El Levantamiento de la Huelga
El
acuerdo de las partes
El día
9 de julio, esto es, 2 días después del rompimiento de
la huelga a instancia del secretario de gobernación, Jesús
Reyes Heroles, quien también había sido el mediador entre
la rectoría y el sindicato durante las primeras y únicas
pláticas que se efectuaron precisamente 3 días antes de
que estallara la huelga, se iniciaron las negociaciones entre algunos
dirigentes del STUNAM y los representantes de la rectoría, con
la finalidad de poner fin al movimiento que aún continuaba en
la UNAM. Aunque hablar de negociaciones era muy relativo, ya que como
dice José Woldenberg, no podía llamársele negociación
"a un pacto en el que uno de los pactantes tiene un cuchillo en
el cuello".1 Este
era precisamente el STUNAM.
Efectivamente,
en el preciso momento en que se llevaba a cabo la reunión, las
instalaciones universitarias y sindicales seguían ocupadas por
la fuerza pública, mientras que, por otra parte, un tercio de
los integrantes de su Comité Ejecutivo seguía detenido.
En otras palabras, en un ambiente con estas características no
era nada lejano que de un momento a otro la represión policíaca
pudiera extenderse contra el resto de los líderes y activistas
sindicales stunamitas, incluso contra otras organizaciones y dirigentes
democráticos del país. En verdad pues, que la responsabilidad
de la dirigencia sindical del STUNAM era mucha.
Durante
la reunión celebrada en la Secretaría de Gobernación,
los voceros de las autoridades universitarias hicieron al STUNAM entre
otras, las siguientes propuestas, con la finalidad de que se levantara
la huelga:
1.
La subrogación de los documentos contractuales del STEUNAM y
el SPAUNAM al STUNAM. Esta situación implicaba el reconocimiento
implícito en la UNAM del sindicato único o mixto, integrado
por trabajadores académicos y administrativos.
2. El establecimiento de procedimientos especiales para la reinstalación
de los despedidos antes de la huelga.
3. El pago de salarios caídos por un 26%.
4. Dejar sin efecto las rescisiones de contrato para los 37 integrantes
del sindicato que habían sido rescindidos desde el día
6 de julio.2
Para
complementar los acuerdos, la Secretaría de Gobernación
ofreció al STUNAM, con la condición de que terminara la
huelga: a) la libertad de todos los detenidos, b) la anulación
de las órdenes de aprehensión, c) la devolución
de los locales sindicales, y d) la salida de la policía de las
instalaciones universitarias.3
La
tarde de ese mismo día, la gran mayoría de las delegaciones
sindicales del STUNAM efectuaron asambleas en sus propias dependencias
o en otras que les fueron prestadas después de la ocupación
de la Ciudad Universitaria (UAM, IPN, etc.), para discutir tanto las
propuestas de la rectoría como las del secretario de Gobernación.
En este contexto, y luego de acalorados debates, la mayoría de
las delegaciones sindicales acordaron aceptar las propuestas, siempre
y cuando su cumplimiento fuera plenamente garantizado. Esa misma noche,
el Comité de Huelga del STUNAM, ratificó el acuerdo de
las asambleas delegacionales y puso fin a la huelga.
De
esta forma, con la excepción del pago de los salarios caídos
del 26% a los huelguistas, acuerdo que se había pactado un día
antes en la Secretaría de Gobernación, todos los otros
puntos fueron aceptados y firmados por las dos partes, a las 17:40 horas
del día 10 de julio de 1977.4
El
convenio con el que las partes acordaron poner fin al movimiento huelguístico
que había paralizado a la Universidad Nacional Autónoma
de México por 19 días, fue suscrito por el Dr. Fernando
Pérez Correa, Javier Jiménez Spriú, Diego Valadés
y Valentín Molina Piñeiro, representantes de la rectoría,
y por Evaristo Pérez Arreola, Joel Ortega Juárez, Lucinda
Nava Alegría y Salvador Chapa Galaviz, por parte del STUNAM.5
La
posición rectoril
Al
día siguiente de firmado el convenio, la rectoría, a través
de la Dirección General de Información, dio a conocer
los acuerdos en un desplegado publicado en diversos diarios capitalinos.
