clases, por el "Piojo Blanco" connotado integrante de la Liga
Comunista 23 de Septiembre.
Al momento de morir, Peralta era miembro del Buró Político
del Partido Revolucionario de los Trabajadores, trotskista y delegado
al Consejo General de Huelga del STUNAM por el CCH Azcapotzalco.
El asesinato de Alfonso Peralta "fue reivindicado por la 'Liga
Comunista 23 de Septiembre', acompañado de la publicación
de amenazas de muerte contra varios dirigentes del STUNAM, entre ellos
Eliezer Morales, Pablo Pascual, Salvador Chapa y el abogado del sindicato
Carlos Fernández del Real".
Para una mayor referencia de este caso, véase a Woldenberg, José,
Memoria de la izquierda, México, Edit. Cal y Arena, 1998,
pp. 229-233.
14. Excélsior y El Universal, 8 de junio de 1977
15. Novedades, 8 de junio de 1977, p. 19.
16. El Heraldo de México, 9 de junio de 1977, p. 2
17. Excélsior, 11 de junio de 1977, p. 16
18. Excélsior, 15 de junio de 1977, p. 16
18. El Heraldo de México, 15 de junio de 1977, p. 2
20. El Universal, 1º. de junio de 1977, p. 12
21. Excélsior, 10 de junio de 1977, p. 4
22. Idem.
23, Excélsior, 14 de junio de 1977, p. 10
24. El Heraldo de México, 17 de junio de 1977, p. 4
25. Idem.
26 La Prensa y El Sol de México, 18 de junio de
1977, pp. 2 y 1, respectivamente.
27. El Día y El Sol de México, 20 de junio
de 1977
28. Idem.
29 Excélsior, 20 de junio de 1977, p. 27
30 El Universal, 20 de junio de 1977, p. 1