Los acuerdos que la patronal universitaria aceptaba haber firmado con
la organización sindical, eran los siguientes:6
1.
Reconocimiento del STUNAM como sindicato único en la UNAM, integrado
por trabajadores administrativos y académicos.
2. Reconocimiento de que el personal académico afiliado al STU-NAM
quedaría contenido en el Título XIII de las Condiciones
Gre-miales del Personal Académico.
3. Reconocimiento a la bilateralidad en las relaciones laborales de
la UNAM entre el personal administrativo y académico, conforme
a las disposiciones del Convenio Colectivo de Trabajo y el Título
de Condiciones Gremiales, respectivamente.
4. Acuerdo para que el Convenio Colectivo de Trabajo vigente para el
personal administrativo sea revisado, en lo que toca al salario por
cuota diaria, el día 1º de noviembre de 1977.
5. Acuerdo para que el Título XIII del Estatuto del Personal
Académico, referente a las Condiciones Gremiales, sea revisado
en lo que toca al salario por cuota diaria, el día 1º de
febrero de 1978.
6. Acuerdo para que en un término de 30 días se abran
los concursos de definitividad para los miembros del personal académico,
previa satisfacción de los requisitos del Estatuto del Personal
Académico.
7. Acuerdo para estudiar los casos del personal que haya sido rescindido,
por causas que los interesados juzguen de índole sindical.
8. Acuerdo para que los trabajadores administrativos puedan disfrutar
de los servicios de una tienda de autoservicio que abrirá la
Universidad en el mes de noviembre de este año.
Tras
la firma y publicación de los ocho puntos que ponían fin
a la huelga, el día 11 de julio los seis dirigentes sindicales
detenidos el miércoles 6 de julio en la noche, fueron liberados
bajo fianza, al no haberse cumplido el ofrecimiento de desistimiento
penal por parte de las autoridades. La fianza fijada inicialmente fue
de 200 mil pesos por cada uno, posteriormente ésta se redujo
a 10 mil pesos por persona.7
El
mismo 10 de julio, a las 14 horas, el resto de la policía que
había ocupado la Ciudad Universitaria desde el día 7 de
julio por la mañana, también abandonó definitivamente
las instalaciones escolares.8
Al respecto, es de señalarse que mientras la firma del convenio
bilateral entre la rectoría y el STUNAM era aplaudida por algunos
de los sectores que anteriormente habían condenado la huelga,
el Dr. Valentín Molina Piñeiro declaraba que el convenio
entre las dos partes representaba un triunfo de la Universidad, porque
apegada a la ley había demostrado una vez más que puede
resolver sus problemas por sí sola.9
El
balance sindical
Después
de la firma del convenio con la rectoría, el STUNAM, por medio
de su Comité de Huelga, dio a conocer el que de facto constituyó
el último pronunciamiento oficial durante el conflicto. En este
documento, al que se tituló "El STUNAM continúa en
lucha: la indignidad y la intolerancia serán derrotadas",
en síntesis, se manifestaba:
"La
huelga que los trabajadores universitarios sostuvimos durante 17 días
fue rota en forma brutal por la policía. No se nos pudo derrotar
en el terreno político, ya que a las diversas tácticas
de las autoridades opusimos siempre la respuesta de los trabajadores
organizados.
"Ejercimos
el derecho constitucional de huelga y los métodos de lucha de
los trabajadores...
"No
hemos olvidado nuestras justas demandas: tenemos derecho a la contratación
colectiva y a un aumento salarial (...).
"Resulta
obvio que no son éstas las mejores condiciones para volver al
trabajo, pero tampoco son las peores y, sobre todo, es importante señalarlo,
no es una derrota en el terreno de las razones y de la argumentación.
Los avances de los trabajadores, aunque parciales, se suman en posteriores
victorias, la mayor de las cuales no es otra que el acceso al poder
y la construcción del socialismo. Esa es nuestra meta, pero sabemos
por experiencia propia que la lucha por los objetivos inmediatos y finales
del proletariado tiene un camino sinuoso.
"La
represión contra la huelga, lejos de dar la razón a los
oportunistas que nos llamaban a deponer nuestras legítimas aspiraciones,
fortalece la convicción de quienes luchamos contra el despotismo.
Los que se sumaron a la escalada represiva contra la huelga y combatieron
al sindicalismo acusándole de aventurero, se han enlodado junto
con los represores directos. Nuestro movimiento también ayudó
a que los trabajadores entiendan mejor la conducta del oportunismo".
Y concluía
el citado documento:
"En
nuestras manifestaciones, que fueron creciendo hasta alcanzar proporciones
gigantescas, obtuvimos la convicción de que el pue-blo trabajador
de México está con nosotros. Por tal motivo y con fundamento
en los acuerdos que se firmarán con las autoridades universitarias,
levantamos hoy nuestra huelga y nos disponemos a fortalecer las filas
del STUNAM, militando en el sindicalismo independiente y democrático
del país".10
A
Manera de Colofón
La
huelga de junio-julio de 1977 fue sin lugar a dudas uno de los movimientos
sociales más trascendentales de la década de los setenta,
no sólo porque tuvo como escenario el campus de la institución
de educación media y superior más importante de la nación,
sino porque logró sentar las bases, de una vez por todas, para
una subsecuente regulación legal de los derechos de sindicación,
contratación colectiva y huelga en las instituciones educativas
autónomas por ley.
En
otras palabras, aunque aparentemente derrotado por la represión
gubernamental y rectoril, que rompió la huelga mediante la fuerza
pública, el movimiento stunamita logró detener de hecho
el proyecto, a todas luces reaccionario, del rector Guillermo Soberón
en el sentido de crear el apartado "C" en el artículo
123 constitucional, que restringía precisamente aquellos derechos
en las universidades públicas, como es el caso de la UNAM.
Efectivamente,
dos años después de la huelga, el Congreso de la Unión
-más a instancia de los sindicatos que de las diferentes patronales
universitarias-, legisló sobre aquellos tópicos que de
una u otra manera habían estado presentes en la discusión
que se generó a través de diferentes medios y en diversas
instancias durante el conflicto de 1977 en la Universidad.
Por
lo demás, si bien es cierto que durante la huelga no se logró
lo que el sindicato buscaba, lo es también que los resultados
obtenidos fueron mucho mejores, como dice José Woldenberg,11
que los deseados por las autoridades de la UNAM, aliadas tanto con sectores
gubernamentales como privados: desmantelar al STUNAM; auspiciar el sindicalismo
blanco en la institución, reviviendo al viejo STEUNAM con Álvaro
Lechuga Wences a la cabeza; despedir a decenas, para no decir que centenas
de profesores, investigadores y trabajadores sindicalistas de las escuelas,
facultades e institutos. En una palabra, aniquilar al STUNAM, tal y
como había sido concebido con la suficiente anticipación.
Pero,
independientemente de toda aquella ofensiva, el STUNAM logró
sobrevivir, quedando prácticamente intacto.
Desde
entonces, el STUNAM ha logrado sobrevivir por más de cuatro lustros.
Hoy día éste sigue siendo un sindicato vivo en toda la
extensión de la palabra. En última instancia, esto es
y ha sido lo principal.
Tenía
mucha razón el sindicato al momento de levantar una huelga aparentemente
derrotada por la intransigencia rectoril y la utilización de
la fuerza pública en aquel aciago verano de 1977: la indignidad
y la intolerancia iban a ser derrotadas, puesto que aquella huelga,
la primera gran huelga stunamita, había cumplido con su función
histórica. Había sido la huelga de la dignidad sindical,
cuyos frutos se han seguido cosechando.
NOTAS
1.
Woldenberg, José, Memoria de la izquierda, México,
Edit., Cal y Arena, 1998, p. 242.
2. Excélsior y El Universal, 10 de julio de 1977.
3. "La huelga en la UNAM...", Op. cit.
4. El Día y Excélsior, 11 de julio de 1977.
5. Idem.
6. "Concluye el conflicto en la UNAM", desplegado de la Dirección
Gral. de Información,
.... en El Día y Excélsior,
11 de julio de 1977.
7. Excélsior y El Día, 12 de julio de 1977.
8. Idem.
9. Excélsior, 11 de julio de 1977.
10. Excélsior, 10 de julio de 1977.
11. Woldenberg, José. Op. cit., p. 243